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martes, 18 de junio de 2013

DENUNCIA PLAN PARA ASESINAR AL DIRECTOR DEL PERIÓDICO ACENTO FAUSTO ROSARIO

Santo Domingo, R.D.-El destacado comunicador Salvador Holguín denunció ayer que se reunieron dos generales de la Policía Nacional con tres reconocidos abogados de la Republica Dominicana con el propósito de planificar la desaparición física del prestigioso periodista Fausto Rosario Adames, director del periódico Acento.com.

Según la información revelada por el comunicador en su programa “Hilando Fino”, que se transmite por Supercanal, establece con exactitud que en la reunión sostenida para atentar contra la vida de Fausto Rosario uno de los generales dijo, “eso lo resuelvo yo porque el me la debe”, estableciendo que en publicaciones anteriores el referido periodista habría afectado los intereses de ese alto oficial de la Policía Nacional.

Holguín hizo un llamado al presidente Danilo Medina y al Ministro de las Fuerzas Armadas almirante Sigfrido Pared Pérez, para que le brinden toda la protección necesaria a Rosario Adames y así evitar que se pueda materializar “tan descabellada trama, que lo único que busca es desestabilizar el clima democrático y el respeto a la libertad de expresión que se vive en el país”.

Refirió que “llama mucho la atención que el pasado viernes el periodista Fausto Rosario Adames pusiera en circulación la segunda edición del libro “El Reinado de Vincho Castillo: Droga y Política en la Republica Dominicana” y que esto coincidiera con el presunto plan para ejecutar al director del periódico Acento, por lo que instó al destacado jurista y Director General de Ética e Integridad Gubernamental, Marino Vinicio Castillo, para que también investigue ya que de materializarse la ejecución contra este ciudadano se le podría vincular con el hecho”.
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viernes, 23 de marzo de 2012

MUY POSIBLE

¿Supo el FBI … de un complot para matar al presidente Kennedy?
Por Álvaro F. Fernández
alvaro@progresoweekly.com

Mi joven hija y yo recientemente dimos un paseo por Bay Road, una calle poco conocida en South Beach. Estando allí le señalé un edificio rosado de condominios al sur de Lincoln Road. Sentí una sensación extraña, una ola de emociones, y busqué el lugar tal como era en mi niñez. Pero eso fue hace mucho tiempo.

Por entonces aquel alto edificio era una propiedad sencilla, aunque grande, con una casa de dos plantas, una casita en la parte de atrás y amplios terrenos tanto en el lado norte como en el lado sur de la estructura. Usábamos el campo norte para nuestros juegos de football americano. Puede haber incluido otra de las estructuras de condominio que se encuentran ahora en el área adyacente.

La memoria me hizo viajar a 1962 y 1963. Esa casa era usada como oficina por la Agencia Central de Inteligencia. ¿Quién sabe qué se hizo allí? Pero sé con certeza de que muchos de los programas que se transmitían hacia Cuba por la vía de Radio Swan, situada en la isla del Cisne (Swan Island), el pequeño territorio utilizado por la CIA para muchas de sus operaciones encubiertas para derrocar al gobierno de Castro en Cuba, se transmitían o se grababan allí.

En esa vieja casa, tallada ahora en mi mente, yo entraba por la puerta principal cuando tenía 9 o 10 años, las escaleras exactamente frente a mí, y doblaba a la derecha donde trabajaba el líder del grupo. Él era mi padre. Tendría él por entonces, si recuerdo correctamente, un par de años más que John F. Kennedy, presidente de EE.UU. A la derecha de las escaleras frente a la entrada se sentaba un hombre cuyo nombre no recuerdo. Siempre tenía un puro colgando de la boca y podía escribir a máquina con dos dedos más rápido de lo que pueden hacerlo la mayoría de las personas con las dos manos. A menudo mis amigos y yo nos quedábamos mirándolo mientras trabajaba. Escribía en una vieja máquina Corona. No tenía nada de eléctrica. Sus dedos volaban sobre el teclado. Cómo un colibrí cuando vuela en el mismo lugar. A la izquierda de aquellas escaleras estaba el estudio donde se transmitían y grababan los programas de radio. A menudo participábamos como estudiantes en un programa de catecismo enseñado por un falso sacerdote cuyo nombre verdadero era Paquito.

