jueves, 23 de julio de 2015

LA IMPORTANCIA DE APOYAR LAS PROTESTAS

Por Melvin Mañón

Siendo Monte Plata, Guerra e Higüey los más recientes episodios de protestas, huelgas, reclamos y movilizaciones populares, vale la pena analizar su significado para confrontar la realidad sobre el terreno con el discurso y el accionar de todos los actores relevantes.

1ro.- Durante los últimos años, el país real se ha mantenido clamando por sus derechos y protestando por la inseguridad, el desempleo, la inflación y las malas condiciones de calles, caminos, hospitales, acueductos así como por la ausencia de servicios públicos de calidad. Puede decirse que casi todos los días una o varias comunidades protestan contra el gobierno. Sin embargo, los dirigentes políticos no se han vinculado a esas protestas, no se han asociado con ellas, no las han representado, no han comparecido junto al pueblo y ha quedado la impresión, de que no las consideraban importantes, ni suficientemente “dignas” o merecedoras de su atención porque, según la creencia o visión prevaleciente ninguna de esas protestas contenía ni expresaba un contenido político explícito.

2do.- Durante el mismo periodo, grupos de jóvenes, dirigentes políticos y un sector pequeño de las clases medias se ha manifestado protestando, desfilando con pancartas o participando en eventos bajo techo pidiendo enjuiciar a los culpables de corrupción, respetar la Constitución, destituir jueces corruptos, corregir abusos y validar uno que otro reclamo como la integridad de Loma Miranda. En casi todos estos actos han estado presentes los principales dirigentes políticos de oposición a pesar de que, en ningún caso ha sido un partido ni sus dirigentes quienes lanzaron la convocatoria.

Ambas formas de protesta son legítimas, una muy “plebeya” con presencia habitual de tigueraje y la otra más formal, de clase media, explícitamente política. La ocurrencia de estas últimas ha estado limitada a periodos o ciclos en consonancia con el accionar del gobierno en ciertas áreas legislativas, judiciales o impositivas. Las protestas populares, paros, huelgas, reclamos y demás no han cesado. La participación de la gente ha sido naturalmente mayor y más activa en estas protestas a medida y en proporción al empobrecimiento causado por las desastrosas políticas del gobierno. Es decir, el país pobre no ha dejado de protestar y manifestarse contra el gobierno y sus políticas mientras el país más o menos educado no se ha dignado reconocer en esas protestas la verdadera naturaleza del momento político. Esta es una de las razones por las cuales las protestas, reclamos y paros barriales no han sido formalmente reconocidas como parte y expresión del descontento general del país con el gobierno.

Lo más curioso, por no decir extraordinario es que, ni la gente de los barrios ha querido politizar sus protestas ni los partidos políticos han querido verse asociados con las mismas y cada uno ha tenido sus buenas razones. Las protestas que durante años se han producido en demanda de calles, agua, electricidad, limpieza, drenaje de aguas negras o en rechazo de alguna fuente de contaminación, abuso privado o público, ola criminal etc. generalmente son polvorientas, desorganizadas, con frecuencia ruidosas, a veces violentas con pedreas, gomas incendiadas etc. Los protagonistas son invariablemente gente muy pobre que exhiben no solamente su pobreza sino también su desamparo, su abandono, su frustración y por eso mismo, su ira. Asociarse públicamente con esa situación nos han dicho reiteradamente que “no es políticamente correcto”, que “no es civilizado” y que daña la imagen de quien lo promueve, protagoniza o apoya y tengo que declarar con enojo en el alma, que los partidos políticos dominicanos y la inmensa mayoría de sus dirigentes se lo han creído y peor aun, ni siquiera se han preguntado quien lo dijo, por qué lo dijo, buscando qué lo dijo y para beneficiar a quién lo dijo.

Por su parte, la gente de las comunidades, con igual frecuencia ha vivido con la creencia de que si traen a los partidos políticos a bordo dificultan la solución de los males cuyo reclamo enarbolan porque, la misma gente que nos dijo que era políticamente incorrecto apoyar ese “desorden” también le dijo a los otros que no debían politizar los reclamos si querían que los mismos fueran resueltos. Una cantidad enorme de asociaciones y organizaciones de barrio, parajes y comunidades afirman en privado y en público que sus protestas no tienen nada que ver con ningún partido, que sus reclamos son bien intencionados y que no quieren a nadie sacándole provecho a sus actividades y sus esfuerzos, es decir, justamente lo que sus adversarios quieren, lo que más les conviene y acomoda. De este modo, las luchas populares nacen y mueren huérfanas de apoyo político con el entusiasta concurso de partidos y organizaciones, no pueden alcanzar la dimensión nacional que merecen, no se incorporan a la agenda política nacional sino a la barrial y el grueso del país no se las toma en serio porque nacen aisladas y mueren aisladas. Ni piden visa para acceder a un nivel o categoría más alta ni ese nivel más alto se la ofrece.

El hecho de que los partido no apoyaran las protestas barriales tuvo un origen en tiempo y espacio y tuvo fuerzas que impulsaron esa posición cuya identidad y finalidad no ha sido establecida. Por otra parte, el rechazo de la gente en esas protestas a la participación política de partidos también tuvo su origen y momento. Pero por el momento y en aras del sentido práctico y la coyuntura que vive el país vamos a prescindir y posponer esas dos explicaciones y centrarnos en lo que anuncia y promete el título de este trabajo.

Los dominicanos están en presencia de un partido y de un gobierno corporativo y han demostrado que se atreven a hacer contra nosotros todo aquello que esos mismos dominicanos no seamos capaces de impedirle. En esa situación sin levantar el país, sin ganar las calles, sin movilizar a la gente y sin producir una serie de paros nacionales ni las protestas educadas ni las protestas plebeyas bastan por si solas. Ambas han sufrido las consecuencias de la exclusión que las debilita y disminuye. Si no es por amor a los pobres, que sea por conveniencia. Las clases medias pautan el modelo, pero es la fuerza concurrente del pueblo la que permite imponerlo y ojo, una muy importante aclaración.

Cuando un partido, dirigente, candidato o figura pública influyente decide apoyar a ese pueblo, el discurso no es llamar al gobierno a que tome cartas en el asunto ni a que rectifique. Excúsenme, el discurso es llamar a ese pueblo, equiparlo, prepararlo, orientarlo y dirigirlo para que sea capaz de levantarse, sacudirse y OBLIGAR a ese gobierno a cumplir con sus obligaciones o a quitarse del medio. No es por amor, vocación ni responsabilidad que cumplirán es cuando se les demuestre que no hay gobernabilidad si no cumplen con los reclamos. Todo lo demás es redundante. Mientras tanto, ese partido y ese gobierno quieren que en lugar de esta lucha y en sustitución de esa visión salgamos a perseguir haitianos.
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martes, 14 de julio de 2015

LA MAMADERA

Por José Luis Taveras
Abogado corporativo y comercial, escritor y editor

Tomado de ACENTO.COM

La “mamadera” es la adicción colectiva a los cargos o fondos públicos como ejercicio y expresión del populismo burocrático de nuestras democracias de cartón.

Conocí a un sujeto nice. Un cuarentón soltero con una historia de tres hijos en igual cantidad de fracasos. No desmonta una sonrisa de su lúcido semblante aunque la esfera planetaria le caiga encima. Las preocupaciones existenciales lo abandonaron. Camina flotando con un donoso tumbao que dibuja corporalmente la levedad de su vida. Se acuesta cuando la noche se cansa. Duerme de día. Suele levantarse a las tres de la tarde. Después de una ducha y un desayuno-almuerzo, sale impecable a provocar la vida. Con pantalones habaneros, alpargatas blancas y un Cohiba en el bolsillo de su aligerada camisa, visita, como rutina laboral, su hacienda: una hermana de senos apetitosos, nalgas fornidas y cuerpo de ángel endemoniado. Ella es amante de un alto funcionario y esa inversión le garantiza a su hermano un sueldo de ciento veinticinco mil pesos por una asesoría gubernamental en holganza, más unos ingresos pesados como testaferro en las contrataciones con la dependencia que dirige el “cuñado”. Su hermana, que no alcanza los veinticinco años, ha hecho del gym su segunda casa y las boutiques sus sucursales. Él controla su vida: supervisa su figura, su dieta y el circuito de sus andanzas, además la protege del acoso de los jevitos con dos gorilas, agentes del DNI.

Ese cuadro es una modesta muestra de incontables réplicas cuya vulgar suma desfonda el tesoro de un Estado benefactor plagado de alimañas enaltecidas. Y es que aquí el Estado es un centro de beneficencia selectiva.

La “mamadera” es la adicción colectiva a los cargos o fondos públicos como ejercicio y expresión del populismo burocrático de nuestras democracias de cartón. El término, como dominicanismo, alude al biberón, pero en el argot juvenil urbano se asocia a la práctica del vividor o aprovechado y, en otros contextos, al vicio femenino de la felación. El “mamao” o “mamado” es el tonto que se deja mamar, un término que le asienta muy bien a la sociedad dominicana que sustenta (con una carga cada vez más pesada de impuestos) los oficiales que le cuidan la casa al general retirado, las cirugías estéticas de las amantes de los funcionarios y los caprichos de sus hijos, los viajes “oficiales” de las comitivas, los gastos de campañas, las colocaciones publicitarias del Gobierno en medios que solo ven o escuchan sus dueños y… un rosario infinito de inéditas extravagancias.

Como forma de encausar la alimentación láctea, mamar es la expresión más gráfica de la dependencia parasitaria. Supone un proveedor activo que da y un beneficiario pasivo que recibe a través de la succión. Chupar es uno de los placeres más plenos porque además del gratificante roce de las papilas linguales con un órgano suave, tibio y flácido, supone la absorción de un líquido fresco y nutriente. El Estado es un concepto elástico, reciclable y amoldable de acuerdo a las veleidades políticas; como patrimonio, una megateta o supersenón sin dueño al servicio de las discrecionalidades de quienes ocupan el Gobierno; una “vaina” donde no existe obligación de transparencia, ni de buena gestión, ni deberes de lealtad ni de rendición de cuentas y, lo peor: sin un régimen de consecuencias. Ese ambiente indulgente e impune convierte al funcionario en un tirano fachendoso y omnipotente, y a sus serviles, en un club de mamadores.

La lactancia del Estado dominicano es costosa, inicua y degradante. Destruye el mérito como forma legítima de retribución social y excluye al talento de las oportunidades públicas, provocando la diáspora de las neuronas a latitudes civilizadas. Lo enfermizo de esta adicción es que en ocasiones crea envanecimientos engañosos. Conozco a dueños de bancas de apuestas semianalfabetos que invierten hasta cien millones de pesos para lograr una placa oficial y una asesoría gubernamental, y a comerciantes que descuidan sus prósperos negocios para dedicarle su tiempo y vida a un candidato detrás de un viceministerio nominal, y qué decir de aquellos profesionales, con auspiciosas condiciones para desarrollar una carrera segura, mendigar un cargo de tercera categoría, solo por aprovechar las fantasías lácteas del Estado. La idea es pegarse a la teta.

