miércoles, 30 de mayo de 2012
¿CAMINO A LA DIVISIÓN?
PRD: CUERPO GRANDE SIN CABEZA
Por Rosario Espinal
No es mi intención aquí criticar el PRD para azuzar como hacen en estos días muchos opinantes en los medios de comunicación. Asumir una derrota cuando se estuvo cerca de la victoria y las condiciones se presentaban favorables, es duro para cualquier organización política. El tiempo curará algunas heridas y otras requerirán quizás de mayor escisión.
De todas maneras, la importancia del PRD para el sistema político dominicano obliga a ofrecer pinceladas de reflexión, porque lo que suceda en las próximas semanas tendrá gran impacto en el devenir de ese partido en los próximos años.
Por los resultados de las elecciones del pasado 20 de mayo, es evidente que el PRD tiene un gran cuerpo electoral.
En 2004 perdió las elecciones presidenciales con 33.6% de los votos en medio de una crisis económica, en 2008 aumentó su caudal de votantes a 40.2%, en 2010 a 42.3%, y en 2012 a 46.9%. O sea, entre 2004 y 2012, el PRD incrementó su masa votante en 13.3%.
Dos factores fundamentales dan cuenta de este caudal electoral. La persistencia del voto duro del PRD, que podría estimarse en alrededor de 30% si tomamos como referencia los votos que obtuvo en las condiciones adversas de 2004, y el descontento con el gobierno peledeísta.
La cuestión ahora es qué hará el PRD con esa fortaleza electoral, y cómo construirá una mayoría que le permita llegar al poder.
Hay dos posibles caminos: que el PRD espere el desplome del PLD, o que se unifique y fortalezca. Para trillar este segundo camino, el PRD necesita buenas cabezas políticas y acciones inteligentes.
Primero, que Hipólito Mejía y Miguel Vargas depongan sus intereses particulares y piensen en el fortalecimiento de la organización. Esto es fácil de decir y difícil de conseguir, pero si no lo hacen, el PRD pasará por una fuerte crisis divisionista. El gobierno y muchos en los medios de comunicación instigarán la división y el debilitamiento.
Segundo, que Mejía y Vargas envíen señales claras a sus dirigentes y adeptos para que cese la confrontación y la animadversión.
Tercero, que el partido organice múltiples eventos de consulta y educativos en un período de varios meses, donde dirigentes altos y medios tengan un espacio para interactuar, pensar y forjar un sentido de propósito partidario más allá del objetivo clientelar y del apego a liderazgos personalistas. Esto debe culminar con una nueva convención que renueve la dirección. La asesoría de la Internacional Socialista sería muy útil.
Este camino podrá parecer risible a muchos y aburrido a la dirigencia perredeísta, pero las alternativas son peores. Una fuerte crisis interna del PRD le restaría apoyo en la población y beneficiaría al gobierno.
Ni Hipólito Mejía ni Miguel Vargas se curtieron en la política mediante la formación intelectual. Ambos son empresarios que llegaron al PRD cuando José F. Peña Gómez suplía las ideas, pero Peña desapareció y nadie lo ha remplazado en esa función.
Mejía tiene ahora los votos y el carisma, Vargas la presidencia legal del partido con una legitimidad cuestionada por el distanciamiento de la campaña.
No habrá elecciones hasta el 2016. Durante este tiempo, el PRD no podrá satisfacer muchas expectativas clientelares de su base, ni tendrá una elección próxima que obligue al reagrupamiento. Proyectar unidad, dinamismo y coherencia política sería la mejor opción.
Si en el PRD no surgen buenas cabezas políticas que promuevan la restructuración y gesten un sentido de propósito partidario hacia el futuro, le será difícil construir una mayoría electoral en el 2016. A eso apuesta el PLD y su coalición de aliados.
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Por Rosario Espinal
No es mi intención aquí criticar el PRD para azuzar como hacen en estos días muchos opinantes en los medios de comunicación. Asumir una derrota cuando se estuvo cerca de la victoria y las condiciones se presentaban favorables, es duro para cualquier organización política. El tiempo curará algunas heridas y otras requerirán quizás de mayor escisión.
De todas maneras, la importancia del PRD para el sistema político dominicano obliga a ofrecer pinceladas de reflexión, porque lo que suceda en las próximas semanas tendrá gran impacto en el devenir de ese partido en los próximos años.
Por los resultados de las elecciones del pasado 20 de mayo, es evidente que el PRD tiene un gran cuerpo electoral.
En 2004 perdió las elecciones presidenciales con 33.6% de los votos en medio de una crisis económica, en 2008 aumentó su caudal de votantes a 40.2%, en 2010 a 42.3%, y en 2012 a 46.9%. O sea, entre 2004 y 2012, el PRD incrementó su masa votante en 13.3%.
Dos factores fundamentales dan cuenta de este caudal electoral. La persistencia del voto duro del PRD, que podría estimarse en alrededor de 30% si tomamos como referencia los votos que obtuvo en las condiciones adversas de 2004, y el descontento con el gobierno peledeísta.
La cuestión ahora es qué hará el PRD con esa fortaleza electoral, y cómo construirá una mayoría que le permita llegar al poder.
Hay dos posibles caminos: que el PRD espere el desplome del PLD, o que se unifique y fortalezca. Para trillar este segundo camino, el PRD necesita buenas cabezas políticas y acciones inteligentes.
Primero, que Hipólito Mejía y Miguel Vargas depongan sus intereses particulares y piensen en el fortalecimiento de la organización. Esto es fácil de decir y difícil de conseguir, pero si no lo hacen, el PRD pasará por una fuerte crisis divisionista. El gobierno y muchos en los medios de comunicación instigarán la división y el debilitamiento.
Segundo, que Mejía y Vargas envíen señales claras a sus dirigentes y adeptos para que cese la confrontación y la animadversión.
Tercero, que el partido organice múltiples eventos de consulta y educativos en un período de varios meses, donde dirigentes altos y medios tengan un espacio para interactuar, pensar y forjar un sentido de propósito partidario más allá del objetivo clientelar y del apego a liderazgos personalistas. Esto debe culminar con una nueva convención que renueve la dirección. La asesoría de la Internacional Socialista sería muy útil.
Este camino podrá parecer risible a muchos y aburrido a la dirigencia perredeísta, pero las alternativas son peores. Una fuerte crisis interna del PRD le restaría apoyo en la población y beneficiaría al gobierno.
Ni Hipólito Mejía ni Miguel Vargas se curtieron en la política mediante la formación intelectual. Ambos son empresarios que llegaron al PRD cuando José F. Peña Gómez suplía las ideas, pero Peña desapareció y nadie lo ha remplazado en esa función.
Mejía tiene ahora los votos y el carisma, Vargas la presidencia legal del partido con una legitimidad cuestionada por el distanciamiento de la campaña.
No habrá elecciones hasta el 2016. Durante este tiempo, el PRD no podrá satisfacer muchas expectativas clientelares de su base, ni tendrá una elección próxima que obligue al reagrupamiento. Proyectar unidad, dinamismo y coherencia política sería la mejor opción.
Si en el PRD no surgen buenas cabezas políticas que promuevan la restructuración y gesten un sentido de propósito partidario hacia el futuro, le será difícil construir una mayoría electoral en el 2016. A eso apuesta el PLD y su coalición de aliados.
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BUENAS NUEVAS PARA PERIODISTAS
LA UCE Y EL CDP ACUERDAN UN PROGRAMA DE FORMACIÓN UNIVERSITARIA PARA PERIODISTAS
Incluye cursos semipresenciales por Internet
El Dr. José Hazim y Aurelio Henríquez firmando el acuerdo.
SANTO DOMINGO. La Universidad Central del Este (UCE) y el Colegio Dominicano de Periodistas (CDP) anunciaron un acuerdo para la formación profesional de los comunicadores, con cursos presenciales y semipresenciales apoyados en Internet, que incluye cursos técnicos, maestrías, diplomados y educación continuada.
El convenio suscrito por el rector de la UCE, doctor José Hazím Frapier, y el presidente del CDP, licenciado Aurelio Henríquez, establece la reapertura de la carrera de comunicación social del centro académico. La ceremonia de firma se llevó a cabo en la sede nacional del gremio periodístico, en Santo Domingo.
Ambas entidades se comprometen a desarrollar programas presenciales en las instalaciones del Colegio Dominicano de Periodistas y programas semipresenciales utilizando las facilidades tecnológicas de la Plataforma de la Universidad Central del Este.
Este convenio se concreta considerando que un gran número de periodistas y trabajadores de la prensa ejercen en los diferentes medios de comunicación sin contar con un título que avale su formación profesional, y el interés del CDP de regularizar esta situación de acuerdo al espíritu y la letra de la Ley 1091 que crea la institución.
La UCE ofrecerá igualmente programas de maestrías, diplomados y de educación continuada, a través de sus correspondientes Vicerrectorías de Estudios de Graduados y Educación Continuada y de la Vicerrectoría de Sistemas Virtuales y Educación a Distancia, de acuerdo a los requerimientos del CDP y a los avances en el campo de la comunicación.
El CDP presentará a la UCE los candidatos idóneos para la maestría, diplomados, seminarios, cursos talleres y otras actividades, y la UCE es responsable de la selección de los participantes, comprobando que los mismos cumplan los requerimientos académicos y los reglamentos del Ministerio de Estado de Educación Superior Ciencia y Tecnología (MEESCYT) y de la Universidad.
El doctor Hazím Frapier valoró la confianza del gremio periodístico al considerar a la UCE como la institución idónea para afianzar el proceso de profesionalización, uno de los objetivos más revelantes de la ley de colegiación periodística.
Asimismo el licenciado Henríquez agradeció la disposición de la UCE al acoger la propuesta del CDP y ofrecer todas las facilidades de la alta casa de estudios para elevar el nivel técnico y académico de los periodistas dominicanos.///
Servicios de prensa CICOM
Contacto: Andrés Lora / 809-683-3881 / andreslora@cicom.com.do / mayo 2012
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Incluye cursos semipresenciales por Internet
El Dr. José Hazim y Aurelio Henríquez firmando el acuerdo.
SANTO DOMINGO. La Universidad Central del Este (UCE) y el Colegio Dominicano de Periodistas (CDP) anunciaron un acuerdo para la formación profesional de los comunicadores, con cursos presenciales y semipresenciales apoyados en Internet, que incluye cursos técnicos, maestrías, diplomados y educación continuada.
El convenio suscrito por el rector de la UCE, doctor José Hazím Frapier, y el presidente del CDP, licenciado Aurelio Henríquez, establece la reapertura de la carrera de comunicación social del centro académico. La ceremonia de firma se llevó a cabo en la sede nacional del gremio periodístico, en Santo Domingo.
Ambas entidades se comprometen a desarrollar programas presenciales en las instalaciones del Colegio Dominicano de Periodistas y programas semipresenciales utilizando las facilidades tecnológicas de la Plataforma de la Universidad Central del Este.
Este convenio se concreta considerando que un gran número de periodistas y trabajadores de la prensa ejercen en los diferentes medios de comunicación sin contar con un título que avale su formación profesional, y el interés del CDP de regularizar esta situación de acuerdo al espíritu y la letra de la Ley 1091 que crea la institución.
La UCE ofrecerá igualmente programas de maestrías, diplomados y de educación continuada, a través de sus correspondientes Vicerrectorías de Estudios de Graduados y Educación Continuada y de la Vicerrectoría de Sistemas Virtuales y Educación a Distancia, de acuerdo a los requerimientos del CDP y a los avances en el campo de la comunicación.
El CDP presentará a la UCE los candidatos idóneos para la maestría, diplomados, seminarios, cursos talleres y otras actividades, y la UCE es responsable de la selección de los participantes, comprobando que los mismos cumplan los requerimientos académicos y los reglamentos del Ministerio de Estado de Educación Superior Ciencia y Tecnología (MEESCYT) y de la Universidad.
El doctor Hazím Frapier valoró la confianza del gremio periodístico al considerar a la UCE como la institución idónea para afianzar el proceso de profesionalización, uno de los objetivos más revelantes de la ley de colegiación periodística.
Asimismo el licenciado Henríquez agradeció la disposición de la UCE al acoger la propuesta del CDP y ofrecer todas las facilidades de la alta casa de estudios para elevar el nivel técnico y académico de los periodistas dominicanos.///
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martes, 29 de mayo de 2012
A LOS 51 AÑOS DEL AJUSTICIAMIENTO DE CHAPITA
LOS TRES ENTIERROS DE RAFAEL LEONIDAS TRUJILLO
Por Francisco R. Figueroa
franciscorfigueroa@gmail.com
www.apuntesiberoamericanos.com
Cuando Rafael Leónidas Trujillo Molina bajaba a su primera sepultura, Portifio Rubirosa sonreía a la sombra de un flamboyán.
Apodado desde niño «Chapita» y de viejo «el Chivo», venerado y temido como «el Jefe» y situado a la par de Dios por sus adulones, el «Benefactor de la Patria», como también era conocido, había sido eliminado en una emboscada nocturna sesenta horas antes, la noche del 30 de mayo de 1961.
Llevaba 31 años ejerciendo el poder de manera desmedida y despótica. Cuando fue baleado en una carretera al bordo del Caribe, Trujillo iba camino de una nueva gesta de macho cabrío: desflorar otra niña en su Casa de Caoba.
En traje de lino azul, con sombrero panamá, Porfirio Rubirosa, «Rubi» como era conocido este afamado donjuán dominicano, con aquella macana tan portentosa celebrada incluso por Truman Capote, había preferido la frescura de los árboles a entrar en la pirámide del faraón Trujillo, repleta aquel 2 de junio de 1961 de familiares, conmilitones, cortesanos, alcahuetes y jaladores.
En la apoteosis de su megalomanía, el «Padre de la Patria Nueva», un granuja que se había dado maña para adueñarse del poder, mandó construir, en 1947, un templo de sultán en el lugar de la casa de madera con tejado de zinc donde había nacido en 1891, en un poblacho llamado San Cristóbal, a unos 30 kilómetros al oeste de Santo Domingo.
En esa iglesia, dedicada a Nuestra Señora de la Consolación y con 1,200 metros cuadrados de planta, una cripta con doce nichos esperaba a los Trujillo. Solo el tirano ocupó el suyo, pero sería por poco tiempo.
Mirando el colosal panteón, «Rubi», de 52 años, recordó que llevaba media vida ligado indisolublemente a aquella encanallada familia, en la que entró al casarse con Flor de Oro Trujillo, una mulata de entrepierna bravía, hija mayor del tirano, de la que se había divorciado hacía ya 24 años y que tuvo luego otros siete maridos. A Flor de Oro se la conocía como «el fondillo más caliente de la República».
Ahora, con el dictador muerto, posiblemente él pudiera salir del séquito de principito mimado del general Rafael Leónidas Trujillo Martínez, de 31 años, el primogénito de «Chapita». Todos le llamaban «Ramfis», como el sumo sacerdote del dios Amón que aparece en la ópera «Aída».
«Ramfis» y «Rubi», más que amigos, eran cómplices y coleccionadores de placeres. Practicaban asiduamente dos de las tres actividades que, según cierta tradición musulmana, más le gusta ver a los ángeles: el polo y el fornicio. El tercero es el tiro con arco. Al general «Ramfis» le gustaba tirar a matar.
«Rubi» salió de su abstracción cuando oyó arrancar un Mercedes negro. Vio el perfil nebuloso de «Ramfis», con gafas oscuras, su bigotito atusado y el quepis de general. Parecía que era la vez del delfín desde el mismo momento que en recibió en Paris la noticia de que su padre había sufrido un percance y él presintió que lo habían liquidado.
Porfirio Rubirosa sabía bien que «Ramfis» era un crápula y un hombre errático, emocionalmente inseguro, que requería de tratamiento psiquiátrico. No tenía una ambición seria por el poder, pero era el hijo malcriado del «Jefe» y tenía que actuar. Bajo aquel flamboyán, «Rubi» tuvo presagios siniestros y se le congeló su atractiva sonrisa.
Cuarenta y cinco años después, el domingo 30 de abril de 2006, Manuel Mateo Fernández, un mulato canoso septuagenario, con un traje de telilla gris, se sentó cerca de donde estuvo «Rubi» y recordó. «Cuando se supo que habían matado a Trujillo, las madres corrieron a recoger a sus hijos de la escuela. Los hombres en la calle se daban golpes de pecho: “mataron al Jefe. ¿Qué va a ser ahora de nosotros?”». El mulato jadeaba como un enfisematoso.
En la mente de los dominicanos comunes, como era Manuel Mateo Fernández, se confundía las voluntades de Dios y «Chapita». «¡Dios y Trujillo!», proclamaban millares de letreros por todo el país. «¡Trujillo en la tierra y en el cielo Dios!», cantaba un merengue.
Se sabe que Trujillo había tenido premoniciones de muerte antes de que cayera desplomado, boca arriba, en la carretera a San Cristóbal y le dieran luego un último tiro, que pudo ser de gracia, con su propio revólver del 38.
Había sentido la llamada de la tumba y así se lo dijo a algunos de sus corifeos, a sus dos mejores amigos y a su amante más íntima, a la que fue a hacerle el amor la noche que lo mataron, pero no pudo porque tenía la menstruación.
La noche del domingo en que el mulato Manuel Mateo Fernández se sentó ante la iglesia de San Cristóbal, María del Pilar Amiama, de 46 años, hija de uno de los dos únicos organizadores del atentado que escaparon con vida, vio «La fiesta del Chivo», la película de Luís Llosa basada en la novela homónima de su primo hermano Mario Vargas Llosa. Volvió emocionada a su ático en el ensanche Piantini, en Santo Domingo. Recordó la galanura de «Ramfis», sin mencionar que el lindo hijo de Trujillo hubiera matado a su padre sin un pestañeo de haberlo hallado.
Era «Ramfis» Trujillo tan apuesto y espigado que algunos dudaban que pudiera ser hijo del mulato «Chapita». Había nacido bastardo en 1929, cuando su madre, Maria Martínez Alba, «la españolita», era aún una amante de Trujillo. Ella seguía casada con un cubano. Cuando eso ocurrió a Trujillo le faltaba un año para convertirse en sátrapa dominicano. Había conocido a la que solo en 1935 se convertiría en su tercera esposa en un cambio de parejas de cama durante una parranda. Quién divulgó esta historia fue asesinado en México por sicarios de Trujillo.
Rubirosa había retornado a Santo Domingo desde París, con «Ramfis», Radamés, la otra criatura de Trujillo, de 19 años, también de nombre operístico, y cinco amigos del equipo de polo y francachelas.
Avisado de que algo serio pasaba en su tierra, «Ramfis» fletó por 27,000 dólares un Boeing 707 de Air France con tanta rapidez que «Rubi» no tuvo ni siquiera tiempo de cambiarse el traje de montar. Por una ventanilla «Rubi» vio el «Air Force One», otro Boeing 707, en el que John Kennedy, su amigo, llegaba a París en escala hacia Viena, a su primera cita con el líder soviético Nikita Kruschev.
Sobre el Atlántico tuvieron la certeza por un radiotelegrama que habían matado a Trujillo.
Cuando arribaron a Santo Domingo, «Ramfis» fue recibido como heredero. El cadáver del «Chivo» olía bajo el calor sofocante y le habían arrimado bloques de hielo. El cuerpo regordete acribillado del «Jefe» había sido hallado apretujado en el portamaletas de un Chevrolet negro, escondido en el garaje de uno de los complotados.
«Seré tan implacable como papi», proclamó «Ramfis» al llegar de París. «Los quiero a todos vivos», ordenó el general a sus secuaces.
Le obsesionaba saber si durante la encerrona su padre había llorado o implorado y si se defendió. Eso fue preguntando a los autores del crimen mientras los iba torturando y no descansó hasta que tuvo en su poder el pequeño revólver paterno del 38 de cinco balas del tiro final.
El general «Ramfis» no veneraba a su padre, pero se obsesionó con el desquite y se esmeró en la crueldad. Era una venganza antillana en su estado más elemental y un escarmiento estéril. Pero «Ramfis» sólo se dio cuenta de eso ocho años después, al volante de un poderoso auto deportivo hecho un amasijo en la salida norte de Madrid.
Centenares de personas, incluidas mujeres y hasta niños de cuatro años, fueron hacinadas en verdaderas pocilgas. Los suplicios del general «Ramfis» entraron en la galería de los horrores de la humanidad.
Aunque actuó la Justicia, al heredero le importaba una higa. Sentía que tenía derecho a cobrarse su cuota de sangre con la vida de aquellos cabrones. Salvó a quienes desesperadamente buscaron suicidarse para darse el gusto de matarlos con aquel revólver del 38 que había sido de su padre.
Un antiguo burócrata del régimen murió de un ataque cardiaco en la cárcel cuando le mostraron la cabeza de su hijo después de haberle dicho que le habían servido en el almuerzo carne del cadáver.
El general José René Román, de sobrenombre «Pupo», se había comprometido en el complot a asumir el poder, pero luego se echó atrás. «Ramfis» le torturó de decenas de maneras, todas espantosas, hasta que malherido y al borde de la muerte el hijo del sátrapa vació contra él dos veces aquel revólver del 38. Luego mandó arrojar el cadáver a los tiburones del Caribe, donde acabaron tantos y tantos enemigos de los Trujillo en esas tres décadas de oprobio.
Para entonces, el general «Ramfis» estaba en un laberinto. Le desagradaba profundamente la idea de convertirse en un remedo de su padre. Refugiado en unos fieles, el alcohol y su última amante, una corista francesa llamada Hildegarde, sentía una indiferencia atroz ante la idea de sostener el régimen, de ser el nuevo «Jefe», de perpetuar una dinastía y de vivir en aquel país bárbaro.
«Ramfis» detestaba la política, le repugnaban las simulaciones y aborrecía a los cortesanos que como sabandijas habían pululado en torno a su padre. Se consideraba idealista, susceptible y sentimental, mal amado por culpa de su temperamental madre, y muy superior al resto de su familia, sobre todo a su tosco, severo y orgulloso padre, a quien reprochaba no saber hacer otra cosa que ser siempre «el GeneralísimoTrujillo».
