sábado, 15 de junio de 2013
EL REINADO DE VINCHO CASTILLO, DROGA Y POLÍTICA EN REPÚBLICA DOMINICANA
Acento.com.do
Marino (Vincho) Castillo puesto al desnudo en su reino del miedo
El escritor no se considera un hombre valiente ni guapo, al enfrentar de manera crítica la vida del personaje, pero busca, según sus declaraciones, estimular al empoderamiento de la sociedad ante los hechos represivos y sin honor
SANTO DOMINGO, República Dominicana.- “Un día como hoy, 14 de junio pero del año 1959 mientras los patriotas que desembarcaban por Constanza, Maimón y Estero Hondo eran acribillados o torturados, el hoy protagonista de la lucha contra las drogas era un funcionario de la Era de Trujillo”.
De esta manera hizo referencia el periodista Fausto Rosario Adames a las responsabilidades históricas y a los cargos desempeñados por el abogado Marino Vinicio Castillo (Vincho), a quien estudia y describe en su libro “El Reinado de Vincho Castillo Droga y Política en República Dominicana”, cuyas segunda y tercera ediciones fueron puestas en circulación la noche de este viernes en un acto celebrado en la Biblioteca Pedro Mir, de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).
El autor plantea en su libro la tesis de que el país ha fracasado en su lucha contra el narcotráfico, en primera instancia, por haber puesto a cargo de la política contra el narcotráfico a una persona que ha hecho un uso político partidista de este importante problema, utilizándolo como arma contra todo el que no asienta con sus ideas y no esté conteste con sus propósitos.
Un personaje, además, con antecedentes que lo comprometen con hechos dolorosos y vergonzantes, como los que sufrió el pueblo dominicano durante la dictadura de Trujillo, a la cual sirvió Vincho Castillo. Y es a ese mismo hombre público que se le ha confiado la lucha contra la corrupción y el cuidado de la ética y la integridad de la administración pública.
Todo está narrado en detalles en la obra de Rosario Adames, autor que pone en entredicho las hazañas y los resultados de este político frente al Consejo Nacional de Drogas, en una lucha “tan delicada que necesitaba tanta concertación social y situarse bien lejos del afán de los partidos políticos, y esa lucha se frustró al ponerla en manos de un hombre peculiar, sofista, embaucador, obcecado, político decimonónico que enviste sin piedad contra sus adversario sean quienes sean, aunque pregona que su lucha es solamente contra el narcotráfico".
Al enfrentar de manera crítica la vida del personaje, hombre de poder a quien muchos y muchas le temen, el autor no se considera un hombre valiente ni "guapo", pero busca, según sus declaraciones, estimular al empoderamiento de la sociedad ante los unos hechos que deben conocer en profundidad y con objetividad el pueblo dominicano.
Por lo que afirma, que el único miedo que debe tener la sociedad dominicana es al silencio de la sociedad.
Para el autor las políticas anti drogas y el político encargado de combatir el narcotráfico en el país no han sido lo suficientemente éticos para librar esta lucha contra este tipo de crimen organizado.
Considera que el funcionario Vincho Castillo, hombre de larga data en el poder, desde la dictadura de Trujillo, debe explicaciones y un mea culpa al pueblo dominicano, pero no se ha molestado en hacerlo. “Nunca ha pedido perdón por sus acciones durante la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, ni la tiranía de Joaquín Balaguer”, dice Rosario Adames.
El periodista contó que el inicio de este libro surgió como una investigación periodística desarrollada en el medio en que laboraba para la época, sin embargo al entregar el resultado de la investigación al director, éste prefirió reservarse el derecho de publicación, lo que dio más fuerzas y valentía al autor para ampliar la investigación y convertirla en un libro.
Afirmó que para la primera puesta en circulación y con el entusiasmo que caracteriza un hecho como este, solicitó en los principales espacios de libros de actividad de entonces y las gestiones fueron infructíferas, tuvo que presentar la publicación en el hotel V Centenario.
