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jueves, 27 de septiembre de 2012

RELIGIÓN

ESTUDIO REVELA QUE PENSAR PUEDE SOCAVAR LA FE RELIGIOSA
Por Amina Khan
Los Angeles Times

Aquellos que piensan más analíticamente son menos propensos a ser creyentes religiosos que aquellos que tienden a seguir sus instintos, concluyen los investigadores.

Los científicos han puesto de manifiesto una de las razones por las que algunas personas son menos religiosas que otras: estos son más analíticos, en lugar de confiar en sus instintos. Y pensar analíticamente puede causar que la creencia religiosa disminuya – tanto para los escépticos como para los verdaderos creyentes.

El estudio, publicado en la revista Science recientemente, indica que la fe puede ser una característica más maleable de la psique humana que lo que puedan pensar quienes tienen una fe fuerte.

Los orígenes cognitivos de la creencia y la incredulidad, tradicionalmente no han sido explorados con rigor académico, dijo el autor principal Will Gervais, un psicólogo social de la Universidad de British Columbia en Vancouver, Canadá.

"Ha habido una tradición intelectual de larga data de tratar la ciencia como una cosa y la religión como algo separado, y nunca las dos juntas", dijo. Pero en los últimos años, agregó, ha habido un esfuerzo "para entender la religión y por qué nuestra especie tiene la capacidad para la religión".

Según una teoría del pensamiento humano, el cerebro procesa información a través de dos sistemas. El primero se basa en atajos mentales mediante el uso de respuestas intuitivas, el instinto, si se quiere, para llegar rápidamente a una conclusión. El otro emplea análisis deliberativo, utilizando la razón para llegar a una conclusión.
Ambos sistemas son útiles y pueden ejecutarse en paralelo, según la teoría. Pero cuando se le solicita, el pensamiento analítico puede dominar la intuición.

Los estudios sugieren que las creencias religiosas tienen su origen en este proceso intuitivo, dice Gervais. Así, se preguntó, ¿puede el pensamiento analítico socavar la creencia religiosa, como anula el pensamiento intuitivo?

Para averiguarlo, su equipo de investigación pidió a un grupo de estudiantes universitarios que realizaran tres tareas de pensamiento, cada una con una respuesta intuitiva (incorrecta) y una respuesta analítica (correcta).

Por ejemplo, a los estudiantes se les hizo esta pregunta: "Un bate y una pelota cuestan 1.10 dólares en total, el bate cuesta 1.00 dólar más que la pelota, ¿Cuánto cuesta la pelota?" La respuesta intuitiva - 10 centavos - sería incorrecta. Un poco de matemáticas sobre la marcha pone de manifiesto que la respuesta correcta sería 5 centavos de dólar.

Después de contestar tres de esas preguntas, a los estudiantes se les pidió que evaluaran una serie de declaraciones sobre las creencias, incluidas, "En mi vida siento la presencia de lo Divino", y "Yo simplemente no entiendo la religión". Los estudiantes que respondieron a las tres preguntas correctamente - y, presumiblemente, hicieron un mejor trabajo de involucrar sus habilidades analíticas -fueron más propensos a lograr una menor puntuación en las escalas de creencias.

Para dilucidar si el pensamiento analítico causaba realmente que la creencia disminuyera, los investigadores realizaron una serie de experimentos adicionales.

En primer lugar, los estudiantes fueron asignados aleatoriamente a mirar las imágenes de la escultura de Auguste Rodin, "El Pensador", o de la antigua estatua griega de un lanzador de disco, "Discóbolo". Aquellos que vieron "El Pensador", fueron instados a pensar más analíticamente y expresaron menos creencia en Dios – obtuvieron un promedio de 41.42 en una escala de 100 puntos, en comparación con un promedio de 61.55 para el grupo que vio el lanzador de disco, de acuerdo con el estudio.

Dos experimentos adicionales utilizaron juegos de palabras en lugar de imágenes. En un caso, a los participantes se les pidió organizar una serie de palabras en una oración. A algunos se les dieron palabras neutras y a otros se les dieron palabras de activación, tales como "creer", "razón" y "analizar" para instarlos a pensar más analíticamente. Y, en efecto, los que recibieron palabras de "pensamiento" expresaron menos religiosidad en una escala de 10 a 70: estos tuvieron calificación promedio de 34.39, mientras que los del grupo de control obtuvieron un promedio de 40.16.