Tenía en el extranjero una nueva mujer, la actriz norteamericana de padres húngaros Lita Milan, de 28 años, otro hijo en camino y montañas de dinero para seguir aquella vida regalada, disipada y libertina que le había consentido su padre. Bien mirado, acabaría lo que comenzó para que no le llamaran pendejo.
«La Españolita», sus hijos Radamés y Angelita, aquella que un día había sido proclamada reina por su padre, y otros parientes partieron en agosto.
Resultaron inútiles los esfuerzos que «Rubi» hizo en Washington para que Kennedy respaldara a «Ramfis». Lejos de eso, el presidente estadounidense mandó a la Dominicana una flota de barcos de guerra con dos mil infantes de marina prestos al desembarco. Dos estrafalarios tíos de «Ramfis» que querían apoderarse del poder, aceptaron dinero que le facilitó el gobierno y se marcharon al extranjero.
A mediados de noviembre, una noche, «Ramfis» y unos secuaces suyos fueron en busca del generalísimo «Chapita» a la cripta de San Cristóbal. Cuando abrieron el ataúd sintieron un hedor insoportable. La visión del cadáver ennegrecido hizo que el general «Ramfis» maldijera.
El difunto no se había descompuesto posiblemente debido a que el embalsamador lo atiborró de formol. La disolución del aldehído fórmico rebosó por las arterias agujeradas por las balas y entró a raudales en el cuerpo de «Chapita».
Finalmente, como en una paradoja del destino, Trujillo era negro, él que acostumbraba a cubrir con polvo de arroz sus genes haitianos, que declaró a la República Dominicana un país oficialmente de blancos y que decretó libertad para la inmigración de blancos con el objetivo de mejorar la raza dominicana.
«Ramfis» Trujillo trataba de evitar que el pueblo descargara su ira en el cadáver de su padre. Despachó al difunto y una jugosa fortuna con destino a Cannes, en el fantástico «Angelita», un lujoso yate de cuatro mástiles con 29 velas bautizado con el nombre de su hermana. Antes de zarpar, por la noche, sobre la cubierta, el féretro volvió a ser abierto. La imagen del muerto era fantasmal, horrible, pavorosa y maléfica, según testigos.
Cuando el general «Ramfis» dejó para siempre Santo Domingo llevaba 33 cadáveres, a Hildegarde, la bella corista del Lido parisino, de la que no se volvió a saber, y una fortuna desproporcionada.
Aquel 18 de noviembre de 1961, antes de zarpar desde Boca Chica hacia la isla caribeña de Guadalupe en el «Presidente Trujillo», un destructor de 1,340 toneladas de desplazamiento convertido en yate, «Ramfis» había matado, uno tras otro, a los seis últimos autores del tiranicidio que aún quedaban presos, en una orgía de sangre, alcohol y balas, en su finca preferida, la Hacienda María, que mira al mar cerca de San Cristóbal.
Aquel atardecer brillante, «Ramfis» también uso el revólver del 38 que fue de su padre. Sentía que había saldado todas sus deudas. Desde Guadalupe, Ramfis voló a Paris con su séquito.
El resto de los Trujillo, entre ellos la madre del dictador, Altagracia Julia Molina Chevalier, de 96 años, fue mandado al extranjero en sendos aviones «DC-6» de la «Pan-American», en los días inmediatos.
La capital, que desde 1936 se llamaba Ciudad Trujillo recobró el fundacional Santo Domingo de Guzmán que le dio en 1496 Bartolomé Colón. Las 1,880 estatuas erigidas a la mayor gloria de «Chapita» comenzaron a ser pulverizadas y a arrancarse los letreros de las calles dedicadas a los Trujillo.
«La Era de Trujillo ha terminado», proclamó el nuevo presidente, Joaquín Balaguer, que había servido hasta de títere al Generalísimo y que se había salvado por poco de que «Ramfis» le diera cuatro tiros, pues le creyó cómplice.
Pero Rafael Leónidas Trujillo Molina volvería pronto a su patria.
El gobierno conminó al «Angelita» a retornar cuando estaba a 1,535 millas náuticas (unos 2,850 kilómetros) de Santo Domingo. Buscaron a bordo un tesoro que la imaginación popular cifraba en 90 millones de dólares en efectivo y muchos lingotes de oro, pero hallaron solo a «Chapita».
Abrieron el ataúd y sobrecogidos vieron y olieron al «Chivo», que había adquirido el color del pellejo seco. Alguien hizo fotos que misteriosamente se velaron. Aparecieron en el yate cheques certificados por 24 millones de dólares, una importante suma en dinero nacional, las medallas y condecoraciones a las que tan aficionado era desde niño «Chapita» —de ahí el mote— y el archivo del dictador.
Después el cadáver fue despachado por avión a Paris. Antes del embarque, Trujillo fue aireado por quinta vez, para certificar que se iba. Los oficiales que lo vieron en la base aérea de San Isidro, el centro del poder militar de la dictadura, estuvieron inquietos y nerviosos por días. Sólo algunos pocos dominicanos estuvieron al tanto del retorno del «Chivo».
En el aeropuerto de Orly, a la Gendarmería francesa no le convenció la respuesta del embajador dominicano, Carlos Ronsemberg. De modo que mandó abrir el ataúd de caoba, que se llenó del aire frío parisino de diciembre. Una vez los papeles en regla, «Chapita» bajó a su segunda sepultura, esta vez casi en solitario.
Pero el pérfido sultán antillano no podía durar mucho en el mausoleo de 45,000 dólares que le habían comprado en el más famoso de los cementerios franceses: el Père Lachaise. ¿Qué pintaba allí un personaje emplumado de opereta como él en compañía de Chopin, Modigliani, Apollinaire, Proust, La Fontaine, Moliere, Balzac, Ingres, Delacroix, Corot y tantas otras glorias de la cultura? Otra cosa hubiera sido el cementerio de Montparnasse, cerca de la tumba del general mexicano Porfirio Díaz.
«Ramfis» Trujillo se olvidó pronto de su padre y siguió su buena vida. Cuando se cansó de París, se mudó a Madrid, en el verano de 1962, bajo el manto protector del Generalísimo Francisco Franco y con el cuerpo bien forrado de dinero.
Se aseguraba con convicción que los Trujillo habían amasado una fortuna de 800 millones de dólares, cifra fabulosa en 1961 y descomunal para un país con tres millones de habitantes y una renta media de 210 dólares anuales por persona. Juan Bosch, cuando era presidente dominicano en 1963, cifró el robo en 250 millones de dólares.
Fuere la cantidad que fuese, los Trujillo se enredaron en pleitos por la fortuna. «Chapita» había nombrado herederos a María Martínez y sus tres retoños, en detrimento de los hijos nacidos del primer matrimonio (del segundo no tuvo), entre ellos Flor de Oro — aquella mujer bravía que tuvo ocho maridos — y una treintena larga de bastardos.
La tajada del león del botín de Trujillo estaba depositada en Suiza, pero a María Martínez la clave de la cuenta se le traspapeló en su memoria senil. El secreto se fue con ella a la tumba en el mismo taxi que llevó su cadáver al cementerio en Panamá, donde la gruesa y malhumorada viuda de Trujillo murió de forma natural.
Rubirosa sobrevivió a Trujillo cuatro años y unos pocos días. Muy contrariado con «Ramfis» y muy deseoso de distanciarse de él, «Rubi» se mudó a vivir a las afueras de Paris con Odile Rodin, su última mujer.
A los amigos les pareció que «Rubi» había perdido el vigor y estaba deprimido. Una mañana temprano, tras una noche de fiesta en la que confesó a algunos amigos de que no quería llegar a viejo, se subió borracho a su Ferrari, enfiló por la avenida Reine Margaritte, en el Bois de Boulogne, y se estrello en un árbol. Porfirio Rubirosa murió al instante con 55 años.
Mientras, en Santo Domingo, un taxista que compró el Chrevrolet Belait, color azul pálido, con sus bocinas gemelas sobre los guardafangos delanteros y un cisne cromado coronando el capó, y para atraer clientela le colocó un cartel anunciando «Aquí mataron a Trujillo», moría al volante del coche, de un tiro. Se aseguró que fue por una bala perdida.
En cambio, el General Vitalicio Antonio Imbert Barrera, el único de los que le dispararon a «Chapita» que se le escapó vivo a «Ramfis», tuvo mejor suerte: el 20 de marzo de 1967 sobrevivió a una emboscada, en plena vía pública, en Santo Domingo, en la que recibió cinco balazos en la espalda que le dieron desde un auto sin placa unos posibles sicarios de «Ramfis».
Leónidas Radamés Trujillo, el menor de los hijos del dictador, murió en una finca cercana a Cali (Colombia) en 1994, a los 53 años, en un supuesto ajuste de cuentas del crimen organizado suramericano. Una versión reciente asegura que fue víctima del clan de los Rodríguez Orejuela, por delator. Es posible que le hubieran cubierto la cabeza con una bolsa de papel, que le pusieran una soga al cuello y la jalaron hasta que murió por asfixia. Su cuerpo, como el de tantas y tantas víctimas de su padre y hermano «Ramfis», nunca fue hallado.
A los ochos años del desenterramiento de «Chapita» en San Cristóbal, la maldición alcanzó finalmente a «Ramfis» en España. Eran las nueve de la mañana del 17 de diciembre de 1969. Conducía a gran velocidad su Ferrari plateado con placa 2-M-7726 en la salida norte de Madrid por la N-1 cuando en una curva chocó con un Jaguar amarillo conducido por la duquesa de Alburquerque, Teresa Bertrán de Lis y Pidal Gurowski y Chico de Guzmán, de 46 años. La mujer murió casi en el acto y el hijo de once años al que llevaba al colegio resultó herido de consideración. Hoy Juan Miguel Osorio y Beltrán de Lis es el 29º duque de Alburquerque.
«Ramfis», al parecer, volvía de una juerga a su casa en el barrio señorial de La Moraleja. Pero sus allegados declararon que se acostó a las tres de la madrugada y que se dirigía al aeropuerto de Barajas a pilotar su avioneta, como afirmaban que hacía cinco días por semana. Jamás pudieron aclarase las circunstancias exactas del accidente ni en qué estado iba él en ese momento o dónde había pasado la noche.
Sus heridas no inquietaron en principio a los médicos, más allá de lo razonable, pero ingresado en la clínica privada Covesa, ubicada en la entonces llamada avenida del General Mola y ahora del Príncipe de Vergara, empeoró alarmantemente a causa de importantes estragos internos que los médicos no habían advertido.
Traído a las prisas de Estados Unidos, su médico personal desde la infancia, Claude Forkner, tampoco pudo hacer nada para salvarle. Ni siquiera sirvieron las oraciones de su madre, María Martínez, junto a la cabecera del lecho de su primogénito. «Después de la desgracia que tuvimos allá (en República Dominicana), esto», se lamentó la viuda de «Chapita».
«Ramfis» murió el domingo 28 de diciembre de 1969 en la habitación 506 de la clínica Covesa, prácticamente a la misma hora del choque, once días atrás, en el que pereció la duquesa de Alburquerque, esposa de uno de los nobles de más rancia alcurnia de España. Tenía 40 años.
Paradójicamente falleció el día en que la Iglesia católica, en la que él creía, celebra cada año los Santos Inocentes, y, además, en circunstancias parecidas a las del otrora fiel amigo, el playboy Porfirio Rubirosa.
Dejó al menos dos viudas, Octavia Ricart, su primera esposa, y la actriz Lita Milan, más conocida como Lita Trujillo, así como ocho huérfanos (María Altagracia, Ramfis Rafael, Aida Azilde, Mercedes, Claudia y Rafael Leónidas, del primer casamiento) y Ramsés y Rafael Ricardo, del segundo.
A su funeral, celebrado la víspera del Día de Reyes de 1970 en la iglesia san Pedro Apóstol de Alcobendas, asistió el exiliado expresidente argentino general Juan Domingo Perón, agradecido con «Chapita», que le había acogido en enero de 1959 tras la caída del dictador venezolano Marcos Pérez Jiménez, quien lo cobijaba en Caracas. Antes, a Perón le había protegido el general paraguayo Alfredo Stroessner y en España después lo haría el Generalísimo Franco.
El cadáver de Rafael Leónidas «Ramfis» Trujillo Martínez, amortajado con un traje oscuro y cubierto con la bandera dominicana su féretro metálico con incrustaciones de plata, fue enterrado en un nicho del cementerio madrileño de La Almudena a la espera de reunirse con su difunto padre.
Aquel día, el diario británico Daily Express especulaba con la posibilidad de que el difundo fuera el sexto hombre más rico del mundo, con una fortuna que cifraba en unas 300 millones de libras esterlinas, mayormente provenientes del expolio de República Dominicana.
Casi seis meses después, el 24 de junio de 1970, el cadáver de «Ramfis» fue trasladado de La Almudena al panteón que la familia Trujillo había mandado construir, entre los de la familia Fierro y la familia Banús, en el cementerio de El Pardo, el pueblo en los alrededores de la capital española con un palacio donde vivía entonces su buen amigo el dictador Franco.
Seguramente cuando Trujillo visitó allí a Franco, en junio de 1954, le sedujo aquel paisaje europeo de bosque de pino, poblado de animales de caza mayor, donde tantos reyes españoles habían gozado. En El Pardo, en la vecindad del generalísimo Franco, de quien él había destacado en aquella visita su «nobleza y heroicidad», el generalísimo Trujillo quedaba a buen recaudo. Descansaría para siempre en el país donde había tenido un apoteósico recibimiento junto a toda su familia digno de un emperador o un papa y donde había sido tratado de «sabio», «prudente», «fecundo» y «egregio» por una prensa totalmente entregada a la dictadura franquista.
El generalísimo Rafael Leónidas Trujillo Molina tuvo allí su tercer y último entierro. Exhumado en París, fue llevado por carretera a Madrid para ser sepultado cerca de las cinco de la tarde del 19 de noviembre de 1970 en aquel panteón de 25 metros cuadrados forrado con placas de mármol negro en presencia de su hermano Héctor Bienvenido, su hijo Radamés, dos nietos y la nuera Lita. Tres años y algunos días después le haría compañía en aquel mismo cementerio de El Pardo el almirante Luis Carrero Blanco, el presidente del Gobierno de Franco asesinado por la ETA. Dos años más tarde, en las mismas fechas, el propio Franco pasaba a la historia tras una agonía horrible.
Parece que nadie ha vuelto a molestar a los Trujillo. Aunque Lita recordó poner una esquela en el diario ABC en el primer aniversario de la muerte de «Ramfis», pocos se han vuelto a acordar de ellos.
«Por aquí no viene nadie», dice el sepulturero del cementerio de El Pardo parado frente a aquella tumba, mientras señala el cielo raso de escayola caído dentro del mausoleo.
La luz de un mediodía primaveral se filtra por la puerta de cristales enrejados y a través de cuatro vitrales con imágenes del culto católico, entre ellas la Virgen de la Altagracia, la patrona dominicana. En tres altares hay dispersos objetos de culto: dos imágenes de vírgenes, un atril y varios búcaros de mármol blanco, abandonados de cualquier modo.
Por el altar del fondo se baja a la cripta de los dos Trujillo, un espacio tan reducido que contrasta con la pirámide faraónica de San Cristóbal en la que el dictador imaginó que reposaría hasta el juicio final. Es exactamente de las mismas dimensiones que el dormitorio de la tercera planta de la Casa de Caoba donde el sultán antillano se ejercitaba como macho cabrío.
San Cristóbal (República Dominicana) - El Pardo (España), abril y mayo 2006
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Por Francisco R. Figueroa
franciscorfigueroa@gmail.com
www.apuntesiberoamericanos.com
Cuando Rafael Leónidas Trujillo Molina bajaba a su primera sepultura, Portifio Rubirosa sonreía a la sombra de un flamboyán.
Apodado desde niño «Chapita» y de viejo «el Chivo», venerado y temido como «el Jefe» y situado a la par de Dios por sus adulones, el «Benefactor de la Patria», como también era conocido, había sido eliminado en una emboscada nocturna sesenta horas antes, la noche del 30 de mayo de 1961.
Llevaba 31 años ejerciendo el poder de manera desmedida y despótica. Cuando fue baleado en una carretera al bordo del Caribe, Trujillo iba camino de una nueva gesta de macho cabrío: desflorar otra niña en su Casa de Caoba.
En traje de lino azul, con sombrero panamá, Porfirio Rubirosa, «Rubi» como era conocido este afamado donjuán dominicano, con aquella macana tan portentosa celebrada incluso por Truman Capote, había preferido la frescura de los árboles a entrar en la pirámide del faraón Trujillo, repleta aquel 2 de junio de 1961 de familiares, conmilitones, cortesanos, alcahuetes y jaladores.
En la apoteosis de su megalomanía, el «Padre de la Patria Nueva», un granuja que se había dado maña para adueñarse del poder, mandó construir, en 1947, un templo de sultán en el lugar de la casa de madera con tejado de zinc donde había nacido en 1891, en un poblacho llamado San Cristóbal, a unos 30 kilómetros al oeste de Santo Domingo.
En esa iglesia, dedicada a Nuestra Señora de la Consolación y con 1,200 metros cuadrados de planta, una cripta con doce nichos esperaba a los Trujillo. Solo el tirano ocupó el suyo, pero sería por poco tiempo.
Mirando el colosal panteón, «Rubi», de 52 años, recordó que llevaba media vida ligado indisolublemente a aquella encanallada familia, en la que entró al casarse con Flor de Oro Trujillo, una mulata de entrepierna bravía, hija mayor del tirano, de la que se había divorciado hacía ya 24 años y que tuvo luego otros siete maridos. A Flor de Oro se la conocía como «el fondillo más caliente de la República».
Ahora, con el dictador muerto, posiblemente él pudiera salir del séquito de principito mimado del general Rafael Leónidas Trujillo Martínez, de 31 años, el primogénito de «Chapita». Todos le llamaban «Ramfis», como el sumo sacerdote del dios Amón que aparece en la ópera «Aída».
«Ramfis» y «Rubi», más que amigos, eran cómplices y coleccionadores de placeres. Practicaban asiduamente dos de las tres actividades que, según cierta tradición musulmana, más le gusta ver a los ángeles: el polo y el fornicio. El tercero es el tiro con arco. Al general «Ramfis» le gustaba tirar a matar.
«Rubi» salió de su abstracción cuando oyó arrancar un Mercedes negro. Vio el perfil nebuloso de «Ramfis», con gafas oscuras, su bigotito atusado y el quepis de general. Parecía que era la vez del delfín desde el mismo momento que en recibió en Paris la noticia de que su padre había sufrido un percance y él presintió que lo habían liquidado.
Porfirio Rubirosa sabía bien que «Ramfis» era un crápula y un hombre errático, emocionalmente inseguro, que requería de tratamiento psiquiátrico. No tenía una ambición seria por el poder, pero era el hijo malcriado del «Jefe» y tenía que actuar. Bajo aquel flamboyán, «Rubi» tuvo presagios siniestros y se le congeló su atractiva sonrisa.
Cuarenta y cinco años después, el domingo 30 de abril de 2006, Manuel Mateo Fernández, un mulato canoso septuagenario, con un traje de telilla gris, se sentó cerca de donde estuvo «Rubi» y recordó. «Cuando se supo que habían matado a Trujillo, las madres corrieron a recoger a sus hijos de la escuela. Los hombres en la calle se daban golpes de pecho: “mataron al Jefe. ¿Qué va a ser ahora de nosotros?”». El mulato jadeaba como un enfisematoso.
En la mente de los dominicanos comunes, como era Manuel Mateo Fernández, se confundía las voluntades de Dios y «Chapita». «¡Dios y Trujillo!», proclamaban millares de letreros por todo el país. «¡Trujillo en la tierra y en el cielo Dios!», cantaba un merengue.
Se sabe que Trujillo había tenido premoniciones de muerte antes de que cayera desplomado, boca arriba, en la carretera a San Cristóbal y le dieran luego un último tiro, que pudo ser de gracia, con su propio revólver del 38.
Había sentido la llamada de la tumba y así se lo dijo a algunos de sus corifeos, a sus dos mejores amigos y a su amante más íntima, a la que fue a hacerle el amor la noche que lo mataron, pero no pudo porque tenía la menstruación.
La noche del domingo en que el mulato Manuel Mateo Fernández se sentó ante la iglesia de San Cristóbal, María del Pilar Amiama, de 46 años, hija de uno de los dos únicos organizadores del atentado que escaparon con vida, vio «La fiesta del Chivo», la película de Luís Llosa basada en la novela homónima de su primo hermano Mario Vargas Llosa. Volvió emocionada a su ático en el ensanche Piantini, en Santo Domingo. Recordó la galanura de «Ramfis», sin mencionar que el lindo hijo de Trujillo hubiera matado a su padre sin un pestañeo de haberlo hallado.
Era «Ramfis» Trujillo tan apuesto y espigado que algunos dudaban que pudiera ser hijo del mulato «Chapita». Había nacido bastardo en 1929, cuando su madre, Maria Martínez Alba, «la españolita», era aún una amante de Trujillo. Ella seguía casada con un cubano. Cuando eso ocurrió a Trujillo le faltaba un año para convertirse en sátrapa dominicano. Había conocido a la que solo en 1935 se convertiría en su tercera esposa en un cambio de parejas de cama durante una parranda. Quién divulgó esta historia fue asesinado en México por sicarios de Trujillo.
Rubirosa había retornado a Santo Domingo desde París, con «Ramfis», Radamés, la otra criatura de Trujillo, de 19 años, también de nombre operístico, y cinco amigos del equipo de polo y francachelas.
Avisado de que algo serio pasaba en su tierra, «Ramfis» fletó por 27,000 dólares un Boeing 707 de Air France con tanta rapidez que «Rubi» no tuvo ni siquiera tiempo de cambiarse el traje de montar. Por una ventanilla «Rubi» vio el «Air Force One», otro Boeing 707, en el que John Kennedy, su amigo, llegaba a París en escala hacia Viena, a su primera cita con el líder soviético Nikita Kruschev.
Sobre el Atlántico tuvieron la certeza por un radiotelegrama que habían matado a Trujillo.
Cuando arribaron a Santo Domingo, «Ramfis» fue recibido como heredero. El cadáver del «Chivo» olía bajo el calor sofocante y le habían arrimado bloques de hielo. El cuerpo regordete acribillado del «Jefe» había sido hallado apretujado en el portamaletas de un Chevrolet negro, escondido en el garaje de uno de los complotados.
