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miércoles, 11 de julio de 2018

NO ES POR AMBICIÓN SINO POR MIEDO

Por Melvin Mañón

Cuando tropas del ejército cercaban la guerrilla en la Sierra Maestra cubana los combatientes reflejaban en el rostro la naturaleza angustiosa de la situación. Ernesto Che Guevara, recordando aquella expresión la bautizó como Cara de Cerco. Hace años que esas guerrillas triunfaron y hace años que el Ché fue asesinado en Bolivia pero ahora es Danilo Medina quien anda con una cara de cerco de la cual no logra deshacerse ni siquiera para los comerciales de televisión que promueven su reelección.

Arrinconado, aislado de la realidad, lleno de temores al futuro que se cierne sobre él y del cual ansía escapar, no entiende ni puede manejar todo lo que sucede a su alrededor. Quienes le adversan y otros, cuya voluntad logró secuestrar, tampoco entienden la situación, el contexto local y las tendencias internacionales. La marea y el viento cambiaron de rumbo y no se dieron cuenta antes. Ahora no pueden o no saben cambiar. Una cosa sin embargo es muy cierta: mientras más tarde Danilo Medina en caer, más dura, traumática y terrible será la caída.

Danilo Medina está acorralado entre la reelección que legalmente le está prohibida todavía y la sucesión de la cual desconfía y teme como el diablo a la cruz. Adentrarse en la reelección obliga a trampas y maniobras de mayor calado y envergadura de las que ya empleó para su primera reelección en 2016. Como le enseña el ejemplo de algunos ex presidentes, legisladores y funcionarios latinoamericanos, este es un camino que antes se transitaba con cierta comodidad pero hoy está lleno de obstáculos, escombros y amenazas. El otro camino, el de escoger un sucesor, es tanto o más complicado porque Medina, que es un individuo que no tiene palabra ni cumple compromisos, tendría que depender de otro que bien pudiera hacerle lo que Lenin le ha hecho a Correa en Ecuador, o lo que Santos le hizo a Uribe en Colombia o Temer a Dilma en Brasil.

Danilo Medina trabajando esta reelección calculó correctamente, hasta ahora, que podía aplastar a todos los partidos y candidatos de “oposición”, sobornar intelectuales, voces y plumas adicionales para ampliar su base y rebajar el tamaño de la de sus adversarios y también calculó que la sociedad dominicana de clase media, aunque disgustada y empobrecida, no se atrevería a arriesgar su disminuido bienestar en una confrontación a muerte. Danilo Medina contaba con una clase media baja aupada por la corrupción del PLD, voraz e impaciente; con las tarjetas solidaridad entretenía a los más pobres y con el ruido político y publicitario adormecían y corrompían el cuerpo social. Todo le salió bien, básicamente, según lo previsto. Su desgracia ha venido por aquello que él no pudo anticipar, ni siquiera suponer y menos aun controlar.

El estallido del escándalo de ODEBRECHT arrastra a Medina como caballo a jinete que perdió riendas y cuelga, dando tumbos, de un estribo. Nadie cree en su inocencia y menos aun en su palabra, está manchado y marcado aquí y en el extranjero, en su partido es ya más un estorbo que una promesa, es un tipo que envilece todo lo que toca; y como a Ángel Rondón o Félix Bautista pueden perseguirlo tal vez no como presidente pero muy probablemente como ex presidente. Y hay varios ejemplos. El sabe o cree saber que su mejor salvaguarda es mantenerse en el poder a como dé lugar y sin confiar en nadie para ninguna sucesión. Calcula que es muy tarde para devolverse, está demasiado enlodado y comprometido. Punta Catalina solamente basta para enviarlo a la cárcel y él lo sabe. Por eso tiene que mantener ahí a su procurador, a sus jueces y a su congreso y sabe también que, si da la espalda mañana, por ahí mismo lo venden esos mismos que hoy lo protegen. El sabe todo eso y por eso insiste y persiste y lo hará hasta el final y no dejará de hacerlo hasta que algo, fuera de su control y posiblemente del nuestro, se lo impida.

Danilo Medina está atado al poder no por ambición sino por miedo. Por eso la cara de cerco, el envejecimiento prematuro, el silencio, los modales bruscos cuando algún detalle de la escenografía se sale del guión; por eso la deriva autoritaria, el aspecto maltrecho de hombre apaleado, la falta de brújula en los ojos, el discurso tartamudo pero todavía presente la determinación: el hombre está luchando por su libertad. Ya el no sueña con legado alguno ni ilusión tardía. El no quiere construir nada solamente le espanta la desconsideración y la humillación futura y esa, no nos equivoquemos, es una fuerza poderosa.

Danilo Medina midió bien a sus competidores internos pero no pudo vislumbrar que su ruina llegara del extranjero. El sabe que no puede controlar ninguna instancia extranjera como maneja los tribunales y la procuraduría y el congreso local. Y mientras uno tiene la tentación de denunciar a Danilo Medina como lo que es, y mientras uno cree que las denuncias y advertencias sobre su proceder deberían frenarlo, inhibirlo, adecentarlo en realidad no es ni debería ser así. Está en el mejor interés del pueblo dominicano que Danilo Medina se aferre al poder, que siga enlodándose, que desenmascare la dictadura, que se burle de todos nosotros y creyéndose eterno, insustituible, predestinado abuse de nosotros hasta más no poder.

Mientras más trabajo y sacrificios nos cueste desalojar a Medina del poder, mas garantía tendremos de que se hará justicia, de que perseguiremos sus crímenes y los de otros que le han precedido, de que lucharemos por castigarlo. Mientras más profundas sean las heridas, mayor será la sed de justicia. Mientras más profundamente se hunda Medina en la ilegalidad más ganas tendremos de perseguirlo y con más gusto lo haremos, precisamente por todo lo que nos habrá costado derrotarlo. El es, a su pesar y el nuestro, la próxima oportunidad de romper la tradición de impunidad que ha amparado su gestión canalla y la de muchos otros.

Medina que haga ahora contra nosotros y nuestro pueblo todo lo que pueda, que sean dolorosas las heridas y profundos los daños que nos inflige porque nos obliga a ser mejores luchadores, a templar una nueva generación de líderes y después, cuando finalmente la tengamos, lo único que de verdad irritaría hasta la muerte es que venga uno cualquiera a pedir clemencia para quien no la ha tenido, a sugerir que no seamos vengativos cuando tenemos todo el derecho de serlo, a proponer un perdón que ese señor no ha otorgado ni merece. Es verdad, nosotros nos merecemos a Medina tanto como más adelante, el se merecerá todo lo que le hagamos. De alguna manera el lo intuye y por eso anda con esa cara de cerco.
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jueves, 25 de abril de 2013

LA OPINIÓN DE MELVIN

IRONÍA Y NOSTALGIA
Por Melvin Mañón


La mañana del lunes 20 de abril 2013, la UASD investía con un doctorado Honoris Causa el Presidente de Ecuador, Rafael Correa. Era una hermosa mañana de primavera. El Alma Máter estaba repleta a todo dar y en la mesa de honor se sentaban, austeros, ceremoniosos, respetables o pretendiéndolo, rectores, vice rectores y otras autoridades académicas. Fue entonces, en ese preciso instante, que advertí la composición de ese conglomerado y súbitamente cobré conciencia de una ausencia notoria. Alguien que debió haber estado allí, alguien que hubiera disfrutado estar allí, alguien que tenía méritos para estar allí y alguien que toda su vida luchó para reivindicar los términos del discurso de aceptación presentado por el presidente Correa en ocasión de su investidura: quién faltaba era Rafael Fernando Guarocuya Batista del Villar, profesor meritísimo de la UASD y pasado rector de esa entidad; había fallecido, inesperadamente, dos días antes. Noté y lamenté su ausencia. Médico, cardiólogo, educador que rehusó enseñar en otra universidad que no fuera la UASD, hombre político de vocación y no de oficio, científico que dejó huella en universidades extranjeras. Guarocuya fue, durante mucho tiempo, uno de esos íconos donde acudían buscando ayuda y representación luchadores, soñadores, idealistas y hombres de bien.

Uno de los hijos de Guarocuya, Vicente a quien por afecto llamamos Cocó, me dijo hace años: Papá lee y aprecia lo que escribes y resalta la inusual franqueza con que admites haberte equivocado en algunas ocasiones.

Con los años, conocí mejor a Guarocuya, su hermano Bolívar, su esposa Margarita, sobrinos, sus hijos. Visitaba con frecuencia a uno de ellos: Cocó y a veces al propio Guarocuya en cuya casa compartimos cena en su honor hace apenas unas semanas. Con el tiempo Guarocuya me incluyó en una reducida lista de personas a las que servía de cardiólogo, así que, entre lecturas de presión y recetario hablábamos del tema que siempre le preocupó: su país y la esperanza que nunca le abandonó de que pudiéramos darnos un futuro mejor.

Mientras el Presidente Correa hablaba, y lo hizo por casi dos horas, relataba
los logros que, derivados de su gestión nacionalista, democrática y progresista posicionaban al Ecuador en un nuevo lugar en el hemisferio y el mundo. Reivindicando la supremacía del ser humano por sobre los intereses del capital, tema sobre el que volvió una y otra vez, Correa se revelaba ante este auditorio no solamente como un gran gobernante, sino como un luchador apasionado, un orador coherente y convincente, un dirigente de talla. Guarocuya hubiera disfrutado inmensamente ese discurso pero, solamente por dos días, no tuvo acceso a la enorme satisfacción que hubiera sentido porque el presidente Correa detallaba ante el auditorio lo que habían hecho con la deuda del Ecuador la cual compraron por el 35% del valor nominal de dicha deuda.

El presidente Correa relataba las auditorias de deuda, las inspecciones y verificaciones que ponían al desnudo la obscena complicidad de funcionarios públicos con banqueros y burócratas internacionales, funciones y roles literalmente intercambiables. Pero el presidente Correa no solamente habló de la deuda, sino también de la renegociación de los contratos petroleros y también de los mineros que han sido concertados partiendo de la única premisa válida: ninguna empresa explotadora de recursos naturales puede obtener de sus operaciones un beneficio mayor que el recibido por el propietario del dueño de esos recursos que es el país.

Correa hizo una descripción sorprendente, ingeniosa y bien documentada de la posición oficial de su país ante la tercerización de los contratos de trabajo, conocidos entre nosotros como subcontrataciones mediante las cuales, las grandes empresas “subcontratan” los trabajos o servicios que facturan como una manera de evadir pasivos laborales y aumentar su rentabilidad a expensas de los trabajadores y del fisco, lo cual, denunció Correa como inaceptable, tanto como las denuncias y sentencias absurdas con las cuales la prensa corporativa y la comunidad financiera acosan al Ecuador y al presidente Correa. Me habría gustado que Guarocuya lo hubiera escuchado. Durante la ceremonia de investidura Correa recibió un anillo que, en lugar de convertirse en propiedad personal suya, será enviado a museo como todos los regalos y donaciones que recibe un presidente en funciones y a mi lado y ante cada uno de los logros que anunciaba o los problemas que habían resuelto, la gente murmuraba, burlona, “igualito que aquí”.