En esta ocasión no fue diferente. Incluso una institución del pueblo dominicano, como la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña, le fue negada para la puesta en circulación, después que en principio su director, Diómedes Núñez Polanco, le había dado su palabra de que podía utilizar los salones de la institución para presentar el libro.
La presentación de Andrés L. Mateo
La presentación del libro estuvo a cargo del escritor Andrés L. Mateo, quien calificó la obra como “valiente”, al mismo tiempo que lamentó que en República Dominicana no se escriban más libros de esta naturaleza, de análisis socio-político.
Mateo entiende que a Vincho Castillo todos le temen, por su manera de accionar y su larga historia. “El miedo, por lo tanto, es el arma fundamental de su tortuoso poder”, expresó.
El escritor a cargo de la presentación del libro, también recordó los cargos del personaje central de la obra en épocas de dictadura y represión.
La obra catalogada como un recuento por la vida del hoy presidente de la Comisión Nacional de Ética y Combate a la Corrupción (CNECC), Marino Vinicio Castillo y sus políticas de terror y miedo, fue publicado por primera vez en mayo de 1998.
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lunes, 15 de octubre de 2012
MAS DEL PERSONAJE SINIESTRO
VINCHO QUIERE QUE SE ACEPTEN LOS NUEVOS IMPUESTOS SIN EXIGIR EXPLICACIÓN
Gustavo Olivo Peña
Acento.com.do
Se muestra feliz porque Leonel acusó al PRD de la actual crisis, al mismo tiempo arremetió contra el Consejo Económico y Social
NOTA DEL EDITOR: Aunque soy de los que creen que este individuo no está en sus cabales y que la mejor forma de descansar de él es negándole un foro, no destacando sus babosidades, todavía hay gente que escucha lo que dice, lo cual es peligroso, razón por la cual hay que denunciarlo sin miramientos.
SANTO DOMINGO, República Dominicana.-El abogado Marino Vinicio Castillo (Vincho) volvió a desdoblarse este domingo en su programa La Respuesta, al presentarse como funcionario del Gobierno y al mismo tiempo atacar a funcionarios, como el Procurador General Francisco Domínguez Brito, al tiempo que arremetió contra un organismo que forma parte del Estado dominicano, el Consejo Económico y Social.
Para el abogado Castillo, los empresarios, economistas, dirigentes obreros y el propio monseñor Agripino Núñez Collado hacen un ejercicio de “chismografía” cuando exigen que el gobierno de Danilo Medina entregue las informaciones sobre el ejercicio presupuestario desde 2006 hasta el presente 2012, para saber el origen del grave déficit fiscal que las autoridades quieren corregir cargando más impuestos sobre la población.
Para el “líder” de la Fuerza Nacional Progresista (partido que honra la memoria de dictador Ramón (Mon) Cáceres al ponerle ese nombre a su escuela política situada en una zona rural de San Francisco de Macorís. ¡Preso por la guardia de Mon!”), todo lo que hace el Procurador Francisco Domínguez Brito forma parte de sus aprestos para ser candidato presidencial.
Con sus gestos sobreactuados (detrás de los libros y de la imagen de Jesucristo), pide a monseñor Núñez Collado que no se deje “instrumentalizar”, al tiempo que arremete contra Participación Ciudadana, pero pasa la mano a su coordinador general, Francisco Álvarez Valdez (un abogado amable), sin dejar de subrayar que “sirve a esos intereses”. Y, para variar, no podía faltar el ataque al periodista Juan Bolívar Díaz.
De igual manera, de nuevo hizo se refirió a las decenas de auditorías que Danilo Medina mencionó cuando era Secretario de la Presidencia de Leonel Fernández, en la administración 2004-2008, ocasión en que el dirigente peledeísta (hoy presidente) dijo que si el país conocía su contenido se produciría una especie de terremoto social.