«Seré tan implacable como papi», proclamó «Ramfis» al llegar de París. «Los quiero a todos vivos», ordenó el general a sus secuaces.
Le obsesionaba saber si durante la encerrona su padre había llorado o implorado y si se defendió. Eso fue preguntando a los autores del crimen mientras los iba torturando y no descansó hasta que tuvo en su poder el pequeño revólver paterno del 38 de cinco balas del tiro final.
El general «Ramfis» no veneraba a su padre, pero se obsesionó con el desquite y se esmeró en la crueldad. Era una venganza antillana en su estado más elemental y un escarmiento estéril. Pero «Ramfis» sólo se dio cuenta de eso ocho años después, al volante de un poderoso auto deportivo hecho un amasijo en la salida norte de Madrid.
Centenares de personas, incluidas mujeres y hasta niños de cuatro años, fueron hacinadas en verdaderas pocilgas. Los suplicios del general «Ramfis» entraron en la galería de los horrores de la humanidad.
Aunque actuó la Justicia, al heredero le importaba una higa. Sentía que tenía derecho a cobrarse su cuota de sangre con la vida de aquellos cabrones. Salvó a quienes desesperadamente buscaron suicidarse para darse el gusto de matarlos con aquel revólver del 38 que había sido de su padre.
Un antiguo burócrata del régimen murió de un ataque cardiaco en la cárcel cuando le mostraron la cabeza de su hijo después de haberle dicho que le habían servido en el almuerzo carne del cadáver.
El general José René Román, de sobrenombre «Pupo», se había comprometido en el complot a asumir el poder, pero luego se echó atrás. «Ramfis» le torturó de decenas de maneras, todas espantosas, hasta que malherido y al borde de la muerte el hijo del sátrapa vació contra él dos veces aquel revólver del 38. Luego mandó arrojar el cadáver a los tiburones del Caribe, donde acabaron tantos y tantos enemigos de los Trujillo en esas tres décadas de oprobio.
Para entonces, el general «Ramfis» estaba en un laberinto. Le desagradaba profundamente la idea de convertirse en un remedo de su padre. Refugiado en unos fieles, el alcohol y su última amante, una corista francesa llamada Hildegarde, sentía una indiferencia atroz ante la idea de sostener el régimen, de ser el nuevo «Jefe», de perpetuar una dinastía y de vivir en aquel país bárbaro.
«Ramfis» detestaba la política, le repugnaban las simulaciones y aborrecía a los cortesanos que como sabandijas habían pululado en torno a su padre. Se consideraba idealista, susceptible y sentimental, mal amado por culpa de su temperamental madre, y muy superior al resto de su familia, sobre todo a su tosco, severo y orgulloso padre, a quien reprochaba no saber hacer otra cosa que ser siempre «el GeneralísimoTrujillo».
Tenía en el extranjero una nueva mujer, la actriz norteamericana de padres húngaros Lita Milan, de 28 años, otro hijo en camino y montañas de dinero para seguir aquella vida regalada, disipada y libertina que le había consentido su padre. Bien mirado, acabaría lo que comenzó para que no le llamaran pendejo.
«La Españolita», sus hijos Radamés y Angelita, aquella que un día había sido proclamada reina por su padre, y otros parientes partieron en agosto.
Resultaron inútiles los esfuerzos que «Rubi» hizo en Washington para que Kennedy respaldara a «Ramfis». Lejos de eso, el presidente estadounidense mandó a la Dominicana una flota de barcos de guerra con dos mil infantes de marina prestos al desembarco. Dos estrafalarios tíos de «Ramfis» que querían apoderarse del poder, aceptaron dinero que le facilitó el gobierno y se marcharon al extranjero.
A mediados de noviembre, una noche, «Ramfis» y unos secuaces suyos fueron en busca del generalísimo «Chapita» a la cripta de San Cristóbal. Cuando abrieron el ataúd sintieron un hedor insoportable. La visión del cadáver ennegrecido hizo que el general «Ramfis» maldijera.
El difunto no se había descompuesto posiblemente debido a que el embalsamador lo atiborró de formol. La disolución del aldehído fórmico rebosó por las arterias agujeradas por las balas y entró a raudales en el cuerpo de «Chapita».
Finalmente, como en una paradoja del destino, Trujillo era negro, él que acostumbraba a cubrir con polvo de arroz sus genes haitianos, que declaró a la República Dominicana un país oficialmente de blancos y que decretó libertad para la inmigración de blancos con el objetivo de mejorar la raza dominicana.
«Ramfis» Trujillo trataba de evitar que el pueblo descargara su ira en el cadáver de su padre. Despachó al difunto y una jugosa fortuna con destino a Cannes, en el fantástico «Angelita», un lujoso yate de cuatro mástiles con 29 velas bautizado con el nombre de su hermana. Antes de zarpar, por la noche, sobre la cubierta, el féretro volvió a ser abierto. La imagen del muerto era fantasmal, horrible, pavorosa y maléfica, según testigos.
Cuando el general «Ramfis» dejó para siempre Santo Domingo llevaba 33 cadáveres, a Hildegarde, la bella corista del Lido parisino, de la que no se volvió a saber, y una fortuna desproporcionada.
Aquel 18 de noviembre de 1961, antes de zarpar desde Boca Chica hacia la isla caribeña de Guadalupe en el «Presidente Trujillo», un destructor de 1,340 toneladas de desplazamiento convertido en yate, «Ramfis» había matado, uno tras otro, a los seis últimos autores del tiranicidio que aún quedaban presos, en una orgía de sangre, alcohol y balas, en su finca preferida, la Hacienda María, que mira al mar cerca de San Cristóbal.
Aquel atardecer brillante, «Ramfis» también uso el revólver del 38 que fue de su padre. Sentía que había saldado todas sus deudas. Desde Guadalupe, Ramfis voló a Paris con su séquito.
El resto de los Trujillo, entre ellos la madre del dictador, Altagracia Julia Molina Chevalier, de 96 años, fue mandado al extranjero en sendos aviones «DC-6» de la «Pan-American», en los días inmediatos.
La capital, que desde 1936 se llamaba Ciudad Trujillo recobró el fundacional Santo Domingo de Guzmán que le dio en 1496 Bartolomé Colón. Las 1,880 estatuas erigidas a la mayor gloria de «Chapita» comenzaron a ser pulverizadas y a arrancarse los letreros de las calles dedicadas a los Trujillo.
«La Era de Trujillo ha terminado», proclamó el nuevo presidente, Joaquín Balaguer, que había servido hasta de títere al Generalísimo y que se había salvado por poco de que «Ramfis» le diera cuatro tiros, pues le creyó cómplice.
Pero Rafael Leónidas Trujillo Molina volvería pronto a su patria.
El gobierno conminó al «Angelita» a retornar cuando estaba a 1,535 millas náuticas (unos 2,850 kilómetros) de Santo Domingo. Buscaron a bordo un tesoro que la imaginación popular cifraba en 90 millones de dólares en efectivo y muchos lingotes de oro, pero hallaron solo a «Chapita».
Abrieron el ataúd y sobrecogidos vieron y olieron al «Chivo», que había adquirido el color del pellejo seco. Alguien hizo fotos que misteriosamente se velaron. Aparecieron en el yate cheques certificados por 24 millones de dólares, una importante suma en dinero nacional, las medallas y condecoraciones a las que tan aficionado era desde niño «Chapita» —de ahí el mote— y el archivo del dictador.
Después el cadáver fue despachado por avión a Paris. Antes del embarque, Trujillo fue aireado por quinta vez, para certificar que se iba. Los oficiales que lo vieron en la base aérea de San Isidro, el centro del poder militar de la dictadura, estuvieron inquietos y nerviosos por días. Sólo algunos pocos dominicanos estuvieron al tanto del retorno del «Chivo».
En el aeropuerto de Orly, a la Gendarmería francesa no le convenció la respuesta del embajador dominicano, Carlos Ronsemberg. De modo que mandó abrir el ataúd de caoba, que se llenó del aire frío parisino de diciembre. Una vez los papeles en regla, «Chapita» bajó a su segunda sepultura, esta vez casi en solitario.
Pero el pérfido sultán antillano no podía durar mucho en el mausoleo de 45,000 dólares que le habían comprado en el más famoso de los cementerios franceses: el Père Lachaise. ¿Qué pintaba allí un personaje emplumado de opereta como él en compañía de Chopin, Modigliani, Apollinaire, Proust, La Fontaine, Moliere, Balzac, Ingres, Delacroix, Corot y tantas otras glorias de la cultura? Otra cosa hubiera sido el cementerio de Montparnasse, cerca de la tumba del general mexicano Porfirio Díaz.
«Ramfis» Trujillo se olvidó pronto de su padre y siguió su buena vida. Cuando se cansó de París, se mudó a Madrid, en el verano de 1962, bajo el manto protector del Generalísimo Francisco Franco y con el cuerpo bien forrado de dinero.
Se aseguraba con convicción que los Trujillo habían amasado una fortuna de 800 millones de dólares, cifra fabulosa en 1961 y descomunal para un país con tres millones de habitantes y una renta media de 210 dólares anuales por persona. Juan Bosch, cuando era presidente dominicano en 1963, cifró el robo en 250 millones de dólares.
Fuere la cantidad que fuese, los Trujillo se enredaron en pleitos por la fortuna. «Chapita» había nombrado herederos a María Martínez y sus tres retoños, en detrimento de los hijos nacidos del primer matrimonio (del segundo no tuvo), entre ellos Flor de Oro — aquella mujer bravía que tuvo ocho maridos — y una treintena larga de bastardos.
La tajada del león del botín de Trujillo estaba depositada en Suiza, pero a María Martínez la clave de la cuenta se le traspapeló en su memoria senil. El secreto se fue con ella a la tumba en el mismo taxi que llevó su cadáver al cementerio en Panamá, donde la gruesa y malhumorada viuda de Trujillo murió de forma natural.
Rubirosa sobrevivió a Trujillo cuatro años y unos pocos días. Muy contrariado con «Ramfis» y muy deseoso de distanciarse de él, «Rubi» se mudó a vivir a las afueras de Paris con Odile Rodin, su última mujer.
A los amigos les pareció que «Rubi» había perdido el vigor y estaba deprimido. Una mañana temprano, tras una noche de fiesta en la que confesó a algunos amigos de que no quería llegar a viejo, se subió borracho a su Ferrari, enfiló por la avenida Reine Margaritte, en el Bois de Boulogne, y se estrello en un árbol. Porfirio Rubirosa murió al instante con 55 años.
Mientras, en Santo Domingo, un taxista que compró el Chrevrolet Belait, color azul pálido, con sus bocinas gemelas sobre los guardafangos delanteros y un cisne cromado coronando el capó, y para atraer clientela le colocó un cartel anunciando «Aquí mataron a Trujillo», moría al volante del coche, de un tiro. Se aseguró que fue por una bala perdida.
En cambio, el General Vitalicio Antonio Imbert Barrera, el único de los que le dispararon a «Chapita» que se le escapó vivo a «Ramfis», tuvo mejor suerte: el 20 de marzo de 1967 sobrevivió a una emboscada, en plena vía pública, en Santo Domingo, en la que recibió cinco balazos en la espalda que le dieron desde un auto sin placa unos posibles sicarios de «Ramfis».
Leónidas Radamés Trujillo, el menor de los hijos del dictador, murió en una finca cercana a Cali (Colombia) en 1994, a los 53 años, en un supuesto ajuste de cuentas del crimen organizado suramericano. Una versión reciente asegura que fue víctima del clan de los Rodríguez Orejuela, por delator. Es posible que le hubieran cubierto la cabeza con una bolsa de papel, que le pusieran una soga al cuello y la jalaron hasta que murió por asfixia. Su cuerpo, como el de tantas y tantas víctimas de su padre y hermano «Ramfis», nunca fue hallado.
A los ochos años del desenterramiento de «Chapita» en San Cristóbal, la maldición alcanzó finalmente a «Ramfis» en España. Eran las nueve de la mañana del 17 de diciembre de 1969. Conducía a gran velocidad su Ferrari plateado con placa 2-M-7726 en la salida norte de Madrid por la N-1 cuando en una curva chocó con un Jaguar amarillo conducido por la duquesa de Alburquerque, Teresa Bertrán de Lis y Pidal Gurowski y Chico de Guzmán, de 46 años. La mujer murió casi en el acto y el hijo de once años al que llevaba al colegio resultó herido de consideración. Hoy Juan Miguel Osorio y Beltrán de Lis es el 29º duque de Alburquerque.
«Ramfis», al parecer, volvía de una juerga a su casa en el barrio señorial de La Moraleja. Pero sus allegados declararon que se acostó a las tres de la madrugada y que se dirigía al aeropuerto de Barajas a pilotar su avioneta, como afirmaban que hacía cinco días por semana. Jamás pudieron aclarase las circunstancias exactas del accidente ni en qué estado iba él en ese momento o dónde había pasado la noche.
Sus heridas no inquietaron en principio a los médicos, más allá de lo razonable, pero ingresado en la clínica privada Covesa, ubicada en la entonces llamada avenida del General Mola y ahora del Príncipe de Vergara, empeoró alarmantemente a causa de importantes estragos internos que los médicos no habían advertido.
Traído a las prisas de Estados Unidos, su médico personal desde la infancia, Claude Forkner, tampoco pudo hacer nada para salvarle. Ni siquiera sirvieron las oraciones de su madre, María Martínez, junto a la cabecera del lecho de su primogénito. «Después de la desgracia que tuvimos allá (en República Dominicana), esto», se lamentó la viuda de «Chapita».
«Ramfis» murió el domingo 28 de diciembre de 1969 en la habitación 506 de la clínica Covesa, prácticamente a la misma hora del choque, once días atrás, en el que pereció la duquesa de Alburquerque, esposa de uno de los nobles de más rancia alcurnia de España. Tenía 40 años.
Paradójicamente falleció el día en que la Iglesia católica, en la que él creía, celebra cada año los Santos Inocentes, y, además, en circunstancias parecidas a las del otrora fiel amigo, el playboy Porfirio Rubirosa.
Dejó al menos dos viudas, Octavia Ricart, su primera esposa, y la actriz Lita Milan, más conocida como Lita Trujillo, así como ocho huérfanos (María Altagracia, Ramfis Rafael, Aida Azilde, Mercedes, Claudia y Rafael Leónidas, del primer casamiento) y Ramsés y Rafael Ricardo, del segundo.
A su funeral, celebrado la víspera del Día de Reyes de 1970 en la iglesia san Pedro Apóstol de Alcobendas, asistió el exiliado expresidente argentino general Juan Domingo Perón, agradecido con «Chapita», que le había acogido en enero de 1959 tras la caída del dictador venezolano Marcos Pérez Jiménez, quien lo cobijaba en Caracas. Antes, a Perón le había protegido el general paraguayo Alfredo Stroessner y en España después lo haría el Generalísimo Franco.
El cadáver de Rafael Leónidas «Ramfis» Trujillo Martínez, amortajado con un traje oscuro y cubierto con la bandera dominicana su féretro metálico con incrustaciones de plata, fue enterrado en un nicho del cementerio madrileño de La Almudena a la espera de reunirse con su difunto padre.
Aquel día, el diario británico Daily Express especulaba con la posibilidad de que el difundo fuera el sexto hombre más rico del mundo, con una fortuna que cifraba en unas 300 millones de libras esterlinas, mayormente provenientes del expolio de República Dominicana.
Casi seis meses después, el 24 de junio de 1970, el cadáver de «Ramfis» fue trasladado de La Almudena al panteón que la familia Trujillo había mandado construir, entre los de la familia Fierro y la familia Banús, en el cementerio de El Pardo, el pueblo en los alrededores de la capital española con un palacio donde vivía entonces su buen amigo el dictador Franco.
Seguramente cuando Trujillo visitó allí a Franco, en junio de 1954, le sedujo aquel paisaje europeo de bosque de pino, poblado de animales de caza mayor, donde tantos reyes españoles habían gozado. En El Pardo, en la vecindad del generalísimo Franco, de quien él había destacado en aquella visita su «nobleza y heroicidad», el generalísimo Trujillo quedaba a buen recaudo. Descansaría para siempre en el país donde había tenido un apoteósico recibimiento junto a toda su familia digno de un emperador o un papa y donde había sido tratado de «sabio», «prudente», «fecundo» y «egregio» por una prensa totalmente entregada a la dictadura franquista.
El generalísimo Rafael Leónidas Trujillo Molina tuvo allí su tercer y último entierro. Exhumado en París, fue llevado por carretera a Madrid para ser sepultado cerca de las cinco de la tarde del 19 de noviembre de 1970 en aquel panteón de 25 metros cuadrados forrado con placas de mármol negro en presencia de su hermano Héctor Bienvenido, su hijo Radamés, dos nietos y la nuera Lita. Tres años y algunos días después le haría compañía en aquel mismo cementerio de El Pardo el almirante Luis Carrero Blanco, el presidente del Gobierno de Franco asesinado por la ETA. Dos años más tarde, en las mismas fechas, el propio Franco pasaba a la historia tras una agonía horrible.
Parece que nadie ha vuelto a molestar a los Trujillo. Aunque Lita recordó poner una esquela en el diario ABC en el primer aniversario de la muerte de «Ramfis», pocos se han vuelto a acordar de ellos.
«Por aquí no viene nadie», dice el sepulturero del cementerio de El Pardo parado frente a aquella tumba, mientras señala el cielo raso de escayola caído dentro del mausoleo.
La luz de un mediodía primaveral se filtra por la puerta de cristales enrejados y a través de cuatro vitrales con imágenes del culto católico, entre ellas la Virgen de la Altagracia, la patrona dominicana. En tres altares hay dispersos objetos de culto: dos imágenes de vírgenes, un atril y varios búcaros de mármol blanco, abandonados de cualquier modo.
Por el altar del fondo se baja a la cripta de los dos Trujillo, un espacio tan reducido que contrasta con la pirámide faraónica de San Cristóbal en la que el dictador imaginó que reposaría hasta el juicio final. Es exactamente de las mismas dimensiones que el dormitorio de la tercera planta de la Casa de Caoba donde el sultán antillano se ejercitaba como macho cabrío.
San Cristóbal (República Dominicana) - El Pardo (España), abril y mayo 2006
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PANCARTA
30 DE MAYO: DÍA DEL DESENGAÑO, CADA AÑO
Por Raúl Pérez Peña (Bacho)
El 30 de mayo se recuerda la muerte a tiros en 1961 del tirano Rafael Trujillo, quien gobernó por tres décadas con férrea voluntad y capricho personal, registrando una copiosa gama de traumas, asesinatos y otros hechos sangrientos.
Desde entonces, el mal denominado “tránsito a la democracia” ha resultado un descomunal engaño dirigido por reducidos grupos que se han apropiado del país, representados por politiqueros que se han llevado el Santo y la limosna, bajo caretas y etiquetas.
Van más de cinco décadas de una “democracia”, entrecomillada, facturada y fracturada, mediante múltiples expresiones: antitrujillismo de enriquecimiento, golpe de Estado y otras formas de violencia política; incluida la brutal intervención norteamericana de 1965.
Montaje periódico de elecciones para presidenciales, las cámaras legislativas y los municipios.
Pese al mito del respeto a la voluntad ciudadana, con frecuencia hemos hecho coro al vil engaño electoral, interesados en imprimirle cuerpo a opciones alternativas, aún sea por plazas parciales del poder.
Si gota a gota se rebosa la copa, los recientes comicios presidenciales fueron más que elocuentes para entender que no quedan hendijas ni brechas para colar esperanzas de candidaturas genuinamente democráticas en el tinglado o montaje de los procesos electorales.
Hemos de decir que la expresión imperante del sistema es más grave que una “dictadura constitucional”.
Vivimos bajo una dictadura multilateral sustanciada por una partidocracia corrupta.
A la vista, una sociedad servil, un avasallante poder mediático, omnipresente injerencia extranjera, poderes fácticos arribistas, una permanente involución cultural y otros resortes de grosera dominación.
Se suma que los dolientes del pueblo o sectores de mayor conciencia ciudadana, nos hemos quedado kilométricamente cortos en la necesidad de integrar proyectos políticos capaces de responder, resistiendo esquemas de control ejecutados desde los poderes públicos.
Este grave déficit organizativo y de condiciones sugestivas nos coloca a la defensiva, pero no nos amilana al defender los principios y para señalar las coordenadas del presente panorama.
Debemos ser atrevidos en una reflexión amplia y descarnada sobre nuestras debilidades e incompetencias, pero sin dar tregua, ni legitimar las aberraciones en nombre de la “legalidad del poder”, mientras la limitación de derechos anda de manos con el crecimiento de fortunas ilícitas.
Llamemos al 30 de mayo “día del desengaño”, cada año. La denominación caducará cuando el pueblo se desengañe.
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Por Raúl Pérez Peña (Bacho)
El 30 de mayo se recuerda la muerte a tiros en 1961 del tirano Rafael Trujillo, quien gobernó por tres décadas con férrea voluntad y capricho personal, registrando una copiosa gama de traumas, asesinatos y otros hechos sangrientos.
Desde entonces, el mal denominado “tránsito a la democracia” ha resultado un descomunal engaño dirigido por reducidos grupos que se han apropiado del país, representados por politiqueros que se han llevado el Santo y la limosna, bajo caretas y etiquetas.
Van más de cinco décadas de una “democracia”, entrecomillada, facturada y fracturada, mediante múltiples expresiones: antitrujillismo de enriquecimiento, golpe de Estado y otras formas de violencia política; incluida la brutal intervención norteamericana de 1965.
Montaje periódico de elecciones para presidenciales, las cámaras legislativas y los municipios.
Pese al mito del respeto a la voluntad ciudadana, con frecuencia hemos hecho coro al vil engaño electoral, interesados en imprimirle cuerpo a opciones alternativas, aún sea por plazas parciales del poder.
Si gota a gota se rebosa la copa, los recientes comicios presidenciales fueron más que elocuentes para entender que no quedan hendijas ni brechas para colar esperanzas de candidaturas genuinamente democráticas en el tinglado o montaje de los procesos electorales.