Durante los doce años de Balaguer existía la práctica del macuteo en los estamentos medios y bajos de la Administración Pública. Esta era una prestación económica (borona) que debían pagar los administrados para la agilización de un trámite o la obtención de un permiso o una licencia. Balaguer la legitimó para compensar los bajos salarios del sector público. El PRD siguió con ese modelo convencional de corrupción de base social y de botellas. Con el PLD la corrupción se afirma como un fenómeno público complejo, sofisticado y concentrado. Ya no se trata del barato mercadillo de los pesitos traficados por debajo de los escritorios, sino de una poderosa industria del poder. Cuando en su primera gestión Leonel Fernández aumentó los salarios de los funcionarios se pensó que era la medida necesaria para desalentar la corrupción, pero ¡qué va!, después de esto aparecieron las formas más inauditas de la depredación pública: las asesorías, las nominillas, los incentivos, las pensiones autorreguladas; luego vinieron los big business en los que participan los grandes del partido, como las contratas de megaproyectos, las licitaciones amañadas, las comisiones de reverso, la autocontratación de obras y servicios a través de empresas vinculadas o prestanombres, el nepotismo, las extorsiones y las más diversas formas asociativas con empresarios emergentes y tradicionales. Las oportunidades del Gobierno quedaron en manos de una cúpula política cerrada encabezada por el propio Leonel Fernández, quien recibió y recibe dinero de empresarios y contratistas a través de una de las fundaciones más ricas de América Latina con operaciones en New York, Washington y el Medio Oriente y de testaferros millonarios como el senador Félix Bautista y el señor Víctor Díaz Rúa. Cuando la máxima autoridad comete pecados, los subordinados hacen orgías. Eso pasó en los gobiernos siguientes del PLD, en los que colapsaron todos los diques éticos. El poder se hizo negocio y robar una maldita cultura. Sobre esa premisa ser armaron y sustentaron las alianzas políticas, se crearon nuevas jurisdicciones electorales, consejos, dependencias, oficinas, consulados, programas asistenciales y el Estado se convirtió en un monstruo “multimamario” con boquillas abiertas a la más diversa succión pública. Danilo, que vino con un discurso expectante de cambios, encumbró el modelo a su nivel más cimero y exitoso con la negociación política más grande de la historia contemporánea: la compra de la vieja franquicia del PRD a horas de “lograr” una reforma constitucional en su provecho. Lo penoso es que la corrupción pública es subsidiada con deuda pública cuyo incremento ha alcanzado, en los primeros dos años del gobierno de Medina, un récord histórico para igual periodo, sin considerar los nuevos 80,000 empleados activos que se han incorporado en esta administración.

El Estado, como principal empleador, empresario, inversor y competidor, es un coloso de barro que sostiene a una familia parasitaria cada vez más grande y demandante. La verdadera revolución moral, en estos tiempos de renovados mesianismos retóricos, debe empezar con desparasitar sus nichos de los bichos que le sustraen recursos y eficiencia a través de una moderna reingeniería de la Administración Pública con sentido racional. ¡Hay que cortar tetas o se acaba la leche!
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lunes, 13 de julio de 2015

DOS CARAS DE LA MISMA MONEDA

Por Melvin Mañón

I. Apuntes para la parte política


Todo, hasta ahora, indica que el esfuerzo reeleccionista de la Orquesta Morada no estará centrado en la figura del señor Danilo Medina. Su brincadera de charcos se parece a los chistes de Hipólito Mejía que al principio eran graciosos y después ridículos y contraproducentes. La expresión bonachona, la cara de “yo no fui”, el discurso que repudiaba la ambición desmedida y el tipo que afirmaba el derecho de otros talentos jóvenes a una oportunidad de optar por la presidencia han quedado atrás, sumergidos en el fango, en la pocilga, entre las patas de los cerdos que hacen la siesta sobre su propia mierda. El patético discurso donde Medina aceptaba la repostulación no solamente no convenció a nadie sino que, al contrario, persuadió a muchos de que, ni siquiera el primer beneficiario del soborno masivo podía disimular con éxito la magnitud de la atrocidad cometida a plena luz del día; legisladores comprados a razón de 15 millones de pesos por cabeza; comprador y comprados por igual en el mismo estercolero. Todo tiene su momento y los de la Orquesta Morada ya se percataron. El señor Medina, desaparecida la amenaza de un retorno de Leonel Fernández está ahora, como las papeletas de Lilís, muy devaluado.

El PLD-maquinaria no parece enfocarse en una campaña basada en la persona Danilo Medina lo cual los pondría a competir con la otra persona Luis Abinader. Ninguno de los argumentos que usaron antes contra Hipólito resulta utilizable. El PLD-maquinaria, sin despreciar ninguna oportunidad de descuartizar a Abinader como persona diseña una campaña basada en una agenda escogida por ellos y donde creen tener la ventaja haciendo que las otras personas que compiten contra Medina se hundan en el tema propuesto por el PLD-maquinaria como estrategia y que, a resultas, naufraguen.

En otras palabras. Como Luis Abinader no tiene antecedentes delictivos que imputarle y su candidatura crece de manera sostenida con las deserciones del PRD y el deseo ciudadano de fortalecer una opción con posibilidades de ganar, la estrategia del poder no puede ser destruirlo como persona sino descalificarlo como opción de poder; hacerlo cometer errores, ponerlo a la defensiva, provocarlo para que se contradiga y retarlo procurando empequeñecerlo en caso de que no se atreviera a asumir posiciones y compromisos fundamentales.

Hay muchas maneras de provocar a un candidato para que cometa errores. La más exitosa que ha usado el PLD-maquinaria hasta ahora es el tema haitiano con el cual han dividido el país entre pro y anti-haitianos de manera que, si tú no eres una cosa, entonces eres la otra y en cualquier caso quedas excluido del diálogo y la concertación. A los que no somos una cosa ni la otra y que vemos la presencia ilegal de haitianos como producto de la negligencia y corrupción de las autoridades dominicanas no se nos toma en cuenta.

No existimos porque el tema y su manejo están diseñados con una finalidad de poder. El tema haitiano ha sido tan exitoso para el PLD-maquinaria porque, manipulado astutamente, pone a la gente a reaccionar emocional no racionalmente. Una fantasmagórica conjura, difundida, atizada y alimentada desde el poder intimida y confunde, arrastra lo peor de cada cual pero logra el objetivo. Fanatizándolo, posicionándolo y sobrevaluándolo, el tema haitiano, que ya ha dividido al país es, hasta prueba en contrario, el tema escogido por el PLD-maquinaria para que todo el debate, la campaña, el país entero se olvide de la inseguridad ciudadana, los impuestos abusivos, la corrupción rampante, la inflación que nos obliga a gastar más cada mes por los mismos artículos, el empobrecimiento de las clases medias, la desigualdad social que condena los más pobres a la indigencia, el engaño a todos anunciando soluciones que solo existen en el papel y dando por hecho lo que ni siquiera se ha empezado, el soborno del congreso doblemente vil, las sentencias judiciales subastadas, la falta de agua, de luz, de viviendas, de salud, de derechos. El PLD-maquinaria quiere una campaña alrededor de un tema falso: la soberanía en peligro, para evitar los temas verdaderos del despojo, el desgobierno, el abuso y el estupro.

Si mi enemigo logra ponerme a discutir donde él quiere, el tema que él quiere, en el tiempo que él quiere, en el escenario que él quiere ya ha logrado su primera victoria porque él escogió ese tema basado en un cálculo que le otorgaba ventaja por su control absoluto de los medios de comunicación, del Estado y de todos los juicios, percepciones y prejuicios que yacen en el subconsciente dominicano.

Los candidatos que disfrutan de mayor apoyo y mejores posibilidades de conseguir votos como es el caso de Luis Abinader hoy día deben prepararse, no tanto para ganar las próximas elecciones sino para alcanzar el poder que no es lo mismo. El PLD está preparado para retener el poder e intentará legitimarlo ganando y comprando más votos en las elecciones. Estamos hablando de dos contendientes que no son iguales y no necesariamente tienen el mismo objetivo. Alcanzar desde la oposición y/o retener desde el gobierno el poder del Estado no es lo mismo que ganar unas elecciones. Hipólito ganó en el 2012 pero no fue presidente. Luchar en forma individual, como candidato o ser parte de una maquinaria con poder y sin ningún escrúpulo plantean y definen una lucha asimétrica y, es imprescindible tener conciencia de esa asimetría para poder superarla.

Entonces, quien intente arrebatarle el poder al PLD necesitará dos estrategias y un objetivo único. La primera, deberá definir cómo librar la batalla política, con cuál agenda, con qué discurso y con quiénes como protagonistas o candidatos. Esa es una tarea central algunos de cuyos elementos acabamos de ver. La segunda estrategia debe colocarlo en posición de prevenir el fraude, limitarlo, neutralizarlo y vencerlo puesto que debe asumirlo como una condición inherente al proceso y ya harto demostrado en los antecedentes del PLD-maquinaria. Esta es otra tarea de importancia igual y equivalente a la anterior que estamos por elaborar más adelante. Dos caras de la misma moneda.

II. Apuntes para luchar contra el fraude
Próximo artículo.

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sábado, 4 de julio de 2015

LOCOS DE INVIERNO

A propósito de Rojas Giménez diré que la locura, cierta locura, anda muchas veces del brazo con la poesía. Así como a las personas más razonables les costaría mucho ser poetas, quizás a los poetas les cuesta mucho ser razonables. Sin embargo, la razón gana la partida y es la razón, base de la justicia, la que debe gobernar al mundo. Miguel de Unamuno, que quería mucho a Chile, dijo cierta vez: "Lo que no me gusta es ese lema. ¿Qué es eso de por la razón o la fuerza? Por la razón y siempre por la razón".

Entre los poetas locos que conocí en otro tiempo, hablaré de Valdivia. El poeta Alberto Valdivia era uno de los hombres más flacos del mundo y era tan amarillento como si hubiera sido hecho sólo de hueso, con una brava melena gris y un par de gafas que cubrían sus ojos miopes, de mirada distante. Lo llamábamos "el cadáver Valdivia".

Entraba y salía silenciosamente en bares y cenáculos, en cafés y en conciertos, sin hacer ruido y con un misterioso paquetito de periódicos bajo el brazo. "Querido cadáver", le decíamos sus amigos, abrazando su cuerpo incorpóreo con la sensación de abrazar una corriente de aire.
Escribió preciosos versos cargados de sentimiento sutil, de intensa dulzura. Algunos de ellos son éstos:

"Todo se irá, la tarde, el sol, la vida: / será el triunfo del mal, lo irreparable. / Sólo tú quedarás, inseparable / hermana del ocaso de mi vida".