Estaba también un individuo que me decía que era mi tío. Me introdujo al football americano cuando yo tenía ocho años. Me llevó a mi primer juego. Me enamoré de aquel deporte y reverenciaba al mariscal de campo de la Universidad de Miami, George Mira. Él usaba el número 10 en la camiseta. Este individuo, mi supuesto tío (a quien quería y vi a menudo años después), cuyo deceso ocurrió hace muchos años y cuyo nombre no mencionaré, también me dejó echar una mirada a la primera subametralladora que vi en mi vida. Estaba en el maletero de su auto. Y de verlo a él, nunca uno creería que tenía una reputación por usarla.

Puede que esto suene extraño, pero recuerdo aquellos días con afecto. Y me encantaba visitar aquella casa. Todo parecía tan emocionante. Allí, junto con los otros niños (principalmente los hijos de los hombres que trabajaban para mi padre) nos enteramos de Bahía de Cochinos, la Crisis cubana de los Misiles y otros hechos de la época –la mayoría, según iban sucediendo. Y a veces antes de que ocurrieran.

Es también donde recuerdo la semana anterior antes de que el presidente Kennedy visitara Miami. De visita en la oficina un día, recuerdo que había dos agentes del FBI. ¿Pueden imaginarse eso?, el FBI visitando a mi papá. En su oficina los agentes que uno solo veía en la TV o en el cine –persiguiendo a los malos. Y siempre con éxito.

Más tarde supe que estaban allí porque temían un intento de asesinar al presidente. Y todo apuntaba a que Miami era el lugar donde sucedería. Llegaron con fotos de los sospechosos –cubanos anti Castro que supuestamente vivían en Miami. Resultó que mi padre tenía mejores fotos de los hombres y las entregó gustosamente.

Lo cierto es que Kennedy fue asesinado un par de semanas después, pero en Dallas. Nadie parece estar seguro de quién lo hizo –hasta el día de hoy.

Es por eso que cuando leo acerca del libro del analista de la CIA Brian Latell, que será publicado en un par de semanas y que recibió el tratamiento de The Miami Herald: “¿Sabía Castro?” quién iba a matar al presidente Kennedy, hago memoria y recuerdo mis días que viví como en un filme. Más emociones de las que podía esperar un niño.

Pero el hecho es que había muchas personas conscientes de que existía un complot para asesinar al presidente. Como a la mayoría de los presidentes, había mucha gente que odiaba a Kennedy. Ahora Latell, conjuntamente con The Miami Herald y sus titulares, están tratando de acusar a Castro. No es nada nuevo. Él ha sido el “coco” durante más de medio siglo. Denle crédito por mantenerse en el poder…

Y no me extrañaría que Castro pudiera haber sabido que alguien quería matar al presidente Kennedy, pero lo que Latell deja convenientemente fuera del libro –al menos por lo que ha reportado The Miami Herald–es que también había gente del bando contrario que conocían del complot. Y al menos en el momento específico que me enteré, los sospechosos de ser culpables eran personas que también querían matar a Fidel.
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domingo, 18 de marzo de 2012

Han pasado 37 años del asesinato de Orlando Martínez

Por Narciso Isa Conde

Orlando Martínez Howley, brillante periodista y militante revolucionario ejemplar fue asesinado el 17 de marzo de 1975, aproximadamente a las 7:00pm.

Se trató de un crimen político con características de asesinato de Estado, planeado y ejecutado (en un periodo de ejercicio del terror político), desde las altas esferas policiales-militares del régimen balaguerista de los doce años, 1966-1978

El grupo del poder que lo asesinó fue denunciado a tiempo y un persistente esfuerzo de acusación logró mantener abierto el proceso de sanción judicial, pero solo en el año 1997 pudo ponerse en marcha el expediente y apresarse a una parte de sus asesinos.

La impunidad total prevaleció durante 22 años. La acción judicial en los años posteriores ha sido lenta, parcial y tortuosa; limitada a los autores directos, materiales, del crimen.

Un asesinato de estado

Todos ustedes saben de mis vínculos de camaradería, hermandad y amistad con Orlando Martínez Howley. Las grandes afinidades morales, político-teóricas y humanas que nos unieron para siempre, desde nuestra militancia común en el movimiento estudiantil de izquierda “Fragua” y en el seno del Partido Comunista Dominicano, son muy conocidas.

Orlando fue un estudiante, un militante revolucionario, un ser humano y un comunicador social, verdaderamente ejemplar. De un gran talento e inmensa bondad.