Hemos de decir que la expresión imperante del sistema es más grave que una “dictadura constitucional”.
Vivimos bajo una dictadura multilateral sustanciada por una partidocracia corrupta.
A la vista, una sociedad servil, un avasallante poder mediático, omnipresente injerencia extranjera, poderes fácticos arribistas, una permanente involución cultural y otros resortes de grosera dominación.
Se suma que los dolientes del pueblo o sectores de mayor conciencia ciudadana, nos hemos quedado kilométricamente cortos en la necesidad de integrar proyectos políticos capaces de responder, resistiendo esquemas de control ejecutados desde los poderes públicos.
Este grave déficit organizativo y de condiciones sugestivas nos coloca a la defensiva, pero no nos amilana al defender los principios y para señalar las coordenadas del presente panorama.
Debemos ser atrevidos en una reflexión amplia y descarnada sobre nuestras debilidades e incompetencias, pero sin dar tregua, ni legitimar las aberraciones en nombre de la “legalidad del poder”, mientras la limitación de derechos anda de manos con el crecimiento de fortunas ilícitas.
Llamemos al 30 de mayo “día del desengaño”, cada año. La denominación caducará cuando el pueblo se desengañe.
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FUERZA ALTERNATIVA
TRINITARIOS DE LOS NUEVOS TIEMPOS
Por FIDELIO DESPRADEL
Las cúpulas políticas y sociales han sembrado desigualdad
Nunca una fuerza alternativa, de reciente formación, había alcanzado casi 70,000 votantes en su primera participación electoral. El gran 14 de junio de Manolo reunió grandes multitudes en la plaza pública, pero nunca tuvo que ponerse a prueba en unas elecciones. Y el PLD del profesor Bosch, con cuatro años de trabajo, alcanzó en 1978 la cifra de 18,000 votantes en su primera prueba.
Setenta mil dominicanos y dominicanas, desafiando el bi-partidismo de dos inmensas maquinarias electorales y erigiéndose por encima de la desesperanza que se le ha impuesto al pueblo dominicano, votaron por Alianza-País y por su novel candidato.
Esos dominicanos y dominicanas constituyen una plataforma para construir la fuerza alternativa, que en base a la convergencia de fuerzas ciudadanas, sociales y políticas, podrá arrancarle el poder a las cúpulas políticas y sociales que a lo largo de 47 años han sembrado desigualdad, desesperanza, entrega, corrupción e impunidad en forma cada vez mayor.
La única vez que el PLD, liderado por Juan Bosch, ganó limpiamente las elecciones, sin pacto patriótico ni entrega de sus banderas morales y políticas, fue en las elecciones de 1990, y en esa oportunidad el PLD no era un partido de los llamados de masas sino una eficiente maquinaria política constituida por alrededor de 16,000 militantes y activistas organizados.
Sin una maquinaria similar, guardando la distancia, no es posible convertir esta incipiente fuerza política que es Alianza-País, victoriosa en su primera prueba de fuerza, en el dínamo que necesita la Nación para forjar la gran convergencia de fuerzas ciudadanas, sociales y políticas, que en base a fuerza de pueblo, sea capaz de quebrar el poder de los actuales detentadores.
Tal es la dimensión de las tareas que tenemos por delante. Existe ya una candidatura que no tiene tasa de rechazo y sí unas simpatías y respeto creciente y probado, pero ello no es más que un pequeño, aunque firme punto de apoyo. Construir una fuerza con un núcleo central de miles de trinitarios de los nuevos tiempos, en medio de un combate político cada vez más firme, es el inmenso desafío que tenemos por delante.
Recuérdese que para Alianza-País, sólo uniendo lo mejor del pueblo dominicano alrededor de la construcción de la República Duartiana, traicionada luego de las jornadas independentistas, se podrá cambiar el rumbo fatal que le han impuesto a la Nación, y que para ello ha colocado en el centro de su ideario político “convocar una Asamblea Constituyente, electa por voto popular, para elaborar una nueva Constitución que sirva de marco general para refundar esta República Duartiana, que por definición ha de ser justa, solidaria, participativa, independiente y soberana”. Siga Leyendo...
Por FIDELIO DESPRADEL
Las cúpulas políticas y sociales han sembrado desigualdad
Nunca una fuerza alternativa, de reciente formación, había alcanzado casi 70,000 votantes en su primera participación electoral. El gran 14 de junio de Manolo reunió grandes multitudes en la plaza pública, pero nunca tuvo que ponerse a prueba en unas elecciones. Y el PLD del profesor Bosch, con cuatro años de trabajo, alcanzó en 1978 la cifra de 18,000 votantes en su primera prueba.
Setenta mil dominicanos y dominicanas, desafiando el bi-partidismo de dos inmensas maquinarias electorales y erigiéndose por encima de la desesperanza que se le ha impuesto al pueblo dominicano, votaron por Alianza-País y por su novel candidato.
Esos dominicanos y dominicanas constituyen una plataforma para construir la fuerza alternativa, que en base a la convergencia de fuerzas ciudadanas, sociales y políticas, podrá arrancarle el poder a las cúpulas políticas y sociales que a lo largo de 47 años han sembrado desigualdad, desesperanza, entrega, corrupción e impunidad en forma cada vez mayor.
La única vez que el PLD, liderado por Juan Bosch, ganó limpiamente las elecciones, sin pacto patriótico ni entrega de sus banderas morales y políticas, fue en las elecciones de 1990, y en esa oportunidad el PLD no era un partido de los llamados de masas sino una eficiente maquinaria política constituida por alrededor de 16,000 militantes y activistas organizados.
Sin una maquinaria similar, guardando la distancia, no es posible convertir esta incipiente fuerza política que es Alianza-País, victoriosa en su primera prueba de fuerza, en el dínamo que necesita la Nación para forjar la gran convergencia de fuerzas ciudadanas, sociales y políticas, que en base a fuerza de pueblo, sea capaz de quebrar el poder de los actuales detentadores.
Tal es la dimensión de las tareas que tenemos por delante. Existe ya una candidatura que no tiene tasa de rechazo y sí unas simpatías y respeto creciente y probado, pero ello no es más que un pequeño, aunque firme punto de apoyo. Construir una fuerza con un núcleo central de miles de trinitarios de los nuevos tiempos, en medio de un combate político cada vez más firme, es el inmenso desafío que tenemos por delante.
Recuérdese que para Alianza-País, sólo uniendo lo mejor del pueblo dominicano alrededor de la construcción de la República Duartiana, traicionada luego de las jornadas independentistas, se podrá cambiar el rumbo fatal que le han impuesto a la Nación, y que para ello ha colocado en el centro de su ideario político “convocar una Asamblea Constituyente, electa por voto popular, para elaborar una nueva Constitución que sirva de marco general para refundar esta República Duartiana, que por definición ha de ser justa, solidaria, participativa, independiente y soberana”. Siga Leyendo...
AGENTE BUENO... AGENTE MALO
EL ÚLTIMO CLAVO EN EL ATAÚD
Por HAMLET HERMANN
La dicotomía paz y guerra volvió a surtir efecto ahora en 2012
Antes de la emisión del primer boletín de la Junta Central Electoral (JCE), los centros de cómputos del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) ya habían detectado la tendencia del conteo de votos: Danilo Medina, del PLD, lucía como potencial ganador de la Presidencia de la República.
Sin perder totalmente las esperanzas por un repunte de la candidatura de Hipólito Mejía, los principales especialistas del PRD intensificaron la búsqueda de posibles fraudes que explicaran la derrota que ya se veía venir.
Más de 24 horas y diez boletines de la JCE convencieron a los más incrédulos perredeístas de que no podía posponerse un minuto más que Hipólito admitiera la derrota en una cadena radiada y televisada a todo el país.
Sorpresivamente, en Santo Domingo empezó a desarrollarse entonces un alud de comunicaciones electrónicas masivas. Una avalancha de mensajes empezó a pronosticar el apocalipsis.
El Armagedón sería la capital dominicana. La JCE y otros organismos del gobierno empezaron a despachar a sus empleados antes de completar la jornada normal de trabajo.
La Policía Nacional anunció el acuartelamiento de la mitad de sus agentes y declaró una situación de predisposición combativa para las tropas especiales. La expectativa de violencia se difundió con la velocidad pasmosa que sólo una maquinaria enorme y experimentada podía lograr.
Ningún fenómeno de comunicación por generación espontánea podía ser capaz de crear un pánico colectivo como el que se forjó el martes 22 de mayo de 2012 en tan corto tiempo.
Algunos recordaban momentos semejantes en otras coyunturas electorales de la historia reciente en los que se inventaron crisis mostrando como partidario de la violencia al candidato a quien se quería perjudicar.
Por vía de consecuencia, el otro aparecía como representante de la paz. ¿No fue eso lo que se logró en 1962 para desplazar al trujillista Balaguer y colocar al “democrático” Consejo de Estado? ¿No fue un ardid semejante cuando en 1966 se identificó al intimidado Bosch como representante de la continuación de la guerra y a Balaguer como candidato de la paz? ¿Y en 1978 cuando el Comando Sur del Ejército de Estados Unidos intervino para frenar el continuismo de Balaguer y sus Generales de horca y cuchillo presentando un Guzmán pacífico? ¿O no fue lo del “camino malo” que Balaguer y el actual grupo dominante del PLD inventaron en 1996 para evitar que Peña Gómez ocupara la Presidencia de la República?
La dicotomía paz y guerra volvió a surtir efecto ahora en 2012 cuando la maquinaria comunicacional interactiva del gobierno martilló el último clavo en el ataúd político de Hipólito Mejía.
El derrotado candidato nunca pensó siquiera en lanzar sus seguidores a la calle para protestar. Pero La Maquinaria le atribuyó perversas intenciones.
La mejor prueba del comportamiento pacífico del líder perredeísta fue la candidez e ingenuidad que reflejó en su discurso.
Nunca pudo imaginar Mejía que el grupo corporativo gubernamental no se conformaría con derrotarlo gracias a la descomunal fuerza del Estado, como lamentara Danilo Medina en 2008.
El propósito de esa ofensiva era crear la impresión ante el pueblo que Hipólito era un desesperado perdedor dispuesto a utilizar la mayor violencia para apoderarse del gobierno.
El candidato perredeísta pareció ignorar entonces que la orientación del pensamiento de la cabeza del gobierno en materia de propaganda fue copiada de Walter Lippman y de la Comisión Kreel.
Aquellos genios perversos, representantes de lo peor del tradicional belicismo estadounidense, sentaron plaza en el mundo por sus respectivas capacidades para convertir una población pacifista en un rebaño histérico y belicista. Para ellos, mentir no es pecado, siempre que responda a sus intereses del momento.
Nuestro Presidente demostró desde el poder que podía fabricar falsos consensos para lograr la aceptación de proyectos que el pueblo no había pedido ni necesitaba.
Asimismo, ha impuesto la idea de que el pueblo no sabe conceptualizar y es como un “rebaño desconcertado de cuyos pisotones y rugidos hay que protegerse”.
Definitivamente, la falsa crisis creada para “matarle el gallo en la funda” a Hipólito y presentarlo como portador de incontrolable violencia, se convirtió en el último clavo del ataúd del derrotado candidato del PRD. Siga Leyendo...
Por HAMLET HERMANN
La dicotomía paz y guerra volvió a surtir efecto ahora en 2012
Antes de la emisión del primer boletín de la Junta Central Electoral (JCE), los centros de cómputos del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) ya habían detectado la tendencia del conteo de votos: Danilo Medina, del PLD, lucía como potencial ganador de la Presidencia de la República.
Sin perder totalmente las esperanzas por un repunte de la candidatura de Hipólito Mejía, los principales especialistas del PRD intensificaron la búsqueda de posibles fraudes que explicaran la derrota que ya se veía venir.
Más de 24 horas y diez boletines de la JCE convencieron a los más incrédulos perredeístas de que no podía posponerse un minuto más que Hipólito admitiera la derrota en una cadena radiada y televisada a todo el país.
Sorpresivamente, en Santo Domingo empezó a desarrollarse entonces un alud de comunicaciones electrónicas masivas. Una avalancha de mensajes empezó a pronosticar el apocalipsis.
El Armagedón sería la capital dominicana. La JCE y otros organismos del gobierno empezaron a despachar a sus empleados antes de completar la jornada normal de trabajo.
La Policía Nacional anunció el acuartelamiento de la mitad de sus agentes y declaró una situación de predisposición combativa para las tropas especiales. La expectativa de violencia se difundió con la velocidad pasmosa que sólo una maquinaria enorme y experimentada podía lograr.
Ningún fenómeno de comunicación por generación espontánea podía ser capaz de crear un pánico colectivo como el que se forjó el martes 22 de mayo de 2012 en tan corto tiempo.
Algunos recordaban momentos semejantes en otras coyunturas electorales de la historia reciente en los que se inventaron crisis mostrando como partidario de la violencia al candidato a quien se quería perjudicar.
Por vía de consecuencia, el otro aparecía como representante de la paz. ¿No fue eso lo que se logró en 1962 para desplazar al trujillista Balaguer y colocar al “democrático” Consejo de Estado? ¿No fue un ardid semejante cuando en 1966 se identificó al intimidado Bosch como representante de la continuación de la guerra y a Balaguer como candidato de la paz? ¿Y en 1978 cuando el Comando Sur del Ejército de Estados Unidos intervino para frenar el continuismo de Balaguer y sus Generales de horca y cuchillo presentando un Guzmán pacífico? ¿O no fue lo del “camino malo” que Balaguer y el actual grupo dominante del PLD inventaron en 1996 para evitar que Peña Gómez ocupara la Presidencia de la República?
La dicotomía paz y guerra volvió a surtir efecto ahora en 2012 cuando la maquinaria comunicacional interactiva del gobierno martilló el último clavo en el ataúd político de Hipólito Mejía.
El derrotado candidato nunca pensó siquiera en lanzar sus seguidores a la calle para protestar. Pero La Maquinaria le atribuyó perversas intenciones.
La mejor prueba del comportamiento pacífico del líder perredeísta fue la candidez e ingenuidad que reflejó en su discurso.
Nunca pudo imaginar Mejía que el grupo corporativo gubernamental no se conformaría con derrotarlo gracias a la descomunal fuerza del Estado, como lamentara Danilo Medina en 2008.
El propósito de esa ofensiva era crear la impresión ante el pueblo que Hipólito era un desesperado perdedor dispuesto a utilizar la mayor violencia para apoderarse del gobierno.
El candidato perredeísta pareció ignorar entonces que la orientación del pensamiento de la cabeza del gobierno en materia de propaganda fue copiada de Walter Lippman y de la Comisión Kreel.
Aquellos genios perversos, representantes de lo peor del tradicional belicismo estadounidense, sentaron plaza en el mundo por sus respectivas capacidades para convertir una población pacifista en un rebaño histérico y belicista. Para ellos, mentir no es pecado, siempre que responda a sus intereses del momento.
Nuestro Presidente demostró desde el poder que podía fabricar falsos consensos para lograr la aceptación de proyectos que el pueblo no había pedido ni necesitaba.
Asimismo, ha impuesto la idea de que el pueblo no sabe conceptualizar y es como un “rebaño desconcertado de cuyos pisotones y rugidos hay que protegerse”.
Definitivamente, la falsa crisis creada para “matarle el gallo en la funda” a Hipólito y presentarlo como portador de incontrolable violencia, se convirtió en el último clavo del ataúd del derrotado candidato del PRD. Siga Leyendo...
lunes, 28 de mayo de 2012
RESACA ELECTORAL
CRÓNICA DE UN MATADERO ELECTORAL ANUNCIADO
Por TIRSO MEJÍA-RICART
(tmejiaricart@hotmail.com)
El PLD y Leonel se prepararon para controlar absolutamente el Estado
Los resultados de las elecciones presidenciales del pasado 20 de mayo parecen la crónica de una muerte anunciada. Efectivamente, el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y Leonel Fernández se prepararon para controlar absolutamente el Estado y retener el poder a toda costa en los próximos años.
Así, los cambios de la Constitución en el 2010, la elección de una mayoría con un cuadro del PLD a la cabeza en la JCE; lo mismo que el Tribunal Superior Electoral, la designación de los funcionarios claves en esos órganos vitales para la democracia, incluyendo la dirección de las Juntas Electorales de los principales municipios, de Elecciones, Informática, Registro Civil, Registro Electoral, Logística y Consultoría Jurídica, entre otros; la renuencia a aprobar una Ley de Partidos Políticos y las reformas necesarias a la Ley Electoral para adecuarla a la nueva Carta Sustantiva, que por ser una Ley Orgánica requiere mayoría de las dos terceras partes del Congreso Nacional; el arbitrario rechazo de las alianzas de dos partidos con el PRD y hasta la pintura de sus locales con los colores del PLD, anunciaban claramente la vocación fraudulenta y prepotente de la JCE.
Sin duda el candidato del PRD Hipólito Mejía y sus asesores trataron y lograron en parte evitar la ejecución de algunos de los planes del peledeísmo con los padrones y los cómputos electorales; pero no pudieron contrarrestar el uso abrumador de los recursos del estado, el control de la mayor parte de los medios de comunicación y los comunicadores, volcados cínicamente a favor del candidato oficialista, que apenas cuatro años antes los sufrió en carne propia, así como la compra masiva de cédulas y votos casi a la vista de todos.
Para colmo, el presidente de la JCE impidió ilegalmente que los delegados técnicos de los partidos estuvieran presentes en el cómputo de los votos y la definición de los boletines, que con precisión de relojería se organizaron en proporciones tales que fueran perfilando una mayoría a favor de Danilo Medina. Infortunadamente, el país recibirá en corto tiempo los efectos económicos y sociales de las últimas travesuras electorales de una nueva oligarquía dominicana, orquestada por el Comité Político del PLD.
Pero sin duda el “matadero electoral” de que nos hablaba Juan Bosch, ha sido revivido hoy día por sus descarriados discípulos. Hay que establecer una Junta Central Electoral y un Tribunal Superior Electoral verdaderamente independientes, que sean elegidos por dos terceras partes de la Cámara de Diputados, que es mucho más representativa que el Senado, para que rompan de una vez por todas con un sistema electoral que garantiza impunidad ante el fraude, y que una minoría dueña del país mantenga en la mayor miseria y envilecimiento a la mitad de la población, vendiéndole esperanzas y dándole mendrugos, mientras atrae por el cohecho a parte de las élites dominicanas.
Quebrar ese infernal estado de cosas es la tarea política trascendente de la ciudadanía consciente dominicana en el próximo futuro. Siga Leyendo...
Por TIRSO MEJÍA-RICART
(tmejiaricart@hotmail.com)
El PLD y Leonel se prepararon para controlar absolutamente el Estado
Los resultados de las elecciones presidenciales del pasado 20 de mayo parecen la crónica de una muerte anunciada. Efectivamente, el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y Leonel Fernández se prepararon para controlar absolutamente el Estado y retener el poder a toda costa en los próximos años.
Así, los cambios de la Constitución en el 2010, la elección de una mayoría con un cuadro del PLD a la cabeza en la JCE; lo mismo que el Tribunal Superior Electoral, la designación de los funcionarios claves en esos órganos vitales para la democracia, incluyendo la dirección de las Juntas Electorales de los principales municipios, de Elecciones, Informática, Registro Civil, Registro Electoral, Logística y Consultoría Jurídica, entre otros; la renuencia a aprobar una Ley de Partidos Políticos y las reformas necesarias a la Ley Electoral para adecuarla a la nueva Carta Sustantiva, que por ser una Ley Orgánica requiere mayoría de las dos terceras partes del Congreso Nacional; el arbitrario rechazo de las alianzas de dos partidos con el PRD y hasta la pintura de sus locales con los colores del PLD, anunciaban claramente la vocación fraudulenta y prepotente de la JCE.
Sin duda el candidato del PRD Hipólito Mejía y sus asesores trataron y lograron en parte evitar la ejecución de algunos de los planes del peledeísmo con los padrones y los cómputos electorales; pero no pudieron contrarrestar el uso abrumador de los recursos del estado, el control de la mayor parte de los medios de comunicación y los comunicadores, volcados cínicamente a favor del candidato oficialista, que apenas cuatro años antes los sufrió en carne propia, así como la compra masiva de cédulas y votos casi a la vista de todos.
Para colmo, el presidente de la JCE impidió ilegalmente que los delegados técnicos de los partidos estuvieran presentes en el cómputo de los votos y la definición de los boletines, que con precisión de relojería se organizaron en proporciones tales que fueran perfilando una mayoría a favor de Danilo Medina. Infortunadamente, el país recibirá en corto tiempo los efectos económicos y sociales de las últimas travesuras electorales de una nueva oligarquía dominicana, orquestada por el Comité Político del PLD.
Pero sin duda el “matadero electoral” de que nos hablaba Juan Bosch, ha sido revivido hoy día por sus descarriados discípulos. Hay que establecer una Junta Central Electoral y un Tribunal Superior Electoral verdaderamente independientes, que sean elegidos por dos terceras partes de la Cámara de Diputados, que es mucho más representativa que el Senado, para que rompan de una vez por todas con un sistema electoral que garantiza impunidad ante el fraude, y que una minoría dueña del país mantenga en la mayor miseria y envilecimiento a la mitad de la población, vendiéndole esperanzas y dándole mendrugos, mientras atrae por el cohecho a parte de las élites dominicanas.
Quebrar ese infernal estado de cosas es la tarea política trascendente de la ciudadanía consciente dominicana en el próximo futuro. Siga Leyendo...
RESACA DEL PROCESO ELECTORAL...
LO QUE VI
Juan Taveras Hernández
juanth04@hotmail.com
Pensé quemar las naves y nadar hacia otros mares hasta encontrar otra tierra más segura, más cálida, donde nadie viole mis derechos más elementales, ni se burle de mi ser social, político y económico.
Pensé quemar las naves para siempre y sumergirme en un océano de silencio para que mi voz no se vuelva a escuchar nunca más, para que mis palabras no salgan de mi boca maldiciendo a quienes merecen ser maldecidos por los siglos de los siglos. Encerrar la voz en el cielo de mi boca.
Pensé irme lejos, tan lejos que nadie pudiera alcanzar mi sombra, ni tocarme con un beso o alcanzarme con el pensamiento.
