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sábado, 18 de mayo de 2013

SEÑOR DOMÍNGUEZ BRITO

EL PROCURADOR NO ESTÁ PARA PERSEGUIR “PROSTITUTAS Y SUS CLIENTES”… ¿OK?

Sólo en la República Dominicana pueden verse cosas como esas, señor Procurador General de la República.

Demasiados problemas tenemos los dominicanos para que usted se ocupe en un asunto tan baladí. El trabajo de un Procurador General de la República, entendemos nosotros humildemente, es velar porque la justicia se aplique de la mejor manera posible.

Si bien es cierto que esos males atentan contra las buenas costumbres y la moral de los pueblos, más daño les hacen los funcionarios ladrones, que él sabe muy bien, los tenemos por montones en el país.

Cásese con la gloria, señor Procurador, y “métale mano” a los corruptos de los gobiernos pasados de su amigo Leonel Fernández. Ahí sí que usted debiera estar, señor Procurador General.

Al menos, eso creemos, no sabemos usted doctor Domínguez Brito…

Tomado de AlcarrizosDigital.net
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jueves, 22 de noviembre de 2012

DOMÍNGUEZ BRITO, CARAMBA

CARTA DE PABLO GÓMEZ BORBÓN A FRANCISCO DOMÍNGUEZ BRITO

Querido Francisco:

Te escribo con una mezcla de tristeza, indignación y desencanto.

Me consta que eres un hombre honesto. Como le consta a todos los que te conocimos en Los Jardines, en los Grupos en Servicio, en La Salle, en la parroquia. Para mí, tu bonhomía no es un concepto abstracto. He tenido el privilegio de disfrutarla personalmente.

Por eso, verte convertido en el blanco de la ira popular, me produce una gran pena.

Pero al mismo tiempo siento mucha rabia. Porque este embrollo te lo has buscado. Y lo peor de todo, innecesariamente.

Recuerdo cuando entraste al PLD, hace casi treinta años. Eran los tiempos en que hiciste los círculos de estudio en el Comité Máximo Cabral. Eran los tiempos en que te compraba gustoso la Vanguardia del Pueblo y las boletas de rifas que me vendías. Porque, como muchos, pensaba que el PLD constituía la élite de la clase política dominicana. Hasta mi padre, que siempre fue perredeísta, lo pensaba: “Es el partido más disciplinado”.

Pero, como decía el Hermano Pedro que decían los romanos, la corrupción de lo mejor da lo peor.

No tengo que decirte que ese partido ya no existe. Que los círculos de estudio se esfumaron. Que a la disciplina sucedió el desorden y a la moderación, la rapiña. Que el vicio sustituyó la virtud. Que el guía del PLD ya no es Bosch, sino Vincho, según dijo Leonel Fernández hace algún tiempo. El mismo Vincho que se permite las peores bajezas cada vez que tratas de hacer su trabajo, ante el silencio cómplice de Leonel Fernández. El mismo Leonel Fernández que te lo volvió a chubar cuando quisiste investigar a su “hijo” Félix Bautista. El mismo Leonel por el que metiste la mano en el fuego y por el que te has quemado, en la acepción que le da el pueblo a esta palabra.

Pero, ¿qué necesidad tenías de hacerlo?¿No pudiste ordenar una investigación seria de la denuncia que te fue presentada? Si sentías que la admiración por tu líder o la pertenencia a tu partido te inhabilitaba para tramitarla, ¿por qué no te inhibiste o, mejor, por qué no renunciaste, alegando un conflicto de intereses? ¿Qué te llevó a considerar necesaria esa adhesión pública al caudillo, propia de regímenes que creía enterrados? Te confieso que no sé que pensar. O quizás sí.

Alguna vez alguien me dijo: “Francisco de pendejo sólo tiene la cara”. Y no lo dijo – me parece – por mal. Quería decir que a pesar de la corrección de tus maneras, no eres ingenuo. Que tienes los pies sobre la tierra.

Me parece que tus recientes decisiones se explican por tu pragmatismo. Sé que tu vocación de servicio a la sociedad es auténtica y que es más fácil ejercerla desde el gobierno. Imagino que habrás pensado que desestimar la denuncia contra Leonel era el justo precio que nuestra democracia debía pagar para que se siguieran sometiendo a otros corruptos como Amable Aristy Castro, por ejemplo (Al final no sé si la reapertura del expediente contra Félix Bautista es de actualidad).

Si es así, te equivocas. Es un precio demasiado alto. Nuestra democracia está exangüe. Estamos cansados de impunidad. Estamos cansados de que hayan corruptos sometibles y corruptos intocables. Con las vacas sagradas, queremos que se haga un sancocho del cual comer hasta el hartazgo. Anhelamos que alguna vez, algún político comience a anteponer a los intereses de su partido los de la nación. Y una gran parte de la sociedad veía en ti al único (o a uno de los pocos) político con la integridad suficiente para un precedente tan necesario.

