sábado, 2 de agosto de 2014

PRIMERA Y SEGUNDA EPÍSTOLA A DANILO MEDINA

PRIMERA EPÍSTOLA A DANILO
Por ANDRÉS L. MATEO
hoy.com.do


Le escribo directamente porque la sociedad dominicana ya ha pasado a vivir el tiempo de lo impensable, y porque de alguna manera todocronista de lo social aspira a expresar el alma machucada de su pueblo. Le voy a hablar de lo ocurrido en el Banco Nacional de la Vivienda, como un punto degradante de la práctica política dominicana del cual usted no se puede sustraer. Le estoy pidiendo que obligue al grupo de funcionarios del BNV, encabezados por el dirigente del Partido Reformista Quique Antún, a devolver los 180 millones de pesos del erario que se adjudicaron, y que someta a una investigación estricta la operación. A Danilo Medina le ha sido muy exitoso en otras circunstancias administrar el silencio. Al Presidente de la República el silencio es una indigna abdicación de sus responsabilidades públicas frente al despojo de la riqueza social. Un Presidente de todos tiene que sentir, como dice Maurice Clavel, “la beatitud al mismo tiempo que el espanto”. Y este es el caso.

Aunque sé que usted posee el legajo de documentos elaborado por empleados del BNV que han descrito el tinglado que se levantó para armar el despojo, con un amigo común le estoy enviando copia fiel de lo que ocurrió, según los denunciantes. En un país donde no hay un régimen de consecuencias no es extraño que un funcionario haga de su gestión una fuente de acumulación originaria.

Nuestra cultura ha sido dislocada por una práctica casi salvaje de corrupción, y en los tiempos que transcurren parece que bordeamos el crepúsculo pálido y chato de nuestro derrumbe. (Ver: “El derrumbe”, de Federico García Godoy). Pero lo ocurrido en el BNV, además de un hecho jurídicamente imputable, es una injusticia de esas que parecen petrificar el mundo. El 85% de las pensiones del sector público no llegan a los cinco mil pesos. Hay más de ciento cincuenta mil cañeros de los ingenios del CEA que nunca han recibido una pensión, los viejitos arrojados como bagazos en los ayuntamientos del país reciben pensiones de hasta dos mil pesos, cuando les pagan; y son innumerables los maestros del sistema público que reciben de cuatro a cinco mil pesos mensuales.

¿Cómo es posible que funcionarios públicos de reciente ingreso al BNV levanten un plan complementario ilegal (abiertamente violatorio de las disposiciones del Presidente Medina), y se apropien de 106 millones para capitalizarlo; auto asignándose partidas millonarias muy por encima de lo aportado por ellos? ¿No fueron los ciento seis millones sobrantes de la liquidación del plan anterior la base de la capitalización del “plan complementario” ilegal; y sin embargo únicamente sesentaiún empleados fueron los beneficiados de la asignación de sumas millonarias? ¿Préstamos flexibles no reembolsables” para completar los 180 millones de pesos del Plan ilegal, en una institución técnicamente quebrada?

Señor Presidente, usted debería saltar de la “beatitud al espanto” -como ya le dije que dijo Clavel- y dar un soberbio puñetazo sobre el escritorio. Hay un deber moral, una obligación ineludible que lo empuja a actuar. Fueron cientos de veces que usted dijo en público que por un simple rumor llamaría a dar cuentas a sus funcionarios. ¿Acaso lo decía usted por el hambre de mandar y no por la voluntad de obrar, y sobre todo de hacer obrar a los demás? Somos un pueblo nómada, la corrupción y el terror se han convertido en factores de producción de riqueza. No enseñe usted la sumisión a lo mal hecho, y la admiración por el “héroe” que se empina sobre la riqueza social, para robarse una alta cuota de la felicidad ciudadana. Es como si toda la sociedad se sintiera indefensa ante sus jefes que administran el silencio en torno de sí mismos, y hablan de la “gobernabilidad”, para excusar su falta de acción frente al latrocinio. Pero no actúan.

No soy más que un humilde “escribidor” que observa con ojos atentos la sociedad y el tiempo que le ha tocado vivir. No albergo ninguna esperanza. No despliego ninguna nueva certeza. Pero estoy profundamente convencido que debe repudiarse el falseamiento que se ha hecho de nuestra existencia, que impide que podamos reconocer a nuestros “líderes” tal como son. Es confiando en su propia palabra que le he escrito esta Epístola primera, y apoyado en todo lo que usted vendió como imagen, quedo a la espera de su puñetazo colérico en el escritorio. Y usted, de mi segunda Epístola.