Cuando vi la compra masiva de cédulas, a las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional militarizar pueblos enteros para que la gente no votara y para proteger a los corruptos que andaban con millones de pesos comprando conciencias, cuando vi todo lo que vi, pensé dejarlo todo, romper con mi entorno, con ese círculo cada vez más estrecho que me rodea para evitar ofensas y golpes bajos.
Durante el proceso electoral vi tantos amigos venderse como reses, taparse las narices y caminar abrazados con las ratas del poder en procura de un pedazo miserable y sucio del pastel de la corrupción que envilece y empobrece el alma.
Vi gente plegarse a lo perverso, a lo cruel, a lo injusto, solo por dinero, por el dinero del pueblo, el dinero de los pobres. Sentí pena por ellos. Y por de mí.
Vi amigos de los medios defender lo indefendible por una pauta publicitaria, por un cheque en blanco, por un sobre amarillo lleno de billetes sucios, por un decreto sin función, por un cargo barato, por una botella en el Estado.
Vi los abogados del diablo defendiendo al diablo sin vacilar, sin pensar en la toga, ni en la doctrina. Sin escrúpulos, sin moral.
Vi a los canallas caminar abrazados con gente creí honorable. Y me sentí asqueado y avergonzado.
Vi tantas deslealtades, tantas vilezas, tanta pobreza espiritual, tanta indignidad y tanta falta de respeto, que pensé esconderme en el caparazón de mi propia vergüenza para no sufrir la ajena. ¡Lo juro!
Vi tanta podredumbre, tanto estiércol durante la campaña electoral, que al final pensé quemar mis naves, largarme del país como lo hizo el Padre de la Patria, y morir, como él, en otro punto del planeta, totalmente olvidado.
Pero también vi gente buena, gente seria, gente con dignidad y decoro, gente leal, gente que ama, gente que trabaja, gente que no se roba el dinero del pueblo, gente transparente, gente que desea lo mejor para sí y para los demás. Vi gente de vergüenza, orgullosa de sus valores y principios. No ratas inmundas, ni cucarachas de cuatro patas disfrazadas de gente.
Y me di cuenta que esa gente humilde y buena, gente que trabaja, que produce, constituye una mayoría, muchas vencida veces por la traición y el odio de la canalla vil y cobarde colocada siempre al lado de los peores intereses de la nación.
Por esa gente vale la pena el sacrificio de continuar luchando por alcanzar los nobles ideales que hicieron posible la fundación de lo que hoy llamamos República Dominicana.
Además, este es el único país del mundo donde no soy extranjero.
PD: Lo que más lamento del proceso electoral he haber perdido un amigo de toda la vida. ¡Es lo que más me duele! Siga Leyendo...
Juan Taveras Hernández
juanth04@hotmail.com
Pensé quemar las naves y nadar hacia otros mares hasta encontrar otra tierra más segura, más cálida, donde nadie viole mis derechos más elementales, ni se burle de mi ser social, político y económico.
Pensé quemar las naves para siempre y sumergirme en un océano de silencio para que mi voz no se vuelva a escuchar nunca más, para que mis palabras no salgan de mi boca maldiciendo a quienes merecen ser maldecidos por los siglos de los siglos. Encerrar la voz en el cielo de mi boca.
Pensé irme lejos, tan lejos que nadie pudiera alcanzar mi sombra, ni tocarme con un beso o alcanzarme con el pensamiento.
Cuando vi la compra masiva de cédulas, a las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional militarizar pueblos enteros para que la gente no votara y para proteger a los corruptos que andaban con millones de pesos comprando conciencias, cuando vi todo lo que vi, pensé dejarlo todo, romper con mi entorno, con ese círculo cada vez más estrecho que me rodea para evitar ofensas y golpes bajos.
Durante el proceso electoral vi tantos amigos venderse como reses, taparse las narices y caminar abrazados con las ratas del poder en procura de un pedazo miserable y sucio del pastel de la corrupción que envilece y empobrece el alma.
Vi gente plegarse a lo perverso, a lo cruel, a lo injusto, solo por dinero, por el dinero del pueblo, el dinero de los pobres. Sentí pena por ellos. Y por de mí.
Vi amigos de los medios defender lo indefendible por una pauta publicitaria, por un cheque en blanco, por un sobre amarillo lleno de billetes sucios, por un decreto sin función, por un cargo barato, por una botella en el Estado.
Vi los abogados del diablo defendiendo al diablo sin vacilar, sin pensar en la toga, ni en la doctrina. Sin escrúpulos, sin moral.
Vi a los canallas caminar abrazados con gente creí honorable. Y me sentí asqueado y avergonzado.
Vi tantas deslealtades, tantas vilezas, tanta pobreza espiritual, tanta indignidad y tanta falta de respeto, que pensé esconderme en el caparazón de mi propia vergüenza para no sufrir la ajena. ¡Lo juro!
Vi tanta podredumbre, tanto estiércol durante la campaña electoral, que al final pensé quemar mis naves, largarme del país como lo hizo el Padre de la Patria, y morir, como él, en otro punto del planeta, totalmente olvidado.
Pero también vi gente buena, gente seria, gente con dignidad y decoro, gente leal, gente que ama, gente que trabaja, gente que no se roba el dinero del pueblo, gente transparente, gente que desea lo mejor para sí y para los demás. Vi gente de vergüenza, orgullosa de sus valores y principios. No ratas inmundas, ni cucarachas de cuatro patas disfrazadas de gente.
Y me di cuenta que esa gente humilde y buena, gente que trabaja, que produce, constituye una mayoría, muchas vencida veces por la traición y el odio de la canalla vil y cobarde colocada siempre al lado de los peores intereses de la nación.
Por esa gente vale la pena el sacrificio de continuar luchando por alcanzar los nobles ideales que hicieron posible la fundación de lo que hoy llamamos República Dominicana.
Además, este es el único país del mundo donde no soy extranjero.
PD: Lo que más lamento del proceso electoral he haber perdido un amigo de toda la vida. ¡Es lo que más me duele! Siga Leyendo...
domingo, 27 de mayo de 2012
Y SIGUE EL "RECHÍN" EN LA JCE...
ENTRE USTED Y YO
Por Rafael Calderón
Me quito el sombrero ante quien se ensució en la JCE
NEW YORK. Así son las cosas en nuestro país: se puso en marcha una extraordinaria investigación para identificar a la persona depositaria de una pequeña funda de excrementos en el ascensor VIP de la Junta Central Electoral (JCE). El frenesí de la pesquisa obliga a que uno piense que la búsqueda es para trancarla, ¡qué paradoja!, y no para premiarla, como muy bien se lo merece.
Mire, el ingenioso acto puede ser definido por cualquiera que asuma el papel de mezquino como un simple voto de reconocimiento, simbólicamente acorde con la tremenda embarrada (permítame el eufemismo) que bajo el liderato firme de Roberto Rosario le dio la JCE a la democracia durante todo el montaje hecho para otorgarle a Danilo Medina el título de presidente de la República Dominicana.
Pero la realidad es que el asunto tiene una trascendencia mucho mayor, porque el personaje anónimo logró abrir, justo a tiempo, una válvula de escape para un pueblo burlado a punto de estallar de ira. El desahogo que produjo la publicación del hallazgo de la fundita, desde ya histórica, se pudo apreciar en los millares de comentarios y en la risa colectiva que causó y que, sin duda, regocijó al gobierno porque le evitó enviar a los acuartelados guardias y policías a dar funda por todo el país. Todo el mundo, menos Roberto Rosario, gozó con la genialidad.
Digo, se entiende que Roberto Rosario no se riera con el asunto, pues lo ensució de otra manera para siempre. Antes la gente sólo hablaba de su habilidad para buscarse la funda de millones de pesos que se ha buscado en la JCE y en la Lotería Nacional por su efectivo liderazgo del grupo de sicarios que silenció la democracia. Ahora, dígame Usted, cómo podrá alguien evitar pensar en la otra funda, la fundita de excrementos, dondequiera que aparezca la figura del juez presidente de la Junta del embarre electoral. Es imposible no pensarlo, como imposible es para Roberto y cualquiera que use el ahora famoso ascensor no recordar la fundita cuando lo haga.
Qué pena no conocer a la persona que con un solo acto, silencioso y anónimo, pero con un simbolismo gigante, incuestionable, inobjetable e inolvidable subió en el propio ascensor de Roberto Rosario y compartes hasta una altura en el sentir del pueblo que los jueces jamás alcanzarán, pues evitaron obrarse en el poder perverso que los contrató con el encargo de matar la democracia.
Me hubiese gustado, después de felicitar hoy a todas las madres, hablar con Usted acerca del paso de Miguel Vargas de presidente del PRD a peón del PLD; de la nerviosa rapidez con que la prensa está arriando a la gente para que se dedique a trabajar para cubrir los gastos de la campaña de Danilo; del rápido recordatorio de Leonel a Danilo de que tiene el título de presidente electo gracias a la$ obra$ de su gobierno o de las expectativas de factoría que están lanzando en serie para tapar, como lo hacen los gatos, el embarre electoral, pero me decidí por quitarme el sombrero ante la anónima persona que se ensució sobre la JCE. Mis felicitaciones para él o ella, pues logró que un momento de ira el país riera. Gracias de mi parte, porque es cierto que la risa es remedio infalible para todos los males, por terribles que sean.
Por hoy me voy, que Dios le llene de bendiciones, y se apiade de la República Dominicana. Siga Leyendo...
Por Rafael Calderón
Me quito el sombrero ante quien se ensució en la JCE
NEW YORK. Así son las cosas en nuestro país: se puso en marcha una extraordinaria investigación para identificar a la persona depositaria de una pequeña funda de excrementos en el ascensor VIP de la Junta Central Electoral (JCE). El frenesí de la pesquisa obliga a que uno piense que la búsqueda es para trancarla, ¡qué paradoja!, y no para premiarla, como muy bien se lo merece.
Mire, el ingenioso acto puede ser definido por cualquiera que asuma el papel de mezquino como un simple voto de reconocimiento, simbólicamente acorde con la tremenda embarrada (permítame el eufemismo) que bajo el liderato firme de Roberto Rosario le dio la JCE a la democracia durante todo el montaje hecho para otorgarle a Danilo Medina el título de presidente de la República Dominicana.
Pero la realidad es que el asunto tiene una trascendencia mucho mayor, porque el personaje anónimo logró abrir, justo a tiempo, una válvula de escape para un pueblo burlado a punto de estallar de ira. El desahogo que produjo la publicación del hallazgo de la fundita, desde ya histórica, se pudo apreciar en los millares de comentarios y en la risa colectiva que causó y que, sin duda, regocijó al gobierno porque le evitó enviar a los acuartelados guardias y policías a dar funda por todo el país. Todo el mundo, menos Roberto Rosario, gozó con la genialidad.
Digo, se entiende que Roberto Rosario no se riera con el asunto, pues lo ensució de otra manera para siempre. Antes la gente sólo hablaba de su habilidad para buscarse la funda de millones de pesos que se ha buscado en la JCE y en la Lotería Nacional por su efectivo liderazgo del grupo de sicarios que silenció la democracia. Ahora, dígame Usted, cómo podrá alguien evitar pensar en la otra funda, la fundita de excrementos, dondequiera que aparezca la figura del juez presidente de la Junta del embarre electoral. Es imposible no pensarlo, como imposible es para Roberto y cualquiera que use el ahora famoso ascensor no recordar la fundita cuando lo haga.
Qué pena no conocer a la persona que con un solo acto, silencioso y anónimo, pero con un simbolismo gigante, incuestionable, inobjetable e inolvidable subió en el propio ascensor de Roberto Rosario y compartes hasta una altura en el sentir del pueblo que los jueces jamás alcanzarán, pues evitaron obrarse en el poder perverso que los contrató con el encargo de matar la democracia.
Me hubiese gustado, después de felicitar hoy a todas las madres, hablar con Usted acerca del paso de Miguel Vargas de presidente del PRD a peón del PLD; de la nerviosa rapidez con que la prensa está arriando a la gente para que se dedique a trabajar para cubrir los gastos de la campaña de Danilo; del rápido recordatorio de Leonel a Danilo de que tiene el título de presidente electo gracias a la$ obra$ de su gobierno o de las expectativas de factoría que están lanzando en serie para tapar, como lo hacen los gatos, el embarre electoral, pero me decidí por quitarme el sombrero ante la anónima persona que se ensució sobre la JCE. Mis felicitaciones para él o ella, pues logró que un momento de ira el país riera. Gracias de mi parte, porque es cierto que la risa es remedio infalible para todos los males, por terribles que sean.
Por hoy me voy, que Dios le llene de bendiciones, y se apiade de la República Dominicana. Siga Leyendo...
sábado, 26 de mayo de 2012
¿SON LAS ASPIRACIONES ALTERNATIVAS ILUSIONES NADA MÁS?
¿QUÉ PASÓ CON LOS “ALTERNATIVOS”?
Por Narciso Isa Conde
Todos, los cuatro partidos llamados “alternativos”, obtuvieron menos del 2% de los votos válidos en el contexto de unas votaciones polarizadas y altamente viciadas por la intervención degradante de las dos grandes corporaciones de la partidocracia criolla (o grandes CxA de la política) que se consideran dueñas del sistema político del país: los partidos de la Liberación Dominicana (PLD) y Revolucionario Dominicano (PRD), que succionaron casi el 98% del total de votos depositados, con una abstención registrada y admitida del 31%.
El PLD, con un 51% del total, se impuso al PRD que le computaron un 47%; todo esto en el marco de en unos de los procesos más sucios de las últimas décadas, en el que la maquinaria peledeísta exhibió mas capacidad de adulteración de los resultados que su principal contrincante dotado de mañas parecidas.
CORRELACIÓN ENTRE LOS CUATRO
Entre esas cuatro pequeñas agrupaciones (AP.-Alianza País-Guillermo Moreno, CxD.-Dominicanos por el Cambio-Eduardo Estrella, FA.-Frente Amplio-Julián Serrulle y APD.-Alianza por la Democracia-Máx. Puig), el partido Alianza País (AP) logró casi las tres cuartas partes de ese pequeño espacio no erosionado por la polarización (62 mil Votos, 1.37% del total). El resto se distribuyó en 0.11% APD, 0.14 % FA y 0.21% DxC.
Nada de extraño tiene ese resultado en el mundo de los partidos muy pequeños, dado que Guillermo Moreno siempre estuvo mejor posicionado. Previamente había un pequeño nicho en sectores de las capas medias y sustentó una propuesta y un discurso, que auque sumamente moderado y sistémico, resultó ser coherente con su trayectoria; poniendo especial énfasis en la anticorrupción, en los derechos ciudadanos, en el cumplimiento de las normas institucionales, en la independencia respecto a las dos facciones de la partidocracia y en reformas políticas, económicas y sociales, que sin impugnar el modelo neoliberal, tenderían a moderar algunos de sus aristas más negativas.
Por demás, Guillermo fue percibido por algunos sectores como de izquierda y votado ingenuamente por ellos como tal, a pesar de su inconsecuente empeño en definirse como “centro progresista”, preservándose de tintes izquierdistas y subordinando los componentes de esa procedencia.
CAUSAS DE LA REDUCCIÓN DEL ESPACIO COMÚN
El predominio de proyectos muy personales, la división entre los cuatro (a pesar de no exhibir diferencias significativas de carácter programáticos y a pesar de los reclamos que le hacia una franja de la sociedad proclive a inclinarse por una opción unificada e independiente de la partidocracia tradicional), redujo aun más el espacio intermedio entre PLD y PRD, comprimido por una polarización histórica y sistémica favorecida por la cultura política dominante, por las ventajas estructurales, la enorme inequidad en el acceso a los recursos y medios de campaña, las rentables articulaciones con los poderes temporales y permanentes, y el apoyo de la clase dominante metida de lleno en el negocio político.
Dos de ellos, APD y DxC, sencillamente no tenían nada de alternativos ni podían ser percibidos como tales.
APD cargó con el pesado fardo de la colaboración y participación con los gobiernos corruptos y neoliberales del PLD-Leonel durante 11 años de gestión, sin mediar una ruptura reivindicadora.
DxC venía de un desgarramiento interno en el Partido Reformista Social Cristiano de Balaguer (extrema derecha) a consecuencia de un pleito de candidaturas, y pese a los esfuerzos de su candidato por lucir un tono sobrio, moderado y reformador, mantuvo -junto a un conservadurismo esencial- la reivindicación de su nefasto caudillo histórico: Joaquín Balaguer.
A la sociedad dominicana y particularmente a la franja con ideas de avanzadas, enfrentada al partidismo tradicional, le resultaba difícil asumir como auténticamente alternativas esas organizaciones y sus propuestas.
Mientras la candidatura presidencial del Frente Amplio resultó desde su inicio la crónica de un fracaso esperado: un verdadero fiasco por su alto grado de desestructuración mental y su incapacidad para generar simpatía.
Además esa agrupación, que fue fundamentalmente producto del cambio del nombre del MIUCA (sustentando por el Partido Comunista del Trabajo-PCT y algunos aliados sumamente débiles), arrastraba los justos cuestionamientos por su reciente alianza con el PRD en las elecciones de medio tiempo; y, además, nunca logró explicar con razones entendibles (que no fueran resentimientos ocultos) el hecho de que después de haber sustentado en los pasados comicios presidenciales la candidatura de Guillermo Moreno, rehusó hacerlo en esta nueva ocasión, dando un absurdo salto al vacío.
LOS CANDIDATOS DE AP Y FA NO INTENTARON SER ALTERNATIVOS
En realidad, por diferentes razones -siendo común a ambos el conservadurismo y el personalismo en la política- los candidatos presidenciales de AP y FA, aun contando con el apoyo de ciertos sectores con tradición de izquierda y con cierta aceptación potencial en la franja más avanzada de la sociedad, no se decidieron por ser alternativos, rehusaron ser impugnadores del modelo neoliberal, de la dependencia y de la institucionalidad basada en la Constitución del 2010 y en el orden jurídico-político-vigente.
Ambos fueron copados por concepciones “posibilitistas”, por el pragmatismo y la llamada “viabilidad” de las opciones políticas, que de hecho acepta el orden legal establecido y apenas se propone algunas reivindicaciones, ligeras reformas y modificaciones que no chocan con los pilares de sustentación del sistema ni con los intereses del bloque dominante. Que no implican cambios estructurales ni desmonte del modelo neoliberal, confundiéndose -o no diferenciándose debidamente- de los discursos demagógicos de las opciones tradicionales más inteligentes.
Nada de procurar hacer posible lo aparentemente imposible, nada de esgrimir la necesidad de una nueva institucionalidad.
Alianza País sobredimensionó el legalismo, el camino a través de las pervertidas instituciones establecidas y el respeto a la Constitución reaccionaria y a las leyes que las sustentan.
Clase dominante, patriarcado, homofobia, adulto-centrismo, racismo anti-haitiano, saqueo e intervención estructural y cotidiana del imperialismo, ecocidio… no fueron blancos de ataque permanentes ni razones para formular propuestas contundentes, superadoras de esas terribles realidades; temas bastante ausentes -o débil y ocasionalmente incluidos- en sus discursos.
El Frente Amplio agregó a eso más pobreza de pensamiento una candidatura impregnada del conservadurismo histórico del PLD hacia la clase dominante con un discurso seudo político de pésima calidad.
Max Puig fue el que más conceptualizó sobre una parte de estos temas, no precisamente los de corte anticapitalista o antiimperialista, pero sin lograr credibilidad alguna después de su larga alianza con el pele-leonelismo.
UNA ACTUACIÓN PROPIA DE LA “CLASE POLITICA”
Los cuatro no se alejaron de la forma de actuar de la llamada “clase política”, colocada siempre por encima de la sociedad, del pueblo y de los movimientos sociales en lucha; reproduciendo “la cultura” propia del partidismo tradicional; al punto de estructurarse de la misma manera, reciclando formas centralizadas y semi-caudillistas de gestión y proyección.
Incluso hasta agrupaciones con presencia de ciertos grupos experimentados en luchas sociales (pero impregnado de reformismo), cayeron en el electoralismo simplista, asumiendo o apoyando en ocasiones ciertas luchas reivindicativas como cuestión subalterna a una la lógica fundamentalmente electoral.
El liderazgo “alternativo” fue concebido principalmente presentándose separados en la competencia electoral de las dos grandes opciones partidocráticas, pero al margen de contenidos y prácticas realmente diferenciadoras; sin entender que ser candidato presidencial con ese perfil no es necesariamente sinónimo de liderazgo popular alternativo, algo que solo se forja en los grandes combates políticos-sociales, en las grandes rebeldías políticas o promoviendo iniciativas, acciones y posiciones que tienda a resquebrajar el orden decadente.
El antidemocrático y excluyente sistema electoral establecido en este país reduce la competencia al partidismo registrado o legalmente reconocido por sus autoridades, imponiendo por ley enormes restricciones y contaminando los procesos con manipulaciones y favoritismos detestables, que merecen ser confrontados para lograr la diferenciación y la credibilidad necesarias después de tantas frustraciones.
Pero resulta que el sujeto político-social alternativo -más aun después del impacto de la era neoliberal en todos las vertientes de la sociedad (incluidas detestables mutaciones de la partidocracia y de la política como negocio)- va mucho más allá del sistema de partidos reconocido y comprende una gran diversidad político-social potencialmente transformadora, olímpicamente despreciada por los llamados partidos emergentes.
EL VALOR DE LA LUCHAS EXTRA-INSTITUCIONALES
Si ciertamente es difícil reducir en grande la polarización estructurada, reproducida por el sistema dominante y sus medios de comunicación, es prácticamente imposible hacerlo sin potenciar y politizar al máximo las luchas sociales extra-institucionales y abrirse a los nuevos sujetos sociales y actores político-sociales.
Por un lado hay que chocar con fuerza las instituciones, confrontar inteligentemente con el orden establecido y deslegitimarlo al máximo en el curso de esos combates; y por el otro, construir paralelamente un gran movimiento político-social, que actúe como contra-poder, agrupe la diversidad transformadora y represente programáticamente los puntos de unidad y confluencia de esa diversidad.
