miércoles, 6 de agosto de 2014

¿ES PROGRESO ESTAR PEOR QUE EN 1961 POSTRUJILLO? 1, 2 y 3

¿ES PROGRESO ESTAR PEOR QUE EN 1961 POSTRUJILLO? - I

Por Raúl Pérez Peña (Bacho)

Es un tema polémico el secuestro del país perpetrado por la partidocracia politiquera, porque implica comparar el presente con el pasado, partiendo de la etapa posterior a Trujillo (desde 1961).

La multiplicad de aspectos no caben “en un Listín”, ni en ningún otro periódico. Por eso, remito el tema a tertulias y conversatorios.

Por hoy me ocupo del aspecto político en cierto sentido.

Tras destaparse el panorama dominicano sin la presencia física del sátrapa, quedamos atrapados por los llamados “remanentes del trujillato”, encabezados por Ranfis Trujillo y Joaquín Balaguer.

La situación de entonces era violenta por naturaleza, por ser la etapa “de transición a la democracia” que incluía, entre otros ingredientes, los desmanes de “los “paleros de Balá”, una turba de trujillistas callejeros.

Desde el Movimiento Revolucionario 14 de junio veíamos el futuro con optimismo, con el romanticismo propio de jóvenes alentados por triunfo de Fidel y el martirologio de los revolucionarios que vinieron desde Cuba en 1959 a enfrentar el régimen tiránico en Constanza, Maimón y Estero Hondo.

Sin analizar el gobierno de Bosch, ni el golpe militar que lo derrocó, aquel período fue traumático, con episodios como el de la calle Espaillat, que ensangrentaban país y oscurecían su futuro.

En resumen, carecíamos de conquistas sociales y la pesadumbre encapotaba el porvenir.

Pero debo decir que pese a que los gobiernos fueron reaccionarios de pura cepa y en la sociedad había de todo “como en botica”, el presente dominicano lo matiza un panorama peor en grado sumo, con un horizonte ominoso que no anuncia nada alentador para el pueblo dominicano a corto y mediano plazo.

Desde hace décadas padecemos una tragedia politiquera que incluye una creciente involución de valores, bajo la grave responsabilidad de una asociación multipartidista que no es de bienhechores.

Dicha asociación es culpable de un acumulo de males, no climáticos, que hacen infernal el presente y peor el futuro dominicano.

Alguien puede preguntarme: ¿qué tiene de malo la actualidad? Le respondería de inmediato: qué no tiene.

Por ejemplo, en la última década, hemos llegado a niveles pasmosos de corrupción, narcotráfico, lavado de dinero, delincuencia política y con una impunidad que sólo en cine se puede concebir.

¿ES PROGRESO ESTAR PEOR QUE EN 1961 POSTRUJILLO? - II

¿Qué entraña mayor gravedad: los paleros de Balá o la turba de los birretes con ribetes de paleros?

Dicha turba de birretes la organizaron y financiaron exfuncionarios de gobiernos de Leonel Fernández para evitar que se conociera en el palacio de Justicia de Ciudad Nueva, uno de los expedientes por corrupción en su contra.

A la sala de la audiencia entraron en turba facinerosos de baja estopa llevando como disfraz toga y birrete. Uno de ellos sorprendido por un amigo le dijo: “Me estoy buscando lo mío”.

Los paleros de Balá eran también delincuentes, reclutados por ese trujillista turbero.

Sin necesidad de dos dedos de frente se puede concluir en que la turba de los birretes es un peor atentado a la institucionalidad y al estado de derecho que lo perpetrado por los paleros de Balá.

Entonces, es obvio que lo hecho por Leonel Fernández y la OTAN morada supera en gravedad a los atropellos de los paleros de Balá.
Si comparamos el comportamiento moral gubernamental del PLD con el rastro de los “remanentes del trujillato”, del Consejo de Estado y del Triunvirato, resulta duro decirlo, pero lo cierto es que los gobiernos del PLD le dan cátedras de mala conducta a las tres citadas cúpulas gubernamentales.

Peor aún, en la calle lo dicen: “Los gobiernos del balaguerato eran ‘niños de teta’ en corrupción, comparados con los gobiernos del PLD”.

El llamado blindaje proclamado a viva voz por el propio Leonel Fernández tiene que ver con amarres contaminados en los tres poderes del Estado, igual que en los cuarteles y en los medios de comunicación.

Ni los remanentes trujillistas, ni el Triunvirato, ni Balaguer se comparan con Leonel Fernández y la OTAN morada al comparar sus gestiones en nuestra historia contemporánea.

Tocará a los historiadores reguilar ese trompo demostrativo de que estamos peor que en 1961, luego de la merecida muerte de Trujillo.

En este arrabal de la institucionalidad figuran hitos como el pacto de las “corbatas azules” y las huellas en el mismo sentido del PRD y sus gestiones gubernamentales.

Me quito el nombre si el vertedero de Duqueza no le queda chiquito en mugre e inmundicias a la corruptocracia dominicana.

¿ES PROGRESO ESTAR PEOR QUE EN 1961 POSTRUJILLO? - III


A Chiqui Pellerano, in memorian, por nuestra amistad y respeto recíproco desde 1961.

El arribo del gobierno a su segundo aniversario incrementa las publicaciones sobre el balance. Hace tiempo el autor redactó lo siguiente:

“Superando la gravedad del golpe de 1963, lo peor ocurrido en este último medio siglo, es el secuestro del país con trampas legalizadas, enredaderas mediáticas y con protagonistas como la OTAN morada. Escríbalo sin excluir ‘partidos mayoritarios’: RD es víctima de una asociación que no es de bienhechores ni de filántropos, que impone el irrespeto múltiple a la institucionalidad, situación equivalente en varios sentidos a lo vivido en 1963, siendo innecesaria la asonada cuartelaria”. RPP

A partir de estas líneas, se puede entender que la actualidad dominicana tiene signos más siniestros que los dominantes en 1961, cuando aún se mantenía una pesada cola del trujillato con nombres, apellidos y dispositivos para atropellar y sacar riquezas del país.

En 1961 llegaba un PRD de contaminarse al grado registrado al presente, jugando un importante papel en la lucha por la democracia, logrando ganar las elecciones presidenciales de diciembre de 1962, con Juan Bosch a la cabeza, quien gobernó sin robar: todo lo contrario a los gobiernos de sus discípulos del PRD y del PLD.

Sumado a la intolerancia yanqui (entonces dirigida por J. F. Kennedy), los corruptos civiles y militares locales no soportaban un gobierno honesto. De ahí el derrocamiento de Juan Bosch, y los privilegios que disfrutaron los sectores dominantes.

Alimentada por los ejemplos reformistas, la degradación del PRD y la podredumbre a que ha llegado el PLD, han desembocado en la partidocracia citada.

No hay exageración si se compara esa corruptocracia politiquera en inmundicias con el vertedero de Duquesa.

O sea, las sabandijas de la politiquería dominicana al año 14 del siglo 21, superan en mugre al vertedero de Duquesa.

Se puede abrir un debate de altura, incluidos funcionarios y legisladores blindados, en este paraíso de respeto al dinero público y la libertad de expresión, comparando a los roedores del amontonamiento de basura con las ratas pobladoras del escenario politiquero.

La conclusión es que Duquesa merece un desagravio, para que sus alimañas no se ofendan.

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