lunes, 19 de noviembre de 2018

A MANOLO Y LOS MÁRTIRES DE 1963

Por René del Risco y Bermúdez
Marzo, 1965

El 28 de noviembre de 2018 se cumplen 55 años del alzamiento de Manolo Tavárez Justo y un grupo de compañeros del 1J4 a las “escarpadas montañas de Quisqueya” (1), esfuerzo que terminó con el asesinato a sangre fría del Comandante Supremo, Manolo, y la mayoría de quienes le acompañaban en Manaclas, San José de las Matas, el 21 de diciembre de 1963. A su memoria escribió René del Risco este poema.


Los que cayeron tenían los ojos llenos de
miel y sueños…
ellos no cayeron entonces,
sino que se acodaron sobre las margaritas
y amorataron sus rodillas
contra las piedras secas de los montes…

Ellos no mordieron las hojas en el suelo
llorando de dolor al tiempo de caer;
ellos alzaron la cabeza
y en el viento buscaron el aroma final
de las maderas,
ellos acercaron el oído a la tierra
como buscando el último rumor
de los lejanos ríos…

Ellos no cayeron entonces,
sino que se entregaron al mundo para siempre,
y quisieron oír al ruiseñor cantando
en la más alta rama de la tarde…

Ellos quisieron escuchar la risa de los niños
en los jardines de un parque de provincia,
ellos arañaron la tierra
porque quisieron enterrar su última palabra
para que floreciera junto a los lirios
y las plantas silvestres…

Ellos no fueron simplemente hombres
cayendo con el pecho destrozado,

Ellos no fueron simplemente eso,
ellos no fueron sencillo material para la
muerte
sino que sumergiéronse en su tiempo,
que fueron más que hombres con la
frente rota,
fueron hierro, espiga y agua de su tierra,
que fueron tibia leche derramada en los
campos,
fueron clavel en la humedad del llanto
apresurado,
fueron los hijos de la casa,
los niños de la escuela,
el hombre de la calle,
el nombre perseguido,
la espalda acuchillada,
el viejo arrepentido,
los vientres en ayuna,
el techo agujereado,
el luto permanente,
el miedo en los rincones,
y las uñas mordidas,
y los golpes,
y los años
y el hastío…

Ellos no fueron hombres que cayeron peleando
simplemente,
ellos fueron, bajo la sombra de su muerte,
la sangre nacional alzada en Hombre
circuncidado ya
para la Historia… ¡

El poeta René del Risco y Bermúdez escribió este poema inédito a Manolo y a los mártires de 1963. El poema, escrito a puño y letra, lo conservan familiares de Manolo; Elsa Justo nos lo ha cedido [al autor, Tony Raful]

(1) Es preciso anotar que el alzamiento constaba de seis frentes guerrilleros; a saber:

1- Frente “Comandante Enrique Jimenes Moya”, Manaclas, San José de las Matas, comandado por Fidelio Despradel y en el que participaba Manolo, quien era el Comandante Supremo del movimiento;
2- Frente “Capitán Juan de Dios Ventura y Simó”, en la Horma de San José de Ocoa, comandado por el Dr. Polo Rodríguez;
3- Frente “Mauricio Báez”, en el Este, La Berrenda, Miches, comandado por Luis Genao Espaillat;
4- Frente “Hermanas Mirabal”, en Loma la Colorada en San Francisco de Macorís, comandado por Rafael Cruz Peralta;
5- Frente “General Luperón”, en el Limón y La Escalera, Puerto Plata, comandado por el Dr. Juan Miguel Román,
y 6- Frente “Francisco del Rosario Sánchez”, en Los Lindos de Enriquillo, en la Sierra de Bahoruco, comandado por Ángel Luis Patnella.

Tomado del libro Movimiento 14 de Junio, Historia y documentos, por Tony Raful
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sábado, 17 de noviembre de 2018

EBERTO LALANE JOSÉ “EL FIERO” (VIDEOS)

Los que lo conocieron lo describen como un hombre sin igual, un hombre excepcional que no permitió que la adversidad, la pérdida de un brazo y un ojo, con apenas 17 años, le impidieran alcanzar sus metas, sacrificando así su vida, luchando por la democracia y la libertad.

Esta noche rendimos tributo a Eberto Lalane José, más conocido como El Fiero, nombre que hace honor a su vida y su muerte en 1973, junto al Coronel de Abril, tras el desembarco en Playa Caracoles.

EBERTO LALANE JOSÉ “EL FIERO”- UN GIGANTE EN EL TIEMPO (1/5)


EBERTO LALANE JOSÉ “EL FIERO”- UN GIGANTE EN EL TIEMPO (2/5)


EBERTO LALANE JOSÉ “EL FIERO” - UN GIGANTE EN EL TIEMPO (3/5)


EBERTO LALANE JOSÉ “EL FIERO” - UN GIGANTE EN EL TIEMPO (4/5)


EBERTO LALANE JOSÉ “EL FIERO” - UN GIGANTE EN EL TIEMPO (5/5)

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sábado, 10 de noviembre de 2018

LO QUE MANOLO LE DIJO A MINERVA

Por Tony Raful

El doctor Ambiorix Díaz Estrella y el empresario J. Armando Bermúdez (Poppy) se encontraron a principio de octubre de 1960 con Minerva Mirabal en la entonces prestante, tienda “El Gallo”, de Santiago de los Caballeros, establecimiento comercial de ventas por departamentos, ya desaparecido. Fue un encuentro casual. Tanto Ambiorix como Poppy conocían a Minerva. Poppy la había visitado en su residencia de Ojo de Agua, Salcedo, en sus años juveniles, en correrías de serenatas y encuentros de jóvenes amigos. Minerva había sido detenida varias veces por su participación en el “Movimiento Clandestino 14 de Junio”, que fue develado en enero de 1960. Tal y como me lo relataron estos dos ilustres caballeros y amigos, luego de saludarla, ambos les advirtieron que tomara medidas extremas de seguridad ante la ferocidad del Trujillo y su pública animadversión hacia Minerva, incluso le aconsejaron que saliera a la calle lo menos posible.