Esas auditorías que Medina nunca reveló y que tienen que ver con su posterior declaración de que el PLD había negociado con sus socios de PRD un pacto de “gobernabilidad”, pacto que Vincho Castillo definió como de impunidad (pero siguió pegado al PLD a cambio de su cuota de poder, porque el hombre no puede vivir alejado del poder, se deprime, se pone triste, se enferma, como cuando lamentó la muerte del dictador Trujillo, su “gran titán”).
Este domingo, Vincho Castillo, en un ejercicio de malabarismo histórico, sin renegar de su condición de ultraderechista, trujillista y balaguerista, se mostró como amigo y seguidor del presidente Hugo Chávez Frías, al definirse como el segundo chavista dominicano, después del autodefinido izquierdista Miguel Mejía (Miguelón o la Tercia).
El abogado Vincho Castillo estaba feliz porque, a su juicio, el país había sido testigo de una gran noticia: El ex presidente Leonel Fernández había hablado. Y había hablado para defenderse, para defender su gobierno, para defender su partido (el PLD, aliado de Vincho) y al país, según el abogado y “líder” político.
Vincho suscribió como palabra de Dios todo lo dicho por Leonel Fernández, quien se hizo a un lado y se presentó el jueves como completamente ajeno a la crisis económica y al déficit fiscal de 187 mil millones de pesos.
Por supuesto, la parte que más placer le dio al abogado Vincho Castillo, y fue la que más destacó en su espectáculo semanal televisivo, es la relativa a culpar al gobierno del cuatrienio 2000-2004 de todo lo que ocurre ahora con la economía dominicana.
Entre frases ensayadas y gestos desgastados que ya no conmueven a nadie, excepto a los incautos, el director de Ética e Integridad Gubernamental habló de un supuesto “asedio” al Gobierno por parte de quienes exigen que antes de sacrificar al pueblo con el pago de más impuestos, por lo menos el presidente Danilo Medina tenga la responsabilidad y el mínimo de valentía para explicar el origen del grave déficit y señale a los culpables de lo que el propio mandatario ha denominado “dura realidad”, que obliga a tomar un “trago amargo”.
Posteriormente, Vincho echaría mano del papel de consejero de la juventud, rápidamente habló de su candidatura a senador por el PLD, cuando todavía vivía Juan Bosch. Habló también de la guerra patria de abril, de la invasión norteamericana, de esos momentos amargos vividos por el pueblo dominicano. (Claro que no habló de que él entonces no se comportó como un nacionalista ni un patriota, que no estuvo en ningún comando con las armas en la mano defendiendo la dignidad de la patria).
Insistió en no olvidar el pasado. Un pasado que no hacía referencia a su papel de servil del dictador Trujillo, quien lo hizo diputado. Un pasado en el cual Vincho Castillo pronunció discursos de alabanzas al “Jefe”, al "gran titán".
Vincho Castillo habló de que este portal, Acento.com.do, pertenece a un supuesto litoral. No dijo de qué litoral se trataba. Pero el litoral que está claro es el suyo: Servir a gobiernos dictatoriales, corruptos y sanguinarios: La dictadura de Trujillo, la dictadura de Balaguer y el gobierno más corrupto de la historia, el de Leonel Fernández Reyna.
Tampoco hubo “respuesta” para la rapiña del gobierno de Leonel Fernández, que auspició el enriquecimiento de grupos de funcionarios hasta convertirse en verdaderos potentados de la noche a la mañana.
No se refirió a como esa administración repartió apartamentos de lujo entre amigos y compañeros del boato y la francachela que caracterizaron los gobiernos de 2004 a 2008 (derroche que paga el pueblo dominicano).
Y menos dijo el director de Ética e Integridad Gubernamental que su "amigo fundamental", el presidente Fernández, encubrió a funcionarios que vendieron yipetas a peso a sus amigos y dirigentes del PLD.