Su militancia revolucionaria, sus valiosos escritos y su ejercicio periodístico, los dedicó a enfrentar -con un despliegue de valor admirable- la represión, las torturas, las injusticias sociales, el saqueo de las corporaciones extranjeras, la perversidad política, el entreguismo al poder imperialista de los EEUU, el terrorismo de Estado aquí y más allá de nuestras fronteras; defendiendo siempre a los (as) explotados (as), desposeídos (as), excluidos (as), reprimidos (as) y discriminados.

Sus enemigos eran, en consecuencia fácilmente identificables, y quienes dentro de ellos se propusieron matarlo, tampoco resultaron difíciles de detectar: estaban ubicados en la cúpula del poder militar, policial y político, en estrecha relación con los sectores, poderosos, con las corporaciones transnacionales y con los enclaves de inteligencia y asesoría militar de los EEUU (Estación Dominicana de la CIA, Cuerpo de Asesores Militares-MAAG, Embajada de los EEUU en el país).

Se trataba de los mismos que dirigieron la maquinaria de terror en los días de la post-guerra de abril y durante los doce años del régimen de Balaguer.

Orlando lo sindicó como los “generales de horca y cuchillo”, refiriéndose sobre todo al grupo que encabezaba el entonces general Enrique Pérez y Pérez junto a los generales Salvador Lluberes Montás, Ramón Emilio Jiménez hijo y otros jerarcas militares; todos vinculados a la CIA, al MAAG y a los grupos terroristas de la mafia cubano-americana de Miami; todos cavernariamente anticomunistas.

A ese grupo pertenecieron también el Coronel Ernesto Cruz Brea, encargado de inteligencia; el mayor Pou Castro, jefe de operaciones de grupos de acción y el coronel Isidoro Martínez (conocido como “La Caja”), ya fallecido.

Utilizaban para sus fechorías a otros miembros activos de la Policía Nacional, el Ejército, la Marina, la Fuerza Aérea y sus órganos de seguridad, como también a miembros civiles de las tristemente célebre Banda Reeleccionista y Anticomunista (organismo para-militar).

A Cruz Brea, en su columna Microscopio, el propio Orlando Martínez se refirió como el oficial encargado de coleccionar sus escritos y de darle seguimiento para estimular el crimen. Incluso señaló que si algo le pasara, si era asesinado, solicitaba que ese coronel fuera investigado; siempre estableciendo los vínculos de este señor con el grupo de Pérez y Pérez.

Y justamente la primera amenaza escrita recibida por Orlando, fue a raíz de su valiente denuncia sobre las circunstancias que rodeaban el asesinato del periodista Gregorio García Castro y el proceso de investigación del mismo.

Ese crimen precisamente se produjo en 1973 siendo Cruz Brea Jefe de la Policía Nacional y lo ejecutaron agentes del Servicio Secreto a su servicio.

Orlando Martínez

Gregorio García Castro tenía vínculos de amistad con el general Neit Nivas Seijas, quien encabezaba un grupo muy corrupto, pero enfrentado al grupo de Pérez y Pérez.

A raíz de ese hecho, Orlando denunció con todos sus detalles el encontronazo entre Nivas Seijas y Cruz Brea en el Palacio Nacional y dio pistas sobre sus verdugos, lo que determinó la referida amenaza de muerte en su contra; la cual, como es lógico, movió diversas reacciones de solidaridad y protección, y detuvo temporalmente a los sicarios de Pérez y Pérez y Cruz Brea.

La intención de todas maneras se mantuvo viva y fue más tarde, a raíz de aquel artículo titulado “¿Por qué no doctor Balaguer?”, publicado en El Nacional de Ahora el 25 de febrero de 1975, cuando se reactivó persistentemente el operativo para matarlo.

En ese artículo, lleno de indignación por el atropello de que había sido víctima el gran pintor revolucionario Silvano Lora en ocasión de su deportación en el Aeropuerto las Américas, Orlando exhortó a Balaguer a subirse en un avión y largarse del país, junto todos sus funcionarios corruptos, calieses y asesinos.

El mismo fue usado de inmediato como punto de partida para el nuevo operativo criminal. El coronel Cruz Brea, además de distribuirlo entre los “generales de horca y cuchillo”, se lo llevó personalmente a Balaguer planteándole que ya eso “no se podía permitir”. Y Balaguer no lo detuvo, lo que se tradujo en luz verde para el atentado. (Esta información nos la suministró el señor Ortega Oller, cuñado del general Ramón Emilio Jiménez hijo).

