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jueves, 25 de julio de 2013

CUESTIÓN DE DIGNIDAD

TSE incurre en inexcusables faltas de negación de justicia y dignidad

Por César Pérez

Toda colectividad humana necesita de reglas, normas y un conjunto de ideas que considera útiles, necesarias, que son determinantes en el proceso de construcción de su identidad. Cuando una sociedad se muestra indiferente ante la sistemática violación de los principios elementales en que se fundan esas reglas y normas, es porque en la misma existen claros signos de enfermedad que se generaliza, la disgrega y la niega como colectividad. Entre otros, el último fallo del Tribunal Superior Electoral, constituye una muestra de este aserto.

En ese fallo, ese alto tribunal, por razones políticas inconfesadas negó el pedimento de amparo de parte de más de un centenar de dirigentes del PRD, por considerar que se les violaron sus derechos de representación, al ser ilegalmente excluidos de la lista de miembros del Comité Ejecutivo Nacional, CEN, de parte de quien hasta el pasado 19 de julio ostentaba el cargo de presidente del PRD, Miguel Vargas. Durante el proceso de conocimiento de ese recurso de amparo, los miembros de ese tribunal incurrieron en inexcusables faltas de negación de justicia y de dignidad. En efecto, el TSE tenía los documentos probatorios de que los demandantes de sus derechos eran y son efectivamente miembros de pleno derecho del CEN. Por lo tanto, no tenía, como en efecto hizo, porqué pedir a la JCE las pruebas documentales para establecer justicia y mucho menos, hacerlo a través de una carta en una forma aviesamente redactada para ocultar y evadir la esencia del problema: conocer si los demandantes eran o no miembros del CEN.

Todo eso fue demostrado por Enmanuel Esquea, en una magistral comparecencia en el programa UNO+UNO, la cual debe ser profusamente difundida como uno de los muchos hechos que evidencian el estado de descomposición, no sólo política, sino moral a la que la corporación económico/política en el poder ha llevado a este país. Como la estructura corrupta del poder político en este país hace que muchos profesionales de los que se espera otro comportamiento, se quiebran y quiebren su futuro al ponerse al servicio de quienes controlan esa estructura.

En este caso ha sido Mariano Rodríguez, presidente del TSE, quien quema su nave, al realizar tan lastimoso papel. De él se podía esperar un mínimo de decencia durante el conocimiento del juicio, de los otros sólo se podía esperar bellaquerías para justificar el sueldo que les agenciaron sus padrinos. Por lo cual, mueve a preocupación el hecho de que tantos prometedores jóvenes profesionales se sumen a la presente estructura corrupta del poder político en esta sociedad.

Preocupa, que muchos profesionales pongan sus talentos al servicio de esa estructura y que también lo hagan sectores productivos del país. Preocupa que ante ese y otros fallos del TSE, algunos de buena fe planteen erróneamente que el sector mayoritario del PRD le deje ese partido a la cáfila que actúa siguiendo el plan de neutralizarlo o destruirlo, trazado por la corporación económica que controla el Estado. Cederle pasivamente esa organización a esa cáfila sería un nefasto mensaje a esta sociedad, sería arrodillarse ante la prepotencia de la corporación y perder una batalla inicialmente por derechos políticos y ahora, por cuestión de dignidad.

Tomado de hoy.com.do
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sábado, 20 de julio de 2013

LA FÁBRICA DE PRESIDENTES Y DE MILLONARIOS

Por César Pérez

Se requiere claridad de objetivos para desmontar esa “fábrica”

La declaración del ex presidente Fernández de que el PLD es una fábrica de presidentes y que durará en el poder dos décadas más, no es una simple manifestación de arrogancia política, sino una expresión del firme convencimiento de toda una colectividad política que de manera arbitraria se ha arrogado el derecho de ser la única facultada a gobernar este país. Por eso, más que como un partido, esa organización se concibe como una “fábrica” de presidentes... y de millonarios.

Pero, el razonamiento de Fernández no se basa sólo en esa generalizada percepción partidaria del significado de esa colectividad política, sino también en su lectura del contexto político en que la corporación PLD cristaliza su oscurantista concepción del poder. Esa lectura se basa en datos reales, tales como: la extensa base clientelar del partido/Estado, la cual es más de un tercio de los hogares dominicanos, un control absoluto de la justicia y del grupito que posee las siglas del principal partido de oposición.

