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domingo, 20 de septiembre de 2009

El Boom de la literatura latinoamericana y videos documentales


Por Isaías Medina Ferreira

Nota introductoria: Este trabajo lo escribí hace mas de tres años. Después de haber sido divulgado en la Internet por varias publicaciones, en diciembre de 2008 el blog "Historia del día" lo publicó añadiendo los diez videos documentales que publiqué en la entrega anterior de YOUMETHEMUS. Creo que es un documento educativo interesante; ojalá que al leerlo y ver los videos esté usted de acuerdo conmigo. Disfrútelo. Isaías

Durante la década de 1960, y siguientes, hubo una explosión en la narrativa de los países latinoamericanos que se ha conocido como el “boom” de la literatura latinoamericana. Casi simultáneamente se publicaron varias obras que los críticos calificaban de “auténticas”, sin trazos de la literatura francesa o americana de las cuales se alimentaban, y cuyas técnicas y temática rompían con los patrones establecidos de la lucha entre hombre y naturaleza como fondo principal, que había sido hasta entonces, junto al regionalismo, la mayor preocupación de la narrativa latinoamericana. Por primera vez, según el decir de Naomi Lindstrom, la ficción latinoamericana “comenzó a asociarse con la imaginación, con la construcción narrativa innovadora y el tratamiento original del espacio y el tiempo de ficción.

Nacía lo que se ha llegado a conocer como “realismo mágico”: lo fantástico ocurre en el mundo novelístico con la naturalidad que ocurren las cosas cotidianas. Antes del “boom”, la narrativa latinoamericana era considerada, en términos generales, banal e inconsecuente. Algunos nombres excepcionales se destacaban, entre ellos Miguel Ángel Asturias, Jorge Luís Borges y Alejo Carpentier. Con los maestros del “boom”, Gabriel García Márquez (Colombia), Mario Vargas Llosa (Perú), Carlos Fuentes (Méjico), Julio Cortázar (Argentina), José Donoso (Chile) y Guillermo Cabrera Infante (Cuba), nacía una literatura más vibrante y más imaginativa. Todos tenían maestros comunes: Jorge Luís Borges, Juan Rulfo, Ernest Hemingway, Virginia Woolf, la literatura Rusa, Franz Kafka, Jean Paul Sartre, Horacio Quiroga, Juan Bosch, Gustave Flaubert, Albert Camus y William Faulkner.

Si bien el “boom” ha tenido muchos detractores, llegando incluso a ser considerado simple y llanamente como una propaganda bien montada de las editoriales para vender libros, no hay dudas que el tiempo se ha encargado de desmentir esto último y la calidad de esos autores, y la literatura que representan, ha ganado el respeto internacional que merece. Hoy existen innumerables premios como incentivo a la creatividad literaria, y todo se puede trazar hasta el “boom”.

Pero el “boom” tuvo un significado mayor. La reacción en cadena que desató en forma de actividad literaria, y que se conserva hasta nuestros días, hizo obligatorio el estudio de las obras de otros autores, incluyendo la literatura brasileña. Críticos como Ernesto Volkening, Luís Harss, Mario Benedetti (autor destacado de ficciones y poesía, además), Julio Ortega y Emir Rodríguez Monegal, entre otros, hicieron un trabajo espléndido de investigación para ayudar al respecto. Y los mismos autores, por medio de entrevistas y ensayos, ayudaron en la comprensión de sus obras y las de sus colegas. Caso ilustrativo, el exhaustivo libro “García Márquez, Historia de un Deicidio”, que Vargas Llosa escribiera acerca del proceso creativo en la obra de García Márquez. Casi todo lo que leí en el primer tomo de las memorias del Gabo, “Vivir para contarla”, ya lo conocía a través de ese libro excelente de vargas Llosa.

Durante este período y los que le siguieron, las revistas y suplementos literarios florecieron en el continente y allende los mares. Uno de esos fenómenos de colaboración internacional fue la revista trimestral “Libre”. Publicada en Francia, bajo la dirección de Plinio Apuleyo Mendoza; su lista de más de treinta colaboradores por edición era un “quien es quien” de la literatura del momento. Aunque sólo sobrevivió durante cuatro números, fue, junto a la revista de Casa de las Américas, de Cuba, un foro importantísimo de difusión. Tengo la dicha de contar con tres de esos ejemplares de Libre, pues el cuarto, que tenía un importantísimo trabajo de Juan Bosch sobre los Panteras Negras, lo perdí en un tren en New York.

Las polémicas que se desataron fueron también un motor impulsor de actividad literaria de primer orden. Comenzó con la acusación que hiciera Miguel Ángel Asturias, premio Nóbel guatemalteco, a García Márquez, señalando que Cien Años de Soledad era un plagio de La Búsqueda de lo Absoluto de Honorato de Balzac. La polarización y el rompimiento de muchos escritores con la Revolución Cubana, por el encarcelamiento del poeta Heberto Padilla en la Isla, fue otro episodio de resonancia que agregó chispa a las letras del continente. Asimismo, fue importante la famosa polémica que sostuvo Oscar Collazos, de Colombia, con Julio Cortázar y Mario Vargas Llosa, recogida en el libro “Literatura en la Revolución y Revolución en la Literatura”. En Librusa apareció hace un tiempo una entrevista con Collazos en la que rememora ese evento.