Un verdadero poeta era aquel a quien llamábamos "el cadáver Valdivia", y lo llamábamos así, con cariño. Muchas veces le dijimos: "Cadáver, quédate a comer con nosotros". Nuestro sobrenombre no le molestó nunca. A veces, en sus delgadísimos labios, lucía una sonrisa. Sus frases eran escasas, pero cargadas de emoción. Se hizo un rito llevarlo todos los años al cementerio. La noche anterior al 1º de noviembre se le ofrecía una cena tan suntuosa como lo permitían los escuálidos bolsillos de nuestra juvenal estudiantil y literaria. Nuestro "cadáver" ocupaba el sitio de honor. A las 12 en punto se levantaba la mesa y en alegre procesión nos íbamos hacia el cementerio. En el silencio nocturno se pronunciaba algún discurso celebrando al poeta "difunto". Luego, cada uno de nosotros se despedía de él con solemnidad y partíamos dejándolo completamente solo en la puerta del camposanto. El "cadáver Valdivia" había ya aceptado esta tradición en la que no había ninguna crueldad, puesto que hasta el último minuto él compartía la farsa. Antes de irnos se le entregaban algunos pesos para que comiera un sandwich en el nicho.

Dos o tres días después no sorprendía a nadie que el poeta cadáver entrara de nuevo sigilosamente por corrillos y cafés. Su tranquilidad estaba asegurada hasta el próximo 1º de noviembre.

En Buenos Aires conocí a un escritor argentino, muy excéntrico, que se llamaba o se llama Omar Vignole. No sé si vive aún. Era un hombre grandote, con un grueso bastón en la mano. Una vez, en un restaurant del centro donde me había invitado a comer, ya junto a la mesa se dirigió a mí con un ademán oferente y me dijo con voz estentórea que se escuchó en toda la sala repleta de parroquianos: "¡Sentáte, Omar Vignole!". Me senté con cierta incomodidad y le pregunté de inmediato: "¿Por qué me llamas Omar Vignole, a sabiendas de que tú eres Omar Vignole y yo Pablo Neruda?". "Sí —me respondió—, pero en este restaurant hay muchos que sólo me conocen de nombre y, como varios de ellos me quieren dar una paliza, yo prefiero que te la den a tí".

Este Vignole había sido agrónomo en una provincia argentina y de allá se trajo una vaca con la cual trabó una amistad entrañable. Paseaba por todo Buenos Aires con su vaca, tirándola de una cuerda. Por entonces publicó algunos de sus libros que siempre tenían títulos alusivos: "Lo que piensa la vaca", "Mi vaca y yo", etcétera, etcétera. Cuando se reunió por primera vez en Buenos Aires el congreso del Pen Club mundial, los escritores presididos por Victoria Ocampo temblaban ante la idea de que llegara al congreso Vignole con su vaca. Explicaron a las autoridades el peligro que les amenazaba y la policía acordonó las calles alrededor del Hotel Plaza para impedir que arribara, al lujoso recinto donde se celebraba el congreso, mi excéntrico amigo con su rumiante. Todo fue inútil. Cuando la fiesta estaba en su apogeo, y los escritores examinaban las relaciones entre el mundo clásico de los griegos y el sentido moderno de la historia, el gran Vignole irrumpió en el salón de conferencias con su inseparable vaca, la que para complemento comenzó a mugir como si quisiera tomar parte en el debate. La había traído al centro de la ciudad dentro de un enorme furgón cerrado que burló la vigilancia policial.

De este mismo Vignole contaré que una vez desafió a un luchador de catch—as—can. Aceptado el desafío por el profesional, fijó la noche del encuentro en un Luna Park repleto. Mi amigo apareció puntualmente con su vaca, la amarró a una esquina del cuadrilátero, se despojó de su elegantísima bata y se enfrentó a "El Estrangulador de Calcuta".

Pero aquí no servía de nada la vaca, ni el suntuoso atavío del poeta luchador. "El Estrangulador de Calcuta" se arrojó sobre Vignole y en un dos por tres lo dejó convertido en un nudo indefenso, y le colocó, además, como signo de humillación, un pie sobre su garganta de toro literario, entre la tremenda rechifla de un público feroz que exigía la continuación del combate.

Pocos meses después publicó un nuevo libro: "Conversaciones con la vaca". Nunca olvidaré la originalísima dedicatoria impresa en la primera página de la obra. Así decía, si mal no recuerdo: "Dedico este libro filosófico a los cuarenta mil hijos de puta que me silbaban y pedían mi muerte en el Luna Park la noche del 24 de febrero".

En París, antes de la última guerra, conocí al pintor Álvaro Guevara, a quien en Europa siempre se le llamó Chile Guevara. Un día me telefoneó con urgencia. "Es un asunto de primera importancia", me dijo.

Yo venía de España y nuestra lucha de entonces era contra el Nixon de aquella época, llamado Hitler. Mi casa había sido bombardeada en Madrid y vi hombres, mujeres y niños destrozados por los bombarderos. La guerra mundial se aproximaba. Con otros escritores nos pusimos a combatir al fascismo a nuestra manera: con nuestros libros que exhortaban con urgencia a reconocer el grave peligro.

Mi compatriota se había mantenido al margen de esta lucha. Era un hombre taciturno y un pintor muy laborioso, lleno de trabajos. Pero el ambiente era de pólvora. Cuando las grandes potencias impidieron la llegada de armas para que se defendieran los españoles republicanos, y luego cuando en Munich abrieron las puertas al ejército hitleriano, la guerra llegaba.

Acudí al llamado del Chile Guevara. Era algo muy importante lo que quería comunicarme; —¿De qué se trata? —le dije.

—No hay tiempo que perder —me respondió—. No tienes por qué ser antifascista. No hay que ser antinada. Hay que ir al grano del asunto y ese grano lo he encontrado yo. Quiero comunicártelo con urgencia para que dejes tus congresos antinazis y te pongas de lleno a la obra. No hay tiempo que perder.

—Bueno, dime de qué se trata. La verdad, Álvaro, es que ando con muy poco tiempo libre.

—La verdad, Pablo, es que mi pensamiento está expresado en una obra de teatro, de tres actos. Aquí la he traído para leértela —y con su cara de cejas tupidas, de antiguo boxeador, me miraba fijamente mientras desembolsaba un voluminoso manuscrito.

Presa del terror y pretextando mi falta de tiempo, lo convencí de que me explayara verbalmente las ideas con las cuales pensaba salvar la humanidad.

—Es el huevo de Colón —me dijo—. Te voy a explicar. Cuántas papas salen de una papa que se siembra.

—Bueno, serán cuatro o cinco —dije por decir algo.

—Mucho más —respondió—. A veces cuarenta, a veces más de cien papas. Imagínate que cada persona plante una papa en el jardín, en el balcón, donde sea. ¿Cuántos habitantes tiene Chile? Ocho millones. Ocho millones de papas plantadas. Multiplica Pablo, por cuatro, por cien. Se acabó el hambre, se acabó la guerra. ¿Cuántos habitantes tiene China? Quinientos millones, ¿verdad? Cada chino planta una papa. De cada papa sembrada salen cuarenta papas. Quinientos millones por cuarenta papas. Lahumanidad está salvada.

Cuando los nazis entraron a París no tomaron en cuenta esa idea salvadora: el huevo de Colón, o más bien la papa de Colón. Y Detuvieron a Álvaro Guevara una noche de frío y niebla en su casa de París. Lo llevaron a un campo de concentración y ahí lo mantuvieron preso, con un tatuaje en el brazo, hasta el fin de la guerra. Hecho un esqueleto humano salió del infierno, pero ya nunca pudo reponerse. Vino por última vez a Chile, como para despedirse de su tierra, dándole un beso final, un beso de sonámbulo, se volvió a Francia, donde terminó de morir.

Gran pintor, querido amigo, Chile Guevara, quiero decirte una cosa: Ya sé que estás muerto, que no te sirvió de nada el apoliticismo de la papa. Sé que los nazis te mataron. Sin embargo, en el mes de junio del año pasado, entré en la National Gallery. Iba solamente para ver los Turner, pero antes de llegar a la sala grande encontré un cuadro impresionante: un cuadro que era para mí tan hermoso como los Turner, una pintura deslumbradora. Era el retrato de una dama, de una dama famosa: se llamó Edith Sitwell. Y este cuadro era una obra tuya, la única obra de un pintor de América Latina que haya alcanzado nunca el privilegio de estar entre las obras maestras de aquel gran museo de Londres.

No me importa el sitio, ni el honor, y en el fondo me importa también muy poco aquel hermoso cuadro. Me importa el que no nos hayamos conocido más, entendido más, y que hayamos cruzado nuestras vidas sin entendernos, por culpa de una papa.

Neruda, Pablo. (1974). Confieso que he vivido, Memorias.. (pp. 20-22). Barcelona, España: Seix Barral
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viernes, 3 de julio de 2015

HIPÓLITO MEJÍA Y LO QUE FALTA POR ENTENDER

Por Melvin Mañón

Hipólito Mejía, infatigable a pesar de la edad, encantador a su manera, entretenido y conversador, agudo y emprendedor, con buena intuición, cálido y entusiasta, es un hombre que lee muy poco, casi nada que no sean periódicos o documentos y tiene fama, bien ganada, de no atender consejos, especialmente procedentes de asesores, intelectuales y gente que a su juicio son “teóricos” y por lo tanto, inútiles. Todo lo contrario a los ejecutivos de la corporación peledeista quienes presumen de leer aunque no lo hagan, gustan de citar entidades con las cuales se relacionan, se ufanan de contratar asesores extranjeros y en los restaurantes de lujo piden los vinos más caros; gente que para sus decisiones, depende no de sus instintos ni de su olfato sino de las encuestas y no de las que publican, sino de las que mantienen en secreto.

Hipólito Mejía es bastante predecible. Quien dispone de un perfil psicológico suyo aunque sea aficionado, puede anticipar algunas reacciones y respuestas suyas a determinadas situaciones. Su gusto por lo anecdótico y lo pintoresco, la ocurrencia oportuna, le ganaron simpatías y adhesiones porque le asociaban con el “pueblo” al que unos pertenecen y otros dicen pertenecer. Cabalgando como un llanero solitario a pesar de estar siempre acompañado, Hipólito Mejía, en su momento, no se percató de la naturaleza del adversario que enfrentaba ni del cambio de dirección del viento y la fortuna. Hipólito estaba convencido de que se enfrentaba a Leonel Fernández muchos de cuyos defectos conocía. No era así. Se enfrentaba al PLD maquinaria, al PLD corporación, a la orquesta morada, un grupo de asesores extranjeros y conspiradores criollos. Conocer los defectos de Leonel no era tan importante porque con aquel operaba un equipo que compensaba limitaciones y debilidades personales. No era un duelo entre dos personalidades y no se trataba de demostrar quién era más inteligente y capaz. El problema es que Hipólito se extravió. Él estaba acostumbrado a pelear de tú a tú; no conocía de pleitos contra un enemigo institucional, abstracto, inasible. Entonces, esos enemigos, de cuya identidad no se percató, pudieron masacrarlo a mansalva.

Hipólito fue evaluado, tasado, analizado en una serie de ejercicios multidisciplinarios donde economistas, sicólogos, sociólogos, comunicadores, mercadólogos, gerentes de marca y otros catalogaban puntos fuertes y débiles, acumulaban expedientes, archivaban testimonios y recogían evidencias por todas partes. Mientras Hipólito despreciaba a los asesores porque “el sabía más que ellos” y a su manera y para otra época era cierto, sus adversarios acudían al instrumental reseñado. Después, y como resultado, Hipólito ya no era ingenioso y ocurrente sino ignorante, un tipo bruto y atrasado que no comprendía la modernidad ni la respetaba. La corporación peledeista apostó con éxito a pintar a Hipólito como el atraso mientras ellos encarnaban el progreso, el futuro, la prosperidad. Tuvieron un éxito tan descomunal que lograron asociar la personalidad de Hipólito con la totalidad del partido que él entonces representaba. El viejo PRD, ya tenía sus antecedentes y reputación de caótico y desordenado. A esta imagen, que en esencia se correspondía con la realidad, se le añadió el estereotipo de burro que fabricaron de Hipólito con el entusiasta concurso de este. ¿Qué había pasado?