En el último experimento, los estudiantes en el grupo de control leyeron un texto en un tipo de letra clara y legible, mientras que en el otro grupo se vieron obligados a entrecerrar los ojos en un tipo de letra que era difícil de leer, una tarea que se ha demostrado activa el pensamiento analítico. Efectivamente, los que leyeron el tipo de letra menos legible tuvieron calificación de 10.40 en una escala de 3 a 21 en su creencia en agentes sobrenaturales, en comparación con 12.16 con los que leyeron el tipo de letra clara.

¿Significa esto que la fe religiosa puede ser socavada con sólo un poco de esfuerzo mental extra? En realidad no, dijo Nicholas Epley, un psicólogo social de la Universidad de Chicago, quien no estuvo involucrado en el estudio. Pero sí muestra que la creencia no está tallada en piedra, sino que puede responder al contexto de una persona.

"Hay una ilusión de que nuestros cerebros son más estáticos de lo que realmente son", dijo. "Tenemos creencias y valores fundamentales a los que nos aferramos, y esas cosas parecen pegajosas y constantes. Pero es más fácil conseguir el movimiento en algo fundamental".

En cuanto a si esto debería alarmar a la persona común, Epley se encogió de hombros. "Incluso las personas profundamente religiosas señalan que han tenido momentos de duda", dijo.

April 26, 2012, 9:05 p.m.

Traducido del inglés por Isaías Medina de Metransol Services (metransol@yahoo.com)
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martes, 20 de septiembre de 2011

ADIÓS, CARDENAL

AL DÍA
Por Juan José Ayuso
(buenapila@yahoo.es)


Adiós al sangrú Cardenal, semidiós prepotente "vivebien"... ojalá nunca sepamos más de él... y a Agripino, ¿le cabe el mismo mandato? Ojalá que sí; a ver si descansamos de esos dos diablos ensotanados, babosos entorpecedores, que tan mal nombre dan a la iglesia de Cristo. [La que antecede es una nota del editor, no de Ayuso.]

En unos días, Nicolás de Jesús Cardenal López Rodríguez deberá renunciar al puesto administrativo de jefe de la Iglesia Católica aunque no al título que, al otorgársele, se convirtió en su tercer nombre.

Dicen los “estatutos” de esa fe que los dignatarios deben renunciar al cumplir los 75 años y el Cardenal los cumple.

El Vaticano deberá designar a otro porque un obispo sencillo y simple no puede colocarse como superior de un Cardenal y mucho menos del Cardenal que desde hace muchos años se gastan los católicos y no católicos dominicanos.

Hace algunas semanas, el diario “El Día” recordó lo de la renuncia de López Rodríguez y este lo tomó de la peor manera y lo presentó a la opinión pública como parte de una conspiración contra él y la iglesia.

Casi de inmediato, el matutino tabloide respondió con cierta socarronería al prelado con ánimo de disipar cualquier duda en lo que se refiere a la intención de la crónica de la renuncia mandataria.

Una de las cosas que dijo el Cardenal fue que “El Día” no “tenía” que publicar la noticia de que su mandato, por mandato de la Ley Canónica, llegaba a su fin por la cuestión de la edad.

Un diario u otro medio de comunicación no “tiene” ni deja de tener que publicar tal o cual noticia. Si es noticia debe publicarla, mucho más si la noticia es fruto de una investigación como la que daba esa exclusiva al matutino.

Desde que su iglesia lo estableció como Cardenal, los dominicanos han comprobado que este “príncipe de la Iglesia” es cualquier cosa que no sea un humilde pastor de almas.

Todo lo contrario.

Nicolás de Jesús Cardenal no sólo “peca” de falta de humildad sino que “peca” también de engreimiento, intolerancia, autoritarismo y varios más de los adjetivos en cuyo uso denostativo se ha hecho especialista el prelado.

Y ahora, al avecinarse la orden eclesiástica de renunciar, con sus declaraciones para comentar la noticia de “El Día”, el Cardenal demuestra que se ha acostumbrado al poder, que no querría soltarlo y que al parecer le es difícil aceptar la idea de volver a su casita de provincia y dejar una residencia que le habilitó y decoró el gobierno de Joaquín Balaguer a costo de entre 17 y 19 millones de pesos.

(No sobra recordar que un hermano del Cardenal, ingeniero de profesión, fue quien estuvo a cargo de la habilitación y decorado de la residencia, que es del Cardenal y no de Nicolás de Jesús Cardenal).
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