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sábado, 19 de mayo de 2012

CRECE AISLAMIENTO DE EE.UU. EN LA REGIÓN

LA GUERRA DE EE.UU. CONTRA LATINOAMÉRICA
Por Noam Chomsky
Tomado de Nation of Change

Aunque marginada por el escándalo del Servicio Secreto, la Cumbre de las Américas del pasado mes en Cartagena, Colombia, fue un evento de considerable significado. Hay tres razones principales: Cuba, la guerra a las drogas y el aislamiento de Estados Unidos.

Un titular en The Jamaica Observer decía: “La Cumbre muestra cuánto ha disminuido la influencia yanqui”. La noticia reporta que “los grandes temas de la agenda fueron el lucrativo y destructor negocio de las drogas y cómo los países de toda la región pueden reunirse mientras excluyen a un país –Cuba”.

Las reuniones terminaron sin acuerdo, debido a la oposición de EE.UU. en esos temas –una política de despenalización de la droga y la prohibición a Cuba. El constante obstruccionismo de EE.UU `puede que provoque el desplazamiento de la Organización de Estados Americanos por la recién formada Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, de la cual están excluidos Estados Unidos y Canadá.

Cuba había estado de acuerdo en no asistir a la cumbre, ya que Washington la hubiera boicoteado. Pero las reuniones dejaron en claro que la intransigencia de EE.UU. no será tolerada mucho tiempo. EE.UU. y Canadá se quedaron solos en impedir la participación de Cuba sobre la base de violaciones de los principios democráticos y los derechos humanos, Los latinoamericanos pueden evaluar esas acusaciones a partir de una amplia experiencia. Están familiarizados con el historial de EE.UU. en derechos humanos. Cuba en especial ha sufrido de manos de EE.UU. de ataques terroristas y estrangulación económica como castigo por su independencia –su “exitoso desafío” de políticas de EE.UU. que se remontan a la Doctrina Monroe.

Los latinoamericanos no tienen que estudiar en una beca de EE.UU. para reconocer que Washington apoya la democracia si, y solo si, se conforma a los objetivos estratégicos y económicos, e incluso cuando lo hace favorece “formas limitadas de cambio democrático de arriba hacia abajo que no ponen en peligro las estructuras tradicionales de poder con las cuales Estados Unidos ha estado aliado hace mucho en sociedades nada democráticas”, como señala el académico neoreaganita Thomas Carothers.

En la cumbre de Cartagena, la guerra a las drogas se convirtió en un asunto clave por iniciativa del recién electo presidente de Guatemala, general Pérez Molina, a quien nadie puede confundir con un liberal de piernas flojas. Fue apoyado por el anfitrión de la cumbre, el presidente colombiano Juan Manuel Santos, así como por otros.

La preocupación no es nueva. Hace tres años, la Comisión Latinoamericana acerca de las Drogas y la Democracia publicó un informe de la guerra a las drogas por parte de los presidentes Hernando Henrique Cardoso, de Brasil, Ernesto Zedillo, de México, y César Gaviria, de Colombia, los cuales pedían la despenalización de la mariguana y tratar el uso de drogas como un problema de salud pública.

Muchas investigaciones, incluido un estudio muy citado de la Corporación Rand en 1991, han demostrado que la prevención y el tratamiento son considerablemente más eficaces en cuanto a costo que las medidas coercitivas que reciben el grueso del financiamiento. Tales medidas no punitivas son también, por supuesto, más humanitarias.

La experiencia lleva a estas conclusiones. La sustancia más mortífera con mucho es el tabaco, la cual también mata a gran velocidad a los que no la usan (fumadores pasivos). El consumo ha disminuido significativamente en los sectores más educados, no mediante la penalización, sino como resultado de cambios de estilo de vida.