La beligerancia eficaz, en el escenario electoral y en cualquier otro, no se puede forjar desde el sectarismo, el conservadurismo, el electoralismo simplista, la división, el partidismo puro y simple, el verticalismo y la relegación de temas tan cruciales como la lucha de clase, la insumisión de la juventud, la emergencia del feminismo, la liberación de los tabúes, las discriminaciones por razones sexuales y raciales y el gran tema ambientalista.
No puede alcanzarse sin una la dosis de antiimperialismo y un programa de desmonte del neoliberalismo, que implique desprivatización del patrimonio público y natural del país y se articule todo esto a la demanda de un proceso constituyente para refundar la república soberana.
Esas carencias explican los pobres resultados obtenidos con esa manera pálida y mediocre de concebir lo alternativo, traducida en la pulverización electoral de tres de las opciones presentadas y en la minimización de aquella que logró ser percibida como diferente en el terreno moral y confiable en la independencia respecto a la partidocracia tradicional; precisamente en una coyuntura en la que pudo lograrse mucho más, dado el descrédito de las fuerzas dominantes.
Vale decir en términos autocríticos que la tardanza en la articulación de las izquierdas revolucionarias y en su entronque con los movimientos sociales contestatarios, junto a la ausencia de una matricula electoral unitaria y receptora de una propuesta realmente alternativa, facilitó ese derrotero oportunista altamente vulnerable.
De ahí el valor a futuro próximo de los esfuerzos discretos, pero sistemáticos y trascendentes, realizados para iniciar el Proyecto Unitario de las Izquierdas Revolucionarias con la idea de ir más allá de la recién concluida coyuntura electoral.
El valor de esforzarnos, aun tardíamente respecto a la coyuntura, en hacer renacer la esperanza de una unidad transformadora con capacidad de intervenir en todos los escenarios y promover la insumisión generalizada del pueblo oprimido y los sectores medios gravemente afectados en un periodo.
Unidad revolucionaria que apunta en dirección a intervenir y crecer en el contexto de una crisis sistémica de mayor profundidad y extensión, que habrá de darle mayor razón, después de este proceso viciado y esta imposición ilegitima del peledeismo, a la necesidad de refundar las instituciones, el sistema político y los mecanismos electorales, mediante una Constituyente Popular.
RESULTADOS: TRES CATASTRÓFICOS Y UNO PRECARIO
Los resultados del APD, DxC y F.A fueron sencillamente catastróficos y se hace el ridículo cuando se intenta justificarlos o maquillarlos.
Los resultados del AP-Guillermo Moreno, si bien no son deprimentes e incluso revelan un crecimiento significativo en el espacio de las minorías, se quedó por debajo de la meta mínima que implicaba garantizar la continuidad de su matrícula electoral y a una enorme distancia de los punteros.
AP, con su 1.37 %, perdió el reconocimiento y sus prerrogativas, lo que constituye, más allá de su precario pero significativo avance en la votación, un revés que la obliga a repetir el esfuerzo de estructurar su nueva solicitud de reconocimiento en condiciones relativamente mejores.
El revés no es catastrófico, pero es revés. La distancia respeto a los dos polos es enorme, casi abismal. El oligopolio electoral PRD-PLD sigue siendo apabullante, pese a la enorme crisis de credibilidad de sus actores y no podrá ser revertido partiendo de niveles tan precarios desde una lógica exclusivamente partidista y electoralista y desde una actitud tan conservadora.
Es inconsistente y acomodaticio, carente de espíritu autocrítico el discurso triunfalista de AP -sobretodo mediando esa distancia abismal respecto a los dos primeros lugares- presentándose como “tercera opción”, mas cuando incluso dos de los grupos satélites (PRSC y MODA) superan su precaria votación y el PRSC con un 6% (aun con una cantidad de votos prestados) será promovido mediáticamente como tercera fuerza electoral.
La ventaja sensible, casi enorme, de AP es frente a APD, FA DxC. Pero eso se limita el mundo de los pequeñitos.
POSICIONAMIENTOS POST VOTACIONES
Pero más preocupante que ese triunfalismo irreflexivo y nada autocrítico, es el posicionamiento político post votaciones de AP, que además de un innecesario reconocimiento al PLD-Danilo como “ganador”, incluye el anuncio de diligencias para presentar una lista de irregularidades a la misma JCE que auspicio la gran trampa y que debería ser impugnada ya, sin pérdida de tiempo, si no se hizo antes de consumar ante los ojos de los partidos contendientes y de la propia AP uno de los procesos más viciado de la historia electoral reciente.
Julián Serrulle, llevándole gabela, fue capaz de fomentar ilusiones en el nuevo gobierno peledeista, llamando a todos a contribuir a que pueda hacerlo bien.
Lo acontecido es de una gravedad enorme. Los resultados viciados, que consagran el hecho bochornoso en el que la facción de derecha con mayor capacidad para adulterarlos se impone sobre otra de igual calaña, no es como para aceptar pasivamente las reglas de juego y las instituciones que hicieron posible ese desastre; menos si tiene conciencia de lo que habrá de desatarse después de esta tragi-comedia en medio de la crisis en marcha.
Mas crisis local, mas crisis mundial, con un gobierno con tufo a fraude y facciones de la partidocracia dominante corroídas por sus contradicciones internas y afectadas por su desprestigio general, es para proponerse una construcción alternativa y un posicionamiento político diferentes, que contribuyan a crear las condiciones para conquistar desde la movilización social una Constituyente popular y un nuevo sistema electoral, superando esta institucionalidad decadente gerenciada por una “clase política” corrompida y al servicio de la globalización neoliberal.
El espíritu de ruptura, de discontinuidad en el corto y mediano plazo, debe apoderarse de quienes anhelamos una transformación trascendente. Y esto precisa de un esfuerzo crítico y auto-critico superador de viejas prácticas y viejas visiones todavía influyentes, echando al basurero todo conservadurismo asumido en interés de hacerse potable al sistema vigente y funcional al juego electoral tal como ha discurrido en las últimas décadas sin el rechazo masivo necesario; o a lo sumo reciclándolo con algunos remiendos aceptables para los que dirigen sus desprestigiados órganos rectores. Siga Leyendo...
Por Narciso Isa Conde
Todos, los cuatro partidos llamados “alternativos”, obtuvieron menos del 2% de los votos válidos en el contexto de unas votaciones polarizadas y altamente viciadas por la intervención degradante de las dos grandes corporaciones de la partidocracia criolla (o grandes CxA de la política) que se consideran dueñas del sistema político del país: los partidos de la Liberación Dominicana (PLD) y Revolucionario Dominicano (PRD), que succionaron casi el 98% del total de votos depositados, con una abstención registrada y admitida del 31%.
El PLD, con un 51% del total, se impuso al PRD que le computaron un 47%; todo esto en el marco de en unos de los procesos más sucios de las últimas décadas, en el que la maquinaria peledeísta exhibió mas capacidad de adulteración de los resultados que su principal contrincante dotado de mañas parecidas.
CORRELACIÓN ENTRE LOS CUATRO
Entre esas cuatro pequeñas agrupaciones (AP.-Alianza País-Guillermo Moreno, CxD.-Dominicanos por el Cambio-Eduardo Estrella, FA.-Frente Amplio-Julián Serrulle y APD.-Alianza por la Democracia-Máx. Puig), el partido Alianza País (AP) logró casi las tres cuartas partes de ese pequeño espacio no erosionado por la polarización (62 mil Votos, 1.37% del total). El resto se distribuyó en 0.11% APD, 0.14 % FA y 0.21% DxC.
Nada de extraño tiene ese resultado en el mundo de los partidos muy pequeños, dado que Guillermo Moreno siempre estuvo mejor posicionado. Previamente había un pequeño nicho en sectores de las capas medias y sustentó una propuesta y un discurso, que auque sumamente moderado y sistémico, resultó ser coherente con su trayectoria; poniendo especial énfasis en la anticorrupción, en los derechos ciudadanos, en el cumplimiento de las normas institucionales, en la independencia respecto a las dos facciones de la partidocracia y en reformas políticas, económicas y sociales, que sin impugnar el modelo neoliberal, tenderían a moderar algunos de sus aristas más negativas.
Por demás, Guillermo fue percibido por algunos sectores como de izquierda y votado ingenuamente por ellos como tal, a pesar de su inconsecuente empeño en definirse como “centro progresista”, preservándose de tintes izquierdistas y subordinando los componentes de esa procedencia.
CAUSAS DE LA REDUCCIÓN DEL ESPACIO COMÚN
El predominio de proyectos muy personales, la división entre los cuatro (a pesar de no exhibir diferencias significativas de carácter programáticos y a pesar de los reclamos que le hacia una franja de la sociedad proclive a inclinarse por una opción unificada e independiente de la partidocracia tradicional), redujo aun más el espacio intermedio entre PLD y PRD, comprimido por una polarización histórica y sistémica favorecida por la cultura política dominante, por las ventajas estructurales, la enorme inequidad en el acceso a los recursos y medios de campaña, las rentables articulaciones con los poderes temporales y permanentes, y el apoyo de la clase dominante metida de lleno en el negocio político.
Dos de ellos, APD y DxC, sencillamente no tenían nada de alternativos ni podían ser percibidos como tales.
APD cargó con el pesado fardo de la colaboración y participación con los gobiernos corruptos y neoliberales del PLD-Leonel durante 11 años de gestión, sin mediar una ruptura reivindicadora.
DxC venía de un desgarramiento interno en el Partido Reformista Social Cristiano de Balaguer (extrema derecha) a consecuencia de un pleito de candidaturas, y pese a los esfuerzos de su candidato por lucir un tono sobrio, moderado y reformador, mantuvo -junto a un conservadurismo esencial- la reivindicación de su nefasto caudillo histórico: Joaquín Balaguer.
A la sociedad dominicana y particularmente a la franja con ideas de avanzadas, enfrentada al partidismo tradicional, le resultaba difícil asumir como auténticamente alternativas esas organizaciones y sus propuestas.
Mientras la candidatura presidencial del Frente Amplio resultó desde su inicio la crónica de un fracaso esperado: un verdadero fiasco por su alto grado de desestructuración mental y su incapacidad para generar simpatía.
Además esa agrupación, que fue fundamentalmente producto del cambio del nombre del MIUCA (sustentando por el Partido Comunista del Trabajo-PCT y algunos aliados sumamente débiles), arrastraba los justos cuestionamientos por su reciente alianza con el PRD en las elecciones de medio tiempo; y, además, nunca logró explicar con razones entendibles (que no fueran resentimientos ocultos) el hecho de que después de haber sustentado en los pasados comicios presidenciales la candidatura de Guillermo Moreno, rehusó hacerlo en esta nueva ocasión, dando un absurdo salto al vacío.
LOS CANDIDATOS DE AP Y FA NO INTENTARON SER ALTERNATIVOS
En realidad, por diferentes razones -siendo común a ambos el conservadurismo y el personalismo en la política- los candidatos presidenciales de AP y FA, aun contando con el apoyo de ciertos sectores con tradición de izquierda y con cierta aceptación potencial en la franja más avanzada de la sociedad, no se decidieron por ser alternativos, rehusaron ser impugnadores del modelo neoliberal, de la dependencia y de la institucionalidad basada en la Constitución del 2010 y en el orden jurídico-político-vigente.
Ambos fueron copados por concepciones “posibilitistas”, por el pragmatismo y la llamada “viabilidad” de las opciones políticas, que de hecho acepta el orden legal establecido y apenas se propone algunas reivindicaciones, ligeras reformas y modificaciones que no chocan con los pilares de sustentación del sistema ni con los intereses del bloque dominante. Que no implican cambios estructurales ni desmonte del modelo neoliberal, confundiéndose -o no diferenciándose debidamente- de los discursos demagógicos de las opciones tradicionales más inteligentes.
Nada de procurar hacer posible lo aparentemente imposible, nada de esgrimir la necesidad de una nueva institucionalidad.
Alianza País sobredimensionó el legalismo, el camino a través de las pervertidas instituciones establecidas y el respeto a la Constitución reaccionaria y a las leyes que las sustentan.
Clase dominante, patriarcado, homofobia, adulto-centrismo, racismo anti-haitiano, saqueo e intervención estructural y cotidiana del imperialismo, ecocidio… no fueron blancos de ataque permanentes ni razones para formular propuestas contundentes, superadoras de esas terribles realidades; temas bastante ausentes -o débil y ocasionalmente incluidos- en sus discursos.
El Frente Amplio agregó a eso más pobreza de pensamiento una candidatura impregnada del conservadurismo histórico del PLD hacia la clase dominante con un discurso seudo político de pésima calidad.
Max Puig fue el que más conceptualizó sobre una parte de estos temas, no precisamente los de corte anticapitalista o antiimperialista, pero sin lograr credibilidad alguna después de su larga alianza con el pele-leonelismo.
UNA ACTUACIÓN PROPIA DE LA “CLASE POLITICA”
Los cuatro no se alejaron de la forma de actuar de la llamada “clase política”, colocada siempre por encima de la sociedad, del pueblo y de los movimientos sociales en lucha; reproduciendo “la cultura” propia del partidismo tradicional; al punto de estructurarse de la misma manera, reciclando formas centralizadas y semi-caudillistas de gestión y proyección.
Incluso hasta agrupaciones con presencia de ciertos grupos experimentados en luchas sociales (pero impregnado de reformismo), cayeron en el electoralismo simplista, asumiendo o apoyando en ocasiones ciertas luchas reivindicativas como cuestión subalterna a una la lógica fundamentalmente electoral.
El liderazgo “alternativo” fue concebido principalmente presentándose separados en la competencia electoral de las dos grandes opciones partidocráticas, pero al margen de contenidos y prácticas realmente diferenciadoras; sin entender que ser candidato presidencial con ese perfil no es necesariamente sinónimo de liderazgo popular alternativo, algo que solo se forja en los grandes combates políticos-sociales, en las grandes rebeldías políticas o promoviendo iniciativas, acciones y posiciones que tienda a resquebrajar el orden decadente.
El antidemocrático y excluyente sistema electoral establecido en este país reduce la competencia al partidismo registrado o legalmente reconocido por sus autoridades, imponiendo por ley enormes restricciones y contaminando los procesos con manipulaciones y favoritismos detestables, que merecen ser confrontados para lograr la diferenciación y la credibilidad necesarias después de tantas frustraciones.
Pero resulta que el sujeto político-social alternativo -más aun después del impacto de la era neoliberal en todos las vertientes de la sociedad (incluidas detestables mutaciones de la partidocracia y de la política como negocio)- va mucho más allá del sistema de partidos reconocido y comprende una gran diversidad político-social potencialmente transformadora, olímpicamente despreciada por los llamados partidos emergentes.
EL VALOR DE LA LUCHAS EXTRA-INSTITUCIONALES
Si ciertamente es difícil reducir en grande la polarización estructurada, reproducida por el sistema dominante y sus medios de comunicación, es prácticamente imposible hacerlo sin potenciar y politizar al máximo las luchas sociales extra-institucionales y abrirse a los nuevos sujetos sociales y actores político-sociales.
Por un lado hay que chocar con fuerza las instituciones, confrontar inteligentemente con el orden establecido y deslegitimarlo al máximo en el curso de esos combates; y por el otro, construir paralelamente un gran movimiento político-social, que actúe como contra-poder, agrupe la diversidad transformadora y represente programáticamente los puntos de unidad y confluencia de esa diversidad.
La beligerancia eficaz, en el escenario electoral y en cualquier otro, no se puede forjar desde el sectarismo, el conservadurismo, el electoralismo simplista, la división, el partidismo puro y simple, el verticalismo y la relegación de temas tan cruciales como la lucha de clase, la insumisión de la juventud, la emergencia del feminismo, la liberación de los tabúes, las discriminaciones por razones sexuales y raciales y el gran tema ambientalista.
No puede alcanzarse sin una la dosis de antiimperialismo y un programa de desmonte del neoliberalismo, que implique desprivatización del patrimonio público y natural del país y se articule todo esto a la demanda de un proceso constituyente para refundar la república soberana.
Esas carencias explican los pobres resultados obtenidos con esa manera pálida y mediocre de concebir lo alternativo, traducida en la pulverización electoral de tres de las opciones presentadas y en la minimización de aquella que logró ser percibida como diferente en el terreno moral y confiable en la independencia respecto a la partidocracia tradicional; precisamente en una coyuntura en la que pudo lograrse mucho más, dado el descrédito de las fuerzas dominantes.
Vale decir en términos autocríticos que la tardanza en la articulación de las izquierdas revolucionarias y en su entronque con los movimientos sociales contestatarios, junto a la ausencia de una matricula electoral unitaria y receptora de una propuesta realmente alternativa, facilitó ese derrotero oportunista altamente vulnerable.
De ahí el valor a futuro próximo de los esfuerzos discretos, pero sistemáticos y trascendentes, realizados para iniciar el Proyecto Unitario de las Izquierdas Revolucionarias con la idea de ir más allá de la recién concluida coyuntura electoral.
El valor de esforzarnos, aun tardíamente respecto a la coyuntura, en hacer renacer la esperanza de una unidad transformadora con capacidad de intervenir en todos los escenarios y promover la insumisión generalizada del pueblo oprimido y los sectores medios gravemente afectados en un periodo.
Unidad revolucionaria que apunta en dirección a intervenir y crecer en el contexto de una crisis sistémica de mayor profundidad y extensión, que habrá de darle mayor razón, después de este proceso viciado y esta imposición ilegitima del peledeismo, a la necesidad de refundar las instituciones, el sistema político y los mecanismos electorales, mediante una Constituyente Popular.
RESULTADOS: TRES CATASTRÓFICOS Y UNO PRECARIO
Los resultados del APD, DxC y F.A fueron sencillamente catastróficos y se hace el ridículo cuando se intenta justificarlos o maquillarlos.
Los resultados del AP-Guillermo Moreno, si bien no son deprimentes e incluso revelan un crecimiento significativo en el espacio de las minorías, se quedó por debajo de la meta mínima que implicaba garantizar la continuidad de su matrícula electoral y a una enorme distancia de los punteros.
AP, con su 1.37 %, perdió el reconocimiento y sus prerrogativas, lo que constituye, más allá de su precario pero significativo avance en la votación, un revés que la obliga a repetir el esfuerzo de estructurar su nueva solicitud de reconocimiento en condiciones relativamente mejores.
El revés no es catastrófico, pero es revés. La distancia respeto a los dos polos es enorme, casi abismal. El oligopolio electoral PRD-PLD sigue siendo apabullante, pese a la enorme crisis de credibilidad de sus actores y no podrá ser revertido partiendo de niveles tan precarios desde una lógica exclusivamente partidista y electoralista y desde una actitud tan conservadora.
Es inconsistente y acomodaticio, carente de espíritu autocrítico el discurso triunfalista de AP -sobretodo mediando esa distancia abismal respecto a los dos primeros lugares- presentándose como “tercera opción”, mas cuando incluso dos de los grupos satélites (PRSC y MODA) superan su precaria votación y el PRSC con un 6% (aun con una cantidad de votos prestados) será promovido mediáticamente como tercera fuerza electoral.
La ventaja sensible, casi enorme, de AP es frente a APD, FA DxC. Pero eso se limita el mundo de los pequeñitos.
POSICIONAMIENTOS POST VOTACIONES
Pero más preocupante que ese triunfalismo irreflexivo y nada autocrítico, es el posicionamiento político post votaciones de AP, que además de un innecesario reconocimiento al PLD-Danilo como “ganador”, incluye el anuncio de diligencias para presentar una lista de irregularidades a la misma JCE que auspicio la gran trampa y que debería ser impugnada ya, sin pérdida de tiempo, si no se hizo antes de consumar ante los ojos de los partidos contendientes y de la propia AP uno de los procesos más viciado de la historia electoral reciente.
Julián Serrulle, llevándole gabela, fue capaz de fomentar ilusiones en el nuevo gobierno peledeista, llamando a todos a contribuir a que pueda hacerlo bien.
Lo acontecido es de una gravedad enorme. Los resultados viciados, que consagran el hecho bochornoso en el que la facción de derecha con mayor capacidad para adulterarlos se impone sobre otra de igual calaña, no es como para aceptar pasivamente las reglas de juego y las instituciones que hicieron posible ese desastre; menos si tiene conciencia de lo que habrá de desatarse después de esta tragi-comedia en medio de la crisis en marcha.
Mas crisis local, mas crisis mundial, con un gobierno con tufo a fraude y facciones de la partidocracia dominante corroídas por sus contradicciones internas y afectadas por su desprestigio general, es para proponerse una construcción alternativa y un posicionamiento político diferentes, que contribuyan a crear las condiciones para conquistar desde la movilización social una Constituyente popular y un nuevo sistema electoral, superando esta institucionalidad decadente gerenciada por una “clase política” corrompida y al servicio de la globalización neoliberal.
El espíritu de ruptura, de discontinuidad en el corto y mediano plazo, debe apoderarse de quienes anhelamos una transformación trascendente. Y esto precisa de un esfuerzo crítico y auto-critico superador de viejas prácticas y viejas visiones todavía influyentes, echando al basurero todo conservadurismo asumido en interés de hacerse potable al sistema vigente y funcional al juego electoral tal como ha discurrido en las últimas décadas sin el rechazo masivo necesario; o a lo sumo reciclándolo con algunos remiendos aceptables para los que dirigen sus desprestigiados órganos rectores. Siga Leyendo...
SE SIGUE BATIENDO CACA DE LA JCE
LO QUE NADIE ESPERABA: EL SIMBOLISMO DE LA “CACA” EN EL ASCENSOR DE LA JCE
El presidente de la JCE, Roberto Rosario, no quiere hablar del tema. Ayer los periodistas hicieron esfuerzos extraordinarios para sacar algunas palabras a Rosario sobre el tema del hallazgo, pero su silencio permanece
SANTO DOMINGO, República Dominicana.- El simbolismo adquiere en ocasiones valor superior a la materialidad. Los teóricos de la palabra lo admiten. La representación simbólica de un acontecimiento tiene más poder que todos los discursos reunidos en un volumen enciclopédico.
Es lo que está pasando con la Junta Central Electoral, que debe proceder a proclamar oficialmente a los candidatos electos en las elecciones presidenciales del 20 de mayo pasado, pero que pasa por un momento de angustia, no por el resultado electoral, que ya se conoce, sino por la dimensión simbólica del hallazgo de una bolsa llena de heces fecales en el ascensor ejecutivo de los miembros superiores de la Junta Central Electoral.