Temprano en la tarde del mismo lunes 20, en el mismo recinto, pasados rectores y autoridades académicas de la UASD hicieron guardia de honor alrededor del féretro donde yacían los restos de Guarocuya. Volví esa tarde a pensar en la muerte inoportuna como la cantaba Miguel Hernández, en lo tanto que hubiera disfrutado ese discurso del presidente Correa y porque no decirlo, también tuve espacio para pensar y comparar lo lejos que estamos como sociedad de las realizaciones ecuatorianas.

Estaba demasiado a la vista la estatura de Correa y cuando el rector de la UASD quizás por cortesía, pero de todos modos inmerecidamente, comparó al presidente Correa con Danilo Medina me sentí ultrajado. Fue la única nota enojosa porque Correa exhibió en todos y cada uno de los párrafos de su discurso los hechos y las decisiones ante los cuales Medina se ha rendido sin pelear. Aunque ciertamente esa no era la intención, el discurso y las ejecutorias de Correa deberían avergonzar no solamente a Leonel Fernández sino a su sucesor Medina y por vía de consecuencias a todos nosotros los que no hemos sabido terminar de deshacernos de gente como ellos e inscribirnos en el curso de la historia que tantas veces hemos jurado escribir.
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lunes, 25 de marzo de 2013

LA OPINIÓN DE MELVIN

UN PLEITO. . . ¿UNA ESPERANZA?
Por Melvin Mañón


Tras juramentarse y dejar prácticamente intacto el gabinete anterior, el país se hizo la idea de que Danilo Medina era sucesor, cómplice o subalterno de Leonel Fernández. Se dijo que, cuando optó por castigarnos con nuevos impuestos, evitaba un enfrentamiento. Una parte del país concluyó que a Danilo le faltaba empuje, coraje, determinación, otros optaron por darle más tiempo. Pero si el cuerpo social se hace a la idea de que quién ostenta la primera magistratura de la nación no tiene, al decir de Pedro Mir, órbita entre las piernas, entonces, muchos temen que, al irrespeto rampante que ya existía, se añada otro: el desastre.

Danilo Medina, al margen de lo que, al respecto, pudieran ser sus convicciones parece haber escogido el tema de la Barrick como el escenario de una demostración: la de que él es un hombre de temple, buenas intenciones y que tiene los pantalones bien puestos. Primero, se dijo que el gobierno había detenido la exportación de un embarque de oro en aduanas y se relacionó la medida con el anuncio del 27 de febrero que virtualmente le declaraba la guerra a esa corporación. Más tarde, el Wall Street Journal informó que la retención del embarque era debido a un tecnicismo en aduanas.

La prensa local también se hizo eco de la información. Luego, el lunes 18 de marzo nos enteramos de que la empresa fue multada por irregularidades o falsedad en la declaración aduanal. Preferimos creer que, tecnicismo o no, se trate de un enfrentamiento pero quizás no lo sea. Por ahora, hagamos el ejercicio de asumir que se trata del pleito anunciado.

La Barrick es odiosa y el contrato un fraude. Quienes se oponen a la exigencia del gobierno dicen que estamos violando la palabra empeñada, que crearemos desconfianza y que nadie creerá en los contratos firmados con nosotros. Disiento de esa opinión porque las corporaciones de hoy en día no negocian en buena fe, acuden impúdicas al soborno, la corrupción y la trampa y han traicionado y violado todas las normas. No son serias no merecen el respeto que reclaman ni tienen porqué gozar de derechos adquiridos fraudulentamente. La Barrick renegoció cuando le convino, igual puede hacer el gobierno. Si por eso nos acusan de no tener palabra, no me preocupa. No conozco una sola corporación en cuya palabra pueda creerse. La gente confunde al antiguo empresario privado con el moderno ejecutivo corporativo. Son dos animales diferentes. Ambos persiguen el lucro, pero no de igual manera y de eso hablaremos en otra ocasión.

En 1986, me tocó ser parte de una comisión que acudió a Londres a investigar un préstamo de unos 20 millones de dólares que un banco había facilitado a Dominicana de Aviación, pagando comisiones indebidas a los contratantes y sabiendo que la empresa no generaba ingresos ni flujo de caja que le permitiera pagar esa deuda. Mis colegas de la comisión se sorprendieron cuando acusé de fraude a esos mismos banqueros, en su cara y en su oficina diciéndole que eran ellos los que debían ir a la cárcel porque, un banquero que presta a un cliente sabiendo que este no puede pagar traiciona a sus accionistas, viola la ley y engaña a su cliente. Pero veo que todavía nos dejamos impresionar por los sacos y corbatas caros, los modales amanerados, las sonrisas falsas y las oficinas suntuosas. Nunca tuve ni podría tener un ápice de respeto por aquellos tipejos.

La Barrick, grande y poderosa, con operaciones en más de 30 países, vinculará su respuesta aquí con el impacto posible frente a los demás gobiernos con los que hace negocios. Su respuesta, sopesará las implicaciones para esos otros contratos, de lo que hagan o dejen de hacer aquí.

Pero hay un curso de acción predecible. La Barrick empleará toda la influencia política que tiene para presionar y, de ser posible, tramitar sanciones contra el gobierno dominicano. A no dudarlo, irá a la embajada de su país (las corporaciones multinacionales no tienen país, pero, como los barcos, se acogen a una bandera de conveniencia en busca de beneficios sin obligaciones); irán a la de Estados Unidos, a la Organización Mundial del Comercio, al Banco Mundial, al FMI y otras. Todas estas instituciones y empresas tienen un vínculo natural entre sí. Sus jefes juegan al golf en los mismos campos, beben en las mismas mesas, con los mismos amigos, comen en los mismos restaurantes, duermen en los mismos hoteles y con frecuencia usan las mismas mujeres que rentan como taxis. Tan cierto es lo que digo que, Manuel Rocha, presidente de la Barrick RD es un ex embajador de los EE.UU. en Bolivia y diplomático en varios países incluyendo el nuestro y está, según un comentario en el Wall Street Journal, acostumbrado “a bregar con regímenes corruptos”. Su designación, desde septiembre 2012, se hizo porque ellos anticipaban que los privilegios de ese contrato estallarían en un escándalo político. Era solo cuestión de tiempo.

El gobierno ha creado ahora una situación de hecho al paralizar un embarque de oro y ha desatado una de derecho para forzar, con esa medida, una negociación que la otra parte ha rehusado, si es que en verdad, con tecnicismos o no, se mantendrá la prohibición de exportar oro y otros metales y se lanzará un programa de actividades y de acoso legítimo para obligarlos a negociar.

Vendrán amenazas y denuncias contra el gobierno. La más manida de todas será: “el grave daño infligido al clima de inversiones y a la credibilidad del país”. Mentiras. No hay tal daño. Lo que sí hay es una posible lección: Que quienes presiden estas multinacionales, casi todos forajidos con corbata, sepan que contratos fraudulentos que ellos sabían perfectamente bien que eran fraudulentos pueden ser forzados a revisión, modificación y de ser el caso, rescisión.

Muchos dudan de las intenciones de Medina quién ha rehusado enfrentar a Leonel por corrupción, pero amenaza a una corporación beneficiaria de sus larguezas. A Danilo Medina, pensamos, no le conviene echar para atrás en su primera gran demostración de autoridad y de que sí se atreve. Es parte de la legitimidad que debe buscar para su presidencia. Eso no quiere decir, que a la hora de renegociar no vaya a transarse por una bagatela. Aunque un pleito podría mejorar la posición política de Danilo Medina en las clases medias urbanas, no lo libera de su obligación constitucional y ciudadana de perseguir la corrupción; su accionar contra la Barrick incrimina a Leonel. Danilo, quiéralo o no, será siempre perseguido por este tema y no podrá hacer gobierno ni dejar legado sin que esto salga a relucir una y otra vez. Perseguir la corrupción pasada y presente no es un reclamo inspirado en la venganza sino lo que otorga credibilidad a toda su gestión. Ya sé que él no piensa así, sé que él se cree más listo que eso y también que está convencido de que no está hecho de la misma madera (si a eso puede llamársele madera) que Leonel a quien íntimamente desprecia. De todos modos, el tema lo perseguirá igual, aunque, repito, él no lo crea. Además de esa obligación insoslayable, Danilo Medina tiene el deber de desmontar la reforma tributaria y como atinadamente señalara Eduardo Estrella en carta pública el 22 de octubre del año pasado, está pendiente la renegociación de los contratos eléctricos, otro fraude descomunal perpetrado por ese canalla inigualable de Leonel Fernández.

El país gana, incluso si no gana económicamente nada porque, el mero enfrentamiento, reverdece una fibra dormida en muchos y desconocida entre los jóvenes que en casi 20 años no han tenido una sola experiencia nacionalista y ni siquiera saben lo que es patriotismo y con que carajo se come eso.

Yo defino mi posición muy claramente: apoyo a Medina en cualquier pleito contra la Barrick pero sigo presionando y exigiéndole que persiga la corrupción y no le concederé legitimidad ni lo reconoceré como presidente de la república hasta que no lo haga. Así de claro.
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lunes, 11 de marzo de 2013

LA OPINIÓN DE MELVIN

LA RAZÓN DE FRANKLYN ALMEYDA
Por Melvin Mañón


En una publicación del periódico HOY, versión digital fechada el 20 Febrero 2013, 1:24 PM leí: “PLD advierte que ataques a Leonel son ataques al partido y al gobierno; dice los defenderá a “capa y espada”.

Franklin Almeyda, miembro del Comité Político del Partido de la Liberación Dominicana, PLD, dijo hoy que los peledeístas defenderán a “capa y espada” la integridad del gobierno que encabeza Danilo Medina y de la organización fundada por el profesor Juan Bosch. Nuestros comentarios a esas declaraciones aparecen subrayados a continuación.

Almeyda considera que debilitar la figura del ex presidente de la República y presidente del PLD, es disminuir la imagen del partido y del gobierno y por esa razón la postura de su Partido.

No podríamos estar más de acuerdo. Cuando denunciamos a Leonel Fernández y apoyamos su sometimiento a la justicia por corrupto, lo hacemos sabiendo que él ha sido y es parte del PLD y lo hacemos sabiendo que el presente gobierno de Danilo Medina es un engendro de ese mismo partido y lo hacemos para que los dominicanos sepan y entiendan que la gestión de esa corporación ha endeudado el país y empobrecido a su gente. Así que, agradecemos a Franklin Almeyda que ayude a recordarle a todos los dominicanos que todos ellos son la misma cosa hasta prueba en contrario.

“Hoy desafían y emplazan a nuestros dirigentes del Partido y me refiero particularmente a Leonel Fernández. El presidente Danilo Medina y Leonel Fernández son figuras relevantes del pueblo dominicano y de este partido”, manifestó. Justamente porque son relevantes es por lo que son responsables y precisamente por esa responsabilidad es que, unos hoy, otros mañana, tendrán que responder ante la justicia. Tendremos que devolver un poco de decoro a la magistratura dominicana, politizada y cuestionada desde hace mucho pero envilecida especialmente gracias a la eficiente gestión en ese sentido patrocinada, auspiciada y protagonizada por el PLD.