Un país, Portugal, despenalizó todas las drogas en 2001 –lo que significa que técnicamente siguen siendo ilegales, pero se les considera violaciones administrativas que no son de índole penal. Un estudio por Glen Greenwald, del Instituto Cato, consideró que los resultados fueron un éxito rotundo”. En este éxito existen lecciones evidentes que debieran guiar los debates acerca de una política de drogas en todo el mundo.

Como contraste dramático, los procedimientos coercitivos de la guerra norteamericana contra las drogas en 40 años prácticamente no han tenido efecto en el uso o precio de las drogas en Estados Unidos, mientras que han creado el caos en todo el continente. El problema fundamental se encuentra en Estados Unidos: tanto la demanda (de drogas) como la oferta (armas). Los latinoamericanos son las víctimas directas, sufren sobrecogedores niveles de pobreza y corrupción, mientras que la adicción se extiende por las rutas de tránsito.

Cuando durante muchos años se aplican políticas con incansable dedicación a pesar de que se sabe que fracasan en cuanto a los objetivos proclamados, y se ignoran sistemáticamente las alternativas que podrían ser mucho más eficaces, naturalmente surgen preguntas acerca de los motivos. Un procedimiento racional es explorar las consecuencias predecibles. Estas nunca han sido oscuras.

En Colombia, la guerra de las drogas ha sido una débil excusa para la contrainsurgencia. La fumigación –una forma de guerra química– ha destruido cultivos y una rica biodiversidad, y contribuye a expulsar a millones de campesinos pobres hacia los barrios marginales urbanos, abriendo así vastos territorio a la minería, los negocios agrícolas, ranchos y otros beneficios para los poderosos.

Otros beneficiarios de la guerra a las drogas son los bancos que lavan enormes cantidades de dinero. En México, los principales cárteles de la droga están implicados en el 80 por ciento de los sectores productivos de la economía, según investigadores académicos. En otras partes están ocurriendo hechos similares.

En EE.UU., las víctimas primarias son afro-norteamericanos, de manera creciente las mujeres, y los hispanos. En resumen, los considerados superfluos por los cambios económicos instituidos en la década de 1970, con el cambio de la economía hacia la financiación y la exportación del proceso productivo.

Gracias en gran medida a la guerra altamente selectiva a las drogas, las minorías son enviadas a prisión –el factor principal en el radical aumento de la encarcelación desde la década de 1980, lo que se ha convertido en un escándalo internacional. El proceso se parece a la “limpieza social” en estados clientes de EE.UU. en Latinoamérica, la cual se deshace de los “indeseables”.

El aislamiento de EE.UU. en Cartagena lleva adelante otros hechos decisivos de la pasada década, a medida que Latinoamérica al fin ha comenzado a zafarse del control de las grandes potencias, e incluso a enfrentar sus horribles problemas internos. Latinoamérica ha tenido una larga tradición de jurisprudencia liberal y de rebelión contra la autoridad impuesta. El Nuevo Trato se inspiró en esa tradición. Puede que los latinoamericanos aún inspiren progreso en materia de derechos humanos en Estados Unidos.
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jueves, 7 de julio de 2011

CHOMSKY Y LAS 10 ESTRATEGIAS DE MANIPULACIÓN MEDIÁTICA

El lingüista estadounidense Noam Chomsky, célebre por su militancia política progresista, elaboró una lista de las “10 estrategias de manipulación” a través de los medios. Prescindiendo de las consideraciones ideológicas que Chomsky agrega, las fórmulas de manipulación que sintetiza son, en líneas generales, en forma alternativa y a veces simultánea.

1.- La estrategia de la distracción.
El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. “Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

2- Crear problemas, después ofrecer soluciones.
Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

3- La estrategia de la gradualidad.
Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

4- La estrategia de diferir.
Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

5- Dirigirse al público como criaturas de poca edad.
La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. ¿Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

6- Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión.
Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido crítico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

7- Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad.
Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposible de alcanzar para las clases inferiores (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

8- Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad.
Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…

9- Reforzar la autoculpabilidad.
Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. ¡Y, sin acción, no hay revolución!

10- Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen.
En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídos y utilizados por las elites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.
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