En la generalidad de los sectores opositores, no se identifica una clara conciencia sobre el significado de que más de un millón de dominicanos viven de la ayuda del gobierno y más de otro millón vive de su empleo o del hecho de estar incluido en una nómina estatal. Eso significa un voto cautivo que en el peor de los casos ronda el 15% de los sufragios que se emitan en cualquier torneo electoral.

Con tal “colchón”, cualquier partido duerme cómodo para enfrentar no importa cuál desafío electoral, máxime cuando se tiene el control de la Junta Central Electoral y del Tribunal Superior Electoral, dos organismos que con sus descaradas y deshonrosas decisiones sobre cuestiones de fondo, favorecen el sector minoritario que se arroga el control legal del PRD, como lo hicieron recientemente, al negar la primera la existencia del acta de la lista de los miembros del CEN legalmente elegidos en la Convención del 2009 y la segunda el recurso de amparo incoado por los ilegalmente excluidos de dicha lista.

Una estructura de poder de absoluto control en la asignación de los recursos del Estado, a jueces, ingenieros de la construcción, a libre profesionales, etc., puede “fabricar” presidentes y millonarios hasta la náusea y eso no es una simple metáfora, la realidad del aserto lo demuestra la foto de los muchos nuevos millonarios, algunos multimillonarios, que estaban subidos a la tribuna y cerca de ella, en el escenario donde se hizo la referida proclama.

Resulta, pues, una ilusión querer paralizar esa fábrica con acciones dispersas y con vanguardismos inconducentes. Esa fábrica quiere legitimarse y perpetuarse a través de procesos electorales hasta el momento ineludibles, partiendo con innegables y afrentosas ventajas frente a sus opositores.

A ese escenario y posiblemente en esas condiciones, se tendrá que dar la batalla. Por lo cual, para tener éxitos se requiere claridad de objetivos y de articulación de toda la oposición para desbrozar el camino con acciones de masas para desmontar esa “fábrica” en serie de millonarios y de corruptos que es administrada, a pesar de sus diferencias, por los jefes de las dos principales facciones del PLD.

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¡MATEO A LA CARGA!

FULGURAZOS
Por ANDRÉS L. MATEO


El Senado no tiene moral para investigar nada, menos a un parigual

UNO

El menos original de todos los cultos, es el culto a la personalidad. Y la sociedad dominicana lo ha atravesado descaradamente en su historia, dándole incluso carta de ciudadanía, asumiéndolo como algo natural, viviéndolo como parásito de lo improbable; porque no hay nada que evidencie más la subordinación que el culto a la personalidad.

En una sociedad semejante el honor es un sitio vacío, el poder de apertura de la palabra es una gárgara impura, y no hay lugar que escape a la abyección despiadada. El trujillismo no era tan solo represión, era también, y sobre todo, abyección. ¿No son esos mismos líderes venerados los que nos han prometido la felicidad y nos han conducido a la desventura? ¿Existe el individuo dominicano? ¿Por qué ese liderazgo corrupto de la partidocracia no tiene origen ni fecha de nacimiento, y retorna siempre, como si no pudiera haber sociedad sin él? ¿Es que, acaso, hemos salido del siglo XIX? ¡Oh, Dios!

DOS

La comisión designada por el Senado para “investigar el origen de la fortuna” del senador Félix Bautista” es una burla y una desconsideración a la sociedad. Se puede ser cínico y presuntuoso, pero llegar a creer que éste es un país de tarados mentales colma la paciencia y deja fluir la indignación. El Senado debería economizarse cualquier informe que esa comisión pueda rendir, y permitirles que dediquen sus sesiones a discutir sobre “el sexo de los ángeles” o sobre “cuántos querubines caben en la punta de un alfiler”, a la usanza de los agotadores debates escenificados en el Imperio Bizantino.