Por eso tantos nos sentimos desengañados. Por eso hay tanta virulencia en los ataques que recibes. Ataques a los que me he unido, te lo confieso. Es mi derecho como ciudadano. Pero también mi deber como amigo. Porque estoy seguro que la mayoría de los que te recriminan tu decisión, te apoyaron antes sin reservas. Porque estoy seguro de que entre los jóvenes que protestan, hay muchos que antes veían con buenos ojos tus aspiraciones.

Alguna vez te dije que la mayoría de tus simpatizantes están fuera y no dentro del PLD. Y no recuerdo si te dije o sólo lo pensé, que lo peor que tienes es tu partido, que puedes prescindir de él, ya que nada te aporta, más bien te resta. (Hace años que sueño con un mandatario que gobierne sin necesidad de un la intermediación de un partido).

No sé si leíste aquel ensayo intitulado “Nota sobre la supresión general de los partidos políticos”, de Simone Weil, que te envié una vez por email. Te lo mandé porque leyendo este párrafo – que he adaptado – pensé de inmediato en ti:

“Un político que no sigue su conciencia se miente a sí mismo.

Si un político está decidido a seguir exclusivamente su consciencia, no puede darlo a conocer a su partido. Entonces miente a su partido.

Si en nombre de su partido, un político dice cosas contrarias a la verdad y a la justicia y no lo advierte previamente, miente al pueblo.

De esas tres formas de mentira —al partido, al pueblo, a sí mismo— la primera es con mucho la menos mala. Pero si la pertenencia a un partido obliga siempre y en todos los casos a la mentira, la existencia de los partidos es absolutamente, incondicionalmente, un mal, y deben ser eliminados.”


No soy tan ingenuo como para pensar que será posible disolver nuestros partidos. Sólo puedo citarte el ejemplo de un político que siguió exclusivamente los dictados de su conciencia: Juan Bosch. El Profesor fundó el PRD treinta y pico de años antes. Y cuando llegó el momento de mentirse, prefirió abandonarlo. No botó a nadie. Se fue. Nadó contra corriente. Empezó de nuevo desde cero. A corto plazo, la decisión de Bosch debió parecer un error, una candidez (Recuerdo que en el 1986 el PLD sacó apenas 17 mil votos). Pero fíjate que al final su firmeza fue recompensada: Bosch, como Moisés, los condujo a ustedes a las puertas del Palacio Nacional. Sólo a su inmensa integridad le debe Leonel Fernández su ascenso al poder. Y como nada le costó, Leonel lo hizo todo fiesta.

Me disculpas si te doy un consejo que no me has pedido, pero creo que es mi deber, si no de amigo, al menos de ciudadano:

Renuncia del PLD.

No dudes en hacerlo. Bosch no dudó entonces. Estoy seguro de que no dudaría ahora.

No haces nada ahí, salvo refrendar las bellaquerías de un montón de malhechores.

Quedándote no le rindes ningún servicio a la nación. De nada sirve que aguantes estoicamente, por ejemplo, que Vincho te juzgue por su condición. El PLD no va a cambiar. Cada vez que quieras ascender a una posición en la que tengas libertad para actuar, alguno de tus “compañeros” (pero ¿No comen los peledeístas siempre solos?) con menos escrúpulos y menos virtudes – pero con más plata, eso sí – te vencerá. Como ya te venció en la carrera por las candidaturas vicepresidencial y presidencial.

Quedándote no te rindes ningún servicio. Tu imagen, tu reputación, saldrá aún más estropeada. Una manzana buena no sana las podridas. Todo lo contrario. Vete ¿Es acaso tu vocación terminar de acólito de cínicos que te son inferiores en moral y virtud? ¿Pretendes pasar toda tu vida siendo – nunca mejor dicho – cola de león?

Vete. Cierra ese capítulo. Olvídate de “servir al partido para servir al pueblo”. Eso es pura propaganda, pura plepla. Nadie puede servir a dos amos.

Vete. No temas. Eres más joven que Bosch lo era en el 73 Funda tu propio movimiento, donde puedas ser plenamente fiel a tu conciencia, donde no haya el obstáculo de fidelidades malsanas, donde puedas demostrar tu compromiso con la justicia. Muchos te apoyaremos. Trabajaremos juntos en la construcción de una sociedad mejor. No temas que te acusen de tránsfuga. Recuerda lo que dijo Churchill, cuando abandonó su partido: “Hay hombres que cambian de partido en nombre de sus ideales; otros cambian de ideales en nombre de su partido”. Sigue confiado el ejemplo del viejo inglés: La avenida Leonel Fernández no existe – ni existirá nunca – en el centro de Londres.