Señaló que tanto el gobierno como el partido permanecen unidos y que en la actualidad no existe ningún asomo de cuestionamiento que pueda debilitarlos. Nos place oírlo de su propia boca. Es bueno que nos ayude a explicarle al pueblo que esa unidad dentro del PLD es real, es verdadera y está fundamentada en la más grosera y asquerosa complicidad y connivencia con el delito. Ya quisiéramos que los decentes dentro del PLD se hubieran decidido a echar el pleito o a irse, pero hasta ahora eso no ha sucedido. Se tapan unos con otros y mientras es verdad que a Danilo no pueden imputársele los delitos de Leonel, no es menos cierto que ha continuado encubriéndolo. El deber de Danilo era y es enfrentar a Leonel y someter a la justicia a los ladrones no castigarnos a nosotros obligándonos a pagar la deuda creada por otros.

El miembro fundador del PLD reiteró la vocación del Partido en apoyar el gobierno, el partido y la figura del ex presidente Leonel Fernández.

Pero el día llegará, aunque ellos crean que no. Mientras tanto cierran filas conscientes de que el tiempo marcha contra ellos porque después de todo, no van muy lejos los de adelante si los de atrás corren bien.
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jueves, 31 de enero de 2013

LA OPINIÓN DE MELVIN

NO VA A FUNCIONAR
Por Melvin Mañón


El plan que para el control de la delincuencia anunciará próximamente el gobierno, no funcionará. No puede funcionar.

¡Pero Melvin, carajo! dale al menos una oportunidad. Tú ni siquiera conoces el plan y ya pronosticas que no va a funcionar. ¿No te parece injusto e imprudente?

No va a funcionar. Repito y no tengo que escuchar ni leer el plan. Puedo, categóricamente, afirmar que un plan que no conozco ni ha sido anunciado no va a funcionar por una sencilla razón: la credibilidad de un plan para el control de la delincuencia depende, en primer lugar, de la capacidad para transmitir a las instancias ejecutoras de dicho plan, la voluntad y la decisión de la cual carecen a pesar del hecho de que esas instituciones existen para cumplir esas funciones.

¿Por qué carecen esas instancias de credibilidad? Porque todos los involucrados en la cadena de mandos saben, perfectamente bien, que los grandes delincuentes están protegidos, no serán tocados, ni siquiera investigados, que se trata de cubrir las apariencias, de quedar bien, políticamente hablando mientras se sostiene y difunde una versión de palabra que es negada en los hechos.

Un gobierno que se niega a investigar a la cúpula corrupta de su propio partido encabezada por Leonel Fernández no tiene autoridad moral para insuflar la voluntad y determinación que necesita la fuerza de orden público para actuar. Los policías y militares del país que todavía no se han corrompido se dieron por vencidos y hace tiempo que están resignados a que este país se jodió. Para sacarlos de esa modorra, necesitan ejemplos, modelos, estímulos, gratificación del cuerpo social, reconocimiento del estamento político y eso, el gobierno no puede suplirlo.

Cuando el Sr. Danilo Medina califica a quienes insisten en perseguir la corrupción de tirar piedras para atrás está descalificando a esas personas, pero, en realidad, se descalifica él mismo. Esa declaratoria contiene el elemento inhibitorio fundamental que, por encima de cualquier y todos los intentos por ser o parecer decente haga este gobierno. He dicho y reitero que garantizando impunidad a la cúspide no se puede esperar austeridad y respeto más abajo. La disciplina de un ejército y la de una sociedad dependen del clima en medio del cual se proponen e implementan. El respeto a la cosa pública y la honestidad solamente florecen cuando forman parte de la valoración de la estima pública. La prevaricación y el peculado prosperan cuando los listos son premiados por encima de los capaces y cuando es de buen gusto tener éxito sin importar el precio para alcanzarlo.

Hace muchos años, Roberto Marcallé Abreu, cuando era todavía un joven periodista del periódico “El Nacional”, se disponía, según sus propias palabras, a redactar una breve crónica de un discurso de Jorge Blanco que él no había escuchado. ¿Y como puedes hacerlo? Le pregunté entre asombrado y divertido.

-Jorge Blanco es enteramente predecible- me contestó- uno siempre sabe lo que va a decir.

Por eso mismo me adelanto. Ningún plan de este gobierno contra la delincuencia va a funcionar a menos que matar más delincuentes por día se considere un plan. Ahora bien, cuando este gobierno quiera de verdad proteger a la ciudadanía contra la delincuencia que empiece por donde hay que empezar y al hacerlo tendrá todo un pueblo convencido de que va en serio, colaborando con ese plan, confiando en ese plan y retransmitiendo a todas las demás instancias la voluntad y determinación imprescindibles para hacerlo. Todo lo demás no merece ni siquiera el tiempo de escribir un artículo como este.
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jueves, 24 de enero de 2013

LA OPINIÓN DE MELVIN

¿POR QUE NO LO HACEN?
Por Melvin Mañón


Si yo estuviera en el PRD, lo cual todos sabemos que no es el caso, estaría haciendo a mis dirigentes dos preguntas:

1ro.- Por qué razones o motivos el PRD no ha acudido ante todos los organismos e instituciones internacionales a documentar la ingerencia del gobierno del PLD en los asuntos internos del PRD con la expresa finalidad de establecer un partido único y perpetuarse en el poder.

En mi artículo anterior, “YA LA CRISIS NO ES DEL PRD” mostré cómo la mano del gobierno y sus dineros han llevado de la mano, desde el principio, la llamada crisis del PRD que en realidad no es una crisis del PRD sino una crisis en el PRD por cuanto deriva de la intervención externa más de lo que depende de las contradicciones internas. Siendo este el caso, el destino del PRD ha dejado de ser un asunto interno del PRD para convertirse en un tema trascendente de la democracia dominicana que el PLD quiere ver anulada a favor de su perpetuación en el poder. Por lo tanto, la agresión legal y política contra el PRD concierne a la vida democrática e institucional del país y por lo tanto se constituye en un atentado a la democracia si es que entendemos que el asesinato político y los actos terroristas no son los únicos tipos de agresión perpetrables contra la democracia.

Sin desmedro del incoamiento de los recursos legales emprendidos por los dirigentes del PRD entiendo perentorio incorporar la gestión internacional porque en última instancia, el problema en el PRD no es legal sino político. El gobierno del PLD insiste en manejar el asunto a través de instancias judiciales que controla e insiste en presentar el caso como un asunto interno cuando la verdad es que ni es interno ni es legal, sino político y muy grave como acto de agresión a la democracia.

Derivado de lo anterior, me parece que los dirigentes del PRD deberían acudir a todas las instancias políticas, partidos, entidades, ONGs, medios de prensa, académicos y otros a presentar, en esos foros, la verdadera naturaleza del conflicto que, reitero, no es legal ni un problema interno. Hace rato que la crisis en el PRD nos concierne a todos y yo soy, categóricamente, uno de los que se opondrá con todo lo que tiene a los intentos, numerosos, reiterados y viles del PLD por constituirse en partido único. Lo haré con la misma energía y determinación con que ya una vez me opuse y desafié a Hipólito Mejía en su desgraciada e ilegítima búsqueda de una reelección que no alcanzó y hecho por el cual fui arrestado ilegalmente por organismos de su propio gobierno.

Así pues, esto no se trata del PRD, partido al que no pertenezco ni me interesa pertenecer, sino del destino dominicano que si me importa. Si no entendemos esta simple ecuación estamos contribuyendo a nuestra propia ruina. El PLD es una maquinaria política poderosa y perversa. Los pocos que dentro de ese monstruo sirven como personas y como ciudadanos, no tienen, ni de lejos, el poder necesario ni tampoco la voluntad para imponer un cambio de rumbo y también ellos, en su momento, tendrán que escoger entre la complicidad con la tiranía en ciernes o el ejercicio democrático responsable.

Cada día me pregunto: ¿Y cómo es posible que no lo vean?
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viernes, 18 de enero de 2013

LA OPINIÓN DE MELVIN

YA LA CRISIS NO ES DEL PRD
Por Melvin Mañón


La expulsión del PRD de Hipólito Mejía y Andrés Bautista instrumentada por Miguel Vargas es la continuación necesaria de la crisis promovida, desatada y conducida magistralmente por Leonel Fernández.

¿Qué está pasando aquí?

Dado que Leonel sigue siendo el dueño del Tribunal Superior, de la JCE y de todas las demás cortes que, sin serlo, denominaron “altas”, está procediendo, con rigor implacable, a ejecutar el plan maestro de apoderarse del PRD vía Miguel Vargas, antes de lo previsto. Originalmente, el conflicto dentro del PRD debía prolongarse en el tiempo para así profundizar el daño, acentuar la incapacidad de ese instrumento político y sobre todo, para crear una situación que, de cara a las elecciones del 2016, no pudiera ser resuelta ni enmendada con una solución de último minuto.

El estilo inconfundible de Leonel está presente en la forma atropellada en que la gente de Vargas convocó un tribunal disciplinario presidido por esa figura egregia que es Fiquito Vásquez e integrada por un cortejo de insignificantes y la forma aun más atropellada en que fue conocido el caso y decidido el resultado que estaba pautado de antemano. Lo que hizo ese consejo nacional de disciplina, por instrucciones de Leonel, es exactamente igual a las otras medidas y decisiones que desde el gobierno implementó entre 2011 y 2012 contra el PRD. Lo que mucha gente no está viendo ahora, como no lo vieron antes entre 2009 y 2012, es que este accionar contra el PRD en realidad es un grave atentado a la democracia dominicana porque aquí la víctima aparente es el PRD pero la intención criminal se extiende a todo el sistema político y los procedimientos democráticos. Tampoco parecen darse cuenta de que esa farsa contra Hipólito y los demás tiende la cama para situaciones extremadamente peligrosas. Si alguien necesitara evidencia de la ruina y la bancarrota total del sistema de partidos en dominicana solamente tiene que echarle una ojeada a este expediente.

Y, si esta sociedad, en presencia de lo que se avecina, concluye que nada tiene que esperar de ese sistema de partidos, dejo a cada uno en libertad de imaginarse lo que quiera si es que son capaces todavía de usar la imaginación.

Los partidos políticos todos, aunque se trate de una situación aparentemente “interna” del PRD debieron haber dejado oír su voz alertando al país y responsabilizando a la JCE y ese tribunal superior de las implicaciones y consecuencias de las ilegalidades en que continúa incurriendo, al menos, para que mañana, cuando tengan que responder, no puedan alegar ignorancia.

A Leonel no le importa, en el manejo de esta situación, la impopularidad del juicio y la sentencia contra Hipólito, su ilegitimidad, ni nada de eso. Solamente se interesa por los ritmos, los tiempos y la legalidad, o si se quiere, por la apariencia de legalidad del procedimiento. Es él, Leonel Fernández, quien necesita descuartizar al PRD como instrumento de gestión política y opción de poder. Es Leonel quien necesita castigar a Hipólito por haberlo amenazado con llevarlo a los tribunales. Es Leonel quien necesita un PRD inutilizado contra el cual pueda competir en 2016 si es que de aquí a allá los procedimientos judiciales nacionales e internacionales en su contra se lo permiten. Es Leonel quien necesita que, cuando las calles se calienten contra el gobierno del PLD de Danilo, como en efecto se van a calentar, él pueda disponer de los muertos que le harán falta para facturar a la cuenta de Danilo mientras este –esa es la idea- se vería obligado a negociar con quien tiene la franquicia pero no la capacidad de convocatoria.