Hipólito no se percató de que la sociedad había cambiado haciéndose más compleja. Esos cambios no lo invalidaban ni a él ni a su estilo, solamente le obligaban a hacer ajustes que él rehusó reconocer y efectuar. El caudillo sordo a los consejos, el desprecio por los asesores y el rechazo a trabajar en equipo acentuaron los defectos del líder y favorecieron a sus enemigos.

Se ha dicho con insistencia que Hipólito perdió la elecciones del 2012 por haber amenazado con llevar a la cárcel a los corruptos del PLD obligándolos a cerrar filas y luchar por sus vidas. Sin despreciar la importancia del señalamiento ni los puntos que perdió por declaraciones desatinadas nunca he estado de acuerdo con ese juicio ni con esa conclusión porque en primer lugar, Hipólito Mejía, a pesar de esos graves errores no perdió las elecciones. El PLD, que ya había violentado la ley en materia de presupuestos y competencia desleal usando los recursos del estado (lo cual el propio Hipólito había hecho antes) instrumentó un fraude electrónico descomunal y ordenó una compra de abstenciones y de votos positivos a escala nacional. Todo eso está documentado, hay testigos y toda la evidencia está ahí pero la cosa se quedó así porque no había perseguidor capaz de obligar al poder a ceñirse a la ley.

La credibilidad de Hipólito en la lucha contra la corrupción en la que él mismo había incurrido antes sufría de varios defectos. Le faltaba autoridad moral porque él mismo había sido tolerante frente a corruptos pasados del PLD y de su propio gobierno y él mismo había banalizado el tema incluyendo y excluyendo corruptos a ser perseguidos en un tono que tenía más de chercha que de compromiso político. Finalmente y cuando ya el propio Hipólito conocía los aprestos de fraude del PLD en contra suya nunca tuvo la organización, la gente, los dispositivos, la visión y una estrategia que le permitiera enfrentarlo con éxito. Hipólito amenazó con la cárcel a un grupo de jerarcas de la orquesta morada pero nunca tuvo con qué respaldar esa amenaza y menos aún la organización ni la inteligencia con qué enfrentar el fraude de un adversario más poderoso, rico, dispuesto y organizado que él y sus propias fuerzas.

Hipólito Mejía subestimó grave y trágicamente la inescrupulosidad de la jefatura peledeista porque él seguía viendo al enemigo por los ojos de una persona y no de un equipo. No creyó, por lo mismo, que se atreverían a tanto, que se atreverían a hacer determinadas cosas contra él porque después de todo él había sido condescendiente y tolerante frente a ellos. Hipólito juzgó y midió a los ejecutivos de la corporación por su propia vara. Un tipo bonachón, poco rencoroso, nunca tan ambicioso no se imaginó hasta donde estaban dispuestos a llegar los peledeistas hasta que llegaron, lo cogieron por sorpresa, lo derrotaron y lo desarmaron obligándolo a rendirse el mismo día de las elecciones no porque ignoraba la escala del fraude sino porque sabía que carecía de la voluntad, la determinación y el instrumental con que ponerse al frente de una lucha que él anunció y prometió pero para la cual no estaba equipado.

Ahora que el país se aboca a un proceso electoral aún más fraudulento que el de 2012 y cuando ya Hipólito Mejía no es candidato cabe preguntarse, ¿cuál es la finalidad de haber traído a la mesa de discusión este expediente?

En primer lugar, esta discusión ilustra aún mejor que mi artículo anterior ATACAR A DANILO, DESTRUIR LA CORPORACION la diferencia entre el accionar de una corporación y el de un individuo, entre un candidato y un líder político de oposición. Como no es candidato Hipólito, si se lo propusiera, podría hacer estragos en la orquesta morada.

En segundo lugar, los que ahora participan en los aprestos para las elecciones del 2016 deben entender a lo que se enfrentan. No hay excusas para no estar preparados. Nadie podrá alegar que no fue advertido. A nadie se le podrá aceptar el llanto impotente y derrotista de que nos hicieron fraude porque el fraude está ya montado y con toda la voluntad de ponerlo en marcha y múltiples evidencias emitidas tanto por la JCE como por el Palacio Nacional. Quien es capaz de comprar y sobornar un congreso a plena luz del día y ni siquiera eructar es capaz de cualquier cosa. Esta gente hace tiempo que soltó todas las amarras. No tendrán miramientos. No se detendrán más que ante la barrera que nosotros todos seamos capaces de levantar.

Nota al lector: Este artículo estaba ya terminado cuando el martes 1ro. de Julio el periódico HOY publicó en primera plana este titular: "ACUERDO DE CABALLEROS", con las fotos de Luis Abinader y Miguel Vargas. La lectura revela de inmediato que se trata de una noticia de seis meses atrás, puro fiambre en el argot periodístico, un asunto claramente traído por los pelos. Todo el que alguna vez ha hecho periodismo sabe que esa información no merecía primera plana pero se la dieron y el hacerlo queda en evidencia lo siguiente: A) la orquesta morada reconoce los avances de la candidatura de Abinader y ya se dispuso a detenerlo. B) hay una intención subliminal de equiparar a Miguel con Luis, es decir, presentar a uno como si fuera tan sinvergüenza como el otro, lo cual se sugiere poniéndolos en un mismo plano visual. C) el tratamiento de la “noticia” revela una estrategia de comunicaciones, debatida y acordada por un equipo, no por Danilo ni por Juan ni por Pedro. Esto es lo que Hipólito nunca entendió y todavía no entiende como lo demuestran sus propias declaraciones en la misma edición del mismo periódico. Hablando del tema de la regularización, Hipólito le da al gobierno un crédito que este no se ha ganado, porque los verdaderos números de la regularización no son a los que se refiere Hipólito y todavía lo fueran, es inoportuno, imprudente y torpe asumir la agenda del gobierno. Hipólito entra en el tema de los derechos de soberanía, manoseados, manipulados y burlados por la orquesta morada sin que nada ni nadie le hubiera invitado a hacerlo en desmedro de la agenda de su propio partido y de la oposición en general. Es, por si hacía falta, una demostración adicional de no entender a que nos enfrentamos.
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domingo, 28 de junio de 2015

APRENDER DEL PETIGRE

Por Melvin Mañón

Simón Guerrero S. en una publicación reciente titulada: “A cualquier guaraguao le sale su petigre”, consigna: “Esta expresión es muy común entre nuestros campesinos, y la usan siempre que aparece un abusador que atropella y humilla a los más débiles. Para entender el sentido del refrán, echemos una ojeada a los protagonistas. El Guaraguao (Buteo jamaicensis) es un ave de rapiña que pertenece a la misma familia de las águilas (Accipitridae). Mide cerca de 24 pulgadas y pesa unas 3 libras. Es un ave poderosa muy eficaz para cazar piezas grandes como Conejos”. El petigre por su parte “Mide apenas 8 pulgadas y no llega a 2 onzas, pero nada más es chiquito. En época de cría, ataca y hace huir a cualquier ave que viole su territorio, así se trate de una garza o de un guaraguao”. Cualquier relación, comparación, equivalencia del comportamiento del petigre Vs. el guaraguao con la situación que enfrenta la sociedad dominicana Vs. el PLD es categóricamente intencional.

El petigre es un ave pequeña y audaz, no es más grande que el famoso ruiseñor y comparte con este algunos colores en el plumaje; no canta con la gracia de aquel pero pelea con fiereza y con astucia en defensa propia y de los suyos. Cuando un guaraguao o halcón merodea amenazante la familia del petigre ocupando su territorio y poniéndolo en peligro este lo enfrenta allí donde el otro es mas vulnerable, en pleno vuelo. El petigre lo ataca con el pico por debajo de las alas que es a todas luces el punto crítico del agresor por la cantidad de venas, tendones, ligamentos y nervios que atraviesan el ala y quedan desguarnecidos cuando el guaraguao o el halcón las despliegan durante el vuelo.

El petigre sabe que el halcón, como el guaraguao, ostentando un diseño muy aerodinámico dependen de su largas y eficientes alas para remontar el vuelo, maniobrar con la brisa, permanecer suspendidos entre las corrientes de aire, descender en picada vertiginosa y atacar precisos e implacables. Se trata de un animal peligroso equipado con garras filosas y fuertes para matar, una visión de largo alcance y precisa y un pico encorvado en la punta y diseñado para desgarrar la carne de sus víctimas. El petigre no puede despojar al guaraguao de sus garras, ni de su pico ni privarlo de la visión extraordinaria con la cual localiza sus victimas a grandes distancias. El único punto posible de ataque del petigre, donde más daño puede hacerle al guaraguao, sin morir en el intento, es dañando las alas del guaraguao pues así lo inhabilita para ejercer como ave de rapiña. Para lograrlo el petigre acude a la velocidad, maniobrabilidad, coraje y astucia que le permiten, en pleno vuelo, colocarse debajo de las alas de su enemigo desde donde ataca sin poder ser atacado. El guaraguao, acosado, decide escapar. No soporta los picotazos del petigre porque sabe que a la corta o a la larga dañará una cualquiera de sus alas. Igual acontece si encuentra el guaraguao posado en una rama. Lo obliga a abandonar el lugar. Es impresionante el espectáculo y lo he presenciado en numerosas ocasiones. El petigre se lanza en vuelo rasante sobre la cabeza del guaraguao o del halcón, grita, chilla, hace piruetas amenazantes y sea por hastío o sea por cansancio o vaya usted a saber que le dice al oído, logra que el guaraguao o el halcón abandone el lugar. Es mucho lo que puede aprenderse de la conducta de los animales si estamos dispuestos a observar.

Años atrás, mi amigo y compadre Alfonso Ferreira era director del zoológico. Un día, me mostró en una colección de fotografías, hechas por él, un enfrentamiento entre dos rinocerontes. En todas las fotos, cada rinoceronte trataba de atacar a su contrario buscando herirlo en una de las patas traseras. Ante mi sorpresa por semejante forma de ataque Alfonso me explicó:

-Alexander, después de estar herido en una pata trasera, ningún rinoceronte puede montar a la hembra. No le es posible soportar su extraordinario peso en una pata herida. Queda inutilizado.

En ambos casos la moraleja es evidente. Debemos asimilar del petigre no solamente su disposición de lucha, sino su astucia y del rinoceronte su eficiente identificación del punto débil del enemigo, su capacidad para concentrarse. La propia supervivencia de estos animales ave y mamífero depende de saber buscar y encontrar la manera de golpear a su enemigo por su punto débil.

