sábado, 26 de marzo de 2016

A CLAUDIO LO ASESINÓ EL SISTEMA DE SALUD

Por Fernando Rodríguez Céspedes

Por designio de la vida en apenas dos meses hemos perdido a dos grandes y valiosos revolucionarios. El primero en marcharse fue Hamlet Hermann quien resultó víctima de un aneurisma y recién se nos fue, Claudio Caamaño.

En el primer caso poco se podía hacer, en el segundo fue distinto porque Claudio no recibió a tiempo las debidas atenciones médicas y fue necesario trasladarlo a cuatro clínicas distintas para recibir la asistencia que, evidentemente, llegó tarde.

No vamos a discutir la precaria situación del Sistema Nacional de Salud ni mucho menos a buscar responsables personales de la desgracia que hoy embarga a la familia Caamaño y a quienes tratamos y apreciamos a Claudio.

Pero debe servir de reflexión que un héroe nacional muera a consecuencia de un accidente de tránsito tras andar de hospitales en hospitales gravemente herido sin encontrar asistencia médica oportuna y adecuada.

Un guerrero de mil batallas, del arrojo y vivencias de Claudio Caamaño no debió sucumbir ante las deficiencias del sistema de Unidades de Cuidados Intensivos (UCI). Eso no debió pasarle a él, ni debe pasarle a ningún ciudadano dominicano.

Resulta paradójico que lo que no pudieron las tropas interventoras norteamericanas en la revolución de abril, donde recibió 12 heridas en distintas situaciones de combate, ni el ejército regular en la guerrilla de Playa Caracoles, lo pudo, el sistema de salud dominicano.

Por eso duele doblemente su muerte, y porque era un hombre decente, valiente, cariñoso con su familia y un ejemplo de trabajo que dejando a un lado sus lauros como héroe nacional, trabajó con amor, las fecundas tierras banilejas hasta los últimos días de su vida.

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