Los acontecimientos dentro y alrededor del PRD de este lunes 14 de enero de 2013 no son ni expresan una situación interna de ese partido. Por el contrario, resultan de una sorda lucha de poder que se está expresando de esta manera y es una lucha de poder donde los que aprecian, defienden y luchan por la democracia dominicana tienen mucho que ver y que perder aunque, paradójicamente, no lo vean ahora.

Todo lo anteriormente expuesto es aun más relevante por las características del PRD y algunas de sus incompetencias. En presencia de los hechos acaecidos en el PRD el día lunes 14 de enero de 2013 me comentaba un amigo: “El PRD está haciendo exactamente lo que sus enemigos esperaban que hiciera”, y añadió sombrío: “yo no creo que el PRD pueda superar la situación que vive ahora” y a lo anterior añado:

“La situación creada en el PRD ya dejó de ser un asunto interno de ese partido para convertirse en un problema muy serio del presente y del futuro democrático dominicano. Que la torpeza de ese partido y la miopía de tantos dirigentes en otros no alcance a verlo, es solamente una falta nuestra no una imperfección del esquema”.

Los que se interesen por verificar la secuencia temática de este artículo con el tema abordado purden encontrar los demas en:http://www.fines.org.do/
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lunes, 14 de enero de 2013

LA OPINIÓN DE MELVIN

DILEMAS
Por Melvin Mañón


Según la percepción popular y la evidencia acumulada el dueño de la JCE y de todos los tribunales superiores es Leonel Fernández y no Danilo Medina. Conforme con lo anterior, Leonel ha usado y continúa usando la JCE para favorecer a Miguel Vargas de manera que, en la disputa, el PRD se desangre. Esa hemorragia, empero, tiene significados diferentes para cada uno. Al final, de acuerdo al plan original, Miguel se quedaría con la franquicia del PRD, iría como candidato en 2016 y sería derrotado por el propio Leonel. Ese plan original tiene problemas tempranos y muy serios.

Una parte de la oligarquía dominicana, con apoyo de los EE.UU., después de mayo 2012, decidió actuar contra Leonel y por eso tuvo lugar la primera campaña internacional de denuncias de las barbaridades incurridas durante su mandato. Las mismas que la prensa dominicana no había publicado nunca. Los EE.UU. tienen sus razones para haber decidido deshacerse de Leonel como proyecto político futuro, pero ahora, solamente nos interesa elaborar sobre las razones de una parte de la oligarquía dominicana para enfrentarlo. La muestra más elocuente de este posicionamiento es la aparición de la revista “La Lupa” que se dedica a documentar los fraudes, estafas y actos de corrupción de la administración Fernández y que, al incluir historias o reseñas de temas para la izquierda dominicana persigue despertar el interés de esta izquierda en esa publicación e incorporar a los izquierdistas como portavoces y cajas de resonancia de esas denuncias. Muy astuto el esquema.

Ninguna clase o grupo social económicamente poderoso se puede sentir a gusto con una figura política que siente que no los necesita. Leonel y su entorno, al enriquecerse en demasía y tan rápido desataron las habladurías y rencores de quienes necesitaron décadas, a veces más de una generación y mucha astucia para acumular las fortunas que hoy poseen. Además, los que hicieron licenciatura y doctorado se sienten vejados por estos advenedizos sin mérito que reclaman una influencia y liderazgo social que solamente ellos merecen. En el sentido antes descrito, pero solamente en ese sentido, Leonel es un cadáver político. Pero él no lo ve así, al menos, no todavía.

Desacreditar a Leonel en las calles, denigrar su imagen y su nombre como ya ha ocurrido y continuará ocurriendo es, tanto una reacción esperada y legítima de una parte de la población, como ya expliqué en artículo anterior, como una misa en salud para esa oligarquía sabedora de que, en estos tiempos, cualquier campaña de descrédito, fundamentada o no, necesita echar raíces en el seno de la población y de las redes sociales.

La prioridad de Leonel, mientras tanto, además de defender su imagen vapuleada con uñas y garras es utilizar el poder de que todavía dispone para que la división y la crisis en el PRD produzcan el resultado apetecido. La JCE deberá fallar a favor de Miguel Vargas porque, estratégicamente, si Leonel lograra rebasar sus dificultades actuales y futuras, nadie podría arrebatarle la nominación para el 2016 y en ese caso, el candidato contra el cual le conviene competir es Miguel Vargas. La cuestión que ahora debemos preguntarnos es, si esa ecuación, le conviene a Danilo Medina.

Danilo Medina define sus prioridades alrededor de la gobernabilidad. Sabemos que no va a perseguir judicialmente a Leonel ni lo va a inculpar por el déficit fiscal porque una parte del déficit fiscal estimada en 40 mil millones se usó en la campaña para imponerlo a él mismo como presidente. Danilo es un presidente ilegítimo que está buscando por todos los medios hacer cosas buenas para obtener por esos hechos la legitimidad de la cual carece por su origen. Debo decir que es lo mejor que podía hacer.

Danilo Medina sabe que la inflación, el desempleo, la inseguridad y el desmadre del país van a tirar la gente a la calle. Es solamente cuestión de tiempo. Va a necesitar un socio para la gobernabilidad y parece que ese socio no es Miguel Vargas sino Hipólito Mejía y la razón es muy simple: Miguel no tiene gente aunque tuviera franquicia. Hipólito sacó más de 2 millones de votos. Si se trata de amarrar un acuerdo de aposento, el hombre es Miguel, pero si se trata de apaciguar a las calles, hay que hablar con Hipólito. Por eso veremos que las decisiones judiciales favorecen a Miguel mientras que las denuncias y filtraciones de documentos incriminatorias contra Miguel Vargas proceden de “otras fuentes”.

Pero la situación es mucho más compleja que la ecuación descrita. Es verdad que Leonel ha estado, a su manera, facilitando algunas cosas para Danilo además de haberle agenciado la presidencia de la república y que Danilo ha respetado su parte del acuerdo pero hay un problema. El costo político de callar, de no hacer nada, de mantener la inmunidad de Leonel y su gente, se está haciendo demasiado alto.

Observe el lector que, mientras Leonel se exhibía envanecido en cada lugar donde acuden los muy ricos y famosos, Danilo parece se exhibe en conucos, callejones y campos. Eso cae bien. También cae bien y la gente percibe un sincero deseo de ayudar al pueblo, pero Danilo acaso no se da cuenta de que, el fardo de la reforma fiscal, las botellas del gobierno y la impunidad de los delincuentes es demasiado pesado. La idea de dar el trago amargo primero y luego mejorar las cosas no creo que le vaya a funcionar.

Este país está tan envilecido y corrompido que no se arregla tapando hoyos, sino sacando el colchón al patio y batiéndolo sin cesar hasta que suelte todas las chinches y pulgas que allí medran. Es un problema serio. Muy serio.
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jueves, 3 de enero de 2013

LA OPINIÓN DE MELVIN

5131
Por Melvin Mañón


Entre enero y diciembre las autoridades de los EEUU deportaron hacia la República Dominicana a 5131 dominicanos que habían cumplido sus condenas en territorio americano. Según las autoridades nacionales, algo más del 60% de los deportados habían sido hallados culpables de delitos de narcotráfico.

No podemos cuestionar la legalidad de estas deportaciones. Los EEUU tienen pleno derecho a repatriar por la fuerza a estas personas convictas de crímenes y delitos punibles con la cárcel.

Pero hay otra realidad.

Este país no tiene capacidad para administrar un régimen de sanciones penales a los que delinquen en el territorio nacional. Entre culpables no encontrados, procesos inconclusos o viciados, falta de pruebas y otras figuras legales, todo el mundo sabe que las cárceles están repletas y en las calles pululan los criminales; tanto los que ya han sido apresados y sancionados antes como los que aun no tienen ficha policial en su haber.

5131 es un número importante, porque veamos: ¿cuántos dominicanos cumplen condenas en las cárceles de los EEUU para que en un solo año sea deportada esa cantidad de reclusos? No pude localizar el dato pero seguramente podré disponer próximamente del mismo. Es verdad que este año aumentó el número de deportados pero incluso una cifra menor nos deja con una realidad inmanejable, allá y también aquí.

Estamos hablando de 427 deportados por mes o lo que es lo mismo 14 condenados por día, todos los días, incluyendo feriados y fines de semana. No podemos manejar esos números ni siquiera sabiendo que no todos esos deportados volverán a delinquir. De hecho, ni siquiera podemos manejar los que están aquí sin haber viajado nunca o sin haber sido deportados.

Mucha gente, centrada en el miedo y la inseguridad propia trata de lidiar con el problema de la misma manera que antes resolvieron los apagones: comprando un inversor o instalando planta; pero esto es diferente. Otros lidian con el asunto como antes hicieron con el agua, almacenándola en cisternas, la mala educación pública llevando sus hijos a escuelas privadas y poniendo rejas en sus propias casas ante el aumento de la inseguridad general. Pero ninguna de esas fue solución y ahora tampoco la hay a mano. Muchos creen que se necesitan sanciones más duras contra el crimen y no digo que no tengan razón pero hay un lado del problema que no enfocamos.

Hemos creado una sociedad que produce esos niveles de delincuencia y no solamente porque la hayamos hecho tan desigual e injusta.

Hemos creado una sociedad que produce monstruos, asesinos de 14 años, ladronzuelos de todas las edades, sicarios adolescentes pero solamente vemos esos monstruos en los de abajo y no en los de arriba, en unos por lo que arrebatan a otros un día mientras ignoramos el despojo cotidiano que los de arriba practican impúdicos contra los de abajo.

Esta sociedad nuestra tiene ciertamente un problema. No tiene capacidad para administrar tantos delincuentes, ni autoridad moral para hacerle frente a las condiciones que los fabrican en masa.

Preferimos no ver esas cosas.

Los ricos de este país son miopes como decía Felipe Ciprián hace poco refiriéndose a la prensa. El país es un tema que no manejan ni les interesa porque en sus ghettos y en el exilio dorado se sienten fuera del alcance de la delincuencia. Así como las mujeres de clase media rehúsan ocuparse de la basura y dejan que el servicio doméstico resuelva bien o mal, así mismo, los ricos rehúsan ocuparse de estos problemas de la vida real. Después de todo, hablar de estas cosas no da dinero ni estatus, no es de buen gusto y ¿quién quiere traer preocupaciones al otro?

Sin embargo, el problema es muy real, incluso para ellos, aunque insisto, no se dan cuenta.

Los monstruos que hemos creado no son solamente esos delincuentes asesinos de 14 años y de ambos sexos. Ellos son el producto de otras monstruosidades que empiezan en el Palacio Nacional. En tiempos de Leonel Fernández podía decirse que la corrupción emanaba del despacho presidencial. Ahora, es muy probable que la afirmación no sea válida pero en cambio vivimos o se nos arrastra a vivir al amparo de una creencia no menos nefasta e infundada: creer que ignorando los crímenes del gobierno anterior podemos restaurar el orden, la prosperidad y la paz.