Si los que sufrimos opresión, inseguridad, explotación y abuso en este país vamos a deshacernos del PLD que lo perpetra tendremos que aprender del petigre. Enfrentados, cada uno por su propia supervivencia, tenemos la opción de luchar, desgastarnos y fracasar. Pero también tenemos la opción de saber luchar, acumular fuerzas, golpear por su punto débil al enemigo y triunfar. En verdad os digo, no depende de los millones del PLD. Depende de nosotros. ¿Por dónde lo atacamos? ¿Por todas partes? ¿Por cualquier lado? La respuesta es un rotundo no. ¿Cuál es entonces ese punto débil? ¿Cómo localizarlo? ¿Cómo identificarlo? ¿Tiene el PLD un solo punto débil o tiene varios? Y si es así, ¿lo golpeamos por todos o escogemos de entre los puntos débiles aquel que nos de mayor ventaja? ¿De qué y de quién depende? En verdad os digo: depende de nosotros.

Que nos importa ahora un debate sobre el procedimiento constitucional empleado para permitir la reelección de Danilo Medina ni tampoco si este se desenvolvió en el terreno jurídico, político o en ambos si todos sabemos que los votos fueron comprados, que todo, debate y decisión estuvo corrompido, viciado y que por tanto, la ilegalidad de la compra vicia, invalida y anula todo lo que de dicho accionar derive. Ya no sé en qué forma o idioma decirlo. El PLD hará contra nosotros todo aquello que nosotros no seamos capaces de impedirle. Esa es la norma. De nosotros depende. Aprendamos del petigre.
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sábado, 27 de junio de 2015

FUTURO INCIERTO DE LOS HAITIANOS

Por Fernando Rodríguez Céspedes

Hiere la sensibilidad humana la situación desesperada e incierta de los miles de nacionales haitianos ilegales que abarrotaron los centros de registro del Plan Nacional de Regularización de Extranjeros tratando de inscribirse para evitar ser deportados a un país con el cual no se identifican y donde no recibirán ni siquiera la garantía de un trabajo.

Las inscripciones cerraron con más de 288 mil registrados de una población estimadas, oficialmente, en unos de 400,000 haitianos, aunque por el descontrol de nuestras fronteras y la presencia masiva de estos en todo el país, hay quienes estiman la cifra en un millón de ilegales, aproximadamente. Miles de estos se están marchando por su cuenta.

Las migraciones huyendo del hambre, la inestabilidad política, persecuciones y falta de trabajo no son exclusivas de estos litorales. Es un fenómeno que siempre ha existido y que actualmente padece Europa, principalmente Italia y España las que se ven invadidas, a diario, por miles de desesperados africanos que se ganan la vida vendiendo chucherías.

Aquí, con una débil frontera, permeada sistemáticamente, el problema se agrava por la carencia de recursos para atender satisfactoriamente las necesidades de salud, alimentación y educación de 10 millones de dominicanos, menos aún, de la creciente población ilegal haitiana que se estaba adueñando de diversas áreas del trabajo informal, la construcción y el campo.

Además que un problema migratorio, tenemos un problema humano y las autoridades tendrán que hilar muy fino para aplicar la ley, sin maltratar a quienes, a pesar de las protestas de entidades y personalidades nacionales e internacionales, como el imprudente alcalde de Nueva York, resulta ineludible repatriar o trasladar al vecino Haití.

Las declaraciones del presidente Michel Martelly de que su país no recibirá a los haitianos nacidos en nuestro territorio, constituyen un pataleo comprensible pero inaceptable desde el punto de vista de lo que establecen la constitución de su país y la nuestra, las leyes de migración y la soberanía nacional. Los pataleos seguirán y se incrementarán por lo que debemos prepararnos hasta para posibles represalias.
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martes, 16 de junio de 2015

A LA UNA, A LAS DOS Y A LAS...

Por Melvin Mañón

“Observen de cerca el acuerdo PLD-PRD y busquen en esa pieza, no la evidencia de la desvergüenza de ambos, sino el entramado del fraude electoral que ya montan para mayo del 2016. Y lo que mas me asombra de todo esto, no es la desvergüenza de estos personajes, sino la ceguera de nuestros, por así decirlo, líderes”. Este fue el párrafo final del artículo anterior a este titulado: DANILO, LEONEL Y UNA ADVERTENCIA.

El Señor Danilo Medina consintió, como beneficiario principal, que durante 2011 y 2012 el gobierno del PLD, presidido por ya sabemos quien, instrumentara un fraude presupuestario descomunal de unos 240 mil millones de pesos con los cuales compraron hasta los perros, los gatos y las mascotas de los artistas, profesionales, intelectuales y ciudadanos de a pie que respaldarían al candidato del gobierno. La ilegalidad abierta, confesa, documentada y trágica de ambos fraudes, el presupuestal por el uso indebido del dinero y el electoral por la compra y secuestro de votos la sabe y conoce todo el mundo en la República Dominicana. No ha sido ni es materia de discusión. Fue así y basta.

El mismo señor Danilo Medina, una vez impuesto como presidente y en virtud del acuerdo con Leonel Fernández honró el compromiso de no investigar ni perseguir judicialmente a ninguno de los funcionarios del gobierno anterior muchos de los cuales, en la práctica, permanecieron en su gobierno. Al validar la impunidad, el señor Medina recibió fuertes y generalizadas críticas a pesar de las cuales, sin embargo, dio continuidad a todo lo anterior, como los sueldos lujosos, la nómina inflada, los esquemas corruptos de contratación de obras y los aun mas corruptos contratos de préstamos externos. El señor Danilo Medina que había prometido apoyar lo bueno, corregir lo malo y hacer lo que nunca se había hecho prefirió dejarlo todo como estaba y, para diferenciar su imagen del anterior, se puso a brincar charcos, hacer un gran rollo publicitario al respecto y construir edificios escolares en los que algún día podrán funcionar escuelas (que no es lo mismo ni es igual). Mientras tanto, la tolerancia del señor Medina con todo lo que estaba malo antes y lo que él, de su propia cosecha, ha consentido, inflige un daño terrible a la nación y a la sociedad dominicana. El Señor Medina mandó un mensaje: aquí se puede hacer lo que sea y no pasará nada. Como dijera Eduardo Estrella en una de sus mas acertadas observaciones: “sin perseguir la corrupción en los de arriba, no se puede poner orden en los de abajo”. Ese daño, específicamente ese, incluso a mayor escala que el endeudamiento por Medina contratado con su secuela a futuro es, y perdurará, como un perjuicio mas grave, duradero y terrible que todos los demás desaciertos y vagabunderías perpetradas o toleradas por él.

Ahora, entre los meses de mayo y junio de este año del señor de 2015, Medina, sin rubor alguno, a plena luz del día, autorizó y ejecutó la compra de todos los legisladores (que eran muchos) y que hacían falta para pasar una reforma constitucional a su medida, como un “flu” ordenado en una sastrería antigua que le permita optar por la reelección con lo cual añade a los orígenes espurios y fraudulentos de su primer mandato, un acto que tan grave es en su naturaleza como en sus consecuencias. Perpetrado, ante la mirada sorprendida y aun desconcertada de todo el país, el soborno de los legisladores, no por esperable y predecible, resulta menos escandaloso y grave.

Ante esta demostración de desprecio por cualquier consideración legal, jurídica, política, histórica y social ¿que pueden y deben esperar los dominicanos del señor Medina?

Amparado en encuestas manipuladas, Medina cree gozar de una popularidad que nunca ha sido suya y que incluso si alguna vez la hubiera tenido no por eso le confería el derecho a violar y pisotear la ley y menos aun a darle al país el ejemplo de una presidencia inescrupulosa y corrupta. Álvaro Uribe en Colombia, pretendió sin éxito y usando la misma lógica y los mismos procedimientos lo que acaba de lograr Medina. La diferencia no estriba en el talento de este frente al otro sino a que, en Colombia, no pudieron comprar el tribunal supremo y aquí estaba comprado y pre-pagado.

Dado que está meridianamente claro que Medina, como el PLD, con la justicia y la JCE en sus manos están dispuestos a hacer en contra nuestra todo aquello que nosotros mismos no seamos capaces de impedirle, no tenemos mas opción que usar la denuncia no para quejarnos sino para convocar. Tomar las calles, parar el país, romper la gobernabilidad, crear un ambiente internacional hostil y forzar la destitución de esos jueces. Combinando ambos esfuerzos podemos, y por nuestro propio bien debemos, derrotar la reelección y el conjunto de ilegalidades y atrocidades en que se sustenta.

El acuerdo PLD-PRD no tiene justificación electoral pero si operacional. La compra de votos positivos, o sea, el dinero que se promete al votante para que vote a favor de uno de los partidos aliados y del cual no se espera que consiga votos a favor espontáneamente es lo que verdaderamente yace detrás de ese acuerdo. De ese modo, Miguel Vargas obtiene algunos cientos de miles de votos, mantiene la franquicia, sigue recibiendo dinero de la JCE y además confiere al PLD la apariencia de que los votos así obtenidos eran legítimos. A eso, en esencia se reduce el acuerdo porque, por lo demás ningún peledeista está conforme y los perredeistas que aún le quedaban a MVM desertan de su lado por horas. PRD-PLD no suma votos pero facilita el fraude. Es un arreglo bastardo, pecaminoso y falaz que sustenta una ficción carente de contenido y ajena a la realidad.

Pensar, creer o esperar que el PLD ahora con Danilo Medina vaya a propiciar elecciones libres y medianamente limpias en el año 2016 es exactamente lo mismo que haber creído –como hicimos nosotros- que, en las elecciones de 1966 Juan Bosch, con votos, podía ganarle a Balaguer después que los americanos habían invadido el país con 42 mil soldados justamente para evitar que Bosch fuera gobierno. ¿Como iban los EEUU a conceder por las buenas lo que habían impedido por las malas? Después de haber comprado legisladores, jueces, medios de comunicación y comunicadores, después de haber incurrido en todas esas diabluras, ¿como puede alguien pensar que el PLD va a dejar que la oposición le gane las elecciones? No seamos ilusos. El gran reto no es derrotar con votos al PLD sino lograr que esos votos traigan un nuevo gobierno. Por todo lo anterior es que grito y clamo: no basta con denunciar el acuerdo como desvergüenza, es necesario prepararse organizativa, táctica y estratégicamente para derrotarlo.
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domingo, 14 de junio de 2015