La reunión del Estado mayor con esos fines no tardó en producirse: el 8 de marzo de 1975 se encontraron en la Secretaría de las Fuerzas Armadas los generales Jiménez, Pérez y Pérez, Lluberes Montás y Logroño Contín (fallecido), el primero Secretario de Estado de las Fuerzas Armadas y los otros jefes de Estado Mayor del Ejército, la Fuerza Aérea y la Marina de Guerra respectivamente.

El encargado de dar las instrucciones a Pou Castro para que montara el equipo criminal, junto al coronel Isidoro Martínez de la FAD, fue el general Lluberes Montás. Así lo confesó Pou Castro en los interrogatorios publicados.

En vista de la necesidad de reforzar el operativo y específicamente de incorporar a ese Staff a Mariano Cabrera Durán, experto tirador, se le solicitó al general Jiménez hijo que instruyera al jefe del J2 de las FFAA, coronel Abreu Rodríguez, para esa selección, dado que este sicario estaba asignado a ese organismo. Esa instrucción también fue dada personalmente por el general Ramón Emilio Jiménez hijo y eso consta en uno de los interrogatorios a Pou Castro.

Esos hechos y esas confesiones dejan bien claro que se trató de un asesinato de Estado, consultado con el presidente de la República, decidido en Estado Mayor de las FFAA y ejecutado por dos grupos: uno de contención dirigido por el coronel Isidoro Martínez y otro encargado de la acción directa, de la ejecución del crimen, comandado por el entonces Mayor, hoy general retirado y fallecido, Joaquín Pou Castro (alias Ñoño).

El día escogido fue el 17 de marzo de 1975 y los detalles del seguimiento y de la operación constan en el expediente acusatorio. En la labor de rastreo participó el coronel Sánchez Guzmán, asignado a la escolta del canciller Víctor Gómez Bergés. Sánchez Guzmán murió posteriormente en un extraño y sospechoso accidente automovilístico.

Sobre todo esto debo decir lo siguiente: Orlando Martínez me informó previamente que el entonces canciller Víctor Gómez Bergés, vecino de él y compañero de partido de una de sus primas (la que posibilitó la relación con Gómez Bergés), le había presentado y ponderado positivamente un oficial que prestaba servicio en la Cancillería. No tengo claro si se trató de Sánchez Guzmán o de Pou Castro, quien también estaba asignado a la Cancillería. Orlando, y quien esto escribe, desconocía entonces la trayectoria criminal de esos dos oficiales.

Días antes del asesinato, Orlando me comunicó confidencialmente que Víctor Gómez Bergés lo había llamado para informarle que ya estaba montado un operativo militar para asesinarlo y que la única forma en que podía salvarse era si abandonaba el país, a lo que él se resistía con toda razón, dado que en su caso implicaba aceptar la autocensura, dejar su trabajo y separarse de su familia, especialmente de su madre que no estaba bien de salud.

Aquí les mostramos íntegramente el artículo que le costó la vida a Orlando Martínez…titulado ¿Por qué no Dr. Balaguer?

¿POR QUE NO DR BALAGUER? **

Señor Presidente de la República, ya que usted impide que un artista del prestigio y la calidad moral de Silvano Lora viva en su Patria, ya que dejar en el extranjero a dominicanos le produce placer o ganancias politiqueras, me voy a permitir hacerles algunas recomendaciones. Espero que sobre todo medite la última. Como Usted ha dicho que en este gobierno, y parece ser cierto, la corrupción sólo se detiene en la puerta de su oficina, ¿Porqué no saca de la República Dominicana a todos esos corruptos? Como aquí existe una galopante inflación de delincuentes sin uniformar y, según usted, también uniformados, ¿por qué no les ordena a los calieses del régimen que los apresen y los metan en un avión? ¿Por qué no les dice a los genízaros que prestan servicio en el aeropuerto que apresen no a los que traen cigarrillos de marihuana, sino a los pejes gordos del tráfico de drogas? ¿Por qué no manda al exilio a los que reciben comisiones para negociar contratos que entregan nuestras riquezas a las compañías multinacionales? ¿Por qué no instala en un barco a los latifundistas, a los que están negados a que este país salga del subdesarrollo y de la situación de miseria colectiva que lo acompaña?¿Por qué no entra en ese mismo barco a quienes en la ciudad son el soporte ideológico de esos terratenientes? Y también a quienes son el sostén armado, los que dan palos, apresan y torturan campesinos que luchan por sus derechos. Como usted es enllave de los norteamericanos, ¿por qué no le solicita un portaaviones para enviar al lugar que fuese a los numerosos calieses que viven del trabajo del pueblo? En caso de que su amistad con los Estados Unidos sea más estrecha de lo que sospechamos, ¿Por qué no le pide al Pentágono un cohete último modelo con el objetivo científico de crear una colonia de calieses en la luna? ¿Por qué no desaparece de la vista de los dominicanos honrados, que son la mayoría, a todos los vagos que en este gobierno cobran sin trabajar? ¿Por qué, tómelo en cuenta, no deposita en un cómodo asiento de primera a los funcionarios irresponsables que se las dan de Fouché contemporáneos y a la hora de la responsabilidad no dan la cara? Y mi recomendación final: Si es inevitable que esta situación continúe, si es imposible evitar actos indignantes y miserables como el que presencié el domingo en el aeropuerto, ¿por qué, doctor Balaguer, no se decide usted a subirse en el avión o el barco y desaparece definitivamente de este país junto a todos los anteriormente mencionados?
Orlando Martínez Howley.