Vana ilusión.

La sociedad dominicana no puede darse un proceso de regeneración moral sin ajustar cuentas y no solamente se trata de ajustar cuentas sino de proponer y defender los méritos y las ventajas de hacerlo. Sin el miedo atroz a una sanción terrible nadie controla la voracidad de los depredadores. Sin poner el ejemplo investigando y sancionando a los que el rumor y la opinión pública sindican como delincuentes no hay la menor esperanza de construir un espacio de convivencia. La complicidad construye redes pero destruye el tejido social. Ninguna iniquidad –y perdonar la corrupción es una- puede servir de sustento a un proyecto de sociedad. Danilo Medina, con todas las buenas intenciones que puedan animarlo no podrá evitar esta disyuntiva y nosotros deberemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para forzarlo a escoger el camino de lo justo frente a su inclinación natural de escoger el camino de lo conveniente.


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sábado, 15 de diciembre de 2012

LA OPINIÓN DE MELVIN

PARA QUE SEPAN
Por Melvin Mañón
Fines.org.do


Alrededor de 20 personas, la mitad de ellos niños, acaban de ser asesinados en una escuela primaria del suroeste de Connecticut. En China, del otro lado del mundo, en la provincia de Henan, otros 22 niños, varios de ellos en grave estado, fueron heridos a cuchilladas casi al mismo tiempo.

Cuando los detalles sean publicados no habrán grandes diferencias ni entre estos hechos, ni entre los que ya han acontecido en los propios EE.UU. y un número creciente de países alrededor del mundo.

Los chinos, tratando de evitar la repetición de lo que había ocurrido varias veces desde el año 2010, habían tomado medidas que, por su estupidez, rivalizan con las adoptadas en otros países. Habían restringido la venta de cuchillos y exigían que los compradores se registraran y que, además, solamente pudieran acceder al interior de las escuelas provistos de un carnet nacional de identidad.

Ningún gobierno, ningún funcionario, ninguna autoridad escolar se atreve a mirar a los ojos a la realidad de la sociedad que han creado. Despojados de solidaridad y compasión, empujados a pagar un estilo de vida imposible, entrenados en el individualismo del sálvese quien pueda, premiados por el éxito a cualquier precio y no por el esfuerzo y la conducta decorosa el cuerpo social se cae en pedazos y de esos pedazos, surgen los asesinos equipados con una excusa que todos conocen pero nadie puede admitir.

Si la tragedia mía no le importa a nadie, ningún ser humano es inocente.

En la simple y horrenda verdad de esta afirmación reside todo el problema para cuya solución no estamos preparados porque, nadie conecta el asesinato de inocentes con la sociedad que nos hace culpable a todos.

Nadie parece o quiere darse cuenta de que, esta sociedad no puede resolver los problemas que ella misma crea, las fuerzas homicidas que ella misma desata sin negarse a sí misma.

No hay por tanto, solución que no sea reinventar esta sociedad devolviéndole la humanidad secuestrada y todavía podemos considerarnos dichosos porque un día cualquiera de estos, uno de esos homicidas suicidas descubrirá formas más horrendas de asesinar en masa a toda esa sociedad de la cual, legítimamente se consideran excluidos.

La humanidad inventó las ciudades para vivir y sentirse más segura que en la selva y al descampado. La humanidad inventó el Estado para que asumiera esa protección dentro y más allá de las ciudades. Ninguno de los dos es capaz, hoy día, de cumplir la función para la cual fue creado. Estamos de regreso en la selva y ¡hay tanta, pero tanta gente académica, uniformada o con poder hablando mierda!

Ya lo saben.
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martes, 11 de diciembre de 2012

LA OPINIÓN DE MELVIN

DANILO MEDINA NO ES INOCENTE
Por Melvin Mañón


El señor Danilo Medina, quien ocupa la presidencia de la república rehúsa investigar los delitos de prevaricación, asociación de malhechores, concierto para delinquir y otros de los cuales es sindicada y acusada la administración de Leonel Fernández. Medina, ha instruido al Procurador para que no se investigue y el procurador obedeció compartiendo ambos deshonor y deshonra. No parecen entender que un déficit fiscal malversado y dilapidado se convierte en fraude.

Sabemos que Medina, en su afán por llegar a presidente, se comprometió con Leonel Fernández y su grupo a garantizarles impunidad. Por eso, Leonel invirtió alrededor de 42 mil millones de pesos para imponer a Medina en las elecciones fraudulentas del 20 de mayo 2012. No debemos olvidarlo. El origen de su presidencia es espurio y el uso que hace de ella es indigno. ¿Como pretende usted que lo reconozcamos? Si usted aspira a nuestro respeto hay una sola manera de resolver ese problema Sr. Medina: gáneselo.

Nosotros, los dominicanos, no somos responsables de ese compromiso suyo. Nada tenemos que ver con eso. De hecho, hay una clara violación a la ley cuando un funcionario público se niega a abrir una investigación criminal por corrupción que es señalada por la opinión pública y admitida por una parte de los propios funcionarios de ese gobierno. Peor aun, el señor Medina, al despreciar la evidencia y los documentos que respaldan las acusaciones contra Leonel y su grupo incurre en el delito de encubrimiento y por tal motivo deberá, en su momento, responder ante la justicia, la misma que hoy nos niega.

Medina, al calificar el reclamo de justicia como un ejercicio de tirar piedras al pasado, pretende que nosotros aceptemos impunidad para los criminales y además que, siendo inocentes, paguemos por esos crímenes a causa de la reforma fiscal impuesta. Medina está equivocado dos veces y esto no lo escribo para que él se entere. El futuro y el destino dominicanos no están en sus manos, sino en las nuestras.

Primero, Medina cree que él puede hacer un buen gobierno, o al menos un gobierno aceptable dedicándose a “hacer cosas” constructivas en lugar de andar persiguiendo a los delincuentes del pasado gobierno. Él no ha entendido que este país es un desorden gigantesco donde nada funciona y nada se respeta. El castigo a los crímenes pasados era y es una necesidad práctica de la gobernabilidad, no un apetito de venganzas aunque también éste sería legítimo. El buen ejemplo que aparenta impartir dejando intacto el pasado reciente es una tremenda equivocación y vivirá para responder por ella. El ejemplo, todo ejemplo, bueno o malo, es integral e indivisible o no es ejemplo. Condonar el crimen y pretender hacer un buen gobierno son finalidades incompatibles que se excluyen mutuamente.
Segundo, Medina apuesta a la abulia, al cansancio y al olvido. Él y otros no se han dado cuenta de que, en apenas un mes, algo ha cambiado en este país. No se percatan de la intensidad del rencor ni de la exigencia de un cambio. No advierten la vitalidad del proceso de transformación en marcha, la amplitud y la profundidad del descontento y mientras los jóvenes se quedan sin futuro, el pueblo sin respeto y la gente sin justicia el gobierno aspira, en la más absoluta inmoralidad, a que sigamos pagando 300 mil empleados botellas que no hacen nada, miles de diplomáticos que ni siquiera han salido del país, contratistas y suplidores, cabilderos civiles, militares y faranduleros y una legión de periodistas que encubren esos y otros crímenes haciendo ruido.

Medina, no es inocente. ¿Cómo podría serlo si él sabe perfectamente bien que, del déficit fiscal de 187 mil millones denunciado, 42 mil se usaron para hacerlo e imponerlo como presidente a él mismo? ¿Con qé dinero se compraron votos y abstenciones, periodistas, propaganda, dirigentes, partidos enteros, marchas, ruido, voces, encuestas? ¿Con que dinero se pagó a los tránsfugas?

Si yo acepto a Danilo Medina como presidente legítimo estoy invalidando mi propia denuncia que criminaliza a Leonel Fernández por el uso indebido de 187 mil millones de pesos.

La única posibilidad que tiene Danilo Medina de alcanzar legitimidad a posteriori es persiguiendo el crimen como le corresponde a quien ostente esa investidura. Un presidente que rehúsa investigar la corrupción es cómplice. La lucha está entablada y definida. Danilo Medina tendrá que elegir. Nosotros tenemos que forzarlo a escoger. Tendrá que ser leal a quienes compraron su presidencia y hundirse con ellos o a nosotros que al final también lo perseguiremos a él si no cumple con la ley. Tendrá que elegir entre el compromiso que asumió con los corruptos porque el quería ser presidente a toda costa o con nosotros que pedimos justicia y estamos en todo nuestro derecho de hacerlo y lo estamos haciendo con la fuerza que el no contaba que teníamos.

Danilo Medina no es inocente. No lo ha sido antes. No lo es ahora. Pero, y repito, el destino nuestro como nación y como sociedad no está en sus vacilantes manos sino en nosotros mismos, en nuestra indignación, en nuestra determinación y en nuestra capacidad para hacer bien ahora, lo que tantas veces hemos hecho mal.
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lunes, 3 de diciembre de 2012

LA OPINIÓN DE MELVIN

LAS FACTURAS DE LEONEL
Por Melvin Mañón


Durante los años que ocupó el Palacio Nacional, no desaprovechó oportunidad para organizar elogios, homenajes y condecoraciones a artistas, profesionales, maestros, deportistas, juristas, escritores, médicos y siga usted, querido lector, completando la lista. Esos elogios y homenajes eran parte del fausto, lo cortesano y lo opulento que yace en el alma atormentada de este individuo tan urgido de reconocimiento y glorificación con que equilibrar una vida de carencias. Pero a nosotros, no nos importan la niñez ni de la adolescencia de Leonel Fernández. Somos quienes han pagado una fortuna para que este carajo fabricara una imagen y la exhibiera por todo el mundo, con un séquito interminable robando, mintiendo y presumiendo de lo que no es.

En el derroche extravagante de recursos que caracterizó su gestión pública, Leonel, desprovisto de los encantos del seductor para traer a su lado gente de valía, compraba simpatías, agradecimientos y graciosamente, como el monarca de cocoteros que es, repartía privilegios, dineros, distinciones, medallas y cargos; muchos cargos con dinero pero sin contenido y pensiones, muchas pensiones cuantiosas e inmerecidas y, a decir verdad, una que otra harto merecida.

Ahora que el desenmascaramiento de Leonel lo ha asumido, en pleno, esta sociedad el monarca ha empezado a llamar en su defensa a los antiguos beneficiarios de sus larguezas. Leonel pasa facturas.

Primero fue donde gente de mérito y consiguió algunas voces. No se que le agradecen a Leonel que los hizo sentirse obligados. No los voy a condenar ni aplaudir. Quien hace de miserable en esta historia es el propio Leonel cuya intención se revela ahora en su verdadera naturaleza. Del caso Gómez Ochoa quien se disparó una diatriba más penosa que insolente considerando su edad debo recordarle a los dominicanos que cuando vivíamos en Cuba, preguntamos por la suerte de Gómez Ochoa, por su destino y por sus glorias. Nunca recibimos respuesta sino silencio y disgusto. Las autoridades cubanas, por alguna razón, habían excluido a ese señor de la lista de personas vivas y meritorias así que, cualquier dominicano que quiera saber más de él, debería andarse a Cuba a ver que hizo allá que lo despojó de la gloria y del respeto que nosotros le atribuíamos.

