sábado, 22 de diciembre de 2012

HABLEMOS EN SERIO

ARMAS DE FUEGO Y SU PAPEL EN DOS DISTINTAS SOCIEDADES
Por Aníbal E. Melo
AnibalMelo@Yahoo.com


El horrible tiroteo de la pasada semana en la Sandy Hook Elementary School de Newtown, Connecticut, ha sido un nuevo recordatorio de que las leyes estadounidenses de control de armas son de las más flojas del mundo desarrollado y de que nuestra tasa de asesinatos relacionados con las mismas es alarmantemente alta.

Además, en un caso como el de Connecticut, en el que la mayor parte de las víctimas fueron niños, todos los argumentos se tornan inútiles.

Y pienso, ¿qué está pasando en Estados Unidos?

Es por eso que me surge una inevitable pregunta. ¿Cambiará algo esta tragedia?

La respuesta por lo general es... NO.

Pero esta vez, ...quizás, ... sólo quizás.

¿Es justo señalar a las armas como las únicas responsables de estos sucesos sangrientos que se producen con tanta frecuencia en Estados Unidos?

Para mi es difícil establecer una causa única, ya que pienso que son variados los factores que aumentan la probabilidad de que alguien cometa un acto así.

Pero lo que hay que ver es en qué medida esos elementos confluyen en una situación determinada.

En este punto, muchos añaden a la discusión, el sistema de salud mental estadounidense, que dicen recibe poca atención e insuficientes recursos por parte del gobierno federal.

Ahí es donde comienza el agrio debate entre quienes creemos que se debe implantar un mayor control sobre el acceso a las armas y quienes consideran que la reflexión debe ser más profunda y enfocarse en por qué este tipo de matanzas colectivas se dan más aquí que en otros países.

Es alarmante, que de los 23 países más ricos del mundo, los ciudadanos de los Estados Unidos tienen 20 veces más probabilidades de morir por causa de un disparo, que los de los otros 22.

Con casi un arma de fuego por persona, la tasa de propiedad de armas letales en Estados Unidos es la más alta del mundo.

Y pienso, ¿qué pasa con los países que están en el otro extremo del espectro?

Por ejemplo con ¿Japón?

Japón es quizás el país del mundo desarrollado más estricto en el control de armas.

En el 2008, los Estados Unidos tuvo más de 12 mil homicidios por armas de fuego.

En todo Japón se experimentó tan sólo 11, menos de los que murieron en segundos en el tiroteo de Connecticut.

Y ese fue un mal año para Japón.

El 2006 vio la asombrosa cantidad de 2 asesinatos por armas, y cuando ese número aumentó a 22 en el 2007, se convirtió en un escándalo nacional.

En comparación, también en ese mismo año, 587 estadounidenses fueron asesinados con armas que se dispararon accidentalmente, y nadie dijo nada.

¡Qué diferencia!

Y es que casi nadie en Japón posee un arma de fuego.

La mayoría, son ilegales, y las legales tienen restricciones onerosas sobre su compra, almacenamiento y mantenimiento de licencias.

Si un japonés utiliza un arma, estaría violando tres leyes distintas de Japón: El porte de un arma de fuego, la posesión de balas sin licencia, y otra violación si la dispara.

Para que tengamos una idea de lo estrictas que son sus leyes, digamos que "el porte ilegal", por ejemplo, se castiga con entre uno y diez años de cárcel.

Las armas están prohibidas absolutamente, y punto.

Desde el 1971, en Japón, es ilegal comprar, vender o transferir hasta los Rifles de pequeño calibre.

A cualquier persona que poseía un rifle antes de esa fecha se le permitió mantenerlo, pero sus herederos están obligados a entregarlo a la policía una vez que el propietario muere.

Las armas que los ciudadanos japoneses pueden legalmente comprar y usar son las escopetas y los rifles de "aire".

Y no es muy fácil, es un proceso complicado.

Para conseguir un arma en Japón, hay que asistir a una clase durante todo un día y pasar un examen escrito que se lleva a cabo sólo una vez al mes.

También se debe tomar y aprobar clases de tiros.

A continuación, se debe ir a un hospital para hacerse un examen mental y de drogas que deberá presentarse por ante la policía.

Luego, debe pasarse una rigurosa verificación de antecedentes que incluye todo el historial criminal y cualquier asociación con grupos extremistas.

Por último, hay que proporcionarle a la policía la documentación sobre la clara ubicación específica en que estará el arma, así como de la munición, las cuales deben quedar encerradas y almacenadas por separado dentro de la casa.

Es entonces, cuando un japonés puede comprar y ser el nuevo propietario de una escopeta o rifle de "aire".

Para más seguridad, la policía inspecciona el arma una vez al año y se debe volver a tomar la clase y el examen para la licencia cada tres años.

Si vemos, la estructura más básica para convertirse en un propietario de armas en Japón, es casi el polo opuesto de la de Estados Unidos.

La ley estadounidense de armas comienza con la afirmación de la 2da Enmienda de la Constitución sobre el "derecho del pueblo a poseer y portar armas".

La ley japonesa, sin embargo, indica que: "Ninguna persona podrá poseer un arma de fuego o armas de fuego o una espada o espadas", para luego añadir unas pocas excepciones.

En otras palabras, la ley estadounidense está diseñada para facilitar y consagrar el acceso a las armas de fuego, mientras que la de Japón comienza con la premisa de que están proscritas.

Por supuesto, entiendo que Japón y los Estados Unidos están separados por un gran número de otras diferencias culturales e históricas que van más allá de las políticas sobre las armas de fuego.

Los japoneses están mucho más dispuestos que sus contrapartes estadounidenses a dar su consentimiento para búsquedas y contestar preguntas de la policía.

Recordemos que en Japón, la policía no portaba armas de fuego hasta el 1946, momento en que las autoridades de ocupación estadounidenses ordenaron que las portasen.

Por otro lado, la policía japonesa recibe más horas de formación que sus homólogos estadounidenses, tienen prohibido llevar armas fuera de servicio, e invierten horas en estudio de artes marciales, en parte, debido a que se espera que las armas se utilicen sólo en las más raras de las circunstancias.

La forma japonesa y norteamericana de pensar acerca de la delincuencia, la privacidad, y la policía son tan diferentes, que es funcionalmente imposible compararlas.

Pero no puedes matar a alguien con un arma si no la tienes disponible, y seguramente no es sólo la disponibilidad de las mismas, sino toda una cultura que modela el uso de las armas como solución a los problemas lo que fomenta que sucedan estas masacres.

Pienso que en Estados Unidos, el individualismo y la fascinación por las armas se unen para conformar un caldo de cultivo en el que pueden aparecer figuras como la de los autores de los ya tristes, famosos y frecuentes tiroteos letales.

En un país con más de 300 millones de habitantes, es arriesgado generalizar y concluir que estas matanzas son síntomas de una sociedad enferma, pero la cultura estadounidense tiene elementos, que glorifican la violencia como solución, y que seguro hacen que estos eventos sean mas probables en este país.

No sé si es una característica de una sociedad loca, un reflejo de su historia, culpa de los padres o de los políticos.

Pero mientras tanto lo que me sale de la boca ahora es decir, ...bueeeeno!

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