OIGAN LO QUE DICE ESTE CIUDADANO DOMINICANO

El video que los políticos dominicanos no quieren que tú veas


La Biblia dice en Romanos, capítulo 13, que nosotros tenemos que sujetarnos a las autoridades, yyy nosotros tenemos que cumplir las leyes; somos respetuosos de las leyes, y las autoridades, dice la Biblia que han sido puestas por Dios... y que a ellos tenemos que estarles sujetos... y ser buenos ciudadanos; la Biblia nos manda eso, pero... como ciudadanos, aunque seamos creyentes, también tenemos derechos, y nosotros también deseamos que nuestro país se encamine por el camino del bien, por el camino del progreso, que hayan oportunidades para todos. Yyy yo les digo a nuestras autoridades, aaaa nuestro senador, a nuestros diputados, aaa nuestros gobernadores, al síndico, a nuestros regidores, que dejen de pensar en ellos mismos, como políticos, y de pensar en sus partidos... y pensar más en nosotros como comunidad; en primer lugar, porque ese es su verdadero trabajo; en segundo lugar, porque nosotros somos que los elegimos a ellos y nosotros tenemos derecho de exigirles, y decirles la verdad, y además, en tercer lugar, porque nosotros somos que pagamos sus salarios... con los impuestos que pagamos... bastante altos. La cantidad de impuestos que se nos cobra a los ciudadanos, no se corresponde con la cantidad de bienes que nosotros estamos recibiendo; y los beneficios que debemos recibir; nosotros no podemos ya continuar, cada vez que haya una elección votando por el más hermoso, y por el más bueno y por el que más me ayuda. Yo no necesito que usted me AYUDE; el gobierno no está para ayudar, el gobierno está para crear las condiciones para que los ciudadanos podamos trabajar; las condiciones para que podamos estudiar, las condiciones para que podamos tener vivienda; salud, transporte, fruto de nuestro propio trabajo. Si usted me ayuda, dándome una tarjeta; si usted me ayuda, llenándome los tanques de agua; usted me está ayudando a ser pobre toda la vida. Y la población tiene que entender que el que te ayuda a comer hoy, el que te ayuda a ponerle un zinc, un techo a tu casa; y el que te ayuda a llenar tus cubetas de agua, eso es esclavizándote para ser pobre, entonces tú votas por esa persona, pero tú tienes derecho a alcanzar el mismo nivel económico, el mismo progreso, que ese político exhibe hoy, delante de todos nosotros... todos tenemos derecho. Y yo quiero decirle a los políticos, que ellos preparan sistemas; por ejemplo, el sistema de salud... ninguno de ellos, cuando se enferma va a un hospital público; ellos están haciendo escuelas ahora mismo, pero sus hijos no estudian en las escuelas que el gobierno construye; no están en el sistema educativo. Ellos, hacen un sistema de seguridad social, Senasa, pero ninguno de los políticos usa el seguro de Senasa. Entonces, ellos hacen un sistema, que no funciona para la población, con el que un grupo se hace rico; con nuestro dinero, pero ninguno de ellos los usan; entonces, ellos tienen un país para ellos, y un país para nosotros. Y alguien tiene que decirle eso a los políticos; nosotros no somos políticos, pero somos ciudadanos, y tenemos derecho, a que los políticos sepan, que no pueden seguirnos engañando y abusando de nosotros... se está abusando del pueblo. Entonces, los ciudadanos tenemos el derecho a usar la palabra, a usar los medios, a usar las protestas pacíficas, para decirle a nuestros gobernantes, que tienen la obligación de actuar. No es un favor, los ciudadanos no tenemos que aplaudir, cuando un ministro, cuando una autoridad electa, hace algo; es que usted está obligado a hacerla, usted se compromete según las leyes a servir a la comunidad... los políticos tienen que saber que los ciudadanos, eh, sabemos elegir, y sabemos por quién votar... pero hay una gran cantidad de ciudadanos que está eligiendo porque fulano me da 300 pesos, o porque fulano me da una ayuda, y porque fulano me consiguió las medicinas... tú no tienes que andar mendigando, ciudadano... y, señor político, usted no tiene que abusar de la ignorancia... del pueblo. Esa es mi opinión como ciudadano, y tengo derecho a expresarlas... yo creo que todos los ciudadanos tenemos que despertar, porque de verdad, se están burlando de nosotros los políticos.
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domingo, 7 de junio de 2015

DANILO, LEONEL Y UNA ADVERTENCIA

Por Melvin Mañón

Ahora que Leonel Fernández ha quedado temporalmente fuera de juego es posible entender mejor que la única finalidad de todas las publicaciones en la prensa extranjera, las denuncias de Quirino, el sometimiento a Félix Bautista y la divulgación de otros expedientes incriminatorios era invalidarlo como opción de poder para las elecciones del 2016. Desde el primer día sostuve que Félix Bautista no era el blanco ni el objetivo final de esos ataques sino solamente la vía para llegar a Leonel de manera inequívoca e intimidatoria. Esas denuncias, sometimientos y publicaciones cavaron una fosa enorme por la que fueron sumergiéndose numerosas aspiraciones, posiciones y ventajas políticas de Leonel Fernández.

Otro revelador aspecto que, también había sido observado y así mismo negado entonces se refiere a las dotes de Fernández como estadista, estratega y timonel. Ahora, navegando con el viento en contra es ostensible que, sin ser tarado, imbécil ni nada por el estilo, Leonel Fernández no está, ni estuvo nunca adornado de esas, las cualidades que hacen a un gran dirigente. Beneficiario de circunstancias que le fueron favorables y que él supo aprovechar Leonel Fernández promovió y fabricaron para él una imagen de hombre capaz, visionario y estratega que incluso llegaron a presentarse como equiparables a las de Joaquín Balaguer. Durante años, respondía a esas observaciones que nunca compartí diciendo: Balaguer era un seductor, Leonel es apenas un proxeneta. Pero la leyenda de sus destrezas se estableció y es ahora cuando se derrumba, no porque lo hubiera anticipado uno, sino porque la gente solamente se percata de aquello que está a la vista y a veces ni siquiera de eso.

Cuando meses atrás decía que los americanos estaban detrás de todo el asunto y del tema de Leonel muchos discreparon. Entre el escepticismo de unos y la ceguera de muchos me mantuve asegurando que la ofensiva contra Leonel procedía de los Estados Unidos y de ninguna manera era una iniciativa de Danilo Medina ni de Francisco Domínguez Brito. Fui el primero en sostener esa creencia y divulgarla, al menos, hasta prueba en contrario.

Ahora podemos observar cómo, de repente, casi por arte de magia, cesaron las presiones de Quirino, las denuncias en la prensa internacional y los procesos judiciales permanecen en el limbo jurídico. Todo fue concebido y manejado como una gran obra de teatro. Procesos, denuncias y publicaciones perseguían invalidar a Leonel y lo lograron; todo fue un curso de acción al que apelar no para hacer justicia sino para asegurarse de que no se haga.

El mito de la genialidad política de Leonel Fernández fue tan exitoso que hasta él mismo llegó a creérselo. El otro mito que atribuye a Danilo Medina una simpatía que jamás ha tenido y que también él se lo cree, se derrumbará por lo mismo que colapsó el otro. Porque ha sido falso desde el principio. El PLD ha sabido utilizar las encuestas no para retratar situaciones sino para inducirlas. Han tenido con la leyenda de la popularidad de Danilo un éxito tan extraordinario como el que tuvieron con Leonel a quien le atribuían un nivel de destrezas que nunca tuvo.

Hay innumerables quejas y denuncias del acuerdo suscrito entre Leonel y Danilo que involucra a las claras una repartición del poder. No vale la pena repetir aquí los aspectos ya denunciados precisamente por lo que tiene esa repartición de pecaminosa por no hablar de francamente antidemocrática. Es frecuente, mas no por eso justificado que dirigentes de partidos o de facciones dentro de un mismo partido se pongan de acuerdo a las buenas o a las malas para acomodar las apetencias y los intereses de sus seguidores en el reparto de la cosa pública. Lo que carece de precedentes, hasta donde alcanza mi conocimiento es que dos dirigentes políticos, uno de ellos jefe de estado se pongan de acuerdo para que al interior del poder judicial se mantenga en sus puestos dentro de la judicatura a los jueces de las altas y pequeñas cortes que han garantizado hasta ahora los más altos niveles de impunidad concebibles. Ambos personajes se comprometen y garantizan que no se hará justicia, que no se perseguirá a nadie de ese litoral, que los funcionarios pueden hacer y deshacer ahora como ya lo hicieron antes y que los jueces han recibido un mandato explícito para asegurar que no se haga justicia y así consagrar el crimen como la norma prevaleciente del quehacer dominicano.

Danilo Medina y Leonel Fernández pasarán, sin duda, a la historia como dos canallas de la estirpe de Báez o peor. Pero nosotros, los que hemos adversado a esta canalla, también pasaremos a la historia por nuestra incompetencia, por nuestras mezquindades, y por nuestra miopía.

Observen de cerca el acuerdo PLD-PRD y busquen en esa pieza no la evidencia de la desvergüenza de ambos, sino el entramado del fraude electoral que ya montan para mayo del 2016. Y lo que más me asombra de todo esto, no es la desvergüenza de estos personajes, sino la ceguera de nuestros, por así decirlo, “líderes”.
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martes, 2 de junio de 2015

LA RECTIFICACIÓN DE LEONEL

Por Fernando Rodríguez Céspedes

El expresidente Leonel Fernández hizo bien en llegar a un acuerdo estratégico con el presidente Danilo Medina porque de lo contrario estaba arriesgando su futuro político con la actitud de rebeldía exhibida ante las altas instancias del PLD, entidad a la que debe todo lo que es.

Actuó correctamente al desoír a personas veleidosas a quienes no le duele el PLD porque vienen de otras parcelas políticas, y a personeros desacreditados ante el pueblo porque desde el trujillato han estado sirviéndose del Estado e identificados con las peores causas.

Como joven político de gran capacidad, talento y futuro, no debió permitir que coyunturas momentáneas les obnubilaran la mente al grado de atentar contra la unidad partidaria y el respeto a la figura del presidente como hizo en su desafortunado discurso ante la nación.

Las circunstancias lo obligaron a desistir del referéndum, propuesto inicialmente por la Fuerza Nacional Progresista, como condición para apoyar la modificación al artículo 124 de manera que Danilo Medina pudiera optar por la reelección para un último período presidencial.

Visualizó que podía quedarse solo porque, como alegara el senador Julio César Valentín, él le agradece y admira pero entiende que por encima de los hombres está el partido y la disciplina que se le debe al mismo y por eso cambió de posición al igual que otros connotados leonelistas.

Leonel Fernández Reyna, se vio precisado a negociar antes de que se le hundiera el barco o quedara a la deriva a merced de grupos y entelequias políticas que sin la alianza o soporte de un partido como el PLD, no representan nada en el ámbito político nacional.
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lunes, 25 de mayo de 2015

POCA LLUVIA Y MUCHO SOL

Por Melvin Mañón

... todo lo que le hagamos a la tierra la tierra nos lo hará a nosotros

Hablar de la sequía como hacen las autoridades y comentan los medios de comunicación además de inexacto es pernicioso. Es verdad que faltan lluvias pero lo que no se dice es que el sol calienta demasiado y evapora la humedad del suelo y de la vegetación mucho más rápido que hace apenas algunos años. Si hablamos solamente de sequía o sea escasez de lluvias confundimos el efecto de la radiación solar extrema con el régimen de lluvias de tal modo que apenas algunos días después de un buen aguacero ya empiezan a notarse señales de sequía.

El comportamiento de las lluvias acusa modificaciones importantes apenas mencionadas que, no obstante, son particularmente importantes:

1ro.- Las lluvias dejaron de ser predecibles y estacionales como antes. Ahora llueve o deja de llover fuera de estación, en cualquier época y sin que el hombre de campo pueda, de manera confiable, tomar decisiones.