Al minúsculo grupo de cantantes que repitió “las glorias de Leonel” no le demos la condena que muchos dominicanos quieren imponerle al llamar a no tocar sus discos ni disfrutar su música. No podemos aplaudir lo que hicieron, que es execrable, pero tampoco ponernos a la altura de la intolerancia del exilio cubano de Miami.

Aquí, el que está quedando mal de verdad es Leonel que no entendió que el dinero compra apariencias no lealtades. La admiración no es un atributo de los proxenetas. La imagen suya en el extranjero, que tanto cortejó y buscó ahora lo hunde. EEUU bien sea por narcotráfico, encubrimiento o alguna otra razón ha bajado la línea. Desde el New York Times, hasta el Wall Street Journal, pasando por The Economist han publicado, en menos de un mes, todo lo que sabíamos pero que la prensa dominicana ocultaba: Leonel, Margarita, Danilo y el PLD, no solamente son en extremo corruptos, sino también decididamente ineptos y desastrosamente incompetentes.

Nosotros también tenemos facturas, cuantiosas y múltiples que pasarle a Leonel Fernández.

Se equivocan los que creen y dicen que queremos inhabilitar a Leonel con miras al año 2016.

No queremos inhabilitarlo. Queremos desenmascararlo, procesarlo y trancarlo y eso haremos aunque, para lo último tengamos que darnos otro procurador y otro presidente.

Para desenmascararlo no necesitamos esperar por nadie. El proceso está en marcha, finalmente, y camina mucho más rápido de lo esperado aunque nunca tanto como lo deseado.

Esa imagen del Leonel estadista internacional, gran comunicador, destacado intelectual y hombre de letras ha sucumbido en cuestión de días producto de una cálculo mal hecho. Se olvidaron que, como me dijera Magali, una mujer en Las Guáranas:” La suerte del guapo dura hasta que el pendejo quiere”.

Bueno, ahora Leonel Fernández, tiene que apurarse a comprometer a su favor a las demás personas, grupos y sectores con quienes quiso antes congraciarse antes de que lo suelten en banda y que, como en la conocida historia de la navegación marítima: la ratas abandonen el barco que se hunde, sin implicar en modo alguno que la condición de ratas sea aplicable a todos los que recibieron un beneficio, eso si, pagado con dinero nuestro.

Leonel, impúdico, pasa factura a los beneficiarios de sus larguezas, no todos inocentes. Nosotros, hastiados, le pasamos factura a él por el robo, malversación y muchos otros delitos.
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miércoles, 28 de noviembre de 2012

LA OPINIÓN DE MELVIN

POTPURRÍ
Por Melvin Mañón


Palabra que viene del francés “pot pourri”; o sea, olla podrida, pero también mezcolanza de cosas distintas.

Dicen los Pared Pérez y otros de la pandilla que todo el PLD vendrá a la defensa de Leonel Fernández frente al sometimiento que le hiciera Guillermo Moreno, el primero de una larga serie a la que deberán enfrentarse.

Qué bueno.

Necesitarán mucho tiempo, ingenio, dinero y poder para todo lo que se le viene encima al Sr. Fernández y su entorno. Naturalmente, sabemos que las altas cortes dominicanas, prepagadas por Leonel y la pandilla no harán caso a ningún sometimiento.

¿Hasta cuándo?

Hasta que el edificio de relaciones públicas fabricado por ese canalla empiece a derrumbarse. Y ya empezó. Por el lado de los generales, oficiales y civiles extraditados a los EE.UU. irán emergiendo, o han ido emergiendo ya complicidades al más alto nivel de los ocho años de Leonel con el narcolavado y otras actividades criminales. ¿Es casualidad que el New York Times diera cuenta del asesinato de un estudiante en la UASD? Aquí han matado grupos enteros y ese periódico no ha dicho nada. Luego, CNN recoge testimonios de las protestas contra la reforma fiscal cuando esas protestas son apenas un conato de lo que vendrá. En algún momento EE.UU. tendrá que abandonar estos canallas a la suerte que se merecen, pero somos nosotros quienes debemos derrotarlos sin esperar ayuda externa, suponiendo que hubiera alguna.

El cerco se estrechará por varios lados y si nosotros no luchamos por hacer justicia ahora, perderemos lo poco de país que queda. La imagen del monarca de cocoteros, aunque despacio, comienza a desmoronarse. Pero al lado y por debajo de ese bandido, hay una sarta de ministros y exministros ladrones, asquerosos que deberán pagar también.

Que así sea.

También es bueno, muy bueno que ese PLD salga a defenderlo o al menos anuncie que lo hará. Dios los cría y el diablo los junta.

En ese contexto, se produjeron una declaraciones de Minou Tavárez Mirabal distanciándose de la reforma fiscal y de los procedimientos empleados para aprobarla al vapor.

Era hora Minou.

He escuchado a tanta gente, durante varios años preguntarse que como era posible que alguien como tú estuviera asociada a las barbaridades que ese partido, al que tú crees y dices pertenecer, ha cometido.

El PLD de hoy no es el partido que fundó Bosch y al que tú entraste años atrás, sino una corporación de bandidos, una asociación de malhechores.

Excúsame Minou, somos amigos, no íntimos, pero sí amigos. Tú no perteneces a ese partido ni tienes que rendirle cuentas a nadie allí. Tu lugar es al lado del ejemplo que dieron tus padres. Muchísima gente de este país ha esperado eso de ti.

Con la crápula Leonelista no hay nada que hacer y con sus herederos tampoco. Donde Dios no puso, no puede haber. Tú tienes fibra en tu sangre, sácala, úsala y aléjate de ahí. No dejes que se diga de ti, lo que dijo mi hija y muchos otros de Domínguez Brito y lo que dice el país entero de Danilo que transita de lo penoso a lo francamente vergonzoso. ¿Qué mérito puede haber en llegar a ser presidente vía el fraude? Y sobre esa gran e imborrable mancha hacer un gobierno de mierda. Además de toda la cobardía implícita en la situación hay una cuota de estupidez insuperable porque, cualquiera, sin ser científico ni doctor sabe que, en medio de tanta corrupción, nadie pone orden sin sometimientos judiciales a los corruptos.

Y ¿saben ustedes lectores una cosa?

Todo el mundo en este gobierno está al tanto del robo, incluso los que aun no habían robado y ya están haciéndolo. Pero no dicen nada. No lo denuncian. Alejandrina Germán y Melanio Paredes deberían estar enjuiciados hace rato pero Josefina que sabe lo que hicieron y tiene las pruebas no los va a meter presos como tampoco el de agricultura denunciará a Chio Jiménez ni el de Obras Públicas a Víctor Díaz. Los ladrones se confunden con la cobardía de los que creen que deben encubrirlos y terminan siendo cómplices o tan ladrones como aquellos a quienes reemplazan. Es la misma corporación criminal.

Con razón son arrogantes y prepotentes. Can razón pasaron la reforma fiscal. El que tiene ocho años abusando no tiene porque inhibirse si el abusado se deja hacer. Nosotros somos tan culpables de nuestro destino como los que nos estupran y nada ni nadie, que no seamos nosotros mismos, nos librará de esa suerte.

A este gobierno hay que enseñarle lo que es la desobediencia civil y pararle el país, de punta a punta y no una sino todas las veces que haga falta hasta someterlo a la ley que ellos violan. La reforma fiscal será un aporte importante. Cuando la gente empiece a recibir las patadas de los precios, las empresas cerradas y los despidos por quiebra; cuando todos veamos, en el día a día cuanto más nos hemos empobrecido para que estos carajos sigan robando, tendremos que escoger entre seguir abusados o rebelarnos frente a los abusadores.

Nos acercamos a un ajuste de cuentas que desgraciadamente no está en mis manos provocar pero que, fervientemente espero presenciar y poner mi parte.

Puedo prescindir del agua, de la luz, de celular, transporte, casa, confort y cualquier otra cosa pero no puedo renunciar a esa esperanza. Por eso lucho.

Ningún pueblo ser libre merece
Si es esclavo indolente y servil.

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lunes, 29 de octubre de 2012

LA OPINIÓN DE MELVIN

ALLEN G. BREED
Por Melvin Mañon


Allen G. Breed, es el nombre de un escritor norteamericano que trabaja para la AP y quien acaba de publicar un interesante y novedoso artículo que a su vez, es portador de una noticia interesante y es la siguiente: Numerosos veteranos de Iraq y Afganistán están presentándose, a través de todos los Estados Unidos, como candidatos a posiciones electivas a todos los niveles, desde concejales de una ciudad hasta representantes y senadores para la legislatura en Washington.

¿Qué puede tener de bueno esta noticia para alguien que como yo ha condenado ambas guerras y se ha opuesto abierta y categóricamente a ellas?

Ahhh… observen lo que sucede y que describo.

Estos hombres y mujeres, muchos de ellos con heridas o incapacidades contraídas durante el ejercicio de operaciones militares han decidido meterse en política, porque, al igual que yo y muchísimos otros, están hartos de la basura de gente que se ha apoderado del servicio público.

Están descontentos por el oportunismo y la irresponsabilidad reinantes en Washington donde nadie da la cara, nadie se compadece de los que trabajan ni de los que sufren y andan detrás del mejor postor proponiéndose para ser sobornados sin contar con que no saben ni entienden un carajo de nada. En cambio, los que han sido soldados en tiempos de guerra no necesitan cursillos ni lecciones de sufrimiento y a menos que quedaran permanentemente incapacitados mental y emocionalmente tienen un pie en la realidad y muchas razones para preocuparse por su país.

Allen Breed, en su trabajo, entrevistó muchos veteranos, conversó, investigó la carrera y los antecedentes de estas personas y claramente ha visto como, del descontento de esta gente, se empieza a pasar a la búsqueda de correctivos y queda en evidencia que el primer paso es llevar otro tipo de gente a la política. Como señalara uno de los entrevistados por Breed, cuando estos hombres expusieron su vida y durante todo el tiempo que estuvieron en peligro, nadie les preguntó si eran republicanos o demócratas, si provenían de un estado rojo (republicano) o azul (demócrata). Aunque la guerra en que participaron fuera injusta, ellos no la declararon. Ellos y sus mandos trataron de hacer el trabajo, justamente lo que los congresistas no hacen.

En 1969 según los datos publicados por Breed, casi el 90% de todos los congresistas en Washington eran gente que había prestado servicio militar a su país. Hoy en día, solamente el 20% ha tenido dicha experiencia y es la primera vez en la historia del país que ninguno de los candidatos a presidente o vicepresidente ha usado jamás el uniforme militar. Naturalmente, muchos pueden creer que los militares, una vez convertidos en políticos, se comportan como reaccionarios, conservadores y ultraderechistas. En realidad, lo contrario es lo que sucede. Los mas vociferantes e irresponsables portavoces de la ultraderecha nunca han sido militares y nunca vivieron una guerra. Como decía, creo que Colin Powell, los militares son los primeros en entrar a una guerra y los últimos en salir. Salvo algunos enfermos y psicópatas, que los hay en todas partes, nadie anda buscando matar ni que lo maten.