Cuando una institución como el Senado crea una comisión tan imperdonablemente insolente como ésa, uno tiene derecho de preguntarse si se justifica que el país tenga un Senado. ¿Qué ha aportado a la democracia, al fortalecimiento de la equidad, a la justicia, a la transparencia, al juego indispensable de la interactuación social, este Senado que no es más que un sello gomígrafo del Ejecutivo? ¿Qué dirían los clásicos del enciclopedismo ante un Senado que legisla para su propio beneficio, y le impone cargas impositivas al país, sin despojarse ellos mismos de sus privilegios? ¿Qué otra cosa es el “barrilito”, las dietas, las exoneraciones, las asignaciones de dinero por asistencia a comisiones, el combustible, etc. que no sea corrupción legitimada? Ese Senado no tiene moral para investigar nada, y mucho menos a un parigual. El país no quiere otra cosa que no sea justicia.

Después que formó la comisión para “investigar el origen de la fortuna del senador Félix Bautista”, Reinaldo Pared Pérez, miró la hora en su reloj Rolex Presidente, se montó en su carro Bentley y puso la proa hacia “El mogote”, donde tiene una de sus casas de campo. Miró de reojo al presidente de la comisión, un mamut jubilado de las huestes reformistas, y cuando el motor silencioso del Bentley arrancó se le oyó reír en el asiento de atrás: ¡Jiac, Jiac, Jiac, Jiac, jiac!

TRES

Leonel Fernández ha perdido la batalla moral, y él lo sabe. Tiene dinero y poder, y abandonada a sí misma, la figura del tribuno retórico anegado en las cosas. Pero le falta el ángel que lo acompañaba en el ágora, y se retuerce en el podio como el déspota, como el dueño de la verdad que se oye a sí mismo. Aunque arengó triunfalista sobre la permanencia en el poder durante treinta y seis años, el tipo que hablaba se fisgaba a sí mismo, se veía desfigurado, desmistificado, desacralizado; él que era un tótem, casi un Dios, del cual no quedan ahora sino los escombros comunes a todos los falsos dioses.

Mientras hablaba, detrás de él se escenificaba un juego de máscaras, porque muchos de los que participaban en el acto saben lo que él hizo en el gobierno, saben el estropicio de la corrupción que él capitaneó; y juegan al papel de las simulaciones, mientras él mismo se mortifica recordando los amplios repudios que tuvo que soportar. Por eso, la locura de los gestos, la aberración de los juicios, la repetición de viejas fórmulas desvencijadas del entusiasmo; porque ese hombre ya perdió la batalla moral, y ha envejecido más que Juana de Arco, después de las tres noches de su martirio.

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DIARIO DE LA CIGUAPA

DANILO, DRÁCULA Y LOS CHUPACABRAS
Por Sara Pérez


Olaya Dotel escribió dos días atrás, un par de párrafos excepcionalmente inspirados, e inspiradores, en el periódico 7días.com. Se refería, la socióloga, a las declaraciones del Presidente Danilo Medina, de que "La gente quiere ver sangre", cuando fue abordado sobre el importante asunto del sub registro de bienes de Vincho Castillo, Director de Etica del gobierno, entre otros cargos abstractos, no todos oficiales, pero sí todos concretamente retribuidos.

Sería una situación en la que las evasiones de Vincho -y de los adeptos al gobierno- carecen de importancia, mientras el resto del país es exprimido por los impuestos para mantener a Vincho y a los adeptos al gobierno.

Decía Olaya que sí, que la gente quiere ver sangre, la propia, la que le debe ser devuelta, la que le han extraído las autoridades de gobiernos corruptos, amparados en la impunidad.

En ese sentido, la apreciación del Presidente, lejos de ser una confusión, o una injusticia o una complicidad malsana, de quien finge no identificar un primordial e institucional reclamo de justicia, se ciñe estrictamente a la verdad. La gente quiere ver sangre, pero hay por lo menos dos tipos de gente y dos tipos de relaciones con la sangre que se quiere ver.

Como bien indica Olaya Dotel, está la gente que quiere su sangre devuelta, que quiere los nutrientes, el oxigeno, la vida, la democracia y la participación política y social que con toda legitimidad le corresponde. También están los vampiros, los hombrelobos, los chupacabras, las medusas, las tenias, las chinchas, los piojos y las ladillas, que disponen para su consumo de la sangre de la población y del país. Está la gente indefensa, a la que se le extrae y se le derrama la sangre y está la gente que extrae y derrama la sangre de los demás.

