jueves, 19 de enero de 2017

LA MARCHA DEL DOMINGO Y SU SIGNIFICADO MORAL

Por Fernando Rodríguez Céspedes

La manifestación cívica y pacífica a realizarse este domingo 22 contra la corrupción y la impunidad, se ha enfocado en el escándalo de los sobornos de la ODEBRECHT pero debe repudiar hechos de no menos envergaduras como el Plan Renove, los contratos de la Sun Land, la Hydro Quebec, la mafia de la OISOE, los Súper Tucanos y otros.

La corrupción es un mal tan generalizado y antiguo en nuestro país que un segmento considerable de la población ha llegado a aceptarla como parte de nuestra cultura y modus vivendi sin detenerse a pensar que representa un cáncer que daña moral y económicamente a los sectores más vulnerables de la sociedad.

La generalización del mal, desde los tiempos de la fundación de la República, pero desbordado en los últimos años, conlleva un esquema de corrupción en el que la mayoría de los políticos se afanan por llegar a la administración pública para enriquecerse y maniobrar en provecho personal, familiar o de grupos.

Esto ha venido sucediendo sin consecuencias para los funcionarios corruptos porque han logrado estructurar un sistema de impunidad judicial tan bien organizado que las denuncias e informaciones de casos como el de los Súper Tucanos y la misma ODEBRECHT se conocen en el país gracias a las investigaciones de naciones amigas.

El manto de la corrupción ha llegado a cubrir a la administración pública y a tantos “prósperos empresarios”, compañías y personajes del sector privado que se hacía obligatoria una manifestación que, como la señalada busca sacudir la conciencia del Estado y de la sociedad en procura de un país decente y justo como lo soñó Juan Pablo Duarte.

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