La suspensión durante los años 70 del servicio militar obligatorio en EEUU, sugiere Breed, está de alguna manera relacionado con la baja presencia de veteranos en posiciones electivas pero también con el pobre desempeño de los políticos. Andrew Bacevich, un coronel retirado que enseña en Boston College ha observado que el ejército voluntario que sustituyó el reclutamiento obligatorio promueve el distanciamiento de la sociedad civil de los compromisos militares del país y convierte el apoyo que cada empresa de ese tipo necesita en una caricatura. La sociedad no se conduele en realidad de los muertos a menos que procedan del reclutamiento donde, al menos en teoría, entran todos los ciudadanos. Las cintas amarillas en los autos, la bandera en el poste de la casa, como bien señalan Bacevich y Schouer no son mas que, sin valor alguno, convenientes, acomodaticias excusas de los que no hacen nada.

Los civiles sinvergüenzas e irresponsables, empleados a sueldo de corporaciones y grupos derechistas con intereses creados son más propensos a lanzar aventuras militares y a decantarse por amenazas y bravuconadas agresivas que los militares que han prestado servicio y saben de lo que se trata. Siempre recuerdo el caso más penoso de todos: John McCain, un veterano de Viet Nam era un excelente candidato en 1999 y terminó siendo un cretino que hipotecó sus propios puntos de vista y su plataforma a las exigencias de los “halcones“ republicanos que no son más que la canalla financiera que nunca fue a la guerra, nunca se puso el uniforme y siempre vivió y vive aun del fraude, empezando por el propio Bush hijo quien, a papeletazo limpio lo despojó de la nominación para las elecciones del año 2000 en los EEUU.

No tengo dudas. El aumento de la presencia de veteranos en posiciones electivas solamente puede mejorar el desempeño de los organismos para los cuales hayan sido electos. Ahora bien, la propia sociedad americana está tan enferma y tan en manos de los manipuladores de chucherías y mentiras que tengo dudas de que estos hombres y mujeres puedan recibir el respaldo electoral que solicitan y que tanta falta le hace a los propios Estados Unidos.

En medio de tanto desastre y tanta vagabundería me ha parecido que era una buena noticia que en Estados Unidos, miles de veteranos, inconformes, descontentos, indignados con la mierda que ven en Washington se hayan propuesto intervenir.

Sean bienvenidos.

Sigamos el ejemplo aun sin ser veteranos del mismo ejército.
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lunes, 8 de octubre de 2012

LA OPINIÓN DE MELVIN

LA POLITICA DE LOS MANGOS BAJITOS
Por Melvin Mañón


Danilo, ¿y qué es? Es cierto que tienes cara de menso, pero hasta estos a veces muestran que tienen espina dorsal y por dignidad reaccionan con vergüenza. No seas tan "mijijito". (Nota del editor)

Danilo Medina, como se esperaba, ha planteado una reforma fiscal, la suya. Él sabe que es una propuesta impopular. Me imagino que también sabe que es injusta. Asumo que él entiende que, desde el punto de vista de su popularidad y aceptación le hace daño. Sin embargo, la ha presentado.

¿Cuál ha sido la primera reacción de todos los sectores sociales?

Recorre una amplia gama pero puedo situarla entre el descontento y la indignación. No obstante, Danilo Medina la ha presentado.

Todos los economistas no solamente los que se adhieren a la oposición han criticado la propuesta de reforma fiscal algunos con más talento que otros, pero prácticamente hay consenso al menos en un punto: Ellos entienden que ninguna reforma fiscal se justifica sin que previamente dos condiciones sean satisfechas.

La primera, que la reforma fiscal sea una contrapartida a una brutal reducción del despilfarro público que los dominicanos conocemos como gasto público, pero que no lo es y debo insistir que se trata de despilfarro.

La segunda es que el gobierno persiga judicialmente a quienes se sospecha y/o la voz pública sindica como las personas físicas y legales que se apropiaron de sumas no solamente millonarias en dólares, sino de sumas que nuestra imaginación ni siquiera es capaz de aprehender y ese es un hecho sobradamente conocido, sabido y vivido por Danilo Medina.

Ni lo uno ni lo otro parecen estar en la agenda del Sr. Medina, es decir, ni perseguir a los corruptos capitaneados por Leonel Fernández ni producir una reducción brutal del despilfarro público.

Una reducción brutal del gasto público Danilo no se atreve a hacerla porque eso lo haría tan impopular dentro de sus propias filas que nadie sabe lo que pasaría pero todo el país sabe quien ocupa la vicepresidencia, pero el único culpable de esa vicepresidencia es el propio Danilo Medina.

Perseguir a la corrupción, si de por medio está una pelea seria, un nivel de riesgo alto y la necesidad de tomar decisiones claves, duras y peligrosas, no está en el carácter, ni en el historial, ni en las agallas ni en otras cosas de Danilo Medina. Por esa razón y la anterior, en lugar de subirse a la mata, “gabiarse hasta el cojollito“ y correr el riesgo de caerse, fracturarse la nuca, una costilla o ambas piernas Danilo Medina, que es un hombre de medias tintas, entiende que el dinero debemos pagarlo nosotros solamente porque hemos demostrado que somos más pendejos.

Dándonos de patadas, como hizo Leonel y antes que él, el propio Hipólito, Danilo Medina asume, calcula, mide y valora las encuestas que tanto le gustan y a las que tanto caso hace y llega a la conclusión de que es más práctico, más fácil y menos peligroso hacernos pagar a nosotros porque, después de todo, ya otros antes que él lo han hecho y les ha salido bien; así que, ¿por qué habría de salirle mal a él, que después de todo no se cree tan malo ni tan perverso ni tan sinvergüenza como su predecesor?

Esa es la ecuación. Una vez más que paguen los pendejos, que para eso son pendejos precisamente.

A menos que fuéramos capaces de…

Pero que va Eduardo (no Estrella en este caso, sino Álvarez) todavía estamos lejos. Tenemos tanto ruido en la cabeza y tanta mierda en los pantalones que no… Todavía falta… Y ojalá, como en la canción de Silvio, Ojalá carajo que yo estuviera equivocado, bien equivocado, irremediablemente equivocado…

Ahora, con todo y lo pendejos que somos, cabe hacerse una pregunta y es una que todo el que tenga la oportunidad de verse o hablar con Danilo Medina, debería hacerle y es la siguiente:

Tanto afán, tanto aguantar vainas de otro, tanto sufrir, tanto esperar, tanto querer ser presidente. ¿Para eso es que quería ser presidente?

¡Cómo han cambiado los tiempos!
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domingo, 23 de septiembre de 2012

LA OPINIÓN DE MELVIN

BARACK OBAMA Y DANILO MEDINA
Por Melvin Mañon
fines.org.do


Obama no hizo nada contra Bush, no lo denunció ni persiguió como media humanidad esperaba y, en la parte económica, continuó, básicamente, con el mismo equipo de su predecesor y las mismas políticas que este hubiera emprendido de haber permanecido en el cargo: rescate de las grandes corporaciones en quiebra y salvamento de los banqueros que habían sido los causantes de la crisis.

En un artículo recién publicado, Fernando Alvarez Bogaert, en el último párrafo, dirigiéndose a Danilo Medina y refiriéndose a la gravedad de la crisis económica y moral que vivimos dice lo siguiente: “Señor Presidente, la carga que usted encontró no le pertenece, déjela a un lado, pues si no lo hace en seis meses ella será suya y todos seremos perdedores. Actúe con vigor, con equidad y con sentido de propósito, que la nación así lo pide, ya que el tiempo apremia“.

Exactamente el mismo mensaje le fue enviado a Barack Obama tras asumir la presidencia de Estados Unidos en enero del 2009. Obama no era el causante de la desastrosa e ilegal guerra lanzada contra Iraq ni tampoco de la vendetta afgana ni mucho menos de la crisis económica que estremecía al mundo enriqueciendo desmedidamente a los ricos y empobreciendo desmedidamente a los pobres.

Obama no hizo nada contra Bush, no lo denunció ni persiguió como media humanidad esperaba y, en la parte económica, continuó, básicamente, con el mismo equipo de su predecesor y las mismas políticas que este hubiera emprendido de haber permanecido en el cargo: rescate de las grandes corporaciones en quiebra y salvamento de los banqueros que habían sido los causantes de la crisis.

Al cabo de algunos meses Obama era ya el heredero formal de ambas crisis; a la vuelta de un par de años compartía la culpabilidad y tras la terminación del tercer año, ya Bush había prácticamente desaparecido del escenario y quedó, toda la culpabilidad de las dos crisis, a Obama.

Los historiadores, periodistas y analistas más respetados estuvieron conscientes, pero no de acuerdo, con las decisiones de Obama o quizás, sería más propio decir, con su falta de decisiones y uno de ellos, cuyo nombre lamentablemente no recuerdo ahora, indicó que el coraje, la decisión, la voluntad y la valentía personal no tenían sustituto en la gestión de ningún presidente.

El brutal parecido de este antecedente con la situación y los antecedentes de Danilo Medina y la creencia que al respecto he tenido de ello, inhibió cualquier posibilidad de que le hubiera dado mi voto. A quienes esperaban muchas cosas les dije que se estaban acogiendo a una especulación psicológica no porque no fuera Danilo un hombre decente, sino porque no le veía el machete al cinto para cortar malezas. Sin embargo, esto ahora, no es de gran importancia ya. La cuestión es la siguiente:

Para sobrevivir, Danilo necesita una reforma fiscal extremadamente penosa y nosotros debemos pagarla. Pero, al igual que en el caso de Bush, ¿por qué debemos pagar nosotros los platos rotos y no quienes los rompieron? Se robaron miles de millones de dólares. No de pesos, no, de dólares. Ahora hay que pagarlos y Danilo quiere que los pague yo. ¿Por qué? Porque no se atreve a cobrárselos a Leonel y su mafia; porque yo soy débil y no puedo obligarlo a cobrárselo a ellos o porque al final, él mismo se resigna como ante el fraude electoral perpetrado por el poder para llevarlo a la presidencia.

No importan las especulaciones psicológicas ni tampoco las “buenas intenciones“de Danilo Medina. No espero que levante la mano contra Leonel pero si lo hace tendrá el apoyo de más gente de las que voluntariamente votaron por él en mayo. Si no lo hace, nunca escalará la posición de presidente por la que tanto afanó. Su ejemplo personal de mesura y austeridad no basta porque una administración corrupta hasta la médula, no la arregla nadie sin sanciones duras y ninguna sanción que no empiece por la cúpula es creíble.

No espero que persiga a Leonel como debe sino que, como Obama, se consuele en la sabiduría de que, a pesar de haber traicionado a quienes votaron por él en el 2008, Obama casi tiene asegurada su reelección. No importa que Romney sea un verdadero imbécil, el hecho es que puedes traicionar tu electorado y aun así salir reelecto, no en 2016 que legalmente no puede Danilo, pero si más adelante, si el tiempo alcanza y la memoria, como la vergüenza, se diluye y se escurre por las cloacas.

