sábado, 28 de junio de 2014

CONVERGENCIA, ESTADO DE DERECHO Y REVOLUCIÓN MORAL (2 DE 3)

Por Paulino Antonio Reynoso
Tomado de El País Dominicano


El deterioro total del estado de derecho y la degradación moral en que ha caído la República Dominicana amerita de una convergencia de partidos y de fuerzas sociales con carácter de extrema urgencia. Esos sectores deben tener el coraje, el arrojo y la férrea voluntad de hacer un salvataje en el país y rescatarlo de su estado pocilgal en que lo ha metido la mafia del PLD y sus socios nacionales e internacionales.

Un país donde un psicópata, convertido en diputado, se le ocurre elaborar un proyecto de ley para solicitar la construcción de un muro en la frontera con Haití, al estilo del antiguo Muro de Berlín, es un país listo para convertirse en un manicomio colectivo.

Un país donde un Cardenal de la Iglesia Católica y unos pastores protestantes hablan y hacen marchas para rechazar a un embajador por el hecho de ser homosexual y expresarlo como tal, es un país enfermo y con problemas graves de degeneración mental.

Un país cuya Suprema Corte de Justicia está presidida por un ex-empleado del bufete de abogados del presidente de la República de ese momento y hoy acusado por todos los hombres y mujeres serios de ser el presidente más corrupto que ha tenido la República Dominicana, ese país anda mal, pero muy mal. Ahí se perdió el Estado de Derecho y la moral anda de paseo por los “bathrooms”.

Un país cuyo presidente del organismo electoral encargado de montar, monitorear, dirigir y decidir quién ganó y quién perdió en un certamen para elegir todos los funcionarios del tren estatal; sea un activo miembro y defensor del partido oficial, es grave, pero muy grave. Un país en esas condiciones, si no se sacude, simplemente “se jodió”. Y si usted le agrega a eso el hecho de que ese presidente actúa con matices y estilos principescos y se ha convertido en un Todo Poderoso por su condición de: Primero encargado administrativo de la Junta Central Electoral y ahora como presidente o dictador absoluto, se puede concluir que la democracia en la República Dominicana es una pantalla llena de mentiras y de hipocresías.

Un país cuyo Tribunal para dirimir las controversias electorales está compuesto por un grupo de cinco plebeyos, turiferarios, monaguillos y campaneros a sueldos: Uno elegido por un traidor, un canalla, un mercader y un mentiroso que responde al nombre de Miguel Vargas y los otros cuatro escogidos según los gustos y los intereses del ARCHI-corrupto de nombre Leonel Fernández. Un país así, si sus líderes y su pueblo no se levantan y reaccionan le queda como única morada el abismo.

Un país con un Tribunal Constitucional evacuando sentencias provocativas, xenófobas, racistas y excluyentes, poniendo al país en una encrucijada que da pena y vergüenza, ese país debe ser urgentemente intervenido por su Soberado: El pueblo.

Un país cuyo presidente tuvo la desvergüenza de decir que tenía cuarenta mil millones de pesos (RD$40,000,000,000) para comprar las elecciones del 2012 y nadie lo ha metido preso, ese país perdió la vergüenza, se desguabinó el estado de derecho, no hay ética ni moral, no hay justicia ni hay hombres y mujeres con pantalones. Como muy bien dice mi amigo Colombo, este es el país del “ná es ná”.

Sin entrar en detalles, pues eso ameritaría un libro completo con varios tomos, pero óiganme bien, un país con un Congreso como el que tenemos en la República Dominicana, eso es lo que más se parece a una pocilga despidiendo olores repugnantes, nauseabundos y despiadados.

¿Se dan cuenta de la necesidad de conformar e hilvanar una Convergencia de fuerzas políticas y sociales en aras de rescatar al país de la plaga morada que nos inunda y de las causas que la generaron? La pelota está en nuestra cancha….
Seguimos en una última entrega.

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