2do.- La distribución de las lluvias muestra un patrón perturbador de concentración que desata aguaceros torrenciales durante los cuales cae más agua en apenas unas horas o días de la que cae durante los meses subsiguientes o precedentes. En muchos casos la pluviometría anual aumenta mientras que a su vez aumenta la sequía porque disminuye el número de meses durante los cuales llueve.

3ro.- La temporada ciclónica ya no existe. Los huracanes se forman en otros lugares y siguen recorridos distintos con lo que hemos perdido la capacidad de aquellos para equilibrar las temperaturas y para traer el agua con la que se llenaban las presas.

En algunas regiones del país como el suroeste y también parte de la región o línea noroeste ha llovido poco durante los últimos meses y eso naturalmente daña cultivos y suministro de aguas a la población y a la agricultura. Otras regiones han recibido lluvias abundantes tan recientemente como durante la primera parte de la Semana Santa.

Ambas regiones, una donde no llueve hace meses y otra donde lo hizo hace apenas un mes acusan una manifiesta escasez de humedad en el suelo, deterioro de los cultivos y disminución o desaparición de acuíferos.

El comportamiento del sol, las temperaturas que produce y los efectos de agotamiento y extenuación que ocasiona tampoco han sido objeto de la atención debida y por eso, al hablar de sequía en el sentido tradicional en lugar de entender mejor, se confunde todo especialmente lo siguiente:

1ro.- Hay un perceptible aumento de la temperatura. Los charcos, la humedad ambiental del bosque y el agua de las cañadas desaparecen apenas transcurridas algunas horas de cualquier aguacero. El estado y condición de los suelos y caminos refleja claramente esta nueva situación.

2do.- Desde hace varios años, durante el verano, a medida que se acerca el mediodía y hasta aproximadamente las cuatro de la tarde, las hojas de cítricos y de aguacates jóvenes y el pasto de cualquier variedad se encogen sobre sí mismas alrededor del tallo para protegerse de la inclemencia del sol. Al atardecer y hasta el día siguiente vuelven a abrirse. Ahora, incluso en invierno, sucede lo mismo con las hojas. Años atrás simplemente eso no sucedía a menos que hubiera una sequía extraordinaria.

3ro.- Las altas temperaturas dentro y fuera de estación vienen acompañadas de una brisa caliente y seca que acelera la pérdida de humedad de las plantas y el secado del terreno de tal manera que las huellas de la lluvia desaparecen en cuestión de horas.

4to.- Evidencia adicional de lo anterior es el comportamiento de los trabajadores agrícolas. Años atrás, ellos desestimaban mis recomendaciones sobre cómo trabajar, a cuáles horas, aprovechando las sombras de árboles y el terreno. Ahora, ellos mismos, que laboran como ajusteros, han renunciado a trabajar a partir de las 11a.m.

Por todo lo anterior insisto. Hablar de sequía, que es escasez de lluvia, como si ese fuera el problema es inexacto y perturbador. La situación es más compleja y con ciertos aspectos inexplicable y eso que la afirmación anterior no incluye las nuevas plagas, los desórdenes, virus, enfermedades y cambios traumáticos que están sucediendo en la agricultura y en el comportamiento de los animales. Estos cambios van rápido y acelerándose.

Dentro de pocos años, será necesario modificar los horarios oficiales de la jornada de trabajo para quienes laboran al aire libre tanto en el campo como en las calles o carreteras. El ingreso a las escuelas de los niños y muchas otras actividades experimentarán cambios inevitables. Pero mientras estemos hablando de sequía no podemos ni siquiera acercarnos a un entendimiento de lo que está sucediendo. La sequía, claro está, existe, es un hecho pero el sol y las temperaturas que produce a diario han creado una situación nueva. Aquellos que durante años han destrozado árboles para un parqueo, por una fachada o porque una raíz estorbaba; los que acabaron con los frutales y árboles dando fuego indiscriminado, los que han tumbado árboles y nunca han sembrado uno, pagarán su cuota y nos harán pagar a otros el costo de su depredación insensata. Locales inhabitables por el calor, fincas depredadas incapaces de retener la humedad, caminos y puentes destrozados por la crecidas y la gente primero disputando y luego peleando por el agua. En la muy civilizada Costa Rica se enfrentaron hace poco dos municipios uno con agua el otro sin ella. Los que tenían agua se la negaban a sus propios vecinos de toda la vida. Imaginarse las otras disputas con Nicaragua por las aguas del río San Juan, las del Medio Oriente por el Jordán y las aguas del Tigris y del Éufrates por no hablar de California y su sequía de cuatro años, la desaparición de sus aguas freáticas, el agotamiento de sus presas y la disminución alarmante de las nuestras.

Seguimos destrozando, quemando, secando y agrediendo la naturaleza y la tierra. Como se le atribuye haber dicho a Seattle el gran jefe indio en 1855 en su respuesta al gran jefe blanco de Washington: “todo lo que le hagamos a la tierra la tierra nos lo hará a nosotros”.
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sábado, 23 de mayo de 2015

EL PREMIO DE ENTONCES, YA NO ES LO MISMO

Por José Carvajal

La importancia de los premios también muere. Hay muchos que en determinados momentos catapultaron las carreras de poetas y escritores; galardones que ya desaparecieron. Y otros que languidecen en la “rueda del éxito” por tradición, pero no representan para nada lo que otrora, cuando lanzaban a la fama y lograban colocar los nombres de los galardonados a un nivel de superioridad ante lectores ávidos de novedades.

Ese grado de superioridad venía acompañado de las ediciones de las obras, que garantizaban a su vez una venta masiva y contratos editoriales de suma importancia, aun cuando el premio no fuera auspiciado por una importante firma de la industria del libro. Pero muchos de esos incentivos han desaparecido con el tiempo.

Basta mirar en retrospectiva y reflexionar acerca de la importancia de ganarse un premio literario que si no ha desaparecido del parnaso no es porque le sobra oxígeno, sino porque a los organizadores les cuesta entender que el tiempo lo decide todo, hasta las circunstancias, la calidad del jurado y las obras que se premian.

En los casos de los premios importantes desaparecidos, las circunstancias primaron sobre la terquedad o el ánimo de prestarse a juegos publicitarios de la actualidad que en vez de ayudar a los galardonados terminan ridiculizándolos. Eso ocurre cuando se desvirtúan las razones, sean comerciales o literarias, que dan origen a ciertas convocatorias.

Uno de los premios más prestigiosos para la literatura hispanoamericana fue el Biblioteca Breve, que lanzó al estrellato a escritores como Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes, Guillermo Cabrera Infante y otros no menos importantes. Incluso, aun en el caso de ser declarado “desierto”, como ocurrió en 1960, bastaba ser finalista del Biblioteca Breve para consolidar una carrera literaria.

Fundado en 1958, el Premio Biblioteca Breve entró en crisis en 1970 al no entregarse por disputas internas entre los fundadores de la editorial Seix Barral, que lo convocaba y patrocinaba. Hay versiones de que ese año lo habría ganado el chileno José Donoso con “El obsceno pájaro de la noche”, o quizá el peruano Alfredo Bryce Echenique con su exitosa novela “Un mundo para Julius”. Sin embargo, aquí lo que resalta es que el codiciado galardón dejó de entregarse de 1972 a 1999, y que cuando reapareció en este último año lo ganó el mexicano Jorge Volpi con “En busca de Klingsor”. Pero ya no era ni es igual. En esos 27 años en que estuvo en “estado comatoso” el Biblioteca Breve perdió todo su esplendor. En otras palabras, no significa lo mismo para las nuevas generaciones de lectores.

La premiación de Volpi despertó un gran entusiasmo porque, para muchos, con esta resurgía un símbolo de calidad que coronó una época de oro (la del boom) de la literatura latinoamericana. Sin embargo, los que sucedieron a Volpi padecieron o padecen la falta de aplausos de un lector quizá menos exigente o nada interesado en los galardones del pasado.

Es mucho lo que se puede escribir de los premios literarios; ninguno se salva de las críticas por presunta manipulación, negociaciones tras bastidores, soborno o falta de calidad de los jurados, o por “intereses creados” al interior de las entidades que lo patrocinan. También encierran historias de escándalos de plagio y otras nomenclaturas. El mismo Premio Nobel de Literatura no escapa a tales conjeturas.

Por cierto, en estos tiempos los premios literarios que derivan de concursos tienen importancia más por la dotación económica que por la calidad de los autores galardonados y el prestigio que representan. El Planeta, por ejemplo, tiene una dotación de unos 700 mil dólares; el Alfaguara 175 mil; el Primavera de Novela unos 116 mil (hace par de años era de 230 mil, pero la editorial Espasa Calpe y el Ambito Cultural de El Corte Inglés que lo convocan redujeron el monto en un cincuenta por ciento por la crisis económica que afecta a España). Quizá sea significativo apuntar que la dotación de 100 mil dólares del Premio Rómulo Gallegos ha bajado a casi la mitad debido a los ajustes con la tasa de cambio en Venezuela.

Otro premio importante en su momento fue el de Casa de las Américas que se otorga en Cuba desde 1960. Alcanzó prestigio por el impulso que le dio la revolución (cultural) cubana, por el compromiso político con Latinoamérica y el Caribe, y por la innegable calidad de los miembros del jurado de los años de esplendor en cada una de las categorías. Sin embargo, desaparecida o debilitada aquella maquinaria continental que dio a conocer a muchos escritores vinculados a una lucha ideológica necesaria en la segunda mitad del siglo 20, se puede decir que ganarlo ahora no significa lo mismo de entonces.
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miércoles, 20 de mayo de 2015

UNA HISTORIA DE JAIBAS

... sin jaibas no hay futuro...

Por Melvin Mañón

Sobre la superficie del charco de aguas estancadas en la cañada una extraña y fina película blanquecina y semitransparente apenas dejaba ver el fondo. Por encima de nosotros, el follaje de las cabirmas, los higos y un jobobán enorme nos protegían de un mediodía soleado y ardiente. De repente, lo que no podíamos apreciar en el fondo se hizo visible en la orilla del charco. Arrimadas a una laja tres jaibas flotaban inertes. Pedro, uno de los hombres del grupo, anunció:

-Envenenadas

Ángel y Germán se encogieron de hombros.

-Las envenenan a propósito- insistió Pedro. - las envenenaron con baño de vacas para cogerlas y después venderlas en el pueblo. -Que barbaridad- exclamó con enojado lamento pero sin indignación -son esos muchachos vagos de por aquí.

Una ola de calor enorme y poderosa, mas cálida y ardiente que el mediodía me atravesó las entrañas pero no dije nada.

Rafael lo hizo: -Pero estas cañadas desembocan todas en el Yásica y esa es el agua que alimenta a Puerto Plata. Nos estamos envenenando, carajo. Estamos consumiendo agua envenenada.

-Eso no es lo peor-añadió Pedro. –Las cañadas se secan porque la jaibas son las que, hacen las cuevas, localizan la humedad dentro de la tierra y por ahí, como quien dice, es que le entra el agua a las cañadas.

Como advirtió que algunos dentro del grupo no entendían precisó:

-Las jaibas hacen su trabajo. Ellas andan siempre detrás del agua y hacen todas esas cuevas hasta encontrarla y eso mismo trae el agua a la cañada. Cuando llueve, esas mismas cuevas cogen agua y la van administrando poco a poco y así es que el rio se alimenta.