Hoy los autores del “boom” han encanecido, algunos, y como los maestros, otros han fallecido. Pero su voz nunca ha callado y sus obras posteriores, en la mayoría de los casos, han sido tan excepcionales, como las que los elevó a la fama. Uno de ellos, García Márquez, ganó el Nóbel de literatura en 1982; dos de los que nos quedan, Vargas Llosa y Carlos Fuentes, han ganado todos los premios importantes de la literatura hispana y, junto a Ernesto Sábato, son candidatos perennes al Nóbel. Esperamos que lo ganen pronto, sobre todo Sábato que ya anda cerca de los 100. Gracias al “Boom”, la narrativa latinoamericana goza hoy del mismo respeto en el mundo de que gozaba nuestra poesía en la que hace tiempo se destacaban las figuras de Rubén Darío, César vallejo, Gabriela Mistral y Pablo Neruda, entre otros.

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El Boom de la literatura latinoamericana (Primer video)



Este es el primero de diez videos acerca del Boom de la literatura latinoamericana que giran alrededor del artículo del mismo nombre que escribiera yo hace ya un par de años y que el blog "La historia del día" se encargara de publicar. Los videos que siguen pueden ser accesados desde cualquiera que esté viendo. Al terminar éste, en la parte inferior aparecen los siguientes, en secuencia.

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domingo, 17 de mayo de 2009

Carta de Simón Bolívar



El Gran Libertador vaticinó las agresiones y la serie de invasiones e intrusiones del vecino poderoso del Norte en los asuntos de sus vecinos, no porque tuviera una bola mágica para adivinar el futuro, sino por la visión que nace de una conciencia fraguada en lucha denodada a favor de que nuestra América pudiera conservar su libertad y alcanzara el mayor grado de progreso...



AL SEÑOR CORONEL
PATRICIO CAMPBELL,
ENCARGADO DE NEGOCIOS DE S. M. B.



Guayaquil, 5 de agosto de 1829.


Mi estimado coronel y amigo:


Tengo la honra de acusar a Vd. el recibo de la apreciable carta de Vd. de 31 de mayo fecha en Bogotá.


No puedo dejar de empezar por dar a Vd. las gracias por la multitud de bondades que Vd. derrama en toda su carta hacia Colombia y hacia mí. ¿Cuántos títulos no tiene Vd. a nuestra gratitud? Yo me confundo al considerar lo que Vd. ha pensado, lo que Vd. ha hecho desde que está entre nosotros por sostener el país y la gloria de su jefe.


El ministro inglés residente en los Estados Unidos, me honra demasiado cuando dice que espera en Colombia sola, porque aquí hay un Bolívar. Pero no sabe que su existencia física y política se halla muy debilitada y pronta a caducar.


Lo que Vd. se sirve decirme con respecto al nuevo proyecto de nombrar un sucesor de mi autoridad que sea príncipe europeo, no me coge de nuevo, porque algo se me había comunicado con no poco misterio y algo de timidez, pues conocen mi modo de pensar.


No sé que decir a Vd. sobre esta idea, que encierra en sí mil inconvenientes. Vd. debe conocer que, por mi parte, no habría ninguno, determinado como estoy a dejar el mando en este próximo congreso, mas ¿quién podrá mitigar la ambición de nuestros jefes y el temor de la desigualdad en el bajo pueblo? ¿No cree Vd. que la Inglaterra sentiría celos por la elección que se hiciera en un Borbón? ¿Cuánto no se opondrían todos los nuevos estados americanos, y los Estados Unidos que parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miserias a nombre de la Libertad? Me parece que ya veo una conjuración general contra esta pobre Colombia, ya demasiado envidiada de cuantas repúblicas tiene la América. Todas las prensas se pondrían en movimiento llamando a una nueva cruzada contra los cómplices de traición a la libertad, de adictos a los Borbones y de violadores del sistema americano. Por el Sur encenderían los peruanos la llama de la discordia; por el Istmo los de Guatemala y Méjico, y por las Antillas los americanos y los liberales de todas partes. No se quedaría Santo Domingo en inacción y llamaría a sus hermanos para hacer causa común contra un príncipe de Francia.


Todos se convertirían en enemigos sin que la Europa hiciera nada por sostenernos, porque no merece el Nuevo Mundo los gastos de una Santa Alianza; a lo menos, tenemos motivo para juzgar así, por la indiferencia con que se nos ha visto emprender y luchar por la emancipación de la mitad del mundo, que bien pronto será la fuente más productiva de las prosperidades europeas.


En fin, estoy muy lejos de oponerme a la reorganización de Colombia conforme a las instituciones experimentadas de la sabia Europa. Por el contrario, me alegraría infinito y reanimaría mis fuerzas para ayudar en una obra, que se podrá llamar de salvación y que se conseguiría no sin dificultad sostenidos nosotros de la Inglaterra y de la Francia. Con estos poderosos auxilios seríamos capaces de todo, sin ellos, no. Por lo mismo, yo me reservo para dar mi dictamen definitivo cuando sepamos que piensan los gobiernos de Inglaterra y de Francia sobre el mencionado cambio de sistema y elección de dinastía.


Aseguro a Vd., mi digno amigo y con la mayor sinceridad, que he dicho a Vd. todo mi pensamiento y que nada he dejado en mi reserva. Puede Vd. usar de él como convenga a su deber y al bienestar de Colombia. Está es mi condición, y en tanto reciba Vd. el corazón afectuoso de su atento obediente servidor.


Bolívar.



(El subrayado es mío)
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