Para identificar a los últimos, el Presidente Medina bien puede echar una ojeada a su entorno. Con el color, el olor y la viscosidad de la sangre, resulta un poco difícil ignorar a los que chapotean en ella.

Puede mirar a los potentados enriquecidos con los bienes públicos que dirigen su partido y abarcar a la "oposición", que ha participado, y participa, en el desmembramiento y succión del país y alcanzar a ver la cantidad de vampiros, hombrelobos y chupacabras, que hay entre ellos y preguntarse ¿Cuánta sangre, cuánta miseria, cuánta hambre, cuántas enfermedades previsibles, cuántas tragedias evitables, cuánta multiplicación de inseguridad y violencia, cuánto dolor, han costado los lujos y el ensalzamiento de todos estos miserables monstruos endiosados?

¿Se preguntará el perspicaz Presidente, cuánta sangre costarían las elecciones, si lo malversado en ellas, se midiera por calidad de vida restada y la miseria añadida a un pueblo? Las informaciones no son del todo inaccesibles.

Las noticias sobre las extracciones sanguíneas efectuadas por los Súcubos del Infierno, están a cargo de Leonel Fernández, que es el relacionador público del consorcio que ellos encabezan.

A Euclides Gutiérrez se le puede preguntar directamente sobre la cantidad de hombreslobos que lo acompañan y si todavía llevan con ellos las identificaciones del SIM.

A Félix Bautista se le puede interpelar sobre las historias de los piojos que se ponen del tamaño de una ballena azul. Doña Margarita puede dar una charla sobre cómo una tenia se vuelve una medusa.

Casos como los de Aristy Castro y Matos Berrido harían que Ovidio reescribiera su "Metamorfosis", para incluir en sus versos, la descripción de parásitos que no se metamorfosean en ninguna otra cosa, ni aunque ingieran una ración diaria de sangre, equivalente a las toneladas de arbustos que consume una manada de elefantes.

De los piojos y chinches que cunden en la administración pública y drenan la sangre del país, no se puede decir que sean invulnerables hasta al DDT, porque la verdad es que no han sido contrarrestados con nada, por nadie. El Presidente que habla de sangre, no repara en la que chupa cada botella que él tiene en nómina, ni es de los que confrontan a los que le proporcionaron las bombas de succiones industriales para drenar recursos naturales y contaminar el país.

También habría que evaluar cómo la cotidianidad de la violencia social, económica y política, se traduce en el derramamiento de sangre "privada". ¿Cuándo una población que se familiariza con las ejecuciones policíacas y el autoritarismo despótico ejercido desde el poder, comienza a utilizar la brutalidad, la sangre y la violencia como uno de sus recursos "normales" disponibles para dirimir las diferencias comunes?.

Si no quiere que -literalmente- lo salpiquen, que lo aneguen o inunden con sangre, el Presidente debe evitar hasta darle la mano a su asesor policíaco, Polanco Gómez y también debe precipitarse a cambiar de acera y doblar por la primera esquina que encuentre, cuando alcance a ver a Guzmán Fermín.

Sin embargo, por la función que desempeña, al Presidente no le basta mantenerse a prudente distancia de las "fuerzas del orden" que asesinan, de las que hicieron la masacre en Salcedo o del oficial policíaco -impune si no es que ascendido) que ejecutó a unos prófugos desalmados y acorralados en San Francisco de Macorís, y de los matarifes y sicarios del la Policía y las Fuerzas Armadas -incluyendo a La Soga- de los que ahora mismo, se supone que él es el Comandante en Jefe.

Ojalá que lo de "ver sangre", se puntualice para reconocer la pertinencia y los derechos de quienes aspiran a ver y controlar la propia y que se amplíe para repudiar a quienes consumen la sangre de todos y derraman impunemente la de muchos, dentro de políticas horripilantes de "limpiezas" sociales primitivas y macabras. O como parte de conspiraciones provenientes de gente borracha de impunidad y por el prolongado abuso de poder.

Si al Presidente le preocupan los que quieren ver sangre, que comience por vigilar a Vincho, que como vampiro, tiene más siglos que Drácula, adherido al cuello del país y como buen trujillista, seguro que sufre una terrible sed de sangre, cada vez que se encuentra con alguna sed de justicia.

acento.com.do
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