Vete, Francisco. O si lo prefieres, quédate. Pero, entonces, no cuentes con mi apoyo. Pero sobre todo, no cuentes con el apoyo de los ciudadanos cuya conciencia cívica hoy se despereza.

Un abrazo,

Pablo Gómez-Borbón
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martes, 2 de octubre de 2012

VINCHO CONTRA DOMÍNGUEZ BRITO

LA RETORCIDA LUCHA ÉTICA DEL DOCTOR VINCHO CASTILLO

El conflicto ahora es personal, y el doctor Castillo quiere arrastrar en sus emociones y rabias al doctor Francisco Domínguez Brito. Algo insólito.

El director general de Ética e Integridad Gubernamental, Marino Vinicio Castillo, tiene acostumbrado al gobierno, al que pertenece, y al país, que solventa económicamente sus funciones, a declaraciones exorbitantes.

Desde que se inició con Leonel Fernández como presidente, hasta ahora que responde a Danilo Medina, el doctor Castillo coloca en precaria situación al presidente de la República, quien se proclamó abanderado de la ética y enemigo de los ladrones de la cosa pública.

Veamos algunos casos:

Cuando Guillermo Moreno era el fiscal del Distrito Nacional, en el primer gobierno de Leonel Fernández, su principal adversario en el gobierno fue el doctor Castillo, quien intentó denigrar al fiscal en sus funciones, y en la retahíla de agresiones llegó a llamarle hasta enano de estatura. Guillermo Moreno terminó saliendo del gobierno, precisamente por contradicciones con las autoridades del Palacio Nacional sobre temas de corrupción. El la perseguía y los otros querían apañarla.

Cuando Francisco Domínguez Brito era Procurador General de la República, y en esas funciones se enfrentó a los banqueros corruptos, se encontró de frente al doctor Vincho Castillo, como secretario de Estado, asesor presidencial y director de Etica del Gobierno, pero también como cabeza de la defensa de varios de los acusados de robo y lavado de activos. Y se produjo un enfrentamiento entre personajes del gobierno sobre temas de corrupción e impunidad, y terminó primando el criterio de que la impunidad no debía ser tolerada.

A propósito de ese mismo caso de corrupción, el doctor Castillo también se enfrentó al gobernador del Banco Central, Héctor Valdez Albizu, quien dio instrucciones a sus abogados para perseguir la corrupción en los bancos privados. Esas contradicciones llegaron al propio Consejo de Gobierno, en donde Castillo quería llevar la idea de que Valdez había sido un empleado de uno de los banqueros presos. La indiferencia del gobierno ante tales despropósitos puso al desnudo que las funciones éticas del gobierno carecían de relevancia.

Ahora, con Danilo Medina como presidente de la República, luego de haber lanzado una proclama por la transparencia y la honestidad y bajo la promesa de que todo acto de corrupción sería sancionado, el Procurador Francisco Domínguez Brito se encuentra con Vincho Castillo de nuevo.

Domínguez Brito ha dicho que si hubo una denuncia contra el senador Félix Bautista hay que investigarla, y abrió la posibilidad de que el caso sea conocido. Sobre Félix Bautista hay muchas suspicacias y su riqueza es una evidencia de que ha sido el funcionario más próspero en muchos años en la administración pública. El mismo senador de San Juan de la Maguana, en aras de la transparencia, debía autorizar que se le investigue.

Pero la decisión de Domínguez Brito ha traído la rabia del doctor Castillo. Utilizando su programa privado de televisión, que es una plataforma política individual, nada institucional, el funcionario lanzó dardos contra el procurador. Y le pidió investigar al ex director de la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado (OISOE), Hernani Salazar, quien ocupó las funciones hace más de 8 años.

El mismo doctor Castillo, como director de ética del gobierno, hace años que pudo haber realizado esa investigación que le pide a Domínguez Brito. Y no quiso hacerla. Tal vez la hizo y no encontró lo que buscaba. Sin embargo, hay un serio problema ético en su denuncia: Fue el autor de una denuncia contra Hernani Salazar, y éste lo llevó a los tribunales y le demostró civilmente que era un autor de difamación, y por eso tuvo que pagar un millón de pesos para reparar los daños morales causados.
El conflicto ahora es personal, y el doctor Castillo quiere arrastrar en sus emociones y rabias al doctor Francisco Domínguez Brito. Algo insólito.

Ese solo caso pone en evidencia que el gobierno de Danilo Medina, en temas éticos, es más de lo mismo, y un instrumento de intereses personales que nada tienen que ver con el deseo del país de evitar la impunidad y la vagabundería.

EDITORIAL DE ACENTO.COM.DO
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