El presidente de la JCE, Roberto Rosario, no quiere hablar del tema. Ayer los periodistas hicieron esfuerzos extraordinarios para sacar algunas palabras a Rosario sobre el tema del hallazgo, pero su silencio permanece.
Reporteros de amplia experiencia en la JCE, como Loyda Peña del diario Hoy, lo dejan claro. Ella fue la primera que se enteró del hallazgo, pero se guardó la información para “dar el palo” en el diario matutino para el que labora al día siguiente. No fue posible: dos reporteros más recibieron la información y la lanzaron en la red, y así fue conocida.
La Junta Central Electoral ha emprendido una investigación de inteligencia, para determinar la procedencia del “regalo” fétido. En primer lugar las dudas enfocaron a los periodistas, lo que fue rápidamente descartado. Sin que se haya ofrecido una versión aún de lo que se investiga, a instancias de Roberto Rosario la JCE sigue escarbando. Ahora se ha puesto la mira sobre los militares responsables de la seguridad del organismo responsable de la organización de las elecciones.
Se investiga en este momento a seis miembros del Ejército Nacional, tomando en cuenta que eran los militares los que dejaban entrar o salir por ese ascensor. Loyda Peña dice que “los seis militares estuvieron de castigo hasta las 4:00 de la tarde del miércoles en el parqueo de los magistrados, “sin comer ni beber”, hasta que se supiera cuál de ellos fue el autor de tan bochornoso acto. Se dijo que uno de ellos fue inculpado del hecho, pero no se reveló nombre”.
Mientras tanto, en un hecho insólito, los empleados de la Junta Central Electoral recibieron la orden de no hablar del tema de la “caca” y quien viole esa disposición tendrá que atenerse a las consecuencias, incluyendo la cancelación.
Ha sido un tema que se ha colocado en los trending topics de Twitter, y que está en las demás redes sociales con insistencia y hasta con algunas ingeniosas imagénes. Hay artículos de acreditados intelectuales, como el de Pedro Cabiya en Acento, décimas como la escrita por el periodista Huchi Lora, caricaturas como las elaboradas por Harold Priego y por El Incómico, de Acento, cartas públicas, comentarios que sobre todo abundan en los medios digitales. El más crudo de los titulares fue el del periódico digital Ciudad Oriental.
“A lo interno de la JCE, sin embargo, la animadversión hacia los periodistas que se han hecho eco del insólito hecho, crece hasta el punto de atribuirlo a un “invento” de éstos, y azuzar diatribas contra éstos”, escribe Loyda Peña en el diario Hoy de este sábado.
Incluso, Peña llega a la conclusión que la JCE tiene en marcha una estrategia para sacar el tema de los medios de comunicación. Y sugiere la idea de que para “sacar el tema de los medios, se lanzó la información sobre el “hackeo” del sistema de cómputos, pero al dejar sin respuesta el tema de la “mierda”, en el sentido de si fue intencional o involuntaria, la ocurrencia se sigue batiendo como el cobre dejando su olor nauseabundo por doquier, solo a la espera de que el fin de semana lo diluya y la JCE pueda retomar su ritmo de informar sobre los resultados finales del proceso electoral”.
El delito cometido en el ascensor ejecutivo en la JCE se ha convertido en un simbolismo político y electoral. Siga Leyendo...
El presidente de la JCE, Roberto Rosario, no quiere hablar del tema. Ayer los periodistas hicieron esfuerzos extraordinarios para sacar algunas palabras a Rosario sobre el tema del hallazgo, pero su silencio permanece
SANTO DOMINGO, República Dominicana.- El simbolismo adquiere en ocasiones valor superior a la materialidad. Los teóricos de la palabra lo admiten. La representación simbólica de un acontecimiento tiene más poder que todos los discursos reunidos en un volumen enciclopédico.
Es lo que está pasando con la Junta Central Electoral, que debe proceder a proclamar oficialmente a los candidatos electos en las elecciones presidenciales del 20 de mayo pasado, pero que pasa por un momento de angustia, no por el resultado electoral, que ya se conoce, sino por la dimensión simbólica del hallazgo de una bolsa llena de heces fecales en el ascensor ejecutivo de los miembros superiores de la Junta Central Electoral.
El presidente de la JCE, Roberto Rosario, no quiere hablar del tema. Ayer los periodistas hicieron esfuerzos extraordinarios para sacar algunas palabras a Rosario sobre el tema del hallazgo, pero su silencio permanece.
Reporteros de amplia experiencia en la JCE, como Loyda Peña del diario Hoy, lo dejan claro. Ella fue la primera que se enteró del hallazgo, pero se guardó la información para “dar el palo” en el diario matutino para el que labora al día siguiente. No fue posible: dos reporteros más recibieron la información y la lanzaron en la red, y así fue conocida.
La Junta Central Electoral ha emprendido una investigación de inteligencia, para determinar la procedencia del “regalo” fétido. En primer lugar las dudas enfocaron a los periodistas, lo que fue rápidamente descartado. Sin que se haya ofrecido una versión aún de lo que se investiga, a instancias de Roberto Rosario la JCE sigue escarbando. Ahora se ha puesto la mira sobre los militares responsables de la seguridad del organismo responsable de la organización de las elecciones.
Se investiga en este momento a seis miembros del Ejército Nacional, tomando en cuenta que eran los militares los que dejaban entrar o salir por ese ascensor. Loyda Peña dice que “los seis militares estuvieron de castigo hasta las 4:00 de la tarde del miércoles en el parqueo de los magistrados, “sin comer ni beber”, hasta que se supiera cuál de ellos fue el autor de tan bochornoso acto. Se dijo que uno de ellos fue inculpado del hecho, pero no se reveló nombre”.
Mientras tanto, en un hecho insólito, los empleados de la Junta Central Electoral recibieron la orden de no hablar del tema de la “caca” y quien viole esa disposición tendrá que atenerse a las consecuencias, incluyendo la cancelación.
Ha sido un tema que se ha colocado en los trending topics de Twitter, y que está en las demás redes sociales con insistencia y hasta con algunas ingeniosas imagénes. Hay artículos de acreditados intelectuales, como el de Pedro Cabiya en Acento, décimas como la escrita por el periodista Huchi Lora, caricaturas como las elaboradas por Harold Priego y por El Incómico, de Acento, cartas públicas, comentarios que sobre todo abundan en los medios digitales. El más crudo de los titulares fue el del periódico digital Ciudad Oriental.
“A lo interno de la JCE, sin embargo, la animadversión hacia los periodistas que se han hecho eco del insólito hecho, crece hasta el punto de atribuirlo a un “invento” de éstos, y azuzar diatribas contra éstos”, escribe Loyda Peña en el diario Hoy de este sábado.
Incluso, Peña llega a la conclusión que la JCE tiene en marcha una estrategia para sacar el tema de los medios de comunicación. Y sugiere la idea de que para “sacar el tema de los medios, se lanzó la información sobre el “hackeo” del sistema de cómputos, pero al dejar sin respuesta el tema de la “mierda”, en el sentido de si fue intencional o involuntaria, la ocurrencia se sigue batiendo como el cobre dejando su olor nauseabundo por doquier, solo a la espera de que el fin de semana lo diluya y la JCE pueda retomar su ritmo de informar sobre los resultados finales del proceso electoral”.
El delito cometido en el ascensor ejecutivo en la JCE se ha convertido en un simbolismo político y electoral. Siga Leyendo...
RESACA DE UN ESPECTÁCULO ABOMINABLE
DESGUAÑANGUE.COM
Por Andrés L. Mateo
El país salió desguañangado de las elecciones, y nadie puede decir lo que será la pintura de mañana. Sin que uno sea existencialista se puede afirmar que el ser es angustia, y esto quiere decir que no podemos escapar al sentimiento de nuestra total y profunda responsabilidad.
Es justo que estemos angustiados, el espectáculo de estas elecciones es una asquerosa demostración de la falta de instituciones verdaderas en nuestro país. Pero eso no es todo, apenas anuncian un ganador y ya se prefigura una reforma fiscal que será un duro golpe al magro estado de bienestar que hemos adquirido históricamente.
Tal y como confesó en la ciudad de New York, el presidente Leonel Fernández desplegó un derroche de recursos tan abundantes en las elecciones, que desguañangó la economía. En su reelección del 2008 remontó un déficit de poco más de 55 mil millones, y según sea el informe de inteligencia económica que se estudie el déficit actual va de los 61 mil millones (Informe G.T) a los 67 mil millones (Informe G.V).
¿Qué es lo que viene ahora, después de que la política de endeudamiento de Leonel Fernández triplicó la deuda en 7 años llevándola a más de 24 mil millones, impuso cuatro reformas fiscales, y dejó expandir la corrupción hasta consumir del 10 al 12.5% del PIB? ¿Qué es lo que se avecina después del "triunfo" del continuismo de los gobiernos del PLD?
Sin ninguna dudas, el desguañangue. Uno puede pensar en Juan Pablo Duarte, y declamar que la política puede ser la más noble de las tareas sociales, pero es susceptible de ser el más vil de los oficios. Los ciudadanos de este país no son conscientes de que son ellos quienes pagan las jugadas políticas que desguañangan la economía cambiando el sacrosanto concepto del interés general.
Elección por elección Leonel Fernández usa el dinero público utilizando sus potestades en beneficio propio, y después viene el paquetazo fiscal. Del estudio de las recomendaciones de la consultora financiera "GrantThornton", publicado recientemente en Acento.Com., extraigo aspectos de la reforma fiscal inminente que tendremos que padecer.
En cuanto al pago del ITBIS se plantea un aumento de la tasa del 16% al 18% a nivel general. Se eliminarán las exenciones, ampliando la base del ITBIS, y la base imponible del mismo se ampliará al impuesto selectivo, al consumo, la importación y la transferencia de bienes, o incluso a la importación de servicios. Se eliminará la deducción de impuestos sobre bienes utilizados en la producción de bienes exentos. Se incrementará la tasa ad valoren de los combustibles de 13% a 16%, se elevará la tasa de impuesto a la propiedad de 1% a 1.5%, y se postergará para el 2015 el inicio de la eliminación del impuesto a los activos financieros.
Hay muchos otros aspectos de la reforma que golpearán fuertemente al pueblo, a los industriales, y a una pequeña burguesía zarandeada, que pagará todos los excesos de una personalidad construida sobre la penosa esclavitud de amarse a sí mismo y sobre el resentimiento, y que puede disponer de los recursos públicos como le dé la gana, sin que los poderes fácticos de la nación reclamen moderación y sensatez cuando el "perínclito" desguañanga la economía para imponer su ambición.
Lo que ha ocurrido se realizó ante los ojos de todo el mundo. Leonel Fernández es la justificación de la providencia, y él tiene derecho divino a desguañangar la economía en cada torneo electoral. Que se preparen los pequeños burgueses, los industriales, el pueblo en general; que ahora pagaremos los platos rotos, y vendrán las justificaciones como si los responsables de la crisis económica fueran finalmente los pobres, los pequeños burgueses, los desvalidos.
¡La historia de este país es un pasillo circular que nos lleva a la misma puerta! ¡Estamos en el 1978! ¡Acabamos de descubrir que la elección no es una opción! Y que es estúpido imaginar- como dice Ciorán- que la verdad depende de la elección de un sujeto, cuando, en realidad, toda toma de posiciones una fatalidad a la que nadie escapa. Guarden este artículo, en menos de un año veremos quién pagará el desguañangue de la economía que en cada torneo electoral Leonel Fernández despliega, para demostrarnos su grandeza. Siga Leyendo...
Por Andrés L. Mateo
El país salió desguañangado de las elecciones, y nadie puede decir lo que será la pintura de mañana. Sin que uno sea existencialista se puede afirmar que el ser es angustia, y esto quiere decir que no podemos escapar al sentimiento de nuestra total y profunda responsabilidad.
Es justo que estemos angustiados, el espectáculo de estas elecciones es una asquerosa demostración de la falta de instituciones verdaderas en nuestro país. Pero eso no es todo, apenas anuncian un ganador y ya se prefigura una reforma fiscal que será un duro golpe al magro estado de bienestar que hemos adquirido históricamente.
Tal y como confesó en la ciudad de New York, el presidente Leonel Fernández desplegó un derroche de recursos tan abundantes en las elecciones, que desguañangó la economía. En su reelección del 2008 remontó un déficit de poco más de 55 mil millones, y según sea el informe de inteligencia económica que se estudie el déficit actual va de los 61 mil millones (Informe G.T) a los 67 mil millones (Informe G.V).
¿Qué es lo que viene ahora, después de que la política de endeudamiento de Leonel Fernández triplicó la deuda en 7 años llevándola a más de 24 mil millones, impuso cuatro reformas fiscales, y dejó expandir la corrupción hasta consumir del 10 al 12.5% del PIB? ¿Qué es lo que se avecina después del "triunfo" del continuismo de los gobiernos del PLD?
Sin ninguna dudas, el desguañangue. Uno puede pensar en Juan Pablo Duarte, y declamar que la política puede ser la más noble de las tareas sociales, pero es susceptible de ser el más vil de los oficios. Los ciudadanos de este país no son conscientes de que son ellos quienes pagan las jugadas políticas que desguañangan la economía cambiando el sacrosanto concepto del interés general.
Elección por elección Leonel Fernández usa el dinero público utilizando sus potestades en beneficio propio, y después viene el paquetazo fiscal. Del estudio de las recomendaciones de la consultora financiera "GrantThornton", publicado recientemente en Acento.Com., extraigo aspectos de la reforma fiscal inminente que tendremos que padecer.
En cuanto al pago del ITBIS se plantea un aumento de la tasa del 16% al 18% a nivel general. Se eliminarán las exenciones, ampliando la base del ITBIS, y la base imponible del mismo se ampliará al impuesto selectivo, al consumo, la importación y la transferencia de bienes, o incluso a la importación de servicios. Se eliminará la deducción de impuestos sobre bienes utilizados en la producción de bienes exentos. Se incrementará la tasa ad valoren de los combustibles de 13% a 16%, se elevará la tasa de impuesto a la propiedad de 1% a 1.5%, y se postergará para el 2015 el inicio de la eliminación del impuesto a los activos financieros.
Hay muchos otros aspectos de la reforma que golpearán fuertemente al pueblo, a los industriales, y a una pequeña burguesía zarandeada, que pagará todos los excesos de una personalidad construida sobre la penosa esclavitud de amarse a sí mismo y sobre el resentimiento, y que puede disponer de los recursos públicos como le dé la gana, sin que los poderes fácticos de la nación reclamen moderación y sensatez cuando el "perínclito" desguañanga la economía para imponer su ambición.
Lo que ha ocurrido se realizó ante los ojos de todo el mundo. Leonel Fernández es la justificación de la providencia, y él tiene derecho divino a desguañangar la economía en cada torneo electoral. Que se preparen los pequeños burgueses, los industriales, el pueblo en general; que ahora pagaremos los platos rotos, y vendrán las justificaciones como si los responsables de la crisis económica fueran finalmente los pobres, los pequeños burgueses, los desvalidos.
¡La historia de este país es un pasillo circular que nos lleva a la misma puerta! ¡Estamos en el 1978! ¡Acabamos de descubrir que la elección no es una opción! Y que es estúpido imaginar- como dice Ciorán- que la verdad depende de la elección de un sujeto, cuando, en realidad, toda toma de posiciones una fatalidad a la que nadie escapa. Guarden este artículo, en menos de un año veremos quién pagará el desguañangue de la economía que en cada torneo electoral Leonel Fernández despliega, para demostrarnos su grandeza. Siga Leyendo...
viernes, 25 de mayo de 2012
LEY DE PARTIDOS NO ES PANACEA
ADVIERTEN LEY DE PARTIDOS NO GARANTIZA ELECCIONES CONFIABLES
El Diputado Carlos Gabriel García advirtió que la simple aprobación del proyecto de ley de partidos políticos no es suficiente para que los procesos electorales en la República Dominicana sean transparentes y sus resultados aceptados como una expresión de la legítima voluntad de la población electoral que acude a las urnas.
Manifestó que la ley de partidos políticos es un instrumento importante para fortalecer el sistema de partidos políticos en nuestro país, pero no toca las carencias puestas de manifiesto en los procesos electorales donde el uso y abuso de los recursos del Estado han devenido en un factor determinante para contaminar la voluntad popular de manera coyuntural.
Dijo que se hace necesario conjuntamente con la ley de partidos políticos y la modificación a la ley electoral que promueve la Junta Central Electoral en el Congreso Nacional, aprobar la ley de garantías electorales, como existe en todos los países de la región, para que el Estado no sea un actor del proceso electoral.
“La utilización de los recursos del Estado para promover las aspiraciones de los candidatos oficialistas constituye un elemento extraño a los valores democráticos que deben prevalecer para que los resultados electorales proyecten con transparencia la voluntad de los ciudadanos y ciudadanas que participan en la escogencia de sus autoridades en los distintos niveles del poder público”, opinó.
El legislador perredeista recordó que preocupado por el vacío que la legislación electoral de la República Dominicana tiene en ese sentido, sometió un proyecto de ley de garantías electorales en la pasada legislatura para que la contienda electoral se realice en condiciones igualitarias y transparentes para los electores, los candidatos y los partidos políticos.
Explicó que los más elementales principios del sistema democrático quedan vulnerados cuando un candidato abusando de los recursos públicos participa en un proceso electoral con ventajas o privilegios sobre los demás candidatos que luchan por conquistar un espacio de poder.
Gabriel García precisó que la experiencia democrática de los últimos años ha demostrado que resulta impostergable la fijación de un límite en los gastos de campaña de los partidos y candidatos para que la contienda electoral trascienda y se defina por el debate de las ideas y no por la inversión económica ilimitada de los participantes.
Destacó que los principios normativos del proyecto de ley sobre garantías electorales que sometió en la Cámara de Diputados establece los límites y alcance de los funcionarios públicos en periodos electorales, los límites y formalidades del gasto electoral para todos los niveles de elección, las prohibiciones para recibir los aportes de campaña, el procedimiento para la publicación de encuestas políticas durante los periodos de campaña y las regulaciones sobre propaganda electoral.
Hipólito Mejía expresó en su discurso para analizar los resultados electorales del pasado 20 de mayo que el país necesita con carácter de urgencia aprobar la ley de partidos políticos para no repetir lo que calificó de uso abusivo de los recursos públicos para favorecer al candidato oficialista. Siga Leyendo...
El Diputado Carlos Gabriel García advirtió que la simple aprobación del proyecto de ley de partidos políticos no es suficiente para que los procesos electorales en la República Dominicana sean transparentes y sus resultados aceptados como una expresión de la legítima voluntad de la población electoral que acude a las urnas.
Manifestó que la ley de partidos políticos es un instrumento importante para fortalecer el sistema de partidos políticos en nuestro país, pero no toca las carencias puestas de manifiesto en los procesos electorales donde el uso y abuso de los recursos del Estado han devenido en un factor determinante para contaminar la voluntad popular de manera coyuntural.
Dijo que se hace necesario conjuntamente con la ley de partidos políticos y la modificación a la ley electoral que promueve la Junta Central Electoral en el Congreso Nacional, aprobar la ley de garantías electorales, como existe en todos los países de la región, para que el Estado no sea un actor del proceso electoral.
“La utilización de los recursos del Estado para promover las aspiraciones de los candidatos oficialistas constituye un elemento extraño a los valores democráticos que deben prevalecer para que los resultados electorales proyecten con transparencia la voluntad de los ciudadanos y ciudadanas que participan en la escogencia de sus autoridades en los distintos niveles del poder público”, opinó.
El legislador perredeista recordó que preocupado por el vacío que la legislación electoral de la República Dominicana tiene en ese sentido, sometió un proyecto de ley de garantías electorales en la pasada legislatura para que la contienda electoral se realice en condiciones igualitarias y transparentes para los electores, los candidatos y los partidos políticos.
Explicó que los más elementales principios del sistema democrático quedan vulnerados cuando un candidato abusando de los recursos públicos participa en un proceso electoral con ventajas o privilegios sobre los demás candidatos que luchan por conquistar un espacio de poder.
Gabriel García precisó que la experiencia democrática de los últimos años ha demostrado que resulta impostergable la fijación de un límite en los gastos de campaña de los partidos y candidatos para que la contienda electoral trascienda y se defina por el debate de las ideas y no por la inversión económica ilimitada de los participantes.
Destacó que los principios normativos del proyecto de ley sobre garantías electorales que sometió en la Cámara de Diputados establece los límites y alcance de los funcionarios públicos en periodos electorales, los límites y formalidades del gasto electoral para todos los niveles de elección, las prohibiciones para recibir los aportes de campaña, el procedimiento para la publicación de encuestas políticas durante los periodos de campaña y las regulaciones sobre propaganda electoral.
Hipólito Mejía expresó en su discurso para analizar los resultados electorales del pasado 20 de mayo que el país necesita con carácter de urgencia aprobar la ley de partidos políticos para no repetir lo que calificó de uso abusivo de los recursos públicos para favorecer al candidato oficialista. Siga Leyendo...
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Ley de partidos
RESACA POS ELECCIONES
ASEGURAN QUE DECLARACIONES DE LEONEL SON INDICIOS DE 'COBRO DE FACTURA' A DANILO
Entienden que sus palabras de que "Danilo ganó gracias a sus obras", quieren decir que él no ganó por mérito propio
Luego de que ayer el presidente Leonel Fernández expresara que "el triunfo electoral del Partido de la Liberación Dominicana se debió al buen manejo de la economía y a las medidas para sortear con éxito la crisis económica internacional que ha aplicado el actual Gobierno en los últimos cuatro años, comunicadores del Gobierno de la Mañana entienden que "El León" ha empezado a "cobrar factura".
A juicio del comentarista Álvaro Arvelo, todas las inauguraciones y obras durante la recién pasada campaña electoral constituyeron la base para los comicios del 2016, ya que se mantiene la teoría de que Fernández buscará gobernanar la nación nuevamente.
"Leonel Fernández es un caudillo, y los caudillos son celosos del poder y ahora todo empieza a girar en torno a Danilo Medina", señaló Arvelo.