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sábado, 6 de octubre de 2012
UN PERSONAJE SINIESTRO
Por Domingo Caba Ramos
Vaya cara de orate la del "Don"
Marino Vinicio Castillo (Vincho). Nació en San Francisco de Macorís el 18 de julio de 1931. Abogado prominente y presidente de un partido o “ventorrillo” político de parasitaria naturaleza compuesto por sus cuatro hijos y quizás algunos de sus nietos y otros parientes cercanos. Un partido estructurado con los únicos propósito de lograr que el P.L.D. llegue al poder y evitar que el P.R.D. gane las elecciones nacionales que cada cuatro años en nuestro país se llevan a cabo.
Consciente de su histórica impopularidad, de que la mayor parte del pueblo dominicano “no lo pasa”, y de que sus seguidores no superan el medio centenar de personas, Castillo siempre ha concebido el ejercicio presidencial para otro, pero no para él.
Se trata de un ser que parece haber sido engendrado exclusivamente para incubar y expeler odios, maldad, intrigas y conflictos. Por eso, su simple tono de voz genera angustia, desasosiego, intranquilidad y perturbación espiritual. Se trata, a nuestro juicio, de uno de los más perversos y siniestros dominicanos, desde Trujillo hasta la fecha.
Trujillista de turbia imagen y defensor de los gobiernos represivos que durante los famosos doce años encabezó Joaquín Balaguer, este hombre siempre ha estado al lado del mal y presto a defender los peores intereses. Por eso ha sido señalado durante años, y con sobradas razones, como “El abogado del diablo”
Su nombre, desafortunadamente, yace grabado en mi cerebro desde 1978. Durante las elecciones de este año, Vincho ejerció un papel protagónico o contribuyó de manera significativa para que se materializara el "Madrugonazo" o "Fallo Histórico", maniobra mediante la cual Joaquín Balaguer logró despojar fraudulentamente al Partido Revolucionario Dominicano de seis senadores, lo que le permitió mantener una mayoría en el Senado.
Recuerdo que el pueblo se unió a una sola voz reclamando que se respetara la voluntad popular que Balaguer, con el apoyo de Vincho y otros seres de las tinieblas, pretendían robarle a ese mismo pueblo. Vincho, en lugar de demandar respeto a la voluntad popular se alió al Partido Reformista paran vulnerar, irrespetar y pisotear dicha voluntad.
Por eso no me extrañó que desde que el Procurador General de la República, Francisco Domínguez Brito, anunció recientemente que solicitaría a la Suprema Corte de Justicia reactivar el expediente de corrupción en contra del senador Félix Bautista, la reacción adversa del abogado y Dirección General de Ética e Integridad Gubernamental, doctor Marino Castillo, no se hizo esperar.
El hombre de la “ética e integridad gubernamental” no está de acuerdo de que se reabra un expediente acusatorio en contra de un funcionario señalado por la ciudadanía de cometer actos de corrupción, y mucho menos si ese funcionario formó parte de la administración que encabezó Leonel Fernández.. Ese mismo hombre de la “ética e integridad gubernamental” fue el abogado de un banquero sentenciado y enviado a la cárcel por incurrir en acciones corruptas y antiéticas: Ramón Báez Romano.
Ese es el Vincho histórico. El ser a quien por sus venenos verbales, hasta el expresidente, Leonel Fernández, le temía “como al Diablo”, razón por cual siempre lo mantuvo activo, desempeñando un alto cargo en su gobierno. Danilo Medina, no sé si también por temor o agradecimiento, va, igualmente, por el mismo camino: no solo lo confirmó en el puesto, sino que lo ascendió de nivel.
Ese es el auténtico y genuino Vincho Castillo: para la minoría, quizás un Dios o héroe nacional. Para la mayoría, un verdadero “Abogado del Diablo”, y uno de los seres que más daños le han hecho a la República Dominicana.
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martes, 2 de octubre de 2012
VINCHO CONTRA DOMÍNGUEZ BRITO
El conflicto ahora es personal, y el doctor Castillo quiere arrastrar en sus emociones y rabias al doctor Francisco Domínguez Brito. Algo insólito.