Ahora, en esta época, lo que cuenta es el éxito. Medido por esa vara, Obama queda bien parado y la misma esperanza es válida para Medina solamente que, al final del camino, podemos distinguir entre…. ¿Qué importa lo que podamos distinguir?
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martes, 11 de septiembre de 2012

LA OPINIÓN DE MELVIN

CÓJALO SUAVE
Por Melvin Mañón

La señora, con muchos modales ella, interrumpe el paso a la salida de mi casa. Salgo del auto y le digo:

-Señora, debe echarse a un lado para yo poder salir.

La señora, con una sonrisa complaciente, no por el pedido mío sino por el gusto del refresco que disfruta cambia de lugar pero sigue obstruyendo el paso.

-Señora, muévase por favor que tengo que trabajar y no quiero sacar el carro rozándole no sea cosa que diga usted que le echaron el vehículo encima.

-Pero esos no son modales- refunfuña dirigiéndose a otro que como ella disfruta un refresco pero sin obstruir el paso.

-Doña, le pedí en buena forma que se moviera y usted sigue como si no fuera con usted. Yo tengo que trabajar, usted no me deja salir, no estoy en falta, es usted ¿cómo quiere que se lo diga?

-Señor, cójalo suave para que dure.

Ahí, justo en ese punto estallé.

-Usted no es quién para decirme a qué velocidad cojo las cosas. Si la señal indica que es a 40 Kms. por hora a esa velocidad transito pero no me diga que lo coja suave para acomodarla a usted. Es más, no le acepto a nadie que me diga que lo coja suave porque estoy harto, absoluta e irrevocablemente harto de que la gente haga lo que le da la gana y luego, primero se ofenden si le reclamas y después te dicen que lo cojas suave. Y nota curiosa a insultante. Cuando reclamas por las acciones indebidas del otro, no hay excusas sino un contra reclamo.

¿Pero, por qué me hablas así?

¿Pero es qué acaso no te das cuenta? Me digo. No te excusas por la torpeza o la negligencia en que incurres, que es tu falta, pero te quejas por el reclamo que hago. El asunto no es ser educado y tener modales, sino parecerlo. Tú haces lo que te viene en ganas y yo tengo que aguantarte un regaño. No es lo que tú haces mal, sino lo que yo te digo al respecto. Vaya al carajo.

¿Por qué debo cogerlo suave y no a la velocidad o al ritmo adecuado según las necesidades de cada cual?

Usted llega ante una recepcionista que está en Belén con los pastores, no lo atiende porque está muy ocupada oyendo música o chismeando en un celular; usted le reclama y ella le responde: cójalo suave amigo.

Y no, no tengo que cogerlo suave. Haga su trabajo, cumpla con sus obligaciones y si lo que pido es indebido quéjese o proteste pero no me diga que lo coja suave porque no me da la gana de someterme al ritmo de su desidia.

Usted acude a la gasolinera, indica el monto y pide que pasen la tarjeta por dicho monto mientras el tanque recibe el combustible porque hay gente esperando y también yo debo proseguir, pero no, el empleado a la menor señal de prisa o cambio de ritmo le viene con la misma cantaleta: cójalo suave. Pero de nuevo no tienes que decirme a que maldita velocidad hago las cosas a menos que estuviera violando o atropellando a alguien que no es el caso.

Cójalo suave es una expresión “líquida” cuyo verdadero significado es otro.

Usted no está preocupado por mi salud, ni mi infarto ni un carajo sino interesado en hacer lo que quiere y como quiere. La vida no va al ritmo que a usted le acomoda sino al que todo el cuerpo social conviene. Deje que se me explote el corazón de un infarto si ese es el caso, pero no me diga que lo coja suave.

Si los demás no hacen lo que tienen que hacer, debo cogerlo suave. Si el gobierno me engaña, debo cogerlo suave. Si usted incumple sus obligaciones para conmigo, debo cogerlo suave. Si usted comete una injusticia contra mí, debo cogerlo suave. Si usted, el policía, el gobierno, el vecino o cualquier otro abusa de mi, debo cogerlo suave.

Pues no, si lo cojo suave renuncio a mi capacidad y a mi derecho de indignarme y a tanto no puedo ni quiero ni voy a llegar.

Tengo años rehusando el saludo: ¿Y qué Melvin, todo bien?

No hay nada qué este bien. Si quieres saber, pregúntame como estoy, no presupongas ni me impongas tu monserga del detestable “todo bien” ni tampoco me vengas con la babosada de que lo coja suave, porque, por cogerlo suave estamos como estamos. Por cogerlo suave el congreso es un burdel, el Palacio un mercado, los políticos una desgracia y la sociedad un caos. Y ¿dónde quiere usted que estén los demás, los afligidos, los jodidos, los que trabajan, los que pinchan?

¿Cogiéndolo suave?
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miércoles, 29 de agosto de 2012

LA OPINIÓN DE MELVIN

46 BALAZOS
Melvin Mañon
FINES.ORG.DO


La barbarie no es una posibilidad que nos amenace en el futuro cercano, es ya una realidad que nos abarca en todas partes. La legitimidad es asunto del pasado. Nos sumimos, antes de lo que Huntington estimara y con mayor gravedad de lo que él temiera en una nueva época de oscuridad y terror. La barbarie no es el futuro, sino el presente. No viene hacia nosotros, ya está aquí.

El jueves 24 de agosto 2012, CNN difundió las imágenes que fueron grabadas desde un celular por un transeúnte. Milton Hall, negro, 49 años, desempleado, semi-mendigo y algo desequilibrado, pero no loco de atar emerge de una disputa en una pequeña tienda armado de un cuchillo. Seis policías, armas desenfundadas lo conminan a rendirse y entregar el cuchillo. Hall les dice su nombre, el de su vecindario y les grita que está cabreado. Eso es todo, está cabreado. La policía insiste y Hall vuelve a repetir que está cabreado, pero no hace nada, solamente está paralizado, incapaz de obedecer. Dicen que giró sobre sí mismo para ver algo. No importa, solamente se movió.
La policía dispara y los forenses cuentan 46 impactos de bala.

Antes de este hecho, el periódico “El País”, publicó el siguiente resumen:

"El tiroteo en la Universidad de Texas A&M se produce una semana después de que un hombre protagonizara una matanza en un templo Sij de Milwaukee (Wisconsin) acabando con la vida de seis personas e hiriendo a otras tres antes de quitarse la vida.

Quince días antes, James Holmes disfrazado de personaje de la película Batman irrumpió en un cine de Colorado disparando contra los espectadores. El joven de 24 años, que se enfrenta a 142 cargos por la masacre, mató a 12 personas e hirió a 59.

En octubre del 2011 en Seal Beach, California, un hombre enfurecido por los reglamentos de custodia de menores abrió fuego en la peluquería donde trabajaba su ex esposa y la mató junto con otras siete personas.

En agosto del 2010 en Manchester, Connecticut, un hombre que se quejaba del racismo en una cervecería donde trabajaba disparó y mató a ocho personas en las instalaciones, luego de lo cual se suicida.
Se recuerda también el caso registrado en Fort Hood, Texas, en noviembre del 2009, donde un psicólogo de la armada de EEUU, el mayor Nidal Hasan, abrió fuego en su base militar matando a 13 personas e hiriendo a otras 42.

En abril del 2009, en Binghamton, Nueva York, una persona armada disparó a diestra y siniestra matando a 13 personas en un centro cívico para inmigrantes.

Investigan a policías que mataron de doce disparos a hombre en NY

El Departamento de Policía de Nueva York está investigando la actuación de unos agentes que el pasado fin de semana abatieron a un hombre al que le dispararon hasta en doce ocasiones en la céntrica plaza de Times Square.

Al menos siete de los doce disparos impactaron en el cuerpo de la víctima, de los cuales tres fueron a parar en el pecho del hombre y le causaron la muerte, según la versión de la policía, que ha defendido como "apropiada" la actuación de los agentes en un incidente en el que nadie resultó herido."


¿Eran homicidas los policías?

¿Es este un caso aislado?

¿Hay relación entre este caso y los demás ataques suicidas de hombres cabreados, desesperados, frustrados, atrapados?

¿Qué está sucediendo en Estados Unidos?

¿Qué acontece en otras partes de Europa?

No creo que los policías que acribillaron a Hall fueran asesinos uniformados, ni que este haya sido un caso aislado y entiendo que existe una relación vital entre estos hechos que los conecta entre si.

Cuando aumenta la riqueza de los unos y se ahonda la pobreza de los otros; cuando es imposible resignarse a la miseria material porque la publicidad te abruma con imágenes y sueños y cuando no es posible encontrar solidaridad ni lealtad alguna entre los seres humanos del entorno de cada cual la gente no encuentra donde ni como desahogar su ira.

Sin una gran organización, movimiento, partido o institución en la cual la gente se viera y sintiera representada, la sensación de desamparo es total, la desesperanza avasalladora y la tentación de la muerte propia y ajena apetecible. Ninguna de las personas que ha perpetrado una de estas matanzas ha tratado de escapar ni de evadir su culpa. Es obvio que tras el hecho aceptaban su suerte y cuando me he preguntado ¿por qué, debían asesinar a otras personas, desconocidas contra ninguna de las cuales tenían querella en particular? Creo que por la siguiente razón: cuando mi suerte no le importa a nadie, los demás dejan de ser inocentes.

Los policías que acribillaron a Milton Hall no eran asesinos, pero en términos reales asesinaron y su crimen no es distinto del que cometen los que manejan a control remoto los drones que destrozan bodas y matan, lo mismo a un talibán que a 30 inocentes. Vivimos una duplicidad insostenible a largo plazo. Los británicos que le niegan el salvoconducto a Julian Assange por presión de EEUU ya antes protegieron a Pinochet negando la extradición que ahora aprueban al vapor cuando España lo reclamó para ser juzgado por sus crímenes de acuerdo a las leyes internacionales. En Siria Occidente actúa con inaudito descaro y lanza una campaña que demoniza la dictadura de Assad que, si bien carece de méritos, no por ello otorga legitimidad a quienes intentan derrocarla con fines aun más espurios que los que defiende la dictadura.

Desde el Polo Norte donde la NOAA informa que el deshielo este año ha alcanzado niveles jamás presenciados, hasta Sudáfrica donde han asesinado 44 mineros sin que la empresa británica, ni el gobierno británico haya al menos mostrado indignación y horror ante semejante masacre. Por el contrario, la empresa amenaza con despedir a los trabajadores que no acudan a las minas en el plazo fijado que ya fue extendido cuando en realidad, de pura vergüenza, esa empresa debería tratar de hacerse invisible a la opinión pública y uno no sabe dónde está Mandela, para qué carajo sirvió su sacrificio y qué ha hecho el Consejo Nacional Africano con tanta sangre derramada para que, una vez más, la dilapide una policía que por su pasado no debería ni siquiera existir. No hablamos de Breivik en Noruega que asesinó a 77 ni de las Maras y las Zetas que además de asesinar, decapitan ni de los especialistas colombianos que descuartizaban gente como si fueran pollos.

La barbarie no es una posibilidad que nos amenace en el futuro cercano, es ya una realidad que nos abarca en todas partes. La legitimidad es asunto del pasado. Nos sumimos, antes de lo que Huntington estimara y con mayor gravedad de lo que él temiera en una nueva época de oscuridad y terror. La barbarie no es el futuro, sino el presente. No viene hacia nosotros, ya está aquí.
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