**Nota: 21 días después de ser publicado este artículo en la columna Microscopio, su autor, Orlando Martínez, fue asesinado.
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lunes, 28 de noviembre de 2011

Asesino de RFK Sirhan Sirhan alega hubo conspiración; busca salir de la cárcel

Por Eric Pfeiffer

Sirhan Sirhan, después de ser arrestado por el asesinato de Robert F. Kennedy en 1968

Los abogados de Sirhan Sirhan, el hombre que asesinó a Robert Kennedy en 1968, han pedido que este sea liberado de la cárcel, alegando que fue víctima de "control mental" y en realidad nunca le disparó a Kennedy.

Menos de una semana después del aniversario del asesinato del presidente John F. Kennedy, los abogados de Sirhan han presentado su propia teoría de la conspiración Kennedy, alegando que en 1969, en el juicio de Sirhan el tribunal ignoró evidencias de que en realidad dos personas dispararon en el asesinato de Robert Kennedy. El equipo legal de Sirhan también arguye que el revólver que se encontró en poder de este no había descargado los disparos que mataron a Robert Kennedy.

"Aunque la práctica de hipno-programación y control mental no es nada nuevo, el público ha sido mantenido en la oscuridad acerca de su práctica ominosa", dicen los papeles de Sirhan enviados a la corte. "La persona promedio no se da cuenta de que la hipnosis puede y se utiliza para inducir conducta antisocial en los seres humanos".

Los bogados William F. Pepper y Laurie D. Dusek argumentan que Sirhan al menos merece un nuevo juicio, alegando que el procedimiento original de 1969 estuvo plagado por el fraude cuando el tribunal permitió utilizar una bala sustituta en lugar de la bala que se había extirpado del cuello de Kennedy.

Además, los abogados de Sirhan dicen haber descubierto grabaciones de audio recientemente que proporcionan evidencia de que por lo menos trece disparos fueron disparados en el momento del asesinato de Kennedy. Como explica la CNN, a partir de ahí los detalles son aún más extraños:

Los abogados afirman además que Sirhan fue hipno-programado como una distracción para ocultar el verdadero asesino y alegan que Sirhan pudo ser fácilmente acusado del asesinato porque es árabe. Sirhan, de 67 años, es un cristiano palestino nacido en Jerusalén cuyos padres los trajeron a él y a sus hermanos a Estados Unidos en la década de 1950.

Sirhan "fue un participante involuntario en los crímenes cometidos, porque fue sometido a la sofisticada programación hipnótica y técnicas de implantación de memoria que le hacía incapaz de controlar conscientemente sus pensamientos y acciones al momento en que los crímenes fueron cometidos", dicen los documentos de la corte.


La oficina del fiscal general de California hasta ahora ha declinado comentar sobre los documentos enviados por Sirhan a la corte.

Sirhan Sirhan siempre ha sostenido que él no puede recordar el momento del asesinato. El experto en hipno-programación de Harvard Medical School, Daniel Brown trabajó recientemente con Sirhan, alegando que le ayudó a recordar con éxito el asesinato por primera vez. Brown dice que Sirhan afirma que debido al "control mental", este creyó que disparaba a objetivos circulares en una instalación de práctica de tiros.

Pepper y Dusek también representaron a Sirhan, durante su fallido intento reciente de ganar la libertad condicional de la prisión estatal Pleasant Valley en Coalinga, California, donde se encuentra actualmente cumpliendo una sentencia de cadena perpetua.

Tomado de Yahoo! Traducción de Isaías Ferreira (metransol@yahoo.com)
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