Los comunicadores entienden que esas declaraciones, de que Danilo ganó gracias a sus obras, quieren decir que él no ganó por mérito propio y que, sin su apoyo no ganaba. Eso es el preludio de que "la luna de miel entre ellos dos no durará mucho tiempo".
Explicaron que para nadie es secreto que Medina no es "santo de devoción" de Leonel y viceversa, y que, por diplomacia, ambos se han tolerado.
"Sus palabras presagian un enfrentamiento y eso no conviene al país", manifestó Willy Rodríguez, director de la emisora. Para Rodríguez, las acciones de Leonel buscan que se reconozca su liderazgo, con la finalidad de seguir controlando, y hasta cierto punto incidir en la colocación y mantenimiento de puestos de funcionarios y generales.
Aunque eso se veía venir, Daniel García Archibald no pensó nunca que el mandatario haría tales pronunciamientos tan pronto, pues creía surgiría un movimiento que se encargaría de diseminar esa idea de la oponión pública, y que, la misma, no sería expresada por el propio Fernández.
Z101 Siga Leyendo...
Entienden que sus palabras de que "Danilo ganó gracias a sus obras", quieren decir que él no ganó por mérito propio
Luego de que ayer el presidente Leonel Fernández expresara que "el triunfo electoral del Partido de la Liberación Dominicana se debió al buen manejo de la economía y a las medidas para sortear con éxito la crisis económica internacional que ha aplicado el actual Gobierno en los últimos cuatro años, comunicadores del Gobierno de la Mañana entienden que "El León" ha empezado a "cobrar factura".
A juicio del comentarista Álvaro Arvelo, todas las inauguraciones y obras durante la recién pasada campaña electoral constituyeron la base para los comicios del 2016, ya que se mantiene la teoría de que Fernández buscará gobernanar la nación nuevamente.
"Leonel Fernández es un caudillo, y los caudillos son celosos del poder y ahora todo empieza a girar en torno a Danilo Medina", señaló Arvelo.
Los comunicadores entienden que esas declaraciones, de que Danilo ganó gracias a sus obras, quieren decir que él no ganó por mérito propio y que, sin su apoyo no ganaba. Eso es el preludio de que "la luna de miel entre ellos dos no durará mucho tiempo".
Explicaron que para nadie es secreto que Medina no es "santo de devoción" de Leonel y viceversa, y que, por diplomacia, ambos se han tolerado.
"Sus palabras presagian un enfrentamiento y eso no conviene al país", manifestó Willy Rodríguez, director de la emisora. Para Rodríguez, las acciones de Leonel buscan que se reconozca su liderazgo, con la finalidad de seguir controlando, y hasta cierto punto incidir en la colocación y mantenimiento de puestos de funcionarios y generales.
Aunque eso se veía venir, Daniel García Archibald no pensó nunca que el mandatario haría tales pronunciamientos tan pronto, pues creía surgiría un movimiento que se encargaría de diseminar esa idea de la oponión pública, y que, la misma, no sería expresada por el propio Fernández.
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EL CASO DE LOS VENTORRILLOS POLÍTICOS QUE SE HACEN PASAR COMO PARTIDOS
LA JUNTA CENTRAL DEBE DE ELIMINAR VARIOS “PARTIDOS”
Viendo los resultados finales de la recién pasada elección presidencial de la República Dominicana vemos cómo hay partidos que no llegan ni a movimientos políticos.
Es por esto que decimos que hay que cerrar varios partiditos, ¡pero ya!
Miren porqué:
PARTIDO DEMÓCRATA INSTITUCIONAL (0.26%)
PARTIDO DEMÓCRATA POPULAR (0.21%)
PARTIDO DE UNIDAD NACIONAL (0.27%)
PARTIDO LIBERAL DE LA REPUBLICA DOMINICANA (0.26%)
PARTIDO SOCIALISTA VERDE (0.32%)
ALIANZA POR LA DEMOCRACIA (0.11%)
FRENTE AMPLIO (0.14%)
PARTIDO DOMINICANOS POR EL CAMBIO (0.21%)
Señores, como es posible que a estos “partidos”, que ninguno llega a veinte mil votos, se les desembolse millones de pesos de mi dinero que pago de impuestos. No, no. Dejémonos de pendejadas. Siga Leyendo...
Viendo los resultados finales de la recién pasada elección presidencial de la República Dominicana vemos cómo hay partidos que no llegan ni a movimientos políticos.
Es por esto que decimos que hay que cerrar varios partiditos, ¡pero ya!
Miren porqué:
PARTIDO DEMÓCRATA INSTITUCIONAL (0.26%)
PARTIDO DEMÓCRATA POPULAR (0.21%)
PARTIDO DE UNIDAD NACIONAL (0.27%)
PARTIDO LIBERAL DE LA REPUBLICA DOMINICANA (0.26%)
PARTIDO SOCIALISTA VERDE (0.32%)
ALIANZA POR LA DEMOCRACIA (0.11%)
FRENTE AMPLIO (0.14%)
PARTIDO DOMINICANOS POR EL CAMBIO (0.21%)
Señores, como es posible que a estos “partidos”, que ninguno llega a veinte mil votos, se les desembolse millones de pesos de mi dinero que pago de impuestos. No, no. Dejémonos de pendejadas. Siga Leyendo...
jueves, 24 de mayo de 2012
LOS PEQUEÑOS Y LAS TAREAS HOGAREÑAS
¿DEBEN LOS PADRES PAGAR A SUS HIJOS POR TAREAS DEL HOGAR?
¿Cuál es la mejor forma de enseñarles a los niños el valor del dinero?
Es una pregunta que se han hecho los padres durante años. La mayoría usa una mesada regular como forma de impartir lecciones sobre cómo administrar, gastar y ahorrar dinero con buen criterio. Pero los padres —y los expertos en finanzas familiares— se dividen en cuanto a si la mesada de un niño debería estar ligada a hacer tareas dentro del hogar.
Recurrimos a un par de expertos para debatir el tema por correo electrónico.
Neale Godfrey, fundadora de Children's Financial Network Inc., una empresa que promueve la educación financiera, sostiene que una mesada debería depender de hacer tareas del hogar. En cambio, a favor de que las mesadas se paguen de forma independiente de las tareas está Jon Gallo, director del grupo abocado a temas de economía familiar Greenberg Glusker Fields Claman & Machtinger LLP en Los Ángeles y cofundador de Gallo Consulting, firma de asesoría financiera focalizada en la familia.
A continuación, pasajes editados de la discusión.
WSJ: Neale, ¿por qué la mesada debería depender de tareas?
Godfrey: Es importante enseñarle a un niño las consecuencias naturales del dinero. Lo que significa que la única forma de obtener dinero es ganándolo. No es un derecho.
Si los niños tienen que trabajar para ganar su dinero, también comenzarán a entender, y ojalá valorar, lo difícil que es conseguirlo. Quizás hasta haya un milagro, y comiencen a comprender que mamá y papá también tienen que trabajar duro para ganar su dinero.
Gallo: Estoy de acuerdo en que queremos evitar criar niños que se creen con derechos a las cosas. Pero también queremos que desarrollen una ética del trabajo, que es tener pasión por el éxito y saber que tienen que rendir cuentas.
Recomiendo que los padres dividan las tareas en dos categorías. Los niños deben hacer las tareas familiares porque son miembros de la familia. No reciben dinero por hacerlas. En cambio, su recompensa es una sensación personal de logro que los ayuda a desarrollar una ética del trabajo.
Además, los padres pueden crear una lista de tareas adicionales que los niños pueden realizar a cambio de dinero, a menudo trabajos por los que los padres le pagarían a otra persona, como lavar un auto. Las tareas extra pueden enseñarles a los niños a valorar el trabajo duro y a entender que ganar dinero implica trabajo.
Godfrey: Hay dos clases de tareas en una casa: "Ciudadano del hogar", sin paga, y "Trabajo por dinero".
Las tareas de Ciudadanos del hogar son cosas personales: lavarse los dientes, mantener ordenado el espacio propio, guardar los juguetes, etc. Trabajo por dinero incluye todas las tareas domésticas, como poner la mesa, lavar la ropa, etc. Esas tareas se pagan con un salario semanal. Las tareas de Ciudadanos del hogar son de "buen comportamiento", y si no se cumplen, el castigo es la eliminación de un privilegio, como la televisión. Si las tareas de Trabajo por dinero no se cumplen, no hay dinero.
WSJ: Jon, si está bien pagarles a los niños por hacer tareas del hogar, ¿por qué es mala idea basar su mesada en trabajar en la casa?
Gallo: Las mesadas y las tareas del hogar tienen propósitos distintos.
Las mesadas ayudan a los niños a aprender a administrar y controlar la necesidad de recibir una gratificación instantánea. Las tareas familiares los ayudan a aprender a desarrollar una ética del trabajo.
Pagarles por hacer tareas extra lleva un mensaje sano: el dinero y el trabajo duro van de la mano. Retener su mesada porque no hicieron sus tareas envía un mensaje menos sano: el dinero puede usarse para castigarlos. Si los niños no hacen las tareas familiares, debe haber consecuencias. Pero las consecuencias no deberían involucrar su mesada. Después de todo, el problema no es que están abusando de su dinero sino que no están cumpliendo con sus tareas.
Godfrey: No creo que el dinero pueda "controlar" a la gente. El dinero en sí mismo no es ni bueno ni malo. El usuario lo controla. El dinero crea elecciones para el usuario. Quiero que los niños se ganen su propio dinero y tomen sus propias decisiones y aprendan de ellas.
Si los niños compran algo y luego no lo quieren, aprendieron una lección valiosa sobre presupuestar y fijar metas. También aprendieron lo difícil que fue trabajar para hacer esa compra. Es esencial que aprendamos que el dinero es sólo el resultado del trabajo.
Yo no les doy dinero a los niños con tanta facilidad como Jon. Quiero que se lo ganen. El trabajo duro y un orgullo por ese trabajo es una lección valiosa.
Gallo: Neale me malentiende al pensar que les doy plata a los niños a cambio de nada.
Las mesadas tienen propósitos: enseñarles a los niños a controlar su dinero de manera responsable y ayudarlos a resistir la necesidad de gratificación inmediata.
Esperamos que los niños realicen tareas del hogar sin recibir un pago porque son miembros de la familia y comparten los recursos de la familia.
En mi opinión, esos recursos incluyen las mesadas, no porque quiera darles dinero por gusto sino porque si quiero que mis hijos aprendan a manejar dinero, necesitan un poco de dinero para hacerlo.
Wall Street Journal/Español Siga Leyendo...
¿Cuál es la mejor forma de enseñarles a los niños el valor del dinero?
Es una pregunta que se han hecho los padres durante años. La mayoría usa una mesada regular como forma de impartir lecciones sobre cómo administrar, gastar y ahorrar dinero con buen criterio. Pero los padres —y los expertos en finanzas familiares— se dividen en cuanto a si la mesada de un niño debería estar ligada a hacer tareas dentro del hogar.
Recurrimos a un par de expertos para debatir el tema por correo electrónico.
Neale Godfrey, fundadora de Children's Financial Network Inc., una empresa que promueve la educación financiera, sostiene que una mesada debería depender de hacer tareas del hogar. En cambio, a favor de que las mesadas se paguen de forma independiente de las tareas está Jon Gallo, director del grupo abocado a temas de economía familiar Greenberg Glusker Fields Claman & Machtinger LLP en Los Ángeles y cofundador de Gallo Consulting, firma de asesoría financiera focalizada en la familia.
A continuación, pasajes editados de la discusión.
WSJ: Neale, ¿por qué la mesada debería depender de tareas?
Godfrey: Es importante enseñarle a un niño las consecuencias naturales del dinero. Lo que significa que la única forma de obtener dinero es ganándolo. No es un derecho.
Si los niños tienen que trabajar para ganar su dinero, también comenzarán a entender, y ojalá valorar, lo difícil que es conseguirlo. Quizás hasta haya un milagro, y comiencen a comprender que mamá y papá también tienen que trabajar duro para ganar su dinero.
Gallo: Estoy de acuerdo en que queremos evitar criar niños que se creen con derechos a las cosas. Pero también queremos que desarrollen una ética del trabajo, que es tener pasión por el éxito y saber que tienen que rendir cuentas.
Recomiendo que los padres dividan las tareas en dos categorías. Los niños deben hacer las tareas familiares porque son miembros de la familia. No reciben dinero por hacerlas. En cambio, su recompensa es una sensación personal de logro que los ayuda a desarrollar una ética del trabajo.
Además, los padres pueden crear una lista de tareas adicionales que los niños pueden realizar a cambio de dinero, a menudo trabajos por los que los padres le pagarían a otra persona, como lavar un auto. Las tareas extra pueden enseñarles a los niños a valorar el trabajo duro y a entender que ganar dinero implica trabajo.
Godfrey: Hay dos clases de tareas en una casa: "Ciudadano del hogar", sin paga, y "Trabajo por dinero".
Las tareas de Ciudadanos del hogar son cosas personales: lavarse los dientes, mantener ordenado el espacio propio, guardar los juguetes, etc. Trabajo por dinero incluye todas las tareas domésticas, como poner la mesa, lavar la ropa, etc. Esas tareas se pagan con un salario semanal. Las tareas de Ciudadanos del hogar son de "buen comportamiento", y si no se cumplen, el castigo es la eliminación de un privilegio, como la televisión. Si las tareas de Trabajo por dinero no se cumplen, no hay dinero.
WSJ: Jon, si está bien pagarles a los niños por hacer tareas del hogar, ¿por qué es mala idea basar su mesada en trabajar en la casa?
Gallo: Las mesadas y las tareas del hogar tienen propósitos distintos.
Las mesadas ayudan a los niños a aprender a administrar y controlar la necesidad de recibir una gratificación instantánea. Las tareas familiares los ayudan a aprender a desarrollar una ética del trabajo.
Pagarles por hacer tareas extra lleva un mensaje sano: el dinero y el trabajo duro van de la mano. Retener su mesada porque no hicieron sus tareas envía un mensaje menos sano: el dinero puede usarse para castigarlos. Si los niños no hacen las tareas familiares, debe haber consecuencias. Pero las consecuencias no deberían involucrar su mesada. Después de todo, el problema no es que están abusando de su dinero sino que no están cumpliendo con sus tareas.
Godfrey: No creo que el dinero pueda "controlar" a la gente. El dinero en sí mismo no es ni bueno ni malo. El usuario lo controla. El dinero crea elecciones para el usuario. Quiero que los niños se ganen su propio dinero y tomen sus propias decisiones y aprendan de ellas.
Si los niños compran algo y luego no lo quieren, aprendieron una lección valiosa sobre presupuestar y fijar metas. También aprendieron lo difícil que fue trabajar para hacer esa compra. Es esencial que aprendamos que el dinero es sólo el resultado del trabajo.
Yo no les doy dinero a los niños con tanta facilidad como Jon. Quiero que se lo ganen. El trabajo duro y un orgullo por ese trabajo es una lección valiosa.
Gallo: Neale me malentiende al pensar que les doy plata a los niños a cambio de nada.
Las mesadas tienen propósitos: enseñarles a los niños a controlar su dinero de manera responsable y ayudarlos a resistir la necesidad de gratificación inmediata.
Esperamos que los niños realicen tareas del hogar sin recibir un pago porque son miembros de la familia y comparten los recursos de la familia.
En mi opinión, esos recursos incluyen las mesadas, no porque quiera darles dinero por gusto sino porque si quiero que mis hijos aprendan a manejar dinero, necesitan un poco de dinero para hacerlo.
Wall Street Journal/Español Siga Leyendo...
A PROPÓSITO DE LA FUNDA ENCONTRADA EN EL ELEVADOR DE LA JCE
Estimado Roberto Rosario:
En pasados días, a través de amigos, Twitter y alguna que otra nota de prensa, me he enterado de que la Junta Central Electoral está recibiendo fundas de mierda. No puede usted imaginarse la alegría que me ha dado saber que la JCE haya habilitado ese recurso y lo congratulo por tan sabia y elocuente medida. Me gustaría saber, no obstante, si ya se venció el plazo de entrega, o si afortunadamente todavía estoy a tiempo para ir a llevar mi propia funda de excremento.
No he podido ubicar la convocatoria en ningún periódico, y mire que yo los guardo todos por lo menos una semana. En mi vecindario (de hecho, en todos los ensanches, barrios y urbanizaciones aledañas) estamos muy entusiasmados, pero como desconocemos las bases y procedimientos que seguramente regulan la entrega de las heces populares que está recibiendo el organismo que usted preside, he sido elegido para escribirle y pedirle orientación al respecto. Cortésmente le pido celeridad en su respuesta, ya que mis conciudadanos están postergando ir al baño desde anoche. No quisiera ponerlos a defecar en vano, todos al mismo tiempo, y que resulte luego que sus detritos no cumplen con los requisitos estipulados por la JCE. Así, pues, me permito hacerle las siguientes preguntas.
1. ¿Tiene que ser en funda? Por lo que hemos podido averiguar, la primera entrega fue en una fundita o funda. Desconocemos el tamaño o la cantidad depositada. Muchas personas se me han acercado preguntándome si puede ser en caja, cajita o cajón. Algunas amas de casa quieren saber si aceptan recipientes Tupperware. Si, definitivamente, tiene que ser en funda, persiste la duda de si puede ser en funda de plástico de supermercado o de papel. Yo imagino que debe ser de papel, para que sea más biodegradable.
2. ¿Debe ser propia la evacuación? Es decir, ¿se puede usar caca prestada o comprada? Muchos también querrían saber si pueden usar sica de gato, bosta de vaca, boñigas de buey cebú, estiércol de caballo, gallinaza, bolitas de chivo o la simple y ubicua tiza de perro realengo. Algunos desaprensivos en los barrios ya han puesto venduterías de pupú al detalle y no quisiera que engañaran a la gente vendiéndoles una mercancía que la JCE no vaya a aceptar como buena y válida.
3. ¿Es por cita o es por orden de llegada? Esta es, quizá, la mayor preocupación del pueblo. Prevemos una fila kilométrica si fuera por orden de llegada, lo cual causaría dificultades logísticas, por no hablar del hedor insoportable que invadiría las calles. Por cita sería mejor, puesto que los ciudadanos podrían llegar, depositar su funda, despachar el papeleo, si es que hay alguno, y marcharse. Los hedores, de este modo, quedarían circunscritos al recinto de la JCE, como debe ser.
4. ¿Será obligatorio mostrar la cédula? A algunos de mis conciudadanos todavía no se las han devuelto y no quisieran perder la oportunidad.
5. ¿La entrega es en el lobby, en su despacho o en el ascensor? No tenemos claro cuál es el espacio físico que se usará como depositario de las heces. Supimos que se ha estado utilizando el elevador VIP, pero queremos estar seguros. Supongo que apostados en las cercanías habrá edecanes que asistirán a la población.
Le reitero mis más sinceras felicitaciones y quedo a la espera de estas tan esperadas indicaciones. Sin más,
Pedro Cabiya
Fuente: CABIYAWRITER.WORDPRESS.COM Siga Leyendo...
En pasados días, a través de amigos, Twitter y alguna que otra nota de prensa, me he enterado de que la Junta Central Electoral está recibiendo fundas de mierda. No puede usted imaginarse la alegría que me ha dado saber que la JCE haya habilitado ese recurso y lo congratulo por tan sabia y elocuente medida. Me gustaría saber, no obstante, si ya se venció el plazo de entrega, o si afortunadamente todavía estoy a tiempo para ir a llevar mi propia funda de excremento.
No he podido ubicar la convocatoria en ningún periódico, y mire que yo los guardo todos por lo menos una semana. En mi vecindario (de hecho, en todos los ensanches, barrios y urbanizaciones aledañas) estamos muy entusiasmados, pero como desconocemos las bases y procedimientos que seguramente regulan la entrega de las heces populares que está recibiendo el organismo que usted preside, he sido elegido para escribirle y pedirle orientación al respecto. Cortésmente le pido celeridad en su respuesta, ya que mis conciudadanos están postergando ir al baño desde anoche. No quisiera ponerlos a defecar en vano, todos al mismo tiempo, y que resulte luego que sus detritos no cumplen con los requisitos estipulados por la JCE. Así, pues, me permito hacerle las siguientes preguntas.
1. ¿Tiene que ser en funda? Por lo que hemos podido averiguar, la primera entrega fue en una fundita o funda. Desconocemos el tamaño o la cantidad depositada. Muchas personas se me han acercado preguntándome si puede ser en caja, cajita o cajón. Algunas amas de casa quieren saber si aceptan recipientes Tupperware. Si, definitivamente, tiene que ser en funda, persiste la duda de si puede ser en funda de plástico de supermercado o de papel. Yo imagino que debe ser de papel, para que sea más biodegradable.
2. ¿Debe ser propia la evacuación? Es decir, ¿se puede usar caca prestada o comprada? Muchos también querrían saber si pueden usar sica de gato, bosta de vaca, boñigas de buey cebú, estiércol de caballo, gallinaza, bolitas de chivo o la simple y ubicua tiza de perro realengo. Algunos desaprensivos en los barrios ya han puesto venduterías de pupú al detalle y no quisiera que engañaran a la gente vendiéndoles una mercancía que la JCE no vaya a aceptar como buena y válida.
3. ¿Es por cita o es por orden de llegada? Esta es, quizá, la mayor preocupación del pueblo. Prevemos una fila kilométrica si fuera por orden de llegada, lo cual causaría dificultades logísticas, por no hablar del hedor insoportable que invadiría las calles. Por cita sería mejor, puesto que los ciudadanos podrían llegar, depositar su funda, despachar el papeleo, si es que hay alguno, y marcharse. Los hedores, de este modo, quedarían circunscritos al recinto de la JCE, como debe ser.
4. ¿Será obligatorio mostrar la cédula? A algunos de mis conciudadanos todavía no se las han devuelto y no quisieran perder la oportunidad.
5. ¿La entrega es en el lobby, en su despacho o en el ascensor? No tenemos claro cuál es el espacio físico que se usará como depositario de las heces. Supimos que se ha estado utilizando el elevador VIP, pero queremos estar seguros. Supongo que apostados en las cercanías habrá edecanes que asistirán a la población.
Le reitero mis más sinceras felicitaciones y quedo a la espera de estas tan esperadas indicaciones. Sin más,
Pedro Cabiya
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