Pedro, el describir el oficio de las jaibas, omitía el papel de la cubierta boscosa. Por eso intervine.

-Las jaibas hacen su trabajo, pero si la cañada pierde la cubierta boscosa, el agua dura menos. Ambas son igualmente necesarias.

-Pero ustedes no se dan cuenta de que nos están trayendo agua envenenada por el mismo acueducto. Eso es grave- insistió Germán.

Claro que es grave. Estamos acercándonos a una combinación mortal. El agua portadora de veneno usado para cazar jaibas y la desaparición de las jaibas reduciendo el caudal de agua de las cañadas, arroyos y ríos.

Al cabo de los años de estar en la zona, la caza de jaibas envenenando las cuevas ha tenido muchas alzas y pocas bajas. La cacería, empleando métodos tradicionales se ha mantenido siempre en aumento.
Durante las tardes y con mucha frecuencia los cazadores, naturalmente furtivos, procedentes de Sosúa, Montellano y otros poblados vecinos ascienden, río arriba, por las orillas del Yásica. Traen ganchos, veneno, sacos y linterna porque las jaibas se cazan durante las noches sin luna- comenta en la ocasión el Tacho.

¿Como que sin luna?

-Las jaibas se mueren si le da la luna.

Los años me han enseñado a seguir la corriente en vez de contrariarla. La fábula se desprende de los hechos y se convierte en parte del relato. Pero las cañadas están secas, los arroyos se secaron todos el año pasado y las crecidas del río duran apenas algunas horas. Nadie se percata de que pronto el Yásica no podrá abastecer a Puerto Plata. No es la sequía por falta de lluvias, trato de explicar, sino por la evaporación ultra rápida de la lluvia caída. Menos cubierta boscosa no retiene el agua, la humedad se disipa demasiado rápido, las temperaturas son demasiado elevadas, todo se seca rápido, la brisa acaba con todo. Las lluvias no caen espaciadas sino en torrenciales aguaceros y luego se ausentan y parece que no lloviera en meses pero no es así, es que la evaporación es demasiado rápida. Los bosques están en llamas y ni siquiera hemos entrado en el verano. El Yásica se seca, está a mi vista, duermo a su lado, lo escucho bajar hacia Sabaneta cuando crece. Lo veo languidecer y morir. Cambia de color, deja ver los peñascos desnudos en sus riberas y brotan las piedras por donde puede cruzarse, sin mojarse los zapatos. A nadie le importa y aunque le importara, nadie tiene voluntad, fuerza, autoridad y coraje para hacer lo que hay que hacer.

-Si yo encuentro un hijo de puta envenenando la cañada le caigo a tiros. Después averiguamos. Y por favor, que no venga un cretino a echarle la culpa a los haitianos que ninguno es cazador de jaibas.
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miércoles, 6 de mayo de 2015

¿QUÉ SE LEE EN LA VICTORIA DE LUIS ABINADER?

MANUEL MORA SERRANO

Casi nunca escribo sobre temas políticos; aunque no soy apolítico, soy y seguiré siendo apartidista hasta mi muerte. Apoyé en un movimiento cultural la candidatura de Danilo Medina, y después de su triunfo no he tenido más contactos con él ni con sus gentes de cultura que no fuera escribir una conferencia sobre Domingo Moreno Jimenes, y solo porque tenía algo nuevo que contar, como fueron las noticias de que le habían dedicado artículos elogiosos cuando publicó su segundo libro, y uno de ellos en Cuba, de los cuales nunca se comentó, y charla que incluyó Basilio Belliard en la edición 16 de País Cultural.

Sin embargo, cuando Luis Abinader Corona, el hijo de mi compañero de estudios y viejo y querido amigo José Rafael Abinader, se presentó como candidato frente a un veterano de muchas campañas como Hipólito Mejía en el fraccionado PRM, una rama más del frondoso árbol sembrado en Cuba por Juan Isidro Jimenes y Juan Bosch, entre otros, con el nombre de PRD, que tantos hijos robustos ha producido, incluyendo el PLD gobernante, lo vi con esperanzas de que una cara nueva, una persona que nosotros consideramos joven y bien preparado como administrador que ha sido de las empresas familiares, pudiera sumarse a la del batallador y viejo y querido amigo, nieto de mi poeta, Guillermo Moreno García, y la de otros que asoman como posibles o probables candidatos con menos de cincuenta o sesenta años, que ya en estos tiempos, los ochentipicos como yo, consideramos juventud.

Hace unos días visité a mi amigo y vecino de pueblos Ramón Suárez en el Cuartel de Campaña de Hipólito, siendo la primera vez que asistía a la actividad febril de una actividad nacional de política intrapartidista, y aunque mi visita no tenía nada que ver con la política, pude captar la entrega y el tesonero esfuerzo con la que laboraban. En el fondo, naturalmente, por la simpatía personal con los Abinader, ya que a Luisito lo conozco desde su pubertad, mi esperanza era que fuese el candidato, pero veía lejos que llevando, como llevaba Hipólito, una gran ventaja, no solo por haber ejercido el poder, sino por su carisma indudable y sus relaciones directas con las masas, pudiera ganarle; aunque las encuestas le daban un buen sitial, sobre todo las que hacían los diarios digitales con sus lectores, en las cuales estoy más inclinado a creer, no esperaba que su triunfo fuese tan abrumador.

Sin embargo, ese hecho debería asustar a los del gobierno. No es que Luisito sea un comegente que vaya a triunfar sin hacer acuerdos, especialmente con el propio PRD, que desunido no llegaría a ningún sitio presidencialmente hablando, sino porque esto es un alerta que nadie puede desconocer ni hacerse de la vista gorda. El pueblo quiere, necesita y buscará cambios.

El triunfo de Luis no es algo que cae del cielo; no es un acto mágico; es un sentimiento desbordado del pueblo dominicano, harto de tantas cosas. Esa es la lectura que hay que hacer.

Algunos hemos mirado más lejos, y nos hemos hecho ilusiones que ya son tan raras en personas de nuestras edades, y hemos leído en las brumosas páginas del mañana, que mucha gente tratarán de devolverse de caminos que habían trillado pensando que les iba a ser fácil. Ignorando aquellos versos de Juan Alberto Peña Lebrón que son todo un catecismo moral y social, en su poemario Órbita inviolable, del titulado Sistema del destino esta estrofa: “Eso es lo malo; equivocar la senda,/ creer que el mundo es dulce como un manjar divino,/ creer que el tiempo espera la cosecha /para luego cegar la última espiga inútil;/ pero en vano esperamos de rodillas /con nuestros ojos implorando al cielo.” Eso se escribió y publicó en 1953, en medio de la más feroz dictadura caribeña.

Ahora siguen siendo válidos las primeros cuatro versos, condicionados a la fatalidad de las fatalidades de los hechos consumados; ahora, con triunfos como el de Luis Abinader, la presencia de Guillermo Moreno, y observando a jóvenes capaces de enfrentar el sistema del destino político nacional, creo que también, para terminar, no diremos: “Pero en vano esperamos de rodillas/ con nuestros ojos implorando al cielo“, sino que usando una expresión del mismo poeta, tan mocano ya como la yuca prieta, del mismo poemario, proclamaremos como en el final de Salutación a Job: “Después de todo, un día incierto/ el Señor premiará la esperanza”.
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lunes, 4 de mayo de 2015

LAS CEBOLLAS DE MARCOS PÉREZ

Por Melvin Mañón

Marcos Pérez, es un hombre fornido, moreno y trabajador de la zona de Palenque-Juan Barón. Lo conozco a él y a su familia desde hace unos doce años, la edad de uno de sus nietos al que la familia apoya anhelante tratando de hacerlo pelotero. Cada vez más pobre, mas desamparado y con la misma indignación desgarrante, Marcos no sabe qué decidí escribir estas notas y acaso tampoco se entere.

Cada año, las tierras ligeramente arenosas y fértiles de la llanura costera que se extiende entre Nigua y Sabana de Palenque estallan con el crujido silencioso de los molondrones al crecer mientras, bajo tierra, los bulbos rojizos de cebolla van haciendo espacio a empujones entre granos de arena, piedrecillas y guijarros. Esta siembra es un ritual que desafía el sentido común y la adversidad. Hace tiempo que dejó de llover en la zona por decisión soberana de una naturaleza agredida pero los hombres quisieron imponerse y ausente la buenaventura de Dios acudieron a otros hombres dotados de prometedora tecnología. Trajeron el agua en canales y celebraron; entonces y por algún tiempo Dios no hizo falta. Los bulbos de cebolla rojiza prosperaban abundantes y la gente, tirando de los tallos la exhibía con orgullo y vendía con ganancias. Pero el agua de los canales de riego, tan confiable y segura al principio empezó a escasear. Los canales se dañaban, los huracanes destrozaban compuertas, transportaban escombros y lo que era de todos pronto terminó siendo de nadie y el gobierno, los gobiernos, que habían prometido suplir las faltas y enmendar los entuertos se ausentaron igual que Dios lo había hecho antes.

Tozudos, apostando a la casualidad porque no saben hacer otra cosa o tal vez porque algunos, en su fuero interno, han hecho una apuesta con el destino o se han entregado en brazos de una desconocida providencia siguen sembrando cebollas. A fuerza de sinsabores y amarguras Marcos Pérez se acostumbró a las malas cosechas, unas precarias, otras sobreviviendo a las plagas y no faltaron durante estos años las que se dañaron por tiempos de agua tan repentinas como indeseables.

Hace años, poco más o menos una década, un nuevo enemigo humano y devastador ha venido haciendo estragos. Cuando termina el invierno nuestro y como si fuera saludando la llegada de la primavera, la cebolla está lista para cosechar. Se registra en los mercados una leve escasez, el precio de la libra aumenta y las esperanzas de Marcos Pérez se tiñen con los colores del arcoíris. La siembra de cebollas sobrevivió a las veleidades del tiempo, resistió las plagas, mantuvo a raya las malas hierbas. El futuro es prometedor. Los meses de trabajo serán recompensados.

¿Recompensados?

El momento donde Marcos puede encontrar su redención le es arrebatado por los barcos que, cargados de cebolla, son autorizados a descargar en puerto arrojando cebollas a granel y derrumbando el precio. El último jinete del apocalipsis ha llegado a Haina. El libre comercio y los permisos de importación tan lucrativos para quien los otorgan como para quien los recibe. Malditos sean todos coño. Cada barco trae suficiente cebolla para arruinar a Marcos y lo hace. Lo arruina sin que pueda salvarlo el hombre que brinca charcos que ni se entera de su desgracia y aun si lo supiera nada haría porque en 37 visitas sorpresas al campo ha prometido 546 millones de pesos, ha entregado solamente 63 y no ha entendido que el agricultor más que préstamos necesita precios para sus productos. Marcos comentaba hace unos días: “Melvin, a ocho pesos no puedo vender ni vivir”. Entonces toma un puñado de libras de cebolla al azar que me regala en otro ritual que le he visto vivir por años, tantos, que no me alcanza ni la indignación ni el enojo para maldecir a los culpables.
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