Minerva agradeció el consejo, pero replicó, señalando que para Trujillo era muy difícil atentar contra su vida, después de las sanciones comerciales y diplomáticas que la Organización de Estados Americanos (OEA), había impuesto a la dictadura, en la Conferencia de Cancilleres de San José de Costa Rica a finales de agosto de 1960, al comprobarse la participación de Trujillo en el intento de asesinato del presidente venezolano, Rómulo Betancourt. Minerva no subestimó a Trujillo, sino que contextualizó el escenario de la dictadura acosada por todos los países hemisféricos, y la evidente improbabilidad racional de que un tirano bloqueado y denunciado por la opinión pública internacional, se atreviera a ejecutar una agresión contra su vida, luego que incluso se habían producido denuncias en Estados Unidos, publicadas en el prestigioso periódico “The New York Times”, sobre las detenciones y agresiones contra ella y varias mujeres integrantes de la resistencia antitrujllista.

Además, presos los líderes principales del 14 de Junio, asesinados muchos de ellos, desmantelada la estructura celular de organización del movimiento, asilados una gran parte de sus integrantes en embajadas acreditadas en el país, vigiladas las 24 horas, las hermanas Mirabal, quienes tenían un puesto policial y de “caliesaje” a metros de su residencia donde tenían que reportan cualquier salida del área, era muy difícil pensar que Trujillo dispusiera de su muerte, si no existía una clara necesidad política en esos momentos para matarla. Este planteamiento lógico de Minerva ante Ambiorix y Poppy, chocó con una mente perversa, ilógica, obsesiva. Trujillo no la mataría a ella y a sus hermanas por una necesidad política, reducidas como estaban a una estrecha dimensión geográfica semi rural sin ningún contacto visible con opositores. Las mataría por reacción emocional, impropia de un estadista, a nivel de cloaca dirigencial, como rufián y delincuente inveterado. Como ironía de la vida, le correspondió a Ambiorix, menos de dos meses después, levantar los cadáveres de Patria, María Teresa y Minerva, del lugar donde fueron arrojadas por la sevicia de sus asesinos.

En la visita previa, antes de la última visita donde fue emboscada junto a Patria y Minerva que realizó Minerva a la prisión de San Felipe de Puerto Plata, donde Manuel Aurelio Tavárez Justo y Leandro Guzmán, esposos de Minerva y María Teresa, habían sido trasladados con la finalidad siniestra de asesinarlas cuando fueran a verlos, Minerva les contó a Manolo y Leandro, que Trujillo la había mencionado diciendo públicamente en el periódico “El Caribe” que nada más tenía dos problemas en el país y uno de ellos eran las Mirabal. Narra el Ingeniero Leandro Guzmán que Manolo sobresaltado le dijo que no volvieran a verlos, que las iban a matar en la carretera o de lo contrario debían mudarse a Puerto Plata para evitar la comisión del crimen. No tuvieron tiempo para mudarse a Puerto Plata.

La orden de matarlas solo podía darla Trujillo. Nada se ejecutaba en el país sin su autorización o consentimiento. La burda acusación de algunos de vincular a Segundo Imbert Barrera en ese crimen no resiste una investigación ni un análisis. Detenido en el penal de La Victoria, nunca salió de ese recinto. Testimonio irrefutables de su compañeros de celda, entre ellos, del arquitecto René Sánchez Córdova, un referente moral de esta sociedad, y otros, indican que nunca lo vieron salir de su reclusión ni por un segundo, hasta el día en que fue asesinado. El famoso “hombre del sombrero de alas anchas “del carro Mercedes Benz, que supervisó la operación homicida, no fue otro que José Luis Estévez (Pechito), en compañía de Alicinio Peña Rivera, jefe del servicio de inteligencia de la región norte. Informaciones confidenciales señalaron la participación de León Estévez, cuya mente atormentada lo llevó al suicidio sin poder redimirse bajo los esfuerzos y oficios del padre Marcial Silva en la Parroquia de Arroyo Hondo.

Las mentiras del trujillismo residual e insuficiente, no se sostienen bajo ninguna apreciación y análisis de aquellos hechos. La supuesta visita de Minerva Mirabal a “Boca Chica” a la casa de Ramfis Trujillo para pedir la libertad de Manolo, sólo la pueden hacer quienes no conocieron a Minerva Mirabal, quienes no supieron de su temple, de su orgullo y dignidad personal. Además parecería que Minerva era simplemente la esposa de Manolo, y no como lo fue hasta su muerte, una de las dirigentes principales de la oposición a Trujillo, una combatiente radical a la dictadura, que no transigió con todas las ofertas que Trujillo le hizo en varias ocasiones por canales de comunicación distintos. Minerva tenía una conciencia política definida, no fue arrastrada por Manolo a la conspiración, ella venía de las luchas anteriores, de lecturas fundamentales y constituyó en la vida de Manolo, un acicate para avanzar sin vacilaciones contra el tirano. Por eso en una confesión al guerrillero y combatiente anti-trujillista, José Daniel Ariza, le expresó que él, Manolo, no podía ser menos que Minerva Mirabal.

Artículo publicado originalmente en Listín Diario, el 9 de octubre de 2018
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