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sábado, 16 de abril de 2016

PASO DE AVANCE LUCHA MÉDICOS

Por Fernando Rodríguez Céspedes

Con la integración el próximo jueves del ministro de la Presidencia, Gustavo Montalvo, la coordinación del padre Jesús Castro Marte y la presencia, como testigos, de los prestigiosos galenos José Joaquín Puello, Julio Amado Castaño Guzmán y César Mella, otros vientos soplan en las negociaciones entre el gobierno y el Colegio Médico Dominicano.

Aunque las expresiones de Montalvo en torno a que no había fecha, hora ni lugar previsto para la reunión que se esperaba para la semana pasada, lucieran un tanto altaneras, por lo menos mostró su disposición de dialogar con los demandantes como había anunciado la ministra de salud, Altagracia Guzmán Marcelino al presidente del CMD, Aldo Ariel Suero.

La prestancia y capacidad de coordinación del sacerdote y rector universitario y la solvencia moral y profesional de los maestros de la medicina, escogidos como testigos, constituyen una garantía de que ahora las negociaciones se manejarán con otro criterio y se obtendrán mejores resultados.

No se espera que los innumerables reclamos del CMD y los demás gremios de la salud serán satisfechos de inmediato, ni en las proporciones demandadas, pero se entiende que el gobierno debe ceder en los puntos más apremiantes de la situación que afecta a este importante sector de la sociedad.

Por ejemplo, las pensiones de los médicos y enfermeras deben ser indexadas y aumentarse de acuerdo a la realidad económica que vive el país, pues no se justifica la existencia de pensiones de miseria a profesionales que dedicaron los mejores años de su vida al servicio de la salud pública.
Hay médicos que después de pasarse 30 ó 40 años sirviendo en hospitales públicos están pensionados con 10 y 18 mil pesos con el agravante de que al ser pensionados, son despojados de sus seguros de salud . Igual suerte corren las enfermeras y otros servidores del sistema de salud.

El salario que se paga a los servidores del estado insertados en los hospitales y dispensarios es muy bajo aunque estoy de acuerdo que en la medida en que se mejoren los sueldos, estos deben asumir un mayor compromiso con el horario de trabajo y las atenciones que prestan a los pacientes.

En cuanto al equipamiento de los hospitales y construcción de otros regionales en los lugares que como el sur y el noroeste carecen de los mismos, es necesario aumentar considerablemente el presupuesto de salud, y es ahí donde debe pensarse seriamente en el 5% del PIB.

Como lo han reconocido los dirigentes de los gremios de salud, esto no es posible aplicarlo de inmediato ni junto, pero existe la posibilidad de que se vaya aumentando cada año de manera que en un lapso de 5 años se haya alcanzado esa importante meta para la sociedad.

Sin salud ni educación ninguna sociedad puede progresar y aunque he criticado los métodos huelgarios de los galenos, porque afectan a los más pobres, estoy de acuerdo con sus reclamos porque entiendo que la deuda social del gobierno, en materia de salud, resulta impostergable para el pueblo.
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jueves, 17 de marzo de 2016

¡NO ME DEFIENDA COMPADRE!

Resulta paradójico que para usted defender una clase, en este caso a los pobres del país, según los huelguistas, tenga que golpear inmisericorde y repetidamente a los miembros de la misma.

POR FERNANDO RODRÍGUEZ CÉSPEDES


“No me defienda compadre”, pudiera ser la frase que al unísono dirían al doctor Waldo Ariel Suero, los miles de enfermos que, sin otra opción, tienen que acudir a los hospitales públicos en busca de salud.

Resulta paradójico que para usted defender una clase, en este caso a los pobres del país, según los huelguistas, tenga que golpear inmisericorde y repetidamente a los miembros de la misma.

Con sus huelgas, el Colegio Médico Dominicano demuestra tener menos sensibilidad que el gobierno y su Ministerio de Salud, puesto que estos se mantienen en actitud de diálogo y el CMD no.

Y digo esto porque deponer la huelga e ir a la mesa de negociaciones con actitudes soberbias, prejuicios e imposiciones, no constituye una posición aceptable para un gobierno que se respete.

Que conste mi apoyo absoluto a las conquistas perseguidas por los gremios de salud porque entiendo, y así lo he manifestado, que la deuda social del gobierno en esa materia es crónica e impostergable.

Sin salud, educación y alimentación ningún país puede avanzar. En educación hemos mejorado sustancialmente con el 4% del PIB porque la sociedad civil se involucró en esa lucha.