SEGUNDA EPÍSTOLA A DANILO

Por ANDRÉS L. MATEO
hoy.com.do


¿En qué firmamento centellean las estrellas de un buen gobernante? ¿Su cielo interior esquiva el conflicto verdadero, y le permite a usted refugiarse en el silencio? ¿Se puede gobernar en el silencio? ¿Maravilloso y liso, sin un lugar real, el silencio no es una comarca fácil para eludir el bulto? ¿No es, acaso, la propia construcción metafórica del mito de sí mismo que usted quiere construir, la que se recuesta del silencio para marginarse de los problemas estructurales del país que le toca gobernar?
En mi primera epístola le comunicaba que a través de un amigo común le haría llegar el legajo de documentos de lo que ocurrió en el Banco Nacional de la vivienda, porque creo honestamente que es a usted a quien corresponde actuar en este caso. Ya usted los posee, tendrá una idea de la dimensión del despojo. Un Presidente de todos se inclina sobre cada uno de los problemas de su nación, para estudiarlos y resolverlos; situándose ostensiblemente como un defensor inconmovible de los intereses de su país. La no existencia de un régimen de consecuencias ha hecho tanto daño, que los dominicanos vivimos en un desierto en el cual reinan las alucinaciones y los simulacros, y escasean los valores. Y lo que necesitamos es que se materialicen los sueños que convierten un territorio en una patria. Uno de esos sueños capitales es la justicia.

¿Recuerda usted el Decreto 616-12? No Danilo Medina, sino el Presidente de la República lo produjo a raíz del escándalo del entonces Superintendente de Bancos, señor NG Cortiñas, y nadie más que el Jefe del Estado prohibía en ese Decreto los planes de pensiones complementarias en todas las instituciones públicas. Ése fue un acto de valentía y de decoro. Pero ese Decreto, señor Presidente, nadie lo ha respetado, y el irrespeto a su autoridad ha sido la base para tejer este fraude. ¿Por qué todo el silencio de la Superintendencia de Bancos, ante lo ocurrido en el BNV? Simplemente porque tampoco ellos cumplieron con el ordenamiento establecido en el Decreto 616-12. Y esto lo afirma el subgerente de finanzas del BNV, señor Roberto Payano, justificando la repartición que hicieron en el BNV de los 180 millones del Plan complementario, armado luego de su Decreto 616-12.

¿Sabe usted, señor Presidente, lo que es un “préstamo flexible no reembolsable”? Es, sin rodeo, una donación. Lo que quiere decir que estos turpenes tomaron de los fondos del Banco 20.3 millones de pesos a título de donación, para completar los 180 millones 238 mil pesos que fueron distribuidos entre 61 empleados. Y esto, en un Banco que está sometido a un “plan de manejo de liquidez” por la misma Superintendencia de Bancos que permanece en el silencio, es enteramente irracional y abusivo. Cuando leo y releo estos papeles me pregunto si en la azarosa historia de esta nación hay una metafísica inconfesada que contamina todos los supuestos, porque fue usted, Señor Presidente, quien acuñó la consigna de “Hacer lo que nunca se ha hecho”, extrayéndolo de la más cruel experiencia de la historia nacional; y ha derrumbado todo optimismo, toda esperanza verdadera, arrojando a una discreta penumbra su compromiso de moralización. Aunque lo del BNV no encarna uno de los modelos de inconducta que usted amnistió en aquella frase de “no tirar piedras hacia atrás”, porque la colosal impostura de este fraude está ante sus ojos.

Yo espero que no me dé la callada por respuesta. En estos tiempos en el que resuenan las quejas de los supliciados, sé que estamos a merced de una práctica del poder que ha perdido todos los frenos. Pero mi reclamo, a fin de cuentas, rescata la majestad del símbolo de poder que usted encarna. Fue sobre la base de mancillar la figura presidencial, haciendo caso omiso del Decreto 616-12, que se configuró ese plan ilegal destinado a repartirse los 180 millones de pesos en el BNV. Y sin ningún género de dudas, atañe tanto al país, como a usted en lo personal, restituir la justicia anhelada. Yo no condeno, únicamente le pido que anule la operación de repartición de los 180 millones de pesos, y abra una investigación. Es nuestro anhelo, pero debería ser su obligación como mandatario de todos.

¿En qué firmamento centellean las estrellas de un buen gobernante? ¿Se puede gobernar en el silencio?

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