El director general de Ética e Integridad Gubernamental, Marino Vinicio Castillo, tiene acostumbrado al gobierno, al que pertenece, y al país, que solventa económicamente sus funciones, a declaraciones exorbitantes.
Desde que se inició con Leonel Fernández como presidente, hasta ahora que responde a Danilo Medina, el doctor Castillo coloca en precaria situación al presidente de la República, quien se proclamó abanderado de la ética y enemigo de los ladrones de la cosa pública.
Veamos algunos casos:
Cuando Guillermo Moreno era el fiscal del Distrito Nacional, en el primer gobierno de Leonel Fernández, su principal adversario en el gobierno fue el doctor Castillo, quien intentó denigrar al fiscal en sus funciones, y en la retahíla de agresiones llegó a llamarle hasta enano de estatura. Guillermo Moreno terminó saliendo del gobierno, precisamente por contradicciones con las autoridades del Palacio Nacional sobre temas de corrupción. El la perseguía y los otros querían apañarla.
Cuando Francisco Domínguez Brito era Procurador General de la República, y en esas funciones se enfrentó a los banqueros corruptos, se encontró de frente al doctor Vincho Castillo, como secretario de Estado, asesor presidencial y director de Etica del Gobierno, pero también como cabeza de la defensa de varios de los acusados de robo y lavado de activos. Y se produjo un enfrentamiento entre personajes del gobierno sobre temas de corrupción e impunidad, y terminó primando el criterio de que la impunidad no debía ser tolerada.
A propósito de ese mismo caso de corrupción, el doctor Castillo también se enfrentó al gobernador del Banco Central, Héctor Valdez Albizu, quien dio instrucciones a sus abogados para perseguir la corrupción en los bancos privados. Esas contradicciones llegaron al propio Consejo de Gobierno, en donde Castillo quería llevar la idea de que Valdez había sido un empleado de uno de los banqueros presos. La indiferencia del gobierno ante tales despropósitos puso al desnudo que las funciones éticas del gobierno carecían de relevancia.
Ahora, con Danilo Medina como presidente de la República, luego de haber lanzado una proclama por la transparencia y la honestidad y bajo la promesa de que todo acto de corrupción sería sancionado, el Procurador Francisco Domínguez Brito se encuentra con Vincho Castillo de nuevo.
Domínguez Brito ha dicho que si hubo una denuncia contra el senador Félix Bautista hay que investigarla, y abrió la posibilidad de que el caso sea conocido. Sobre Félix Bautista hay muchas suspicacias y su riqueza es una evidencia de que ha sido el funcionario más próspero en muchos años en la administración pública. El mismo senador de San Juan de la Maguana, en aras de la transparencia, debía autorizar que se le investigue.
Pero la decisión de Domínguez Brito ha traído la rabia del doctor Castillo. Utilizando su programa privado de televisión, que es una plataforma política individual, nada institucional, el funcionario lanzó dardos contra el procurador. Y le pidió investigar al ex director de la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado (OISOE), Hernani Salazar, quien ocupó las funciones hace más de 8 años.
El mismo doctor Castillo, como director de ética del gobierno, hace años que pudo haber realizado esa investigación que le pide a Domínguez Brito. Y no quiso hacerla. Tal vez la hizo y no encontró lo que buscaba. Sin embargo, hay un serio problema ético en su denuncia: Fue el autor de una denuncia contra Hernani Salazar, y éste lo llevó a los tribunales y le demostró civilmente que era un autor de difamación, y por eso tuvo que pagar un millón de pesos para reparar los daños morales causados.
El conflicto ahora es personal, y el doctor Castillo quiere arrastrar en sus emociones y rabias al doctor Francisco Domínguez Brito. Algo insólito.
Ese solo caso pone en evidencia que el gobierno de Danilo Medina, en temas éticos, es más de lo mismo, y un instrumento de intereses personales que nada tienen que ver con el deseo del país de evitar la impunidad y la vagabundería.
EDITORIAL DE ACENTO.COM.DO
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