En el caso de la salud, se debe hacer algo similar, pero sin perjudicar a los más pobres y sin dar la impresión de que más que conquistas laborales, lo que se busca son objetivos políticos partidarios sobre todo en tiempos de campaña electoral.

Resulta imperdonable que por razones gremiales o políticas se sacrifique a los más necesitados del país, quienes empiezan a protestar en contra del movimiento huelgario.

Más que hacer daño al gobierno, los médicos están perjudicando su causa y esto deben entenderlo los miembros sensatos del CMD que aunque han sido solidarios con Waldo Ariel , deben revisar su método de lucha.
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sábado, 25 de mayo de 2013

DIARIO DE LA CIGUAPA

LA MEDICINA COMO ESTAFA EN RD
Por Sara Pérez


El periódico Acento publicó ayer una reseña de un testimonio tremendo, terrible y conmovedor del médico cardiovascular Julio César Barnett, jefe de cirugía cardiovascular en el hospital Salvador B. Gautier, en el Instituto Dominicano de Seguros Sociales (IDSS) y cirujano cardiovascular en el Instituto Dominicano de Cardiología.

El médico expresaba su indignación porque, como bien sabe cualquiera que haya puesto un pie en una clínica, la práctica médica en nuestro país resulta “lamentable, interesada, vergonzosa y vergonzante”.

Y es verdad. Es un desastre. Un desastre horrible. Un desastre con abusos, negligencias, fraude e impunidad. Un desastre armado con silencios y complicidades mafiosas. Un desastre en el que conductas delictivas, acaban imponiéndose como la rutina de “lo mismo que hacen todos” y en el que el acceso a los servicios resulta complicado, lento, enojoso y no responde a las necesidades de salud del paciente, sino a las expectativas mercantiles del médico ante su cliente, cuyas dudas, angustias, padecimientos y debilidades, no son para aliviarse, sino para explotarse.

Dice el doctor Barnett que le da vergüenza ser médico. Me pregunto si otros médicos también sentirán vergüenza de serlo. Y cuántos periodistas, abogados, policías y jueces se sienten avergonzados de su profesión. Se trata de vergüenza ajena, porque quienes tienen la conciencia necesaria para sentirla, difícilmente incurren en las prácticas que la desencadenan.

La reseña cita un relato del doctor Barnett sobre su vida profesional, donde hace referencias a los múltiples mecanismos con que los médicos estafan a sus pacientes, sin que existan, o sin que se apliquen, sanciones. También se refiere a “la codicia”, que de ser una particularidad escasa y dispersa entre los profesionales médicos décadas atrás, ha pasado a ser el uniforme de la epidemia que los afecta. También los médicos quieren ser tutumpotes, como los diputados, como los abogados, como los narcotraficantes.

El señalamiento trae a colación el problema colectivo del deterioro de la calidad humana, de la pérdida del profesional con sentido de responsabilidad social y con capacidad de empatía y solidaridad.

Las observaciones del doctor Barnett describen los problemas del ejercicio actual de la medicina, pero en realidad hablan de algo mucho más vasto y terrible: del empobrecimiento masivo que hemos sufrido como entes sociales, de la renuncia a ser gente sensible, generosa, que da lo mejor de sí; para convertirse en fierecitas arteras y taimadas que viven calculando qué pueden arrancarle a quien tengan delante.

Se refiere a los negocios turbios entre los médicos y los laboratorios y centros de resonancia, a las exigencias excesivas de las clínicas, a las referencias entre colegas con mediación de dinero por las recomendaciones, a las intervenciones quirúrgicas, exámenes y estudios costosos e innecesarios y en sentido general, al desplume tipo asalto que perpetran muchos doctores contra sus pacientes.

Sin entrar en el problema primordial de la salud como mercancía, en la medicina que trata síntomas y no repara en los orígenes y se apoya excesivamente en los medicamentos de los laboratorios y en el error del punto de partida de un sistema de salud concebido para bregar con crisis por enfermedades (o para simular hacerlo) y no para prevenirlas, la verdad es que la relación médico-paciente no puede ser más abusiva. Se exageran y manipulan los síntomas. Se hacen operaciones innecesarias. Las malas prácticas no tienen consecuencias. Al paciente se le exprime.

El problema de los horarios es un desastre absoluto. Para ver un médico es común tener que esperar dos, tres, cuatro, cinco, seis horas, porque trabajan en varios sitios al mismo tiempo y pueden acordar hacer una cirugía, en las mismas horas en que tienen dos docenas de pacientes haciendo turno en su sala de espera para consultas. No se respetan los turnos, el propio médico manda a poner a alguien de primero. Se ponen a discutir por teléfono el precio de unos muebles, mientras atienden al paciente.

Se habla de las enfermedades “catastróficas”, con relación a esos padecimientos que usualmente agotan todo rastrojo de recursos, no solo del enfermo, sino de la familia completa; pero habría que hablar también de medicina y de médicos catastróficos, que actúan como sanguijuelas y de un Estado y unos gobiernos catastróficos, que marcan la pauta del éxito de la catástrofe: la sed insaciable de tener cosas y la legitimación del enriquecimiento instantáneo.

Lo que pasa con los enfermos y sus médicos es exactamente igual a lo que ocurre cuando hay un accidente en la carretera y los accidentados son despojados de sus pertenencias por quienes debían auxiliarlos.

Para el común de los médicos, la salud no solo es una mercancía, sino una mercancía de lujo y cada uno aspira a convertirse en una empresa de alto rendimiento, al menos en el acápite de los beneficios económicos.

Parecen aves de rapiña, con el inconveniente de que no esperan a que la víctima sea un cadáver, sino que se la comen viva.
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lunes, 24 de octubre de 2011

Humanismo médico, una visión del presente

Dalín Olivo Plasencio

Nos anima a realizar este artículo la esperanza de que su lectura despierte las dormidas inquietudes de los colegas y así contribuir a reencender la antorcha del humanismo activo en el gremio médico nacional, cuya entraña espiritual nunca debe dejar de nutrirse de las fuentes del saber hipocrático.

En los últimos 50 años gran parte de los profesionales de la medicina, progresivamente, ha perdido la imagen humanista que los identificó con el modelo hipocrático durante milenios, para ser considerados como simples técnicos, ávidos de reconocimiento económico y profesional, adheridos al modelo racional cientificista y divorciado de la sensibilidad humana, consustancial al ejercicio de la medicina clásica, cuyo humanismo sustentaron para la posteridad médica los más calificados cultores del pensamiento ecuménico, tales como Hipócrates, Aristóteles, Platón o Gracián. Ellos aportaron los conceptos esenciales que definen la espiritualidad humana.

Asimismo, humanistas y personalidades paradigmáticas como Honorio Delgado, entre otros, enfatizaron con esclarecida sapiencia que la esencia del humanismo es el amor al prójimo, que debe ser la razón de ser del acto médico a través de los tiempos. El ejercicio de la medicina moderna atraviesa por un proceso de deshumanización en la sociedad globalizada; principalmente en las sociedades desarrolladas en las cuales prevalecen los estilos de vida materialista, el hedonismo, el vacío espiritual y la cultura de la banalidad. Situación esta que ha sido exportada hacia nuestros pueblos subdesarrollados.

En este contexto antes citado, la salud ha sido convertida en una costosa mercancía por un mercado perverso que ha hecho de la codicia lucrativa su leí motivo.

Por otro lado, la gran mayoría de nuestros médicos se ha adherido acríticamente a la tecnología de punta y han abandonado su esencia humanista, en desmedro de su identidad profesional. El costo de esta enajenación es muy elevado, porque de este modo el médico se niega a sí mismo, proyecta una imagen profesional que a menudo es percibida por la comunidad como mercantilista, y su fin prioritario es buscar un mayor status socioeconómico y aprovechamiento personal, carente de sensibilidad humana. Este es uno de los tantos factores que ha favorecido a la ruptura de las relaciones entre el médico y el paciente, por consiguiente un aumento de las demandas judiciales a los médicos.

La deshumanización médica va en perjuicio de los sectores sociales menos favorecidos, para los cuales el acceso a los servicios de salud a menudo es inalcanzable. Los cambios políticos, sociales, económicos y laborales que se han producido en el desarrollo de una globalización sin proceso han tenido como consecuencia que en los establecimientos de salud pública y de la seguridad social, el trabajo médico se efectúe en condiciones paupérrimas y con limitaciones que hacen inviable una atención con calidad.

De ahí que el médico en esta situación debe tener una mayor comunicación con el paciente y su familiar, explicándoles a los mismos las condiciones que está prestando sus servicios, que sus limitaciones son causas inherentes al sistema de salud que sustenta el Estado.

Además tiene un salario que atenta contra la dignidad del profesional de la salud, afectando su autoestima, motivación, expectativas de superación personal, el acceso a la capacitación continua y a la alta competitividad.

Oportuno es señalar que la creación desmedida de facultades de Medicina es factor estructural en la deshumanización médica. Por otro lado, la insensibilidad humana prevalece en todos los niveles de atención de los servicios de salud: asistencial, administrativo y de apoyo.

Estas situaciones deben inducir al Estado y a las sociedades médicas a enfatizar la necesidad de potencializar vigorosamente la formación humanista durante la carrera de Medicina.

En términos generales, la arquitectura del profesional de la salud debe estar erguida sobre cualidades fundamentales como son: Bondad, sabiduría, respeto, compasión, solidaridad e integridad; cualidades que en los momentos actuales del ejercicio de la medicina en nuestro país se hacen imprescindibles, toda vez que haciendo uso de ellas se mejora la relación médico-paciente. Así el profesional médico se protege de las garras de la industria del juicio que se está desarrollando de una manera vertiginosa.

El médico se de identificar con el dolor de sus pacientes, pero no llorar con ellos. Explicar lo suficiente y callar lo necesario a sabiendas que no podemos pedir más de nuestro destino, pero tampoco conformarnos con menos.

PD: La doctora Dalín Olivo es médico, cirujano general, ayudante del departamento de Cirugía General del Hospital Taiwán, de azua de Compostela, República Dominicana; licenciada en Derecho de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, UASD, magister en Derecho y Relaciones Internacionales de ésta misma universidad, diplomado en Derecho Internacional Humanitario, Derecho Notarial, diversos estudios en el ámbito internacional sobre la paz y manejo de conflictos; coordinadora del bloque de organizaciones comunitarias del sector de Herrera, municipio Santo Domingo Oeste y actualmente forma parte de las ternas para escoger el suplente a Defensor del Pueblo.
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lunes, 13 de junio de 2011

La FDA sugiere nuevos límites al fármaco para bajar el colesterol Zocor

Por Marissa Cevallos
LA Times

Todas las estatinas, un tipo popular de fármaco para reducir el colesterol, conllevan un bajo riesgo de lesión muscular. Pero los pacientes en la dosis más alta de la droga simvastatin, comúnmente conocido como Zocor, parecen estar expuestos a un riesgo mayor, por lo que los médicos deben parar de recetar esa dosis a la mayoría de las personas, según ha declarado la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés).

Esa dosis de 80 miligramos, puede seguir siendo tomada solo por los pacientes que la han tomado por lo menos durante 12 meses sin lesión muscular, dijo la agencia el miércoles, 9 de junio 2011, en un aviso de seguridad.

Se aconseja a todos los demás a prestar atención a las etiquetas de actualización de la FDA en simvastatin, y las drogas que contienen simvastatin como Vytorin y Simcor. Las etiquetas para los dos primeros reflejarán la nueva recomendación de la restricción de la dosis, y las etiquetas para las tres ofrecerán más orientación acerca de los posibles riesgos de interacción cuando se utilizan con otros fármacos.

Las personas toman estatinas, las cuales bloquean una enzima necesaria para el proceso de hacer colesterol, para reducir el colesterol “malo” y disminuir el riesgo de enfermedades del corazón. Las estatinas vienen en varias marcas y genéricos.

Muchos pacientes toman una versión de 80 miligramos de simvastatin. Según dijo la agencia, a alrededor de 2.1 millones de personas se les recetó medicamento conteniendo esa dosis el año pasado.

La FDA alertó a los consumidores en marzo de 2010 que esta dosis podría ser peligrosa después que un ensayo clínico encontró que los pacientes que tomaron dosis de 80 miligramos de Zocor tenían más probabilidades de desarrollar miopatía, un tipo de dolor muscular o debilidad, que aquellos que consumían una dosis de 20 miligramos (0.9% de los participantes en comparación con 0.02%). El riesgo etiquetado es de 0.53%. Un pequeño porcentaje (0.4%) del grupo de 80 miligramos desarrolló la condición más severa, rabdomiólisis, en la que las fibras musculares se rompen y liberan una proteína en el torrente sanguíneo que daña los riñones.

Por lo tanto, el riesgo para un paciente individual es muy pequeño, pero si los pacientes tienen otras drogas de las cuales elegir - y las tienen - la agencia esencialmente dice: ¿Por qué correr el riesgo? En una actualización a los consumidores, la FDA ofreció esta recomendación acerca de los pacientes en dosis más bajas de simvastatin:

"Y si los profesionales de cuidado de salud encuentran que los pacientes que toman 40 mg de simvastatin no están alcanzado sus objetivos de colesterol LDL, la FDA les aconseja elegir una estatina diferente en lugar de aumentar la dosis de simvastatin a 80 mg".

Así que como siempre, hable con su médico antes de hacer cualquier cambio en su dosis.

9 de junio de 2011

Traducido por Isaías Ferreira